La Comunidad de Blogs
El efecto dominó
Cuando vas en el metro, si te fijas, es raro el que no esté usando su iPhone o en su defecto su Blackberry, ya sea para mandar mensajes, consultar el correo, escuchar música o simplemente para jugar.
Si todos tus amigos usan la misma compañía telefónica, tú, primero estás "obligado" a comprarte un móvil en el (raro) caso de que no lo tengas, te hubieses o no planteado el tener uno; segundo, estás casi "obligado" a contratar la misma compañía telefónica que ellos para aprovechar ofertas; y por último, pobre de ti como además contraten una de las típicas ofertas de 5000 mensajes gratis, porque aunque no quieras al principio, al final también vas a estar "obligado" a contratarla para contestarles. Para entonces ya es solo cuestión de tiempo que uno a uno vayáis adquiriendo el famoso iPhone y se os vea en el metro con él.
Y es que una cosa estás clara: o estás dentro, o estás fuera. Muchas veces la presión del círculo social sobre nosotros es mayor de lo que nos gustaría reconocer a la hora de elegir unos productos u otros. Aunque cada individuo se sienta diferente de todos los demás (y en principio, así es), en realidad está fuertemente influenciado por el grupo. Emocionalmente desea sentirse arropado por él, y eso se traduce en compartir gustos, inquietudes y también posesiones materiales. Si se crean este tipo de lazos, nos sentimos más "seguros" y aceptados; los objetos sólo son la simbología del grupo y por lo tanto, de las personas.
En todo club se reserva el derecho de admisión.

Cuando innovar es casi una obligación
Ya ha pasado una semana del cierre de la 50 edición del Saloni di Milano, y algunos aun seguimos aturdidos tras la oleada de novedades. Cada año diseñadores, fabricantes y apasionados del diseño siguen en todo el mundo el gran evento ya sea de cuerpo presente o vía internet.
Son muchas firmas las que han expuesto cosas interesantes y que han sabido ir un poco más allá. Pero también son muchas otras las que han dejado ver exceso de refrito, de producto insustancial y que han llevado más de lo mismo. Además de las de siempre, las grandes, ha habido empresas que se han arriesgado un poco más y que ofrecen cosas interesantes y novedosas, pero muchas otras, nada más lejos de la realidad. Yo que soy asidua a Milán, que año tras año es mi cita obligada, ya llevo un par de ellos que me voy de la ciudad con la misma pregunta rondando mi cabeza... ¿realmente las empresas son conscientes de que hay que invertir en innovación?
Parece que la teoría está muy clara, que en los tiempos que corren o una empresa innova y ofrece algo nuevo o está destinada a quedarse por el camino, pero en la práctica no es algo tan evidente. Se ven intentos, pero nada arriesgado. No hablo de las excepciones (empresas con un gran potencial inversor), sino más bien de las medianas, da la sensación de que muchas no tienen muy interiorizada esta idea y precisamente creo que es más necesario que sean éstas, que son las que tienen que sobrevivir en el mismo mercado que las otras, las que inviertan (todo lo que puedan) en diseño e innovación, en trabajar para proponer ideas frescas con sus propias herramientas.
Ya decía Einstein que en tiempos de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento.

Necesidad vs. deseo
Todos criticamos el consumismo, pero en cuanto sale a la venta un nuevo producto innovador o de moda nos apresuramos a comprarlo o, como poco, desearíamos tenerlo. Sabemos que, posiblemente, nos haría más fáciles algunas cosas y que nos daría una buena imagen social el hecho de poseerlo, pero en realidad también sabemos que podríamos seguir viviendo perfectamente sin él. ¿Dónde está entonces la línea divisoria entre la necesidad y el deseo de tener algo?
Puede parecer igual, pero no es lo mismo lo que se necesita que lo que se quiere. De ahí que un montón de gente gaste cantidades ingentes de dinero en objetos a los que les une o les unirá una gran carga emocional; esos objetos les aportarán experiencias, y proyectarán una imagen se sí mismos que les hará sentirse más seguros. A veces la simple pertenencia del producto es suficiente. ¿Entonces, el cubrir inseguridades también es una necesidad?
El deseo también está fomentado por "lo nuevo". Algo nuevo siempre es un reclamo y los humanos, por naturaleza, buscamos (deseamos) experimentar cosas diferentes, cosas nuevas. Las personas nos adaptamos de forma natural a experiencias repetidas y reaccionamos, también naturalmente, cuando vemos algo novedoso. Si tenemos un producto, y ha pasado un tiempo razonable para que haya quedado "obsoleto", cuando aparece el nuevo, el sustituto, tendemos a quererlo precisamente por tener ese carácter novedoso...
...pero una vez más, los dos conceptos, la necesidad y el deseo quedan confundidos.

Apple store Regent Street, London.







