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Utopia: to explore futuristic concepts of urban design
En Des spaces autres, Michel Foucault definía las utopías como espacios "fundamental y esencialmente irreales", emplazamientos sin lugar real que mantienen con el espacio una relación de analogía directa o inversa y suponen el perfeccionamiento de los diferentes mecanismos sociales. Se pueden entender, por tanto, como anticipaciones, exploraciones y previsiones de una realidad avanzada.
Porous City. The Why Factory, MVRDV, 2012. Fotografía de Frans Parthesius
Porous City es la materialización, mediante torres de Lego, de estas exploraciones futuristas de la realidad que tienen como objetivo re-diseñar los contextos urbanos contemporáneos, imaginados en este caso por The Why Factory, taller de investigación de la Universidad de Delft liderado por el profesor Winy Maas, fundador junto a Jacob van Rijs y Nathalie de Vries de la oficina neerlandesa MVRDV.
Porous City. The Why Factory, MVRDV, 2012. Fotografía de Frans Parthesius
El proyecto forma parte de una investigación en curso sobre la vida en altura y el potencial de la porosidad como aproximación a la forma de entender la densidad urbana en Europa. Las maquetas resultantes formaron parte en la última edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia y serán expuestas en el MIPIM Innovation Forum, que tendrá lugar en la localidad francesa de Cannes del 12 al 15 de marzo.
Será el soporte visual perfecto a una reunión en la que se compartirán ideas acerca de la construcción de las ciudades que habitaremos en el futuro. El programa del foro pondrá a los edificios y sus usuarios en el centro de las conversaciones, de forma que se pueda plantear el máximo número posible de soluciones innovadoras y un verdadero debate acerca del papel de la investigación en los nuevos procesos de diseño del espacio urbano.
Porous City. The Why Factory, MVRDV, 2012. Fotografía de Frans Parthesius
Marcos de esparto para el Arte
La implantación de la sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental llega también al arte de la mano de la colaboración entre Artespart y Sanserif Creatius, que se ha traducido en un marco 100% natural realizado en esparto y que se ha convertido en un complemento de la obra de fotógrafos como Eduardo Peris.

Este marco natural, realizado artesanalmente, abre una nueva vía de negocio al procesado tradicional del esparto, que se está perdiendo en España, al tiempo que posiciona este material natural en un sector al que hasta la fecha no había tenido acceso; El arte, tal y como ha explicado, Ana yago, directora de Sanserif Creatius.

Se trata de un material muy adecuado para proteger una obra de arte –especialmente la fotografía- por la durabilidad y resistencia de la fibra de esparto, al tiempo que decora y ensalza las piezas que acompaña de forma natural. Para demostrar las virtudes de este material, se ha realizado un tríptico con fotografías exclusivas de Eduardo Peris, pertenecientes a la colección Raw Matters –materias primas-, una serie de retratos sobre los materiales con los que trabajan los artesanos –barro, vidrio, metal…- realizados mediante body-painting y cuya dirección creativa correspondió a la propia Ana Yago.

El objetivo de esta propuesta se traduce en trasladar a la sociedad que un material “pobre” puede convertirse en un complemento indispensable de productos a los que concedemos otros valores, en palabras de la creativa valenciana.

No hay que olvidar que las fibras obtenidas de la amplia variedad de plantas silvestres del grupo de las gramíneas que agrupamos comúnmente como esparto se utilizaban casi con exclusividad para elaborar sogas, alpargatas, cestos y estropajos, como una manufactura esencial en la economía de muchos pueblos de España, según ha señalado Ana Yago, que ha destacado que estos productos han reducido su cuota de mercado y funcionalidad en la sociedad actual, con un efecto devastador entre el colectivo profesional que tradicionalmente ha cultivado y procesado este material, así como el empobrecimiento del entorno rural en el que se cultivaba.

En este sentido, Ana Yago ha recordado que el esparto forma parte de la vegetación característica de los ambientes esteparios ibéricos y que, al igual que ha ocurrido con otros productos naturales, actualmente se reconoce su valor ecológico por su importancia como protector del suelo, pero no sus prestaciones para la industria.

De hecho, en la Comunidad Valenciana apenas quedan un par de artesanos reconocidos que mantengan el cultivo y procesado del esparto, de ahí que fuera uno de los materiales elegidos por el equipo de diseñadores de Sanserif Creatius para el proyecto Esencia, una iniciativa en la que se hibrida el diseño y las técnicas artesanales para concebir un nuevo universos de objetos que promuevan la apertura de nuevos mercados para la artesanía y los oficios tradicionales que han
Una muestra de la primera colección de objetos desarrollados por Sanserif Creatius y una veintena de artesanos de diversas disciplinas para la primera edición de Esencia, proyecto impulsado en colaboración con el Centro de Artesanía de la Comunidad Valenciana y la Dirección General de Comercio de la Generalitat Valenciana, puede visitarse hasta el próximo 28 de febrero en la Fundación Española para la Innovación de la Artesanía (Fundesarte)
Baltasar Portillo, El Salvador: porosidad en producto
En los finales de la última década del siglo pasado y los inicios de este milenio, cayeron las murallas que empoderaron posiciones infranqueables en la política, la economía, la cultura de la humanidad. El arte y el diseño se hicieron más porosos entre sí -evóquese la inclusión de la silla “Miss Blanche” (1988) del japonés Shiro Kuramata por parte de Catherine David curadora de la 10ª Documenta (1997), y los asientos de Frank Gehry y otros diseñadores en eventos de arte contemporáneo. Esa transparencia generó y sigue motivando profundos debates entre los teóricos y críticos del arte y el diseño; sin embargo, coexisten, y los objetos -utilitarios o no-, son portadores del signo de la incertidumbre de estos tiempos actuales donde aquello que acrecienta la tensión, abre la espiral del interés y es provocador de reflexión. El artista diseñador salvadoreño Baltasar Portillo (1967), se inició creando estructuras en hierro que instaló en espacios públicos, en la década de los noventa cultivó el objeto arte, como la silla, asimilando un lenguaje lúdico, con respaldares que insinúan figuras humanas desenfadas y juguetonas, quizás robots, u otras formas del imaginario fantástico que lo posicionaron en el mundo de las galerías y las muestras de arte contemporáneo.
En la recién pasada Bienal Iberoamericana de Diseño de Madrid 2012, Portillo fue seleccionado con uno de esos muebles para representar a El Salvador en la exhibición. Su propuesta es quizás muestra de esas tensiones entre lo utilitario y escultórico, sin abandonar la figuración en tanto la titula “silla armadillo”. Hoy me interesa entrevistarlo para develar los cuestionantes que dan carácter a sus objetos en una visión de un arte utilitario o de un diseño tan enigmático como el devenir de los tiempos actuales.

Baltasar Portilla, "Skeleton", escultura en metal. Foto cortesía del artista.
LFQ: ¿Cuáles son las motivaciones para crear un nuevo producto, como por ejemplo una silla?
Baltasar Porillo: Soy adicto a crear piezas funcionales y no funcionales en mi taller, veo el mueble como personajes de mundos que me imagino, mundos transparentes, y livianos, llenos de luz y sombra.
LFQ: Como expresé en la introducción, hoy en día, el diseño mira al arte como el arte al diseño. ¿Observa Baltazar Portillo al arte?, ¿a qué tendencias?
Baltasar Portillo: Me gusta crear arte abstracto geométrico, me apasiona el trabajo de las estructuras minimalistas de Sol Lewit y las tensoestructuras de Keneth Snelson. En la actualidad me interesa el Deconstructivismo.

Baltasar Portilla, Sillas Afrodita y Mutante. Materiales varios. Foto cortesía del artista.
LFQ: ¿Cómo nace la idea de una silla? ¿Qué aspectos considerar en su diseño: Ergonomía, materiales, tecnología, tendencias?
Baltasar Portillo: En mi trabajo, no existe el pre-diseño, mis piezas son creadas de una manera espontánea, en algunas ocasiones existen ideas preconcebidas, pero no son fundamentales, ya que la forma cambia a medida que ejecuto la pieza, la estructura para soportar la pieza por si sola, ánade en algunas ocasiones mas del cincuenta por ciento de la forma o resultado final. Considero importante respetar aspectos ergonómicos hasta donde la forma lo permita. Trabajo en materiales mixtos, pero predominantemente el metal, que es el medio en el que me he especializado. Las piezas son construidas manualmente, con tecnología básica, soldador, yunque, martillo y sierra.
LFQ: Hoy en día el factor precio y la estructura económica toma fuerza para el éxito de un producto de diseño. ¿Qué aspectos económicos considera?
Baltasar Portillo: Yo veo mis creaciones como piezas muy estrechas o cercanas al arte, y por lo tanto son piezas de edición limitada y en su mayoría únicas por lo que no busco economías de escala en el proceso mano factura, más bien la ejecución de la pieza de una manera espontánea, sin prejuicio del costo de los materiales, u horas de trabajo. Mientras se avanza en la creación de la pieza se añaden los materiales requeridos, y el tiempo que requiere ejecutarla hasta que llegue el sentimiento que te dice ya esta.

Baltasar Portilla, Silla Lodge. Metal. Foto cortesía del artista.
LFQ: Se dice que el diseño puede ser un factor de crecimiento económico para un país, en su caso, ¿cómo puede contribuir a este logro?
Baltasar Portillo: Creo productos experimentales, los cuales tienen poca incidencia en un costo beneficio para la economía, mi mercado es muy limitado, y mi principal objetivo es desarrollar un lenguaje que este muy cercano al "arte" por lo que la incidencia que este pueda tener en el desarrollo económico no es tan relevante como el que pueda tener al desarrollo cultural, dentro de la obra tridimensional de mi país, y la relación entre diseño y arte.
LFQ: ¿Cómo es la inserción de un nuevo producto en el mercado salvadoreño?
Baltasar Portillo: Mi producto no es comercializado en mi país, el costo del producto no lo hace apetecible en mi medio, donde la aportación de autoría es poco valorada. Mis piezas no se ven como arte, pero su proceso creativo como de ejecución es bastante similar por lo que los costos de producción son altos, y esto limita el mercado en mi medio.
LFQ: ¿Qué aspectos se valoran en el mercado: Calidad, precio, tecnología? ¿Qué sea un producto limpio o no agreda la ecología?
Baltasar Portillo: El precio es un factor importante en el mercado para los productos masivos, y muchas veces mas determinante que la calidad. Sin embargo existen productos de edición limitada o piezas únicas donde la calidad y la autoría son mucho mas importantes que el precio. La tecnología permite crear productos de una nueva generación los cuales serian imposibles sin tecnología de punta, o muy costosos de crear manualmente, pero estimo que hoy en día existe una creciente predilección por la factura manual y personalizada algo así como hay una predilección por el “Slow Food”, hay un creciente fenómeno por el “Slow Design” que aprecia el valor del material, el proceso su manufactura.

Baltasar Portilla, Silla Armadillo. Metal. Pieza seleccionada para la BID Madrid 2012. Foto cortesía del artista.
LFQ: ¿Cómo llegó Baltasar Portillo al diseño de productos?
Baltasar Portillo: Como ya expresé, soy adicto a crear piezas funcionales, especialmente sillas, crecí rodeado de mobiliario poco convencional en un país bastante conservador, donde lo barroco era sinónimo de estatus y el nuevo diseño era lo contrario. Creo que ver el contraste de mobiliario de autores como Sergio Rodríguez, Eero Sarinen, Eames, Jens Risom, contrastaba mucho con la arquitectura y los objetos en mi entorno. Eso me marco y vi el mueble como una forma de expresión en la que podía trabajar, no como producto en sí, pero más bien como un lenguaje artístico.
LFQ: A propósito, ¿cómo manejar estas porosidades en la producción de muebles?
Baltasar Portillo: Trato de ver mis piezas como obras de arte, que terminan siendo funcionales. Su denominación depende del contexto donde se aprecien o que el espectador les de, sin embargo cuando la función y la forma encuentran armonía es algo que ronda una frontera muy estrecha, y la denominación de arte o diseño esta en manos del espectador.
LFQ: Tanto en arte como en diseño, la innovación es un factor que catapulta al éxito. ¿Qué significado tiene para usted la palabra innovación?
Baltasar Portillo: Innovación es el “momentum” de creatividad del artista, en el cual surge una idea nueva, un nuevo lenguaje en su proceso creativo o experimental, puede ser que esta no cambie el ciclo o rumbo de la vida, pero una nueva idea, una nueva especie o personaje que se representa en una obra dentro del microcosmos del creador es innovación.

Baltasar Portilla, Silla Armadillo. Metal. Pieza seleccionada para la BID Madrid 2012. Foto cortesía del artista.
LFQ: Queda abierta la interrogante y la discusión. Un jurado, de la cala del que decide la inserción o no de un producto y de un diseñador en una bienal internacional como la BID Madrid 2012, nos dice que una obra de arte posee la calidad, la técnica, la innovación para ser admitida, aunque los teóricos del diseño niegan el valor de la fogosa expresividad en pro de la funcionalidad.
De mi parte creo que la distensión de la guerra fría, y la caída del muro de Berlín no fueron en vano, trajo consigo la asunción de la “transparencia” que se observa en la alta tecnología y devela nuevos senderos que avistan hacia otras fronteras de actuación profesional cada vez más abiertas. Pero también se advierte la autonomía dentro de la universalidad del producto de los rasgos culturales, naturales y la voz de los materiales que van conquistando posicionamientos insospechados en estos caminos que debemos recorrer para decir que sabemos de diseño, o al menos saber catar la presencia de un buen producto.
Bench B vs Barcelona Chair
Una vez más nos encontramos con un producto del siglo XXI inspirado en las líneas formales de mediados del siglo XX.
En este caso ha sido el diseñador alemán Konstantine Grcic quien se ha inspirado en la conocida silla Barcelona de Mies Van der Rohe para crear su nueva aportación a la familia Extrusions, producida por BD Barcelona desde el año 2009. Ésta ha sido bautizada con el nombre de Bench B.

Bench B, ha sido presentada en la Feria Internacional del Mueble y la Decoración de Colonia, celebrada entre 14 y el 20 del pasado mes de enero. De estructura realizada enteramente en aluminio, también ofrece la posibilidad de ser tapizada, y la de tener brazos o no. De proporciones armoniosas, formas simples y línea limpia, el diseñador consigue un perfil elegante, cómodo y funcional. Otorgando a esta silla su toque de intemporalidad, característica que comparte con su fuente de inspiración, la Silla Barcelona de Mies Van der Rohe (1886-1969), otro ilustre creador alemán.

La silla Barcelona fue diseñada en el año 1929 para el pabellón alemán de la Exposición Internacional que se celebró en la ciudad de Barcelona el mismo año. Los años 20 fueron unos años difíciles en Europa, tras la recién finalizada 1ª Guerra Mundial. El mundo del diseño se inspiró y supo aprovechar las entonces emergentes nuevas tecnologías y los nuevos materiales. En este aspecto la implicación de Mies Van der Rohe, fue el uso del acero inoxidable como material principal de su proyecto. Concebida como una alegoría a la sella curulis utilizada por los magistrados de la antigua civilización romana, la Silla Barcelona resultó un elemento de suma elegancia lo que le dio el privilegio de servir como trono a los Reyes de España en su visita a la Exposición.

Cerca de un siglo separa a estos dos diseñadores alemanes, pero con similares concepciones sobre el diseño. Cada uno de ellos con sus propias características y razones sociales, pero ambos hacen uso de conceptos del pasado en sus proyectos. Tal y como dice el propio Grcic, “El diseño no es inventar siempre cosas nuevas, el diseño es una evolución de las cosas”.
Ya basta

La media de los emprendedores españoles está en los 38 años. El Gobierno prepara la nueva legislación que, entre otras cosas, prevé incentivos fiscales para los emprendedores menores de 30 años. ¿Tiene algún sentido? Creemos que no, pero tristemente no nos sorprende. La legislación es poco flexible cuando los intereses son de los muchos e indefensos y completamente maleable para los pocos privilegiados que manejan el cotarro.
Tenemos más de 30 años, somos dos emprendedores y, por querer tirar adelante un negocio propio, pagamos más de 500 € mensuales a la Seguridad Social, sin importar volumen de facturación. Mientras tanto, ellos se embolsan cantidades infames de dinero ajeno.
A pesar de la treintena, seguimos siendo jóvenes e inexpertos y aún hay gente que intenta estafarnos. Gestores, bancos, aseguradoras, el Gobierno. La picaresca es de ese patrimonio cultural nacional del cual, como los toros, deberíamos dejar de enorgullecernos. Mientras tanto, ellos manejan comisiones, sobres pasados destrangis, “subvenciones” y “apaños”.
Nuestro cliente participó en un concurso público -del cual ya intuíamos ganador- y tuvo que depositar una fianza de 20.000 € que, después de dos meses, aún no les han devuelto. Estamos financiando a la Administración Pública mientras ellos nos demandan todo tipo de recibos, garantías, intereses y multas por algún papel incorrectamente cumplimentado.
Servicios como el Bicing que suben un 116%, tasas judiciales impagables, impuestos, recargos, repagos y más impuestos. Mientras, ellos siguen estafando y hay corrupción en las Casas Grandes y hasta en las más Pequeñas. Y se cubren las espaldas para blindarse, con bancos malos, con leyes reformadas a escondidas o con pactos inmorales para seguir chupando del bote.
El problema más gordo es esa división que se palpa a ras de suelo: ellos y nosotros. Nosotros o ellos. Nosotros, trabajadores (los afortunados) honrados que luchamos para sobrevivir con lo que podemos. Ellos, que ya ni siquiera ocultan sus malas prácticas, sus abusos de poder y su falta de dignidad. ¿Y son ellos quienes dicen que nos representan?¿A nosotros? ¿Hasta cuándo permitiremos que las cosas se hagan deliberadamente mal?¿Y, encima, en nuestro nombre? Ya basta.







