Blog de Nutcreatives
Menos residuos y más trabajos
Diseñado por Nutcreatives, Relaja es un sistema modular de mobiliario urbano que valoriza los residuos pétreos del entorno en el que se ubica. Producido por Saó-Prat, una asociación que da trabajo y formación a personas en riesgo de exclusión laboral, acaba de implementarse en El Prat de Llobregat.
Alejándose de los sistemas convencionales de mobiliario urbano, Relaja no consiste en un conjunto de piezas de mobiliario que se reproducen de idéntica forma indistintamente del lugar donde se instalen. Nutcreatives propone un diseño flexible que puede adaptarse a las necesidades de cada ubicación. El sistema se basa en una serie de módulos que se construyen a partir de restos de lajas de granito o mármol generados en el ámbito donde se ubican. Estos módulos están formados por unas jaulas de acero que se rellenan con el residuo de material pétreo, tal cual viene del centro de producción, dando como resultado un elemento resistente, de gran durabilidad, estéticamente atractivo y a un coste asequible.
De esta manera, se valoriza un residuo de gran impacto ambiental y se favorece la actividad económica de las empresas del área. El proyecto, extrapolable a cualquier ámbito geográfico, plantea la selección de materias primas cercanas -que en su mayor parte son residuos de la construcción- y proveedores de proximidad al lugar de instalación. La producción es simple y manual, realizándose en talleres de inserción laboral, donde el proyecto se integra en el programa formativo.
Para la implementación del mobiliario en la margen derecha del río Llobregat, en el municipio de El Prat de Llobregat, se selló un convenio a cuatro bandas entre los promotores del proyecto, Nutcreatives, el ayuntamiento de El Prat, la empresa mármoles Cutillas y la asociación Saó-Prat. De esta manera, Nutcreatives diseña y gestiona el proyecto, que es producido por la iniciativa socioempresarial de Saó-Prat, que fomenta la inserción laboral directa de jóvenes en riesgo de exclusión social. Y se realiza a partir del mármol residual de la empresa pratense Mármoles Cutillas. El conjunto (por el momento, cinco bancos diferentes) está instalado en el Camí del Sorral, que discurre a lo largo de la margen derecha del río Llobregat.
Según Nutcreatives, “el diseño y la creatividad son herramientas que nos hacen innovar, cambiar la manera de pensar las cosas, la única vía para superar los actuales obstáculos económicos, sociales y ambientales”. Si por algo destaca este sistema de mobiliario es por su naturalidad: Relaja no sólo deja a la vista los sencillos materiales y su procedencia, o su proceso de producción, sino que precisamente en eso radica su belleza y autenticidad.
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Ya basta

La media de los emprendedores españoles está en los 38 años. El Gobierno prepara la nueva legislación que, entre otras cosas, prevé incentivos fiscales para los emprendedores menores de 30 años. ¿Tiene algún sentido? Creemos que no, pero tristemente no nos sorprende. La legislación es poco flexible cuando los intereses son de los muchos e indefensos y completamente maleable para los pocos privilegiados que manejan el cotarro.
Tenemos más de 30 años, somos dos emprendedores y, por querer tirar adelante un negocio propio, pagamos más de 500 € mensuales a la Seguridad Social, sin importar volumen de facturación. Mientras tanto, ellos se embolsan cantidades infames de dinero ajeno.
A pesar de la treintena, seguimos siendo jóvenes e inexpertos y aún hay gente que intenta estafarnos. Gestores, bancos, aseguradoras, el Gobierno. La picaresca es de ese patrimonio cultural nacional del cual, como los toros, deberíamos dejar de enorgullecernos. Mientras tanto, ellos manejan comisiones, sobres pasados destrangis, “subvenciones” y “apaños”.
Nuestro cliente participó en un concurso público -del cual ya intuíamos ganador- y tuvo que depositar una fianza de 20.000 € que, después de dos meses, aún no les han devuelto. Estamos financiando a la Administración Pública mientras ellos nos demandan todo tipo de recibos, garantías, intereses y multas por algún papel incorrectamente cumplimentado.
Servicios como el Bicing que suben un 116%, tasas judiciales impagables, impuestos, recargos, repagos y más impuestos. Mientras, ellos siguen estafando y hay corrupción en las Casas Grandes y hasta en las más Pequeñas. Y se cubren las espaldas para blindarse, con bancos malos, con leyes reformadas a escondidas o con pactos inmorales para seguir chupando del bote.
El problema más gordo es esa división que se palpa a ras de suelo: ellos y nosotros. Nosotros o ellos. Nosotros, trabajadores (los afortunados) honrados que luchamos para sobrevivir con lo que podemos. Ellos, que ya ni siquiera ocultan sus malas prácticas, sus abusos de poder y su falta de dignidad. ¿Y son ellos quienes dicen que nos representan?¿A nosotros? ¿Hasta cuándo permitiremos que las cosas se hagan deliberadamente mal?¿Y, encima, en nuestro nombre? Ya basta.
Diversidad = Innovación

En 1858, Charles Darwin redactaba su teoría de la evolución de las especies. Por esas fechas, Alfred Russel Wallace le envió un ensayo que describía esa misma idea. Ambos habían llegado, en definitiva, a las mismas conclusiones de manera independiente. Unos años más tarde, el estadounidense Charles M. Hall patentó una nueva fórmula para extraer aluminio de forma económica. Fue en 1886. Y fue en ese mismo año cuando al otro lado del Atlántico, Paul Héroult descubrió exactamente el mismo método. Otro caso: en 1935 el físico inglés James Chadwick ganó el premio Nobel por descubrir los neutrones, partículas del núcleo atómico sin carga eléctrica. Curiosamente, hizo el hallazgo justo al mismo tiempo que lo hizo el alemán Hans Flakenhagen, a quien le propuso compartir el premio, aunque éste rechazó la propuesta.
Picasso dijo que “los grandes artistas copian, los genios roban”. Puede que sea así. Aunque también existe una gran probabilidad de que, simplemente, llegaran a la misma solución porque partieran del mismo problema y siguieran un proceso de razonamiento análogo. Parece, pues, que hay poco margen para ser innovador. Todo está inventado. Siendo así hace un siglo o dos, no cabe duda que en el marco de globalización actual, este hecho se acentúa. Crees que has hecho algo nuevo y, de repente, aparece la misma idea en algún famoso blog de tendencias. Cualquier creativo de cualquier rincón del planeta tiene acceso a la misma información, bebe de las mismas fuentes, usa y ojea las mismas redes sociales, las mismas noticias y las mismas tendencias. En Youtube triunfan los mismos vídeos aquí y en Corea; en Pinterest todas las imágenes son parecidas; los jóvenes diseñadores del mundo siguen los mismos referentes del ámbito internacional. Es normal que todo se asemeje si todos partimos de las mismas bases. Queda poco margen para lo diferencial, lo creativo, lo realmente innovador.
El biógrafo de Steve Jobs nos cuenta que antes de salir al mercado el Iphone, Jobs no las tenía todas consigo, por cuestiones de aceptación cultural del producto. Dudas que se disiparon en un viaje a Estambul, donde se dio cuenta que los jóvenes turcos bebían el mismo café y usaban la misma ropa que en cualquier otro lugar. ¿Tenía razón Jobs cuando afirmaba que “no hay diferencias entre culturas ni países y que todo el mundo es igual”? La globalidad, por supuesto, tiene sus cosas buenas. Pero es un lastre que va en contra de la diversidad y de la innovación, ya que oprime lo genuino. Pensamos que aún queda margen para la innovación si fomentamos la tradición, lo pequeño, lo vernáculo, lo identificativo, las diversas maneras de pensar y de proceder de los habitantes de un territorio, en definitiva, la cultura de cada lugar. El modelo de Ikea ha sido hasta ahora el de uniformidad global. El de “yo diseño y tú consumes, no importa dónde”. Según Gerry Dufresne, del departamento de Diseño, parece que esto está cambiando y el diseño y los productos son más permeables al territorio que conquistan, adecuándolos a las necesidades particulares de cada lugar y teniendo en cuenta sus gustos, metodologías y otros aspectos culturales. La diversidad, las pequeñas diferencias, son una fuente de innovación en un mundo globalizado. Y si Ikea da este paso, es que afortunadamente algo está cambiando.






