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Hugh Kretschmer y la manipulación fotográfica

08.05.2015 | 00:52

Mientras Hugh Kretschmer me contaba cómo su padre —un experto en instrumentación óptica-fotográfica que formó parte de las misiones Apollo— le había introducido a la fotografía, recordé la historia de Steve Ray Vaughan y de cómo, sentado con seis años en el amplificador de Jimi Hendrix, decidió ser guitarrista. A medida que avanzaba la entrevista e iba adentrándome en el mundo de Kretschmer terminé por aceptar que cuando el inicio de una carrera está marcada de esta forma, el resultado no puede ser otro que brillante. 

 

Boxer, Hugh Kretschmer.
Boxer. © Hugh Kretschmer. 

Hugh Kretschmer, el quinto de siete hermanos, aprendió las técnicas de revelado en el laboratorio que su padre había montado en un viejo búnker en el patio de su casa en Los Angeles (Estados Unidos). Su primera cámara, una Pentax de 35 mm regalo de su padre, lo acompañaría hasta terminar sus estudios en el Art Center College of Design of Los Angeles.

Materialism, © Hugh Kretschmer.
Materialism, © Hugh Kretschmer.

En los noventa se trasladó a la ciudad Nueva York donde comenzó a trabajar en la serie de imágenes que marcaría un antes y un después en su vida profesional: Gastronopolis.

Dark Cloud, © Hugh Kretschmer.
Dark Cloud, © Hugh Kretschmer. 

Kretschmer aseguró que Gastronopolis era su trabajo favorito no precisamente por su belleza sino por el sacrificio que requirió hacerlo realidad, durante meses había mandado bocetos a varias revistas pero de todas recibía la misma respuesta, querían ver el proyecto terminado.

Pause and the Revelation, Gastronopolis, © Hugh Kretschmer.
Pause and the Revelation, Gastronopolis, © Hugh Kretschmer.

En el tiempo libre que le dejaban sus otros trabajos se dedicó a reclutar gente para que le ayudaran a terminar la serie. ”Lo más difícil fue encontrar el diseñador de vestuario correcto. Para eso, fui al Fashion Institute of Technology y colgué un aviso en los pasillos. A los que respondieron les pedí ideas y uno de ellos brilló con las suyas: Teresa Squire, hoy en día una famosa vestuarista de Broadway. Casi quince años más tarde sigo siendo su amigo y por supuesto de mi productor Aurelie Jezequel y todo por Gastronopolis”.

Tension, © Hugh Kretschmer.
Tension, © Hugh Kretschmer. 

El resto de la historia de Hugh Kretschmer es de sobra conocida para todo aquel que haya empuñado con ilusión un cámara, estas lineas son el boceto de una entrevista que marcó de alguna manera mi carrera y que hoy comparto en este blog.  

Vasectomy for Two, © Hugh Kretschmer.
Vasectomy for Two, © Hugh Kretschmer.  

The Presentation, © Hugh Kretschmer.
The Presentation, © Hugh Kretschmer.  

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Verböten, un blog de arte

Cristóbal Páez

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Paradojas objetuales de Oscar de la Cruz

08.02.2014 | 08:55

Conocí el trabajo de Oscar de la Cruz a través de las fotografías de sus giras por diversos puntos geográficos del país: parques nacionales, reservas de la biosfera ejemplares de la biodiversidad que caracteriza al país, además por sus aportes a la revista Museo del Árbol on line, todas de sugerente encuadre y rigor técnico; conocí además su producción de “paradojas” en la muestra Objetos de Arte, de la Galería Nacional, San José, Costa Rica, en la cual aprecio su ingenio. En un anterior comentario que publiqué acerca de esa exhibición, Objetos evocadores me abstuve en ese momento de referirme a sus propuestas seguro de ofrecerle otro espacio y tiempo para sumirme en su punzante encanto.

Oscar de la Cruz. SACRA CLAVE, 2012. Ensamble: llave y fragmento de cerradura. Fotografía cortesía del artista.

Los objetos, componentes activos de la cultura material de nuestro tiempo, son importantes activadores del pensamiento de los artistas, quienes los elevan a un plano simbólico, reinventados o cargados de nuevos significados en un lenguaje enriquecido por la imaginación, razón por la cual pasan a ubicarse en ese universo metafórico tan propio del arte actual. Quizás el ojo del fotógrafo motiva a Oscar de la Cruz a ser explorador de esas filosas aristas de la paradoja. En la referida exposición se exhibieron cuatro de sus propuestas: Sacra Clave -2012-, Nueva Infancia -2013-, Gasterópodo -2013- y Atrapa Novias -2012-, que se distinguían por el agudo tratamiento del contenido, lo cual nos empuja a reflexionar desde la conciencia crítica aunque a su vez se muestran juguetones y traviesos, sostenidos por su rigurosa producción técnica.


Oscar de la Cruz. NUEVA INFANCIA, 2013. Ensamble: biberón y componentes electrónicos. Fotografía cortesía del artista.  

Oscar de la Cruz. GASTERÓPODO, 2013. Ensamble en metal. Fotografía digital monocromática. Fotografía cortesía del artista.  

Oscar de la Cruz. ATRAPA NOVIAS, 2012. Ensamble para fotografía. Dimensiones variables. Fotografía cortesía del artista.  

Desde mi lectura de asiduo observador de ese carácter de manifestación creativa, Sacra Clave precisa lo que me gusta del arte objetual, un ensamble muy bien acoplado entre la llave y la contraforma de la cerradura, sumado al sugestivo título de un objeto que es llave y cerradura en sí misma, activa en el espectador la posibilidad de anclar en diversos discursos actuales como el “cónclave” vaticano donde más allá de la puerta cerrada suceden tantos sacros misterios.
“Nueva infancia” es otra pieza que potencia en tanto es un eficaz activador emocional, cuando trae a la sala la reflexión actual sobre el tiempo vivencial de la niñez actual tan mediada por la tecnología: un biberón cuyo alimento es una compleja colecta de mecanismos de la electrónica –y, en vez del “chupón”-, acopla un conector. Se trata de un sujeto provocador que engulle la conciencia en el debate sobre las problemáticas de estos objetos como modificadores de las conductas, sobre todo de la niñez y la juventud, pero que cambian la cultura y nos vuelve cada vez más silenciosos o ensimismados conectados por todos lados por aparatos tecnológicos.
El “Gasterópodo” se acerca más a la construcción de la escultura, o sea es más para contemplar la estética y logro constructivo, en tanto parte de una faja de lámina metálica que da forma al cuerpo del bicho, y con un simple alambre configura las antenas.
“Atrapa Novias” es un ensamble de una “ratonera” con un anillo de compromiso que vuelve a jugar con los simbolismos del objeto seductor y el seducido, con una carga de visiones en torno a los significados sociales ante las amenazas que se ciernen sobre el concepto de la familia y la sociedad actual donde pesan tanto esos objetos símbolos de estatura social mediada por el mercantilismo y la publicidad.

 

Oscar de la Cruz. Fotografías de varias de piezas incluídas en el albun "Imaginación" de su página de Facebook.

En la página de Facebook de Oscar de la Cruz encontré el título “Imaginación”, se trata de un conjunto de situaciones donde el objeto trastoca la función liminar para la cual fue fabricado por la industria –de muy diversos períodos de la historia, digo, hay hasta una antiquísima plancha de hierro con tachuelas pegadas, con toda esa rica lectura que de ahí se desprende-, todo para abordar ese imaginario simbólico detonante de nuevas emociones, lo cual nos recuerda que en la imaginación humana el número de vidas es relativo, puede haber una segunda y hasta tercer vida según el ingenio de quien lo observe y su capacidad de transformar, misión del ser creativo, tal y como lo pensó Goethe cuando dijo: Transformación, eterna ocupación del eterno entendimiento.



  

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Luis Fernando Quirós

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Joaquín Murillo: Miradas de Viajero

29.05.2013 | 10:27

Con este acercamiento a Joaquín Murillo -diseñador industrial y fotógrafo costarricense-, a quien ya entrevisté en otras oportunidades, me percato que en los últimos meses incrementa la intensidad de su trabajo como fotógrafo, realiza varios viajes a Oriente, Europa y Norte de África, y abre una interesante modalidad de talleres en esa disciplina. En estos post me interesa, en particular, conocer cómo enfrentan los diseñadores la crisis global, cómo se ganan la vida en la actualidad, y siguiendo sus pasos me cercioro que es indispensable además de la formación y la experiencia, un espíritu luchador constante, quien no busca si que no encuentra oportunidades donde otros no las ven.

Joaquín Murillo, Egipto.
 Cortesía del fotógrafo. 

LFQ: ¿Dónde detiene la mirada Joaquín Murillo? ¿Cuáles estímulos marcan lo encontrado en sus viajes por el mundo?
JM:
Me considero, primero que todo, un fotógrafo de luz natural. Creo que ésta define el noventa y nueve por ciento de mi trabajo en este campo. Como fotógrafo, me siento atraído por casi cualquier detalle cuando estoy en un país y cultura diferente a la mía. Sin embargo, reconozco que, por encima de todo, es el ser humano en su entorno, con sus costumbres, sus tradiciones, religión, gastronomía, entre otros motivantes, lo que siempre busco captar de una manera cándida, intentando reflejar y glorificar en cada imagen ese ser humano, misterioso, anónimo, con sueños e ilusiones, con pasado y con futuro, pero que con quien en la mayoría de ocasiones nunca llego a intercambiar nada más que una sonrisa.

 Joaquín Murillo, Egipto.
 Cortesía del fotógrafo. 
 

LFQ: ¿Qué encuentras? ¿Qué buscas?
JM
: Busco lo diverso, lo que me permita replantearme lo que asumo por “verdad” y me obligue (o permita?) a crecer como ser humano. Si bien busco en mis imágenes historias sencillas, cortas, fáciles de comprender. Siempre intento contar una historia corta, con pocos personajes. Siempre he creído que esas son las imágenes que son recordadas; no aquéllas sobrecargadas de información y “novelescas”.

Joaquín Murillo, Casablanca, Marruecos. Cortesía del fotógrafo. 

LFQ: ¿Cuáles son sus principales activadores?
JM:
Desde el punto de vista emocional el color y la composición supongo que estarán siempre presentes en cada una de mis fotografías, y serán (o intentan ser) el medio para confrontar al espectador con una escena que lo sorprenda, ya sea por su mensaje como por su carácter gráfico. En cada foto trato de permitirle a la luz imponer sus reglas; es decir, me acomodo siempre a ella, a sus caprichos, y trato de entenderla, de respetarla.

Joaquín Murillo, Rabat, Marruecos.
 Cortesía del fotógrafo.
 

LFQ: ¿Cómo te propones asumir tus retos o la naturaleza activa de esos motivadores?
JM:
Esa comunión casi simbiótica entre fotógrafo, ojo, cámara y escena es mi reto personal. No hay foto en la que no intente lograr ese objetivo. Y cuando se logra, la imagen resulta impactante. Sigo mi propia filosofía de entender siempre la luz. Nunca de imponerme. Esa guerra siempre la termina perdiendo el fotógrafo.

LFQ: ¿Cuál es o qué lleva en la “caja de herramientas” de fotógrafo?
JM:
No soy un fotógrafo sofisticado en cuanto al equipo. Sigo creyendo después de treinta años de experiencia en este campo que el “hábito no hace al monje”. Sin embargo, no escatimo en llevar siempre conmigo un trípode, lentes que me permitan trabajar en diferentes condiciones de luz; y, desde luego, mis dos cámaras (o cuerpos de cámara) que nunca me abandonan.

Joaquín Murillo, Francia. Cortesía del fotógrafo.
 

LFQ: ¿A qué equipo acude, lentes, tecnología?
JM:
Trabajo con cámaras de sensores APS (no son “full frame”) de 18MP ambas, ya que para mí es muy importante la capacidad de impresión en gran formato, y éstas me permiten imprimir cada foto en un tamaño aproximado de 190cm x 135cm, sin necesidad de “estirarlas”. No escatimo en lentes pues considero que es la óptica la responsable en gran medida de la calidad final de una fotografía. Por ello cuento con lentes “rápidos”, tales como: 24mm F/1.4; 50mm F/1.4 y 85mm F/1.4. Estos me permiten crear fotos de altísima nitidez, pero sobre todo, me permiten trabajar en el “mundo de las sombras”, que es como suelo llamar a esa condición en la que los objetos están escondidos casi en la penumbra.

Joaquín Murillo, Estambul, Turquía.
 Cortesía del fotógrafo. 

LFQ: Al seguir tu desarrollo profesional y personal, se observa que emigras del diseño de productos y gráfico, hacia la fotografía. ¿Te cautivó lo digital?
JM:
Me considero por principio y por convicción un fotógrafo clásico que goza de los beneficios del mundo digital, lo que significa que mis imagines son en su mayoría resueltas frente a la escena. No soy “photoshopero” pues creo que eso esa otra cosa y no es lo que me apasiona. Sostengo que las herramientas del fotógrafo aún son y deben seguir siendo, entre otras, las velocidades de obturación, la “profundidad de campo”, aperturas de diafragma, el flash, ISOs, “temperaturas de color”, distancias focales, etc; pero sobre todo, la luz.

Joaquín Murillo, Grecia. Cortesía del fotógrafo.
 

LFQ: ¿Cómo distingue la creatividad que carga a sus fotos?
JM:
Otro de mis retos personales antes cualquier escena es plasmarla de una manera diferente a como lo haría el resto de la gente. Esa es una de mis reglas o premisas creativas, y trato de seguirla y tenerla siempre presente. Para ello he invertido muchísimas horas estudiando la óptica de los lentes ya que éstos son mis mejores aliados para lograr este fin. Mi formación (de nuevo lo menciono) en diseño creo que también me sirvió para desarrollar un ojo sensible que “ve” a veces lo que otras personas pasan desapercibido. Eso lo he notado con el tiempo. Supongo que es una de mis “bendiciones” personales y vivo muy agradecido con la vida por ello.

 Joaquín Murillo, Tokio, Japón.
 Cortesía del fotógrafo.
 

LFQ: Quizás para concluir con este nuevo acercamiento a Joaquín Murillo, quisiera confrontarlo con el ser que dejó atrás, el del tiempo de formación allá en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, o el de profesional en diseño produciendo, fabricando, gestando empresa. ¿Marca esta nueva etapa en tu actividad profesional una ruptura con el diseño industrial, o es situacional en tanto te instiga ese “mirada del viajero” quien rastrea todo lo que se mueve en el campo y al alcance del ojo?










JM
: Esa es una pregunta de altísima trascendencia actualmente en mi vida, ya que yo disfruto mucho el trabajo de diseño que es, a fin de cuentas, lo que estudié a nivel universitario. Sin embargo, la fotografía siempre ha estado en mi vida, incluso desde antes que el diseño, y hoy la verdad es que he logrado hacer de ésta -la fotografía- mi modo de vida. Es ahora mi pasión y profesión. El problema es que el tiempo es finito, y si tengo que escoger, dejaría el diseño, que es lo que parece que está sucediendo inevitablemente.

Joaquín Murillo, Seúl, Corea del Sury Shanghai, China. Cortesía del fotógrafo.
 

Es importante mencionar que lo que he estado haciendo por años en el campo del diseño ha sido, básicamente, diseño de espacios de venta y stands feriales. Es un campo apasionante pues me da libertad creativa en otra de mis pasiones. Sin embargo, demanda mucho más tiempo. Hay que lidiar con mucha gente durante el proceso de producción y, además, desmotiva los bajos estándares de calidad en acabados que se manejan en este país. Finalmente, los márgenes de utilidad no son ya estimulantes si se hace un balance de costo/beneficio. En ese sentido sale mucho mejor parada la actividad que realizo en este momento en el campo de la fotografía, pues en éste yo mismo controlo casi todo el proceso de producción, desde la toma hasta la impresión final.

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Luis Fernando Quirós

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