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Silla Rothko, de Alberto Liévore

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La versión en madera curvada de la silla Rothko de Alberto Liévore nació en Barcelona en 1993. Fue proyectada para el bar del mismo nombre y concebida desde el principio para instalaciones. Afortunadamente para el diseñador la «madera sintética» (fibras vegetales recicladas y polímeros) permitió en 1994 introducir un sistema de moldeo y reducir el coste un 50%. Sin este descubrimiento, hoy esta silla estaría reservada al conocimiento de unos pocos, que la podrían contemplar, sin sentarse, en la colección de algún museo.


Silla Rothko, primera version en madera de haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Con este proyecto hemos de agradecer a Alberto Liévore la capacidad de volvernos a emocionar como lo hicieron en su momento dos sillas históricas : la 4867 diseñada en polipropileno por el malogrado Joe Colombo para Kartell en 1966, y la Selene, en Reglar, de Vico Magistretti, producida por Artemide en 1969. En ambos casos la expresión del material y la adecuación al proceso de fabricación estuvieron en total armonía. Con la Rothko de fibra vegetal se repite la historia.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primeros bocetos para la versión de madera, Alberto Liévore, 1993.

En la razón de ser de la forma se hace evidente la síntesis entre las referencias a las sillas de Gebruder Thonet en los bares de Viena, y la inspiración en el modelo Low Side Chair de Charles Eames, producido en 1946. Precisamente de la construcción por piezas de este modelo surge la descomposición y posterior encolado de las partes que configuran la Rothko.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primeros bocetos para la versión de madera, Alberto Liévore, 1993.

La esbelta estructura proyectada por Liévore se fundamenta en el concepto del puente que soporta una pesada carga, y es a partir de este concepto que la expresión formal de la silla toma protagonismo. Las líneas de transición entre las patas, zonas de asiento y respaldo son cuidadas, sutiles y elegantes. El mínimo grosor en el asiento, los brazos y el respaldo, la configuración en un solo cuerpo, la naturaleza compacta y su aspecto homogéneo le confieren el carácter de volumen integrado.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primeros bocetos para la versión de madera, Alberto Liévore, 1993.

Alguien escribió, quizás pensado en la silla Rothko, que los buenos productos se consiguen dando la forma apropiada al uso y a los materiales. Es evidente que en la silla ningún detalle ha sido incluido sin que tenga un valor asegurado, todo se integra para formar una uniddad clara y sencilla.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primeros bocetos para la versión de madera, Alberto Liévore, 1993.

Después de hablar de la silla es obligado hacer una referencia a Mark Rothko y lo que él quería expresar con su pintura: «el secreto pero inmediato acceso al terror salvaje, al sufrimiento, a los caminos cegados y a las aspiraciones muertas que yacen en el abismo de la existencia humana, desde donde se alzan para atacar sin descenso el sosiego de nuestras vidas».

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, maqueta del asiento y del respaldo, Alberto Liévore, 1993.

Y finalmente recordar, tal como indica Félix de Azúa en su Diccionario de las Artes, que cuando estos feroces ataques al sosiego y estos accesos al terror salvaje comenzaron a decorar las salas de juntas de los más orondos accionistas de Wall Street, Mark Rothko se suicidó. Era el 25 de febrero de 1970, y también él era millonario. Ramón Benedito

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, maqueta del asiento y del respaldo, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, maqueta para la primera version en madera de haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primera version en madera de haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primera version en madera de haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primera version en madera de haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, primera version en madera de haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreInterion del bar Rothko con la silla homónima en haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto Liévore
Interion del bar Rothko con la silla homónima en haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreInterion del bar Rothko con la silla homónima en haya chapada, Alberto Liévore, 1993.

De los procesos de diseño se ha explicado hasta la saciedad, sea de manera romántica o racional, aquello que pertenece al desarrollo de la idea. Pero, de esta idea, de su génesis propiamente dicha poco o nada sabemos: el «cómo» se nos ocurre es prácticamente inexplicable, responde a mecanismos inconscientes, lábiles, dificilmente descifrables; es un fenómeno de asociación de ideas que, como rara alquimia es capaz de unir dos elementos «imposibles», aparentemente inconexos.

¿Qué relación pueden tener una grúas negras recortadas sobre el cielo gris de un puerto lejano, las alas de una golondrina y una silla?

¿Por qué aparecen imágenes sin ser convocadas? ¿Qué relación pueden tener una grúas negras recortadas sobre el cielo gris de un puerto lejano, las alas de una golondrina y una silla? ¿Será que la silla es la bahía donde atracamos el cuerpo? Nunca lo sabré. Pero bienvenida la literatura, pues de ella salieron los primeros dibujos, las primeras tentativas de atrapar aquellas borrosas imágenes. El azar se agregó a la fantasía y puso en mis manos un encargo que justificaría su desarrollo. Se trataba de un bar que había nacido de un nombre: Rothko.

Como contrapunto a los bares-de-diseño el nombre no estaba mal. Confieso que si algo nunca he podido evitar son las referencias, pero no tanto en un sentido formal sino en su concepto. ¿Podía una silla de café-bar ignorar su pasado vienés, o prescindir del glamour del «american bar»? Como en el juego del dominó el proceso se fue encadenando, el material escogido y la forma se fueron modelando el uno al otro y cuando el deseo de expresión es grande puede ensarnchar los límites de la tecnología. Y esto lo subrayo, porque fue lo más excitante del proceso : cada vez que un ensayo de madera multilaminada me decía : puede ser ; la forma daba otra vuelta de tuerca y así otro ensayo y así una y otra vez.

Hoy observo la silla. Las grúas, el puerto, las alas de las golondrinas, Thonet y Eames quedaron muy atrás, pero este fantástico viaje sin ellos ¿habría sido el mismo? Alberto Liévore

Silla Rothko, de Alberto Liévore
Silla Rothko, version definitiva en Maderón (polvo de cascaras de almendra mezclado con polímeros), Alberto Liévore, 1994.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, maqueta de estudio para la versión en Maderón, Alberto Liévore, 1994.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, maqueta de estudio para la versión en Maderón, Alberto Liévore, 1994.

Silla Rothko, de Alberto LiévoreSilla Rothko, maqueta para la versión en Maderón, Alberto Liévore, 1994.

Silla Rothko, de Alberto Liévore

Silla Rothko, dibujo de la la versión en Maderón. La estructura metálica permite reducir el número de piezas de la silla, de cuatro a dos. Alberto Liévore, 1994.

Alberto Liévore.

Alberto Liévore (Buenos Aires, 1948,) reside en Barcelona desde 1977 donde amplía su actividad del diseño de productos a la imagen y comunicación de los mismos. Lo que más ha transcendido son los trabajos en mobiliario, especialmente para las firmas Perobell, Kron, Indartu y Andreu World,  Divano y un largo etcétera. Actualmente su trabajo abarca el diseño de montajes efímeros, showrooms, ferias y exposiciones, así como el diseño de imagen corporativa de empresas e instituciones.

Indartu. Con el respaldo de la empresa Simeyco dedicada al tratamiento de pintura se ha creado Indartu, marca de mobiliario de vanguardia. Si bien se han exigido a los proyectistas fundamentos reales en sus propuestas, esto han gozado de todo el apoyo necesario para llevarlas adelante y es en la silla Rothko donde esto se ha demostrado doblemente. En su primera versión, la técnica del contrachapado y en especial el recorte tridimensional, fue llevada hasta sus límites. prueba de ello fue que el productor de las piezas las exhibía en ferias técnicas como muestra de su capacidad. Posteriormente, la versión definitiva, costó años entre la fé y el desaliento, aplicando una tecnología, en parte inédita hasta entonces.
 

Diseño: Alberto Liévore
Año de producción de prototipo: 1993 de madera y 1994 de fibra vegetal
Produce: Indartu
Materiales: Fibras vegetales recicladas y polímeros
Acabados: Barnices alifáticos
Métodos de producción: Proceso de moldeado
Ancho total: 525 mm
Profundidad total: 470 mm
Altura total: 730 mm


Publicado en Experimenta 20 con el título Silla Rothko. (Datos del artículo actualizados a la fecha de publicación, abril de 1998).
 

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