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Water Closet_ Lxfactory

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Esas ocasiones en las que la tecnología da un portazo y uno se pregunta qué hizo para disgustarla. Una de esas ocasiones en las que siguiendo con fe las indicaciones de un tomtom por las circunvalaciones de Lisboa, una y otra vez fuera incapaz de encontrar salida ante unas obras no registradas por el dispositivo, y se preguntara por qué demonios no fue un mapa lo que consultara antes de lanzarse a la conducción.

Sea como fuere, y como sucede tantas veces, el camino errado fue semilla de un encuentro inesperado. Bajo el puente y a la ribera del Tajo, en la zona portuaria de Alcántara, un callejón sin salida que desemboca en una serie de edificios industriales …habitados.

Lxfactory, la reconversión de los mas de 23,000m2 de superficie industrial que un día alojara a la Compañía de Hilos y Tejidos de Lisboa, (el nombre lx proviene de la abreviatura de la ciudad de Lisboa en los códigos aeroportuarios), y que ahora se ha convertido en una isla creativa con mas de 130 estudios, de la publicidad a las artes escénicas, del arte a la arquitectura, del diseño a la hostelería o a la música. Una iniciativa más en la línea de Les Frigos en París, el 798 en Beijing, o el Westergasfabriek en Ámsterdam, para recuperar los espacios industriales abandonados. Además de los espacios de trabajo cuenta con restaurantes, una librería en la antigua rotativa de prensa de Lisboa, tiendas de diseño, y otros usos que lo llenan de actividad, como un servidor piensa que le debería suceder a Matadero de Madrid para generar más visitantes residentes y menos aves de paso.

Nos vamos a detener en el proyecto de art building Water Closet que comisariado por PuppenHaus invitó a 13 creadores portugueses a intervenir en los 13 aseos públicos del recinto que siempre está en continua reconstrucción.

Uno de ellos y por medio del arte de la pegatina, juega a la interacción entre lo público y lo privado, y con humor invita al voyeurismo con su slogan “exibicionismo: impulso patológico para se despir ou exibir os organos genitais”.
Interesante el multiplicado auditivo del orinar escoltado por los dos micrófonos.

Otro de ellos, y con una mezcla entre el art povera y el apartamento de alguien con síndrome de Diógenes convierte el aseo en un conglomerado de acciones y juegos, con carteles anunciadores, un invernadero suspendido de los inodoros, una lámpara con latas de conservas e incluso un podio enfrentado a un espejo donde triunfar.

En otro las paredes se han convertido en tapiz de hojas de periódico, ensalzando la lectura como la función fundamental, además de las consabidas fisiológicas, de los aseos. Algunos mensajes se resaltan y amplían, acompañando los tránsitos. Nos recuerda a los baños del Matilda, un pequeño cocktail bar en la calle Almadén y a la espalda del Caixaforum donde los textos de Corín Tellado cubren las paredes.

Otro nos entrega una fila de almidonadas camisas de porcelana dobladas, en una mudanza sistemática que haría las delicias de Gianni Rodari. El autor italiano, colaborador de Bruno Munari, es autor del fantástico libro Gramática de la Fantasía donde analiza la estructura del cuento infantil y sus mecanismos. Una de las estrategias es esta mudanza sistemática, que el autor describe con el armario o maniquí que en los cuadros de De Chirico colonizan las plazas públicas. Un objeto de un entorno puramente doméstico se convierte en pieza pública.

Y por qué no, compartir nuestro tiempo sentados en el trono, haciendo un sudoku con el papel higiénico, antes de emprender la fuga a cualquiera de los espacios que componen esta partitura de diseño, aunque los rumores hablan de una futura operación urbanística para esta parcela y entre grúas construyendo torres de apartamentos y oficinas sostenibles se evaporen estos soplos de creatividad.


 

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