experimenta_

Claudio Corrales: La letra como aullido

Las prácticas creativas en la actualidad, y sobre todo en los jóvenes artistas y diseñadores, imbrican un carácter cuyas raíces podríamos ubicar un siglo atrás cuando el uso de signos de la escritura persistían como componentes compositivos en el cubismo, futurismo, dadaísmo, constructivismo y alcanzó su punto fuerte en la Bauhaus. Claudio Corrales nos demuestra ese talento en un taller titulado La letra como aullido en el Centro Cultural Español.

 

Precisamente en estos meses celebramos un centenario cuando los poetas Richard Huelsenbeck y Hugo Ball, exiliados y desplazados por la Primera Guerra Mundial ocurrida en Europa, se reunieran en el “cabaret Voltaire” de Zurich, Suiza, y a quienes se unió entre otros Tristán Tzara, Francis Picabia y Marcel Dumchamp, para oponerse a los formatos y expresiones del arte de aquellos años asumiendo una postura anarquista y anti-arte. En un diccionario francés-alemán encontraron el vocablo “Dada”, balbuceo infantil con el cual se identificaron al intentar aprender el lenguaje, situación en que ellos mismos se encontraban al descartar todo lazo con la tradición. Entre los caracteres más importantes los dadaístas mostraron gran interés por la poesía irónica, las escrituras, el lettering, la fotografía, el collage, el fotomontaje que influenciaron el diseño editorial, el cartel y la publicidad.

Trabajo del taller en el Centro Cultural Español, mayo 2016. Foto cortesía del diseñador.

Algunas de las piezas e Claudio Corrales, como se dijo, evocan el arte de los liminares del siglo anterior en cuanto a factores compositivos y al sentido rítmico, sin embargo está presente la idea de “deriva”, cuando el diseño de la obra se da a partir de capas o estratificaciones de signos que se superponen y se leen en profundidad, gracias a la transparencia de las capas, propagando una vibración que nace desde el interior y emerge hacia afuera. La deriva no encierra la composición como ocurría en el arte del pasado, abre las espiras de la incertidumbre de manera que uno espera siempre más y acrecienta el interés.

Trabajo del taller en el Centro Cultural Español, mayo 2016. Foto cortesía del diseñador.

Taller: La letra como aullido

Hoy en día retorna ese interés por la composición tipográfica libre, el “lettering” experimental o creación con signos de la escritura, explorando nuevos recursos como la impresión con sellos, el collage; como también se siente cierto grado de inconformidad con las estructuras de producción, circulación y validación del arte. El diseño también advierte un abrasivo escozor delante de la carencia de oportunidades de empleo y el alto costo de los insumos para potenciar el proyecto creativo. Sin embargo afloran experiencias alternativas, los artistas y diseñadores publican sus libros y revistas en bajas series, muchos de factura manual o artesanal; la encuadernación creativa también experimenta auge, y, como expresa este joven diseñador, artista y docente universitario Claudio Corrales: “la letra es como un aullido” ante tanto desvelo y desesperanza, trabajamos para que ese carácter de cambio incida en abrir nuevos espacios para la exploración y la realización, como el caso de este taller impartido en estas semanas en “El Farolito”, o Centro Cultural Español de la ciudad capital San José, Costa Rica.

Composición tipo-figurativa de Claudio Corrales. Foto cortesía del diseñador.

Con la premisa de difundir y apoyar estas experiencias tipográficas y tipo-conceptuales, me acerqué a Claudio para indagar algunos tópicos de ese singular taller.

¿Por qué tu percepción de la letra como aullido?
La tipografía tiene en mi mente dos ejes, el eje funcional y el eje expresivo. Tomé el segundo para crear el taller con la idea de despertar el interés en los asistentes de ver la tipografía como una herramienta estética. El título del taller lo relacioné a un poema de Allan Ginsberg que se titula “el Aullido”, que para mí fue como un grito real cuando lo leí por primera vez. “La letra como aullido” es eso, levantar la voz tipográfica para encontrar otros campos en su usabilidad y comunicación visual.

Tipografía geométrica de Claudio Corrales. Foto cortesía del diseñador.

¿Puedes compartirnos ese poema para comprender mejor tu inquietud?
En un fragmento del poema, se expone un poco el pensamiento de una búsqueda fuera de convencionalismos: “Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo”. (El Aullido de Allen Ginsberg)

Tipografía «Iden-Tica» de Claudio Corrales. Foto cortesía del diseñador.

¿Cuáles fueron las características e impacto del taller?Quebrar paradigmas en el uso de la tipografía como un medio solo para lograr cuerpos de texto o generación de palabras.
Facilitar a los asistentes ejercicios prácticos para encaminar el pensamiento lúdico sobre la creación tipográfica.
Ver la letra como “un aullido”, no como significante sino como herramienta visual.
La tipografía como elemento expresivo, en la búsqueda de alternativas abiertas a la experimentación en diferentes técnicas manuales.

¿Cómo fue la organización?, ¿había algún requisito para los participantes?
La inscripción fue libre y no hubo ningún requisito para los participantes. El taller formó parte del proyecto “INSUMOS: Aspectos de la escritura y la lectura”, perteneciente al programa de Mediación de las Prácticas Culturales Contemporáneas.

Fuente de Claudio Corrales. Foto cortesía del diseñador.

¿Cuáles motivaciones movieron al trabajo de exploración conceptual y la técnica?

Mi motivación en ese sentido es la de alimentar los diferentes procesos creativos de los proyectos que emprendo, buscar la manera de ver las imágenes desde diferentes perspectivas, en este caso específico del taller fue probar con diferentes medios para hacer relaciones de ritmo, peso, metáforas visuales y dinamismo en la creación de discursos literarios que se pueden ver de forma gráfica, explorando, divirtiéndose, otorgando otros significados a la morfología de la letra.

 

¿Qué deseas lograr con esta práctica creativa y educativa?

Deseo que las personas que asistieron al taller puedan ver la letra como un elemento expresivo, que le aúllen a la “luna tipográfica”, que griten siempre en la búsqueda de otros caminos. En lo personal lo que deseo con estas exploraciones tipográficas es llevar mi interés por la letra y la estructura tipográfica a la libertad expresiva visual y creación de significados.

Como comenté en la introducción, celebramos precisamente el centenario de algunos movimientos artísticos que utilizaron la letra expresivamente, ¿existe alguna relación?

Si existe una relación de utilizar la letra como expresión entre estos movimientos artísticos y la forma en como abordo el taller. Mi interés por la historia del arte y su vínculo con el diseño gráfico es innegable, utilizó este modo de enseñanza de relaciones en las clases que imparto también en la Universidad de Costa Rica. La idea es conocer el pasado para cambiar el presente.

Composición tipográfica de Claudio Corrales. Foto cortesía del diseñador.

¿Crees que exista un renacer del espíritu de experimentación con el “lettering” e interés por la tipografía en la actualidad?

También ese espíritu de experimentación me apoya a mis procesos como artista visual, como educador, como diseñador gráfico. La tipografía comunica pero también expresa, por ende es una herramienta importante de aplicación en todo campo gráfico. En mi búsqueda artística pictórica la trato de incorporar como un medio más de representación.

Recién, Claudio Corrales anunció la apertura de una muestra de sus trabajos en una galería de la zona de San Pedro Montes de Oca, con ello suma a un segmento de individuos que elaboran la gráfica experimental y exploran varios terrenos de crecimiento cultural y personal. ¿Cómo te defines, diseñador o artista plástico?, ¿cuál es tu cercanía a esta práctica?

Me defino como un artista visual, realmente mi interés es muy variado, lo cubren diferentes campos, la pintura, la fotografía, el diseño gráfico, el arte público. Todo con la finalidad de alimentar mi propio proceso creativo.

Composición tipográfica de Claudio Corrales. Foto cortesía del diseñador.

Claudio Corrales comenta en estas respuestas que “la idea es conocer el pasado para cambiar el presente”. Por supuesto que el suyo es un buen pensamiento, y eso es precisamente lo que necesitamos en estos momentos para dar el salto, para transformar el medio y conquistar oportunidades de actuación profesional. Quizás no logremos ser primer mundistas impactando en la producción de novedosas tecnologías, o que seamos tan solo usuarios de dichos recursos de punta, pero sí somos capaces de externar el pensamiento, ser críticos tanto como creativos e innovadores, y sobre todo explorando el pasado para tener claro el presente y de esa manera pensar mejor el futuro, estaremos apuntando mejor a lo que vendrá. Lo demuestran estos participantes en ese taller y su docente, al sentir que su “aullido” hacia la luna del arte y el diseño trasciende.

Salir de la versión móvil