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Una revista Experimenta diseñada en Ámsterdam por Haller Brun

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El proyecto gráfico del número 69 de Experimenta lleva la firma del estudio Haller Brun, capitaneado por los suizos Sonja Haller y Pascal Brun. Gracias a la combinación de la refinada y precisa tradición del diseño suizo con la frescura y la determinación holandesa, crean productos editoriales siempre coherentes con sus contenidos. Conversamos con la pareja de diseñadores y nos cuentan cuál es su aproximación al diseño, analizan el panorama creativo holandés y nos explican cómo han abordado el proyecto gráfico y la puesta en página de Experimenta 69. A continuación os ofrecemos un adelanto del reportaje, puedes encontrar la versión integral en nuestra revista actualmente disponible en nuestra tienda online.

 


Experimenta 69, Gráficas Muriel, 2015. © Jorge Alonso

Experimenta: Ustedes son suizos, pero viven y traba- jan en Holanda. En lo que al diseño se refiere, ¿qué tie- nen en común y qué diferencia a estos países? ¿Qué le aporta esta doble condición a vuestro trabajo? 
Haller Brun: Ambos crecimos y estudiamos en Suiza. Después de terminar la carrera, nos fuimos a Ámsterdam para hacer prácticas en diferentes estudios, ver algo distinto y adquirir experiencia. La importancia que tiene el diseño en la sociedad holandesa nos resultó muy atractiva. También nos llamaron la atención su alegría y osadía, muy diferentes del estilo suizo, que es más reservado.
Ambos países cuentan con una rica tradición en diseño y eso se nota, pero existen, por supuesto, diferencias entre los dos. El arte y el diseño están mejor posicionados en la sociedad holandesa, lo que hace que haya un ambiente de trabajo diferente al de Suiza. Gracias a su historia como comerciantes con otros países, los holandeses son mucho más abiertos a nuevos productos, nuevas ideas y nuevas formas de pensar. Son progresistas, mientras que en Suiza se intenta más mantener y desarrollar cualidades tradicionales. Se hace más hincapié en la precisión y en la atención al detalle.
También la relación entre los diseñadores y los clientes nos parece distinta. El sistema de trabajo en los Países Bajos es mucho más horizontal, por lo que trabajar en un proyecto conlleva una verdadera colaboración de todas las partes.
Por supuesto, influye en nuestro trabajo que seamos suizos, pero también que estemos ahora trabajando en los Países Bajos. No nos sentimos holandeses pero tampoco nos sentimos ya del todo suizos. De hecho, nos inspira trabajar entre dos aguas e intentamos combinar las diferentes cualidades de ambos países. Esperamos no perder nunca nuestra atención hacia los detalles. Y por otro lado, hemos aprendido a ser más radicales, a ir más allá de lo que se nos pide o espera que hagamos. 


Sonja Haller y Pascal Brun, Experimenta, Gráficas Muriel, 2015. 
 © Jorge Alonso

 En palabras del diseñador Max Kisman, el diseño neerlandés es un “estilo de estilos… una pluralidad de formas que solo se da en los Países Bajos”. ¿Comparten esta opinión o creen que existen otros rasgos que definen la identidad del di- seño neerlandés? 
En los Países Bajos creemos que no importa tanto el estilo como la forma de pensar y trabajar. Para nosotros, muchos diseñadores holandeses comparten el mismo enfoque, aunque el estilo al final sea diferente. Se trata de cómo se define el papel del diseñador. Eso tiene algo que ver con el sistema holandés, que concede subvenciones estatales al arte y al diseño. Permite que los diseñadores sean independientes, que tengan mucha libertad y que a menudo trabajen en sus propios proyectos. Con la crisis económica, ese sistema se encuentra ahora bajo presión. Los diseñadores tienen que redefinir su papel y su forma de trabajar, y nos parece muy interesante ver cómo esto está evolucionando. El tema de esta edición de Experimenta es, de hecho, una consecuencia de esta nueva realidad. 


Serie de cubiertas del catálogo de fin de carrera 2014 de la Design Academy Eindhoven. La cubierta consistía en cinco capas de papel de distintos tipos y diferentes tamaños. 

Sonja y Pascal, antes de montar su propio estudio han trabajado varios años con Irma Boom y Thonik, respectivamente. En su concepción del diseño y en su practica profesional, ¿qué ha supuesto esta experiencia? 
La oportunidad que supuso trabajar en esos estupendos estudios influyó, por supuesto, en gran medida en nuestra evolución como diseñadores. Fue un período muy valioso e inspirador. Se podría decir, incluso, que nos enseñaron a pensar como los holandeses. A no tener miedo y a atreverse a hacer cosas nuevas. A ser abierto y a hacer preguntas. A buscar una idea o un concepto fuerte en un proyecto y a correr tras él, aunque sin aferrarse tanto a ello que la idea no pueda evolucionar y cobrar su propia vida. Y también a tener un espíritu crítico hasta el final del proyecto y a arriesgarse a cambiarlo si uno no está del todo convencido. Fue increíble ver cómo convencían e inspiraban a otras personas con sus ideas. Y nos enseñaron que nuestro trabajo requiere mucha atención, energía y resistencia si realmente le quieres sacar el máximo partido. 


Connecting The Dots, 2012.

Recientemente su estudio ha recibido el Best Dutch Book Design 2014 por el libro Whispers: Ulay on Ulay, ¿cómo plantean un encargo de un diseño editorial? 
Lo planteamos desde diferentes perspectivas: el libro como objeto, la estructura y el diseño gráfico. Para poder otorgarle a un diseño el espíritu adecuado tienes que saber y entender qué estás diseñando. Así que empezamos por leer todos los textos y clasificar los contenidos. ¿Cuáles son los ingredientes? ¿Qué tipo de textos recoge el libro? ¿Qué clase de imágenes? ¿Cuál debe ser la relación entre imagen y texto? ¿Cuál será la estructura del libro? Fue un reto dar con la estructura adecuada para el libro sobre Ulay. Los autores, de hecho, habían pensado en un principio hacer dos libros, uno que proporcionara una visión general sobre la obra de Ulay y otro que consistiera en una entrevista con él de unas 250 páginas, con muchos capítulos diferentes que saltaran de un tema a otro. Se nos pidió desarrollar un concepto en el que estas dos partes se combinaran en un solo libro. Así que, ¿cuál era la mejor manera de trasmitir el contenido y de hacer que las diferentes partes fuesen claras y comprensibles? ¿Cómo conseguir mantener el interés del lector? Decidimos imprimir las diferentes partes en distintos papeles y solo emplear cuatricromía para las obras. Hicimos no solo una distinción en el diseño y el color, sino también en el tacto. El formato y el papel son fundamentales a la hora de definir el ámbito de un libro. ¿Es pesado o ligero, delgado o grueso, lleva o no sobrecubierta? Hicimos pruebas para ver cómo quedaría y si ese era el aspecto que queríamos que tuviera. Solo después de haber definido todos los parámetros pudimos empezar con el diseño.
Durante todo el proceso nos mantuvimos críticos: ¿Sigue siendo claro, interesante y emocionante? ¿Se está convirtiendo en lo que queremos que se convierta? Para esto es muy bueno que seamos dos los que trabajamos en un proyecto. Reflexionamos y hablamos mucho y nos mantenemos críticos el uno respecto al otro…

Si has disfrutado del este pequeño adelanto consigue tu número ahora mismo en nuestra tienda online. Además de invitamos a visitar la exposición dedicada a los mejores trabajos del estudio Haller Brun en el Showroom Fedrigoni Club de Madrid (España), que ha sido impulsada por Experimenta Editorial y realizada en colaboración con la Embajada del Reino de los Países Bajos y Fedrigoni. 


Libro Whispers: Ulay on Ulay publicado por Valiz, Ámsterdam, 2014.


Architecture Observer, 2012. 

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