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El museo pop de Mr. Brainwash

Mr. Brainwash. Un lavado de cara al arte

Ubicado en el corazón de la soleada Beverly Hills, en Los Angeles, el Museo de Arte de Mr. Brainwash resume el estado de las cosas en relación al arte contemporáneo, el consumo y la era del vacío, que el artista francés Thierry Guetta (aka Mr. Brainwash) y un gran equipo de asistentes convierte en grageas de felicidad para un público que se debate entre el social media, las bolsas de compras y la deriva turística.

El hall del Museo de Arte de Mr. Brainwash recibe a sus visitas con una enorme pared de obras intervenidas. En un primer vistazo, encontramos rastros, citas y apropiaciones evidentes a Jean-Michel Basquiat, Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Jamie Reid y Banksy, cuyo documental Exit Through the Gift Shop (2010) hizo conocido a Thierry Guetta como protagonista del film (junto al propio Banksy, Shepard Fairey, Space Invader y André) y le valió fama y fortuna en los circuitos del arte.

En el mismo piso del museo, hay lienzos ilustrados de Steve Jobs, Kobe Bryant y Tupac Shakur, junto a la acumulación de grandes objetos tridimensionales que le dan al espacio una apariencia de parque de diversiones, o de “atracciones artísticas”, según dice Guetta. En el ventanal pueden adivinarse las conocidas flores serigrafiadas de Warhol, con un texto que dice “la entrada es por el museo”.

Quienes entran al museo lo hacen con una sonrisa. Para Mr. Brainwash el espacio es “una galería de experimentación y expresión íntima que explota todas las expectativas. Aquí los mas grandes artistas y arquetipos de la historia del arte han sido minuciosamente lavados de cerebro anticipando la considerada interpretación del público.

Un compromiso con la imaginación, en donde el pasado se funde con el presente en formas nuevas y provocadoras.” El concepto de lavado de cerebro creado por Guetta aparece por primera vez en el film de Banksy, quien lo unge para que se convierta en artista callejero por derecho propio, lo que el ignoto francés llevó al extremo al inaugurar Life is Beautiful (2008), su primera exhibición aclamada sin experiencia alguna en la burbuja del arte y las casas de subasta.

En sus distintos pisos, la totalidad del museo se define como una gran intervención humorística sobre vacas sagradas del arte, desde Johannes Vermeer y Van Gogh, a Picasso y Mondrian, entre decenas de artistas y obras históricas de distintos períodos. Pese a su calculada irreverencia, no existen dudas del respeto que Thierry Guetta tiene por el arte clásico y moderno, cuyas obras reutiliza a modo de lienzo donde salpica nuevas estrategias, generalmente pintando a figuras pop, de consumo masivo o televisivo. Así, descubrimos a Muhammad Ali, Wally, Yoda, Darth Vader, Mickey Mouse, Superman, Batman y Robin y Chaplin asomando en óleos del período clásico. Sus operaciones de graffiti se repiten en todo el espacio –y en general en toda su obra–, utilizando pintadas y simbología de Banksy, Keith Haring y Basquiat como propias, que yuxtapone con stencil, goteados de pintura y azar. Un vórtice multicolor y desorganizado apto para todo público que reúne a la cultura visual estadounidense y universal. Un espacio que incluye una pista de baile, un cine, una sala de espejos, la recreación de un subte de New York y hasta una exposición de autos deportivos. No hay reglas. Nada es sagrado para Guetta, todo es imitable al infinito, ya sea reinterpretando hasta “despojar de su identidad” (Banksy) a las viñetas de Lichtenstein o imitando a Marcel Duchamp en sus intervenciones sobre la Mona Lisa.

Además del museo, –inaugurado en diciembre de 2022–, la serie de origami en acero instalados en el privilegiado circuito de Rodeo Drive (Imagiro, 2023) evidencian el interés de los ricos y famosos por su obra. No quedan dudas de la influencia y centralidad de Thierry Guetta y el museo de Mr. Brainwash en Beverly Hills. A diferencia de las expresiones de denuncia sobre las paredes de cualquier ciudad del mundo (sociales, políticas, ambientales), Guetta se aferra a la idea simple de la felicidad y el amor al arte, un canal de expresión que explota en la totalidad de su obra, y que lo distingue del resto de la comunidad.

De esta forma, Thierry Guetta concentra el poder vandálico e ilegal del graffiti en un espacio de la esfera oficial, algo impensado tiempo atrás en concepto de museología. Un gesto que posiblemente no sea del agrado de los artistas callejeros más radicalizados ni de los puristas del arte clásico. Sin embargo, la obra de Mr. Brainwash pone a consideración ambos universos para un público masivo que solo quiere divertirse.

Este artículo está incluido en el número 97 de la revista Experimenta

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