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La columna de Chema Aznar: El posible  giro copernicano del Diseño  

La columna de Chema Aznar

La columna de Chema Aznar

Debiéramos dirigir nuestra atención e ir descubriendo aspectos del diseño que en su momento fueron poco considerados, no coincidentes en su propio tiempo, solo estimados desde su importancia prístina o de su utilización ideológica hacia consideraciones desarrollistas. Pero hoy estos aspectos del diseño que, reconsiderados, pueden  ser importantes desde la posibilidad de articulación, orientada hacia diversas propuestas sociales, como  la fragmentación y diversificación de la tecnología, según las necesidades de cada región del planeta, como lo  propone Yuk  Hui en su libro: “Fragmentar el futuro: ensayos sobre  tecnodiversidad “1. 

Todo lo contrario es la propuesta de la terraformación en cuanto a su planificación , según apunta Benjamin Bratton, para llevarse a cabo en el futuro como un diseño planetario, ponderado bajo la  intercomunicación cibernética entre los distintos estratos: minerales, orgánicos, tecnológicos o virtuales esto es lo que denomina  Stack2 (Pila) hacia una terraformación artificial, positiva, automatizada.

Esta atención, en el pasado, podríamos vehicularla en el presente, desde una labor especulativa, en base a cada concepción intrínseca en el diseño del pasado: entender su inviabilidad o su rechazo, influenciado por diversos vectores social-económico y político.

Podríamos situarnos en el contexto y tiempo de las distintas concepciones propuestas del diseño industrial y, de una forma somera, entresacar influencias más generales o poliédricas del diseño en nuestro tiempo.

En los EEUU, en un tiempo corto, emergió un espíritu creativo, contestario, que rompería y propondría a través del diseño nuevas formas de utilización del espacio de las cosas y la relación entre las personas. Pero estos movimientos  quedaron  intencionadamente excluidos… no tocaban en un tiempo evidentemente desarrollista. 

La utopía, surgida en las décadas  de los años cincuenta, sesenta y parte de los setenta en EEUU, se materializó en la contestación, expresada desde  del slogan,  Summer Time. 

The Summer love , sex, drugs, rock and roll,  expresaba  la voluntad de olvido  de las experiencias de la terrible Segunda Guerra Mundial. “The Longest Day”3 (El día más largo) hacía poco que había acabado y se entretejían nuevos proyectos de guerra: Corea, la crisis de los misiles , la guerra fría,  Vietnam, “Apocalypse Now.”4 Todos estos trágicos episodios fueron contestados desde expresiones y acciones como sex and drugs, rock and roll, peace and love , inhibiéndose del horror, intentando hacer un nuevo mundo, en donde aún pudiera caber la utopía.

Habría que situar en este tiempo la genealogía tecnolibertaria, dinamizada en ambientes de la contracultura de California, más concretamente en la universidad de Berkeley, el que tradicionalmente fue un espacio de libertad de pensamiento y expresión. Movimientos contestatarios activos como Speech  Movement, inspirados en el pensamiento de Marcuse, en especial en su obra “El hombre tridimensional”.

En la escena californiana aparecen pensamientos, grupos, movimientos, en los que influiría prioritariamente el pensamiento libertario. Se contextualiza el ambiente de este tiempo, donde sus pensamientos y acciones configuran una imagen y  una filosofía libertaria, anarquista, auto- gestionada en un espacio cibernético, tecno- libertario.

La industria electrónica de California iría metamorfoseando, inspirándose  en la utilización de la retórica del pensamiento tecno libertario, vehiculado por campañas  inteligentes de marketing, quedando atrás las aspiraciones tecno-libertarias, mutando hacia lo que conocemos como tecnoliberalismo.

Es en este espacio en donde concurren posturas, símbolos, acciones, pensamientos que no estaría de más describirlos sucintamente. Se desarrollaría el germen de una genealogía de lo que se hace llamar tecnolibertarismo básico, para la nueva estructuración lingüística “siliconiana” hacia el tecnoliberalismo. Ken Kasey recibió en su residencia de Palo Alto a una banda informal  de juerguistas, la comunidad de Merry Prankster, y manifestó lo siguiente: “Habría que situar la genealogía del tecnoliberalismo en sus inicios, creció en la contracultura.”5. Toda una serie de hechos, se manifiestan, entre ellos Allen  Ginsberg y otras tantas figuras, que inspiraron el movimiento cultural, no desde la racionalidad política, sino por su celebración de una sensorialidad dionisíaca.

Podemos considerar otra serie de hitos producidos en EEUU, localizados prioritariamente en la costa Californiana y que fueron socialmente determinantes en la cultura del siglo XX y aún en el  XXI, por ejemplo: 

”En 1968  Stewart Brand creó  la publicación Whole Earth6, en la que pretendía librarse de las lógicas mercantiles estandarizadas o de la sociedad de consumo. Fue precedente de la cibernética, implementada posteriormente por Whole Earth, un espacio participativo en donde las publicaciones libres de todo filtro, buscaban solucionar problemas ‘do it yourself’”. Pretendía ser una guía abierta de formación práctica, hacia una tecnología a escala humana. 

En San Francisco hubo una mezcla entre actores, apreciaciones diversas, buscando y experimentando vivir condiciones y modalidades variadas en lo existencial, entre la militancia y el hedonismo.

Habría que tomar en cuenta también el movimiento contestatario diggers, básicos en la construcción de la contracultura, dando contenido en cuanto al compromiso, ubicado en San Francisco. Alice Gaillard, en su obra “Los Diggers  Revolución y contracultura en San Francisco”,7 escribe lo siguiente:

“(…) sin miedo a los arrestos, a las críticas, a las maledicencias, lo hicieron los Diggers, movimiento contracultural muy influyente del pasado siglo XX, un colectivo de espíritu anónimo, de tintes milenaristas, que con sus acciones radicalmente originales, revolucionariamente creativas, buscaron construir en la tierra y no en el cielo una nueva sociedad más justa, más feliz, más humana (…)”

En este contexto descrito, germinarían una serie de conceptos, no tan influyentes en la última mitad s. XX, pero si han ido cobrando interés y que posiblemente, creo, enlazaría parcialmente con las propuestas de los pensadores, Yuk Hui y su opuesto Benjamin Bratton.

Destacaría la propuesta de Ken Isaacs, diseñador industrial, nacido en  febrero de 1927  (Peoria, Illinois, Estados Unidos). Su propuesta -llamada Matriz- articula desde la capacidad de su diseño, una concepción modular tridimensional, en la que propondría una diversidad de configuraciones. Pero para Ken lo que más le interesaba de la Matriz misma, era el pensamiento del diseño, orientado hacia aplicaciones particulares, digamos más fragmentarias, hacia la individualización o colectividades, prediciendo las  propuestas planteadas de fragmentación y diversificación de la tecnología y el espacio, según las necesidades de cada región del planeta, propuesta, en la actualidad, por el pensador Yuk Hui.

El pensamiento de Ken Isaacs enfatizaba la importancia de la comunidad con un discurso influenciado por la contracultura de los sesenta, enraizado con las aspiraciones comunitarias del siglo XIX. Habría que resaltar que determinó en él las tres últimas décadas, en lo que refiere al sentido de la modulación de la construcción de mueble. Como lo demuestra en su libro: Culture Breakers, Alternatives & Other Numbers8 o su primer  proyecto, la Estructura Viviente, en que participarían, posteriormente, de su solución espacial, destacados diseñadores…

Proyecto para Manhattan, Buckminster Fuller 1960
Estructura Viviente, Ken Isaac 1954

La otra influencia es referida a Buckminster Fuller, con visos de premonición sobre las tesis de Benjamin Bratton. Según lo manifiesta Bratton en su obra “Terraformación”9 donde dice lo siguiente:

“Ya estamos, como dijo Fuller, flotando en el espacio ahora mismo, no se equivocó en este punto, pero sus implicaciones radicales de sus invenciones han sido asimiladas (…) La gobernanza de la nave o del asentamiento se extiende  sobre todo al soporte de vida (…) ¿es el diseño solo lo que asegura la continuidad de la vida orgánica en una red extendida de pieles y cables ciborg que mantienen en marcha  sus procesos celulares y cognitivos esenciales?”. Bratton, en su obra, indica que el diseño necesita un renovado giro copernicano, incluida la filosofía del diseño. Este giro implica el alejamiento del diseño centrado solo en el ser humano, para dirigirse hacia una comprensión más completa del diseño del ser humano y del mundo.   

Bibliografía

1-Hui, Yak ; “Fragmentar el futuro: ensayos sobre  tecnodiversidad “  Caja Negra Editora Buenos Aires 2020.
2- Bratton, Benjamin, Citton, Yves et ál. “Le Stack: Plateformes, logiciel et souveraineté”  Uga ediciones Grenoble 2019
 3-  Ken Annakin , et ál. “The Longest Day” Pelicula 1962
4-“Apocalypse Now” película, Director: Francis Ford Coppola, 1979
5- Sadin, Eric “La Silicolonización del Mundo, la irresistible expansión del liberalismo digital” ed. Caja Negra, Buenos Aires 2018
6- Brand, Stward  “ Whole Earth” 1968 (enlace).
7-.  Gaillard Alice en su obra “Los Diggers  Revolución y contracultura en San Francisco” ed. Pepitas de Calabaza 2010
8- Isaacs, Ken “Culture Breakers, Alternatives & Other Numbers” ed. MSS Educational New. York 1979.
9- Bratton, Benjamin “La Terraformación programa para el diseño de una planetariedad viable” ed. Caja Negra, Buenos Aires 2021.
10- Margolin, Victor  “Las políticas de lo artificial” ed. Designo, teoría y práctica, Mexico 2005.

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