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Claudia Santanera y la palma caranday. Escribir con fibra

Claudia Santanera y la palma caranday. Escribir con fibra

Claudia Santanera y la palma caranday. Escribir con fibra

Desde la Copacabana cordobesa, las colecciones en palma caranday de la escritora, gestora cultural y artista argentina Claudia Santanera

La vida de la gestión cultural, actividad a la que se dedicó años de su vida, bien puede definirse como un entretejido de personas, objetivos y circunstancias. Ella lo sabía y entrelazaba como nadie, como también lo hacía y hace con las palabras (está formada en letras) desde su Córdoba natal. 

Pero de un tiempo a esta parte, como también suele suceder, entendió como me gusta decir “que la inteligencia puede pasar de las manos a la cabeza” y lo hizo a través de una de las más maravillosas materialidades y técnicas de la región: la palma caranday, fibra proveniente de una especie nativa del Valle de Copacabana que se encuentra en riesgo de extinción por los sucesivos incendios estacionales, y por la deforestación realizada para la agricultura intensiva.

“Desde mediados del año 2017 investigo los tejidos realizados en palma caranday por los artesanos de un pequeño pueblo ubicado a 120 km al norte de la ciudad de Córdoba, llamado Copacabana. El tejido de caranday es la huella contundente de un pasado extinto que logra persistir en la trama vegetal y en su patrón formal que configura el movimiento circular de cada cesto. El cruce entre el pasado y el presente es un verdadero acontecimiento que recupera la historia de un territorio habitado hace más de 2.000 años y una práctica ancestral que reproduce, una y otra vez, ese primer tejido”, relata poéticamente Santanera.

“La artesanía tiende una hebra invisible que recupera la unidad perdida entre el hombre y su ambiente, y opera como un medio para pensar las nuevas prácticas en el campo del arte. Mi trabajo se desarrolla junto a diferentes familias de artesanos a partir de una hipótesis que vincula tejido y escritura como un doble lenguaje o lenguaje reversible donde los sustratos del tiempo se manifiestan a través de las cualidades plásticas y poéticas de ambas materialidades. Durante este proceso de permutas y reciprocidades, nacen tensiones imprevistas y surgen nuevos interrogantes en torno al tejido al devenir caligrafía o un poema que llega hasta el presente con voz propia. En tal sentido, la cualidad experimental y relacional de mi trabajo propone pensamientos sobre los modos de escrituras actuales, remitiéndose al lenguaje ancestral del tejido como materia prima”, relata.

Así estas piezas co-creadas con varios artesanos habitantes del pueblo que conservan la tradición del tejido y lo transmiten de padres a hijos, y organizan parte de su economía familiar de la venta o el canje de sus artesanías por mercadería o elementos de primera necesidad a revendedores mayoristas que viajan hasta este lugar, para el comercio de artículos regionales.

Obras que sorprenden por su belleza expresiva y escala que ya dieron el presente en diversas exposiciones como Tejer la Casa en el Centro Cultural de la Universidad Nacional de Córdoba (2022) o “La soledad que precede al nacimiento” en el Museo Caraffa (2019), entre otras; así como en espacios privados, demostrando una vez más como el tejido sigue contando nuestro presente y pasado.

Claudia Santanera y la palma caranday. Escribir con fibra
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