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Wild Chair, la silla animal de Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich

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A lo largo de la historia, la silla ha sido entendida como un mueble pasivo destinado a facilitar el confort humano. La silla Wild Chair de Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich revierte esta relación y se define como un mueble hostíl que se comporta como un animal salvaje al que es necesario amansar antes de ser utilizado.     

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Wild Chair es uno de los muebles resultantes de un taller realizado conjuntamente por el MIT High-Low Tech Group de Massachusetts y la École National Supérieure des Arts Décoratifs de Paris (ENSAD). Durante los cinco días que duró el workshop, los estudiantes plantearon nuevas maneras de interacción entre la silla y el usuario, en las que el sustrato tecnológico de las investigaciones del MIT se añadió a los procesos creativos del ENSAD.

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

El concepto que desarrollan Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich establece una analogía entre el mueble y el animal. Para los diseñadores, las sillas son bestias salvajes que han sido sometidas por el hombre a lo largo del tiempo. Wild Chair supone un especímen que ha escapado de esta domesticación y que, por lo tanto, se comporta hostilmente hacia el ser humano.

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Jamilloux y Karich explican la silla como si se tratase de un estudio científico. Salvaticus Cathedra, como la llaman los diseñadores, es descrita de la siguiente manera: “Las cualidades mas reconocibles son sus cuatro patas y no tener cola. Son solitarias pero sociables, son muy territoriales y viven en lugares muy poblados de la tierra, lo que ha causado muchos conflictos con los humanos. Cuando un extraño interrumpe su tranquilidad, grita y eriza sus púas para defenderse de los depredadores. Para poder acercarse a una Wild Chair hay que ser astuto, la silla es sensible a gestos suaves y susurros. Pero, sobre todo, no hay que acercarse directamente. Una vez domesticada, puede ser muy útil, pero recuerden: una Wild Chair siempre será una Wild Chair".

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Los diseñadores han intervenido una silla de Ikea, a la que han añadido una piel de espinas de madera en su respaldo. Cuando una persona se aproxima al mueble, un sensor de movimiento situado debajo del asiento detecta su presencia y acciona un servomotor que tensa los elásticos y erizan las púas.

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Detalle del motor, Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Detalle del motor, Wild Chair, Pauline Jamilloux y Juan Cristobal Karich, 2012.

Para hacer que las púas se destensen, el usuario debe acariciar el respaldo, en el que se ha ubicado un sensor táctil fabricado con tela conductora. Asimismo, la silla dispone de un altavoz que reproduce un gruñido cuando las púas se alzan; para silenciar este rugido, es necesario susurrar a un micrófono.

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