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La columna de Joan Costa: Cosas del mundo y de la vida

La columna de Joan Costa en Experimenta. Hoy: Info-grafía

La columna de Joan Costa en Experimenta.

Al comienzo del universo no había nada. “Su origen es el tiempo cero en el espacio tiempo”, escribe el astrofísico Jon Marcaide. El tiempo cero se habría integrado al espacio tiempo y la misma energía expansiva y megaactiva hizo el proceso: la formación del universo. Hay en este acontecimiento tan excepcional una causa hiperpotente y un efecto desencadenado por esta fuerza: la aparición del universo, hace 14.000 millones de años.

La vida se hizo esperar: 10.000 millones de años después del comienzo de todo aparecía en la Tierra el primer organismo vivo: una célula, hecha con los mismos átomos que la materia inanimada y capaz de evolucionar.

Este segundo acontecimiento singular enfrenta dos realidades distintas: el escenario del mundo, que ha existido diez mil millones de años sin necesidad de albergar inquilinos extraños, y un ser vivo imprevisible: una célula, que llegaría para quedarse y sería el origen de todas las especies sucesivas, tanto del reino vegetal como del reino animal a la que pertenecemos.

Ambos acontecimientos, la formación del universo y la génesis de la vida, son el efecto de la misma ley dual de causa-efecto. Por una parte, la integración de dos magnitudes diferentes, espacio tiempo. Y por otra, el encuentro provocado por la energía fotónica solar, de dos (o más) sustancias diferentes, las partículas elementales de las que nace la vida.

El encuentro de la célula viva con el escenario de la naturaleza predecesora implica una situación adaptativa de dependencia de la primera respecto de la segunda, que deviene su hábitat, su ecosistema. Una forma inédita de existencia, o de coexistencia, se establecerá entre un sistema A (el mundo) y un sistema B (la especie humana).

Un mundo sin imágenes

Así que el mundo estuvo 10.000 millones de años sin vida. La vida ha existido desde 4.000 millones de años sin seres vivos. Y los humanos, aparecidos en su origen hace 6 millones de años, vivieron la mayor parte del tiempo sin imágenes: el arte apareció hace 16.000 años.

Desde entonces, los humanos no hemos cesado de producir, consumir e intercambiar imágenes, hasta el infinito. ¿Por qué?

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