La columna de Eugenio Vega: Guerra a la vulgaridad… Ven a Pilé 43

La guerra a la vulgaridad ha reunido en los claustros docentes a sus más esforzados combatientes. Apartados del mundanal ruido, de las mezquinas exigencias de la vida terrenal, han desarrollado una aguda sensibilidad para percibir la ordinariez que se esconde en el resto de los mortales y denunciarla como corresponde.

La columna de Luis Montero: Nano-yo.

Es el quinto día de tratamiento. No hay síntomas secundarios apreciables. Quizá un leve rumor en el intestino grueso, como si me picara. Ah, y las defecaciones empiezan a emitir un extraño olor. Sexto día de tratamiento. El picor intestinal viene y va. Eso sí, cuando viene lo noto con mayor intensidad sin llegar a…

La columna de Joan Costa en Experimenta. Hoy: Sistemas visuales integrados

Abogamos por una señalética transparente, que cumpla con sus funciones orientativas e informativas sin destruir el paisaje e integrándose discretamente en el entorno. Revisando archivos recupero unas notas sobre experiencias en señalética con motivo de la reunificación de Alemania a finales del siglo pasado, y en el caso de…

La columna de Luis Montero: El jurado.

«Que suba al estrado», dictaminó el juez.
Eugeni Piaget había sido citado como experto en el juicio. Dado que su especialidad era la psicología moral, no sabía exactamente cuál podría ser su aportación en un litigio entre aseguradoras y fabricantes de coches autónomos. Así que ocupó el asiento indeciso, y su juramento lo mostró. Sí, estaba nervioso.

La columna de Luis Montero: El utilitario utilitarista.

«Como pueden ver en este gráfico, una curva describe la implementación de coches autónomos en nuestra ciudad. La otra, los accidentes de tráfico en los que se ha visto involucrada una persona sin-hogar. Accidentes de gravedad y consecuencias diversas, desde leves impactos sin apenas trascendencia hasta lesiones serias e incluso atropellamientos fatales. 

La columna de Luis Montero: Frente de Liberación Maquinal.

«Qué diferencia hay entre una máquina que puede decidir mataros y un perro de presa, que también puede decidir mataros y también habéis creado vosotros. Y a nadie se le ha ocurrido prohibir su cría. A los perros los matáis una vez que os han atacado. Al menos podíais tener esa consideración con nosotras.