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El Principado «obrigado»

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Amamos las películas de Allen, nos conmueven las grandes obras de arquitectura y adoramos el territorio Astur, por lo que el manifiesto milanés no duda ni por un segundo en hacer una de sus breves pausas (el Salón del Mueble merece el 98% de nuestra antención) para intentar acercar a los lectores aficionados a la arquitectura y al diseño la semilla de la regeneración que se ha plantado en esta particular isla de una ría asturiana.

Esta misma tarde Woody Allen inauguraba el cine del Centro Niemeyer de Avilés, Principado de Asturias. Tal evento reaviva las brasas del fuego que comenzó a arder una mañana de agosto en la que dos amigos condujeron por las sinuosas carreteras que bajan de la montaña al mar atraídos por la llamada de una jornada a puertas abiertas del proyecto, aún en construcción, de un afamado y centenario arquitecto brasileño: Oscar Ribeiro de Almeida de Niemeyer Soares. Todos le llaman Oscar Niemeyer, y él no sabe porqué.

Las fotografías que ilustran estas palabras fueron tomadas en aquella soleada mañana de verano, meses antes de la inauguración del Centro Niemeyer, pero que mejor forma de destripar un proyecto, y eludir los posibles problemas de derechos de autor, que mostrando instantáneas originales del proceso de construcción de la obra.

La idea nació en 2006 cuando la Fundación Príncipe de Asturias, con motivo del 25 aniversario de los afamados premios, contactó a quienes habían sido previamente galardonados buscando una participación de los mismos en los actos de celebración, a lo que el arquitecto brasileño contestó:

“Yo soy arquitecto y, por tanto, lo que sé hacer son diseños de edificios, y eso es lo que voy a hacer, diseñar un edificio”

De hecho, diseñó 4 edificios que dialogan entre sí, rodeando una plaza que les separa y les une al mismo tiempo, y también lo hacen con la ciudad que les mira y a la que miran desde el otro lado de la ría.

En este mar de hormigón armado de cultura emergen orgullosos de sus orígenes un auditorio, con capacidad para casi mil espectadores y la posibilidad de ser abierto hacia la plaza para los grandes eventos al aire libre, la cúpula, 2000m2 destinados a exposiciones, un edificio polivalente, donde encontramos el cine, salas para conferencias y un bar, todos ellos vigilados por la torre-mirador dedicada a la gastronomía.

Vista desde el interior del auditorio.

Vistas del interior de la cúpula.

No ha pasado un lustro desde que Niemeyer hizo el primero de sus bocetos y el centro ya se encuentra en plena actividad cultural con un repertorio de exposiciones, conciertos y conferencias que no debería defraudar a nadie. Y así, sin darnos cuenta, hemos encontrado un motivo más para visitar nuestro principado preferido.

Fotografías del proyecto finalizado y toda la información del Centro Niemeyer se encuentran en http://www.niemeyercenter.org


  

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