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La columna de Joan Costa: Visual thinking

La columna de Joan Costa en Experimenta. Hoy: Info-grafía

La columna de Joan Costa en Experimenta.

El psicólogo berlinés Rudolf Arnheim, a quien debemos valiosos aportes al mundo de la comunicación visual, estudió algunas características fundamentales de nuestras facultades visuales, en especial el vínculo que existe entre percepción y pensamiento. La visión -defiende el autor con razón- no puede ser simplemente utilizada para sostener aserciones verbales y conceptuales. Su potencial en tanto que facultad cognitiva debía ser explotada, y Arnheim enseñó el arte partiendo de la Gestalttheorie y reevaluando el concepto más amplio de “pensamiento visual”.

(Aclaremos que Arnheim fue el gran divulgador del exitoso concepto de visual thinking a través de su libro del mismo título publicado en 1969. Sin embargo, el autor del concepto fue el poeta y crítico de arte Herbert Read, que lo había lanzado a través de su libro Icon and Idea, en 1955).

El pensamiento visual es considerado desde la memoria visual y desde nuestras relaciones con el espacio y las cosas, es decir desde experiencias visuales. Los ejemplos que Arnheim propone van en ese sentido: calcular el tiempo teniendo en mente el cuadrante del reloj y las posiciones de las agujas, y no en los conceptos de horas y minutos; el gato que dará un salto preciso calculado para capturar el objetivo; el jugador de ajedrez que se plantea imaginariamente las jugadas y contrajugadas posibles.

El aporte de Arnheim fue valioso en efecto, pero requiere ser ampliado. Hay dos aspectos vinculados al pensamiento visual, y en concreto, en los ejemplos propuestos, que son estrategia y simplificación:

1. En ese pensamiento hay estrategia: el modo de calcular el tiempo mediante el reloj es una elección simplificadora ligada a la economía del cálculo biológico (Von Foerster). El salto que el gato calcula con precisión, y los cálculos del jugador de ajedrez son abstracciones, no “imágenes” en el sentido fotográfico del término.

2. La percepción misma ya simplifica en razón de la economía biológica (no es necesario recordar ramas y hojas para memorizar la figura de un árbol). Y lo mismo hace la memoria cuando filtra las percepciones: además de ordenarlas, catalogarlas y conservarlas, las simplifica.

Esto es lo que hacemos cuando calculamos el tiempo, el gato antes de saltar y el ajedrecista antes de jugar. Abstraer estratégicamente, es decir, con una intencionalidad predeterminada. La mente esquematiza. Los protagonistas de los ejemplos citados no ven la escena, el espacio, los objetos. Más o menos inconscientemente “ven” geometría, distancias, líneas de fuerza, redes con las que manejan las operaciones de la mente.

Eso es pensamiento visual.

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