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Costa Rica: Bienarte

Desde sus eventos iniciales, esta bienal fue asumida por las manifestaciones de los artistas jóvenes que han transformado las artes visuales costarricenses de las últimas dos décadas, y esta novena Bienarte, no es la excepción; carácter que proyecta la complejidad de la cultura en que vivimos, profunda de lectura, cuando nos preguntamos o respondemos sobre las incógnitas que se ciernen en las problemáticas sociales, políticas, económicas, y de repente pareciera estar todo claro pero a la vez esa certeza es subvertida por la incertidumbre, no como adversidad si no como provocación para cargarla de interés, en tanto la obra de arte es un signo del pensamiento del tiempo, tiene vigencia Kandinsky cuando decía: Toda obra de arte es hija de su tiempo y muchas veces madre de nuestros sentimientos.

Se trata de la plausible programa de un grupo de empresarios, quienes la organizan para escoger a los artistas que representarán al país en la Bienal Centroamericana –también promovida por empresarios del istmo-, la próxima será en ciudad de Guatemala en 2014. El jurado internacional, compuesto por Rocío Aranda -del Museo del Barrio en Nueva York-, y Emiliano Valdés -curador independiente-, propusieron a Diana Barquero Pérez con la instalación “Cinchona: La ruina como memoria del suceso histórico: El fragmento y la memoria”; a Javier Calvo Sandí con su serie titulada “Nublados del día”; a Carlos Fernández Rodríguez con “Receta para una acción micropolítica”; a Oscar Figueroa Chaves con su pieza “Inferior race by virtue of [its] subjugation”; a Priscila González con “El comedor”; a Marco Guevara con su video “Manifiesto”; a Edgar León con “Ventanas No 1”; a Victoria Marenco Herrera con “Imitación para el detalle de una memoria atmosférica”; a Anna Matteucci con “pt2pt: point-to-point” y a Stephanie Williams con “Prácticas del Saqueo”. 

Entrando, en la primera sala, Victoria Marenco invita a apreciar un video sobre las posibilidades de la mirada: “Imitación para el detalle de una memoria atmosférica”. Busca captar nuestra atención con un video en el cual proyecta los procesos de luz y tiempo -no el métrico o del reloj, sino la calidad del tiempo-, habla de lo cambiante de las situaciones que se adhieren a la memoria, además de jugar con la idea de lo atmosférico que es otra manifestación de lo temporal. 

Anna Matteucci, “pt2pt: point-to-point”. Fotografía LFQ.

En esta misma sala se aprecia un sistema de trazos en la pared y una especie de cortina con dicha simbología recortada en la superficie, con un foco luminoso que arroja diversas cantidades y cualidades de luz sobre la penumbra. En esta pieza de Anna Matteucci “pt2pt: point-to-point”, los signos superponen su transparencia en la oscuridad activando una percepción poética, vibrante; atañe a los fenómenos de la visión y a la “experiencia” tenida con el lenguaje que nos estimula la asimilación y aquello que jamás se borra de los sistemas cerebrales.

Carlos Fernández Rodríguez, "Receta para una acción micropolítica”. Fotografía LFQ.

En la segunda sala, Carlos Fernández Rodríguez expone “Receta para una acción micropolítica”, con la cual confronta al público a la gran discusión actual sobre los transgénicos. Es una pieza compuesta elementos difíciles de anudar, donde tiene voz la planta de maíz, el color, las formas dispuestas en la pared y piso, además de fotografías, una pala o herramienta agrícola, otros productos entre ellos el maíz, unos envoltorios dispersos, una mesa y una tinaja de arcilla que sirvieron en la acción inaugural al artista al repartir chicha y tortillas de maíz. Clava la espinita de la duda sobre lo que se nos (in)forma y la realidad social: de lo micro a lo macro no todo es una verdad completa. Fernández cuestiona nuestras posiciones delante de los conflictos hegemónicos de hoy y de siempre, como un día los conquistadores hicieron trueque con los pueblos originarios cambiándoles espejitos por su oro.

Diana Barquero Pérez con la instalación “Cinchona: La ruina como memoria del suceso histórico: El fragmento y la memoria”. Fotografía LFQ.

En esa misma sala se aprecia la pieza de Diana Barquero, una instalación con impresos y escombros del evento sísmico que destruyó una de las comunidades rurales emblemáticas del Norte del Valle Central: Cinchona, cuya restauración aún es una incógnita y se vuelve provocativo de profundo extrañamiento; se recuerda la fragilidad de lo material ante lo inevitable de las fuerzas naturales, intensifica la poética del fragmento, lo que sobrevive y se recoge como una reminiscencia capaz de recordarnos lo diminuto que somos los humanos ante la inmensidad del Caos eterno, pero somos productores culturales y en esa sinergia nos es donado el talento para saber evocar e interpretar los contenidos de la historia.

Priscilla González, "El Comedor". Fotografía LFQ.

También, en esa sala, observamos “El Comedor” de Priscilla González, se trata de un pieza que asemeja a esos manteles blancos finamente bordados que se disponen para centralizar en los espacios familiares, institucionales, religiosos, sociales, el significado ceremonial de “la mesa”. El espectador, al apreciar las figurillas recortadas en el papel, con asombro reconoce el elemento que subvierte dicho ceremonial: representaciones que atañen a los juegos sexuales y a esos tabúes sociales. Es una pieza que motiva el lado cerebral de las emociones en el espectador para activar su capacidad de sorprenderse ante lo que tiene delante de la retina.


Stephanie Williams “Prácticas del saqueo”. Fotografía LFQ.

La pieza de Stephanie Williams “Prácticas del saqueo”, nos habla de esa problemática de la demolición ilícita de la arquitectura patrimonial, tan actual en las ciudades más antiguas del país, como Cartago, donde además de la destrucción, existe el saqueo de materiales nobles, como en este caso los mosaicos del piso, que se muestran tal y como fueron extraídos. En el fondo de la pared se aprecia un texto de las crónicas escritas por los conquistadores españoles que nos confrontan al acto discernir -una vez más en esta muestra de tantas provocaciones-, para disertar sobre las tensiones hegemónicas y las tácticas del poder tan presentes en la historia de este continente.

Javier Calvo Sandí , “Los nublados del día”. Fotografía LFQ.


La obra “Los nublados del día” de Javier Calvo Sandí opera al desdibujar la idea de nación, a veces intangible ante las grandes tensiones políticas y sociales de la actualidad. Creo que la articulación del tema político, como un asunto casi central de la muestra, es una estrategia perceptible en el hilo museográfico. “La Patria” -representada por el Monumento Nacional-, desvanece en una memoria “acuareleada”, que se disuelve en el agua o se vuelve borrosa, aguas que no volveremos a ver pasar delante de nuestra mirada. Esta percepción nos ancla también en la noción de lo patrimonial, y evoca aquella campaña televisiva sobre la pérdida de identidad cuando los edificios históricos de la capital se volvían invisibles.

Edgar León, "Ventanas". Fotografía LFQ.

Edgar León con “Ventanas” atañe a una memoria de antagonismos de los últimos caudillos políticos de mediados del siglo pasado. Paradójicamente, esta instalación se sirve de una ventana extraída de la demolición de la escuela José Figueres Ferrer ocurrida a inicios del presente año, y se exhibe en el Museo Calderón Guardia, el principal contrincante político de Figueres. León dibuja el detalle de los ojos de ambos presidentes en una especie de conciliación histórica, sin embargo los traza con barro, materia muy noble pero que una vez seca, como se sabe, se resquebraja y vuela con el viento. Además de esa lectura oficial de la pieza es imposible separar el significado del poder de la mirada hoy en día, experimentado en redes sociales y en los sistemas noticiosos sobre los conflictos internacionales por el acto de ver y de ser visto, o el quisquilloso tema del espionaje.

Marco Guevara, "Manifiesto". Fotografía LFQ.

Uno de los retos más fieros a la interpretación la generó la pieza “Manifiesto” de Marco Guevara. Escuché por ahí a personas conmocionadas por no comprender el por qué del video y sobre todo del título “Manifiesto”. El artista habla de “inconsistencias, incompatibilidades e incongruencias” como experiencias cotidianas donde todos nos vemos envueltos, ante lo cual alude al ritmo vivencial, al tiempo como activador emocional cuyo paso da temple a actitudes y fundamenta convicciones, y que él, como artista, tiene la libertad de manifiestar su creencia o postura personal. Aprovecha la técnica del video para incrementar el desafío de comprender la idea del continumm -aquello que no tiene principio ni fin-, que puede exasperar los ánimos de muchos, pero también proyectar una percepción desenfadada, de sentir cada brinco y gestos del personaje.

Oscar Figueroa Chaves con su pieza “Inferior race by virtue of [its] subjugation”. Fotografía LFQ.

Finalmente Oscar Figueroa nos propuso la reflexión histórica de la construcción del ferrocarril al Caribe, con el desarrollo cultural, social y económico que conllevó, a pesar de las múltiples choques raciales y nacionalidades que lo forjaron e intervinieron, y que contradice el nombre dado a esas enormes piezas de madera llamadas “durmientes”, sobre las cuales Figueroa talló a gubia y martillo las inscripciones tomadas de un texto de Harper's Monthly Magazine en 1885: (inferior race by virtue of [its] subjugation) de la época en que se construyó esa ferrovía. Se vuelve objeto de sentencia, u objeto que se carga hasta el patíbulo para que sea el propio verdugo. Quizás, de alguna manera asoma la connotación de las naciones bananeras con que se ha etiquetado a los países del área, y que han sido tratadas intensamente desde las múltiples miradas del arte.

Lo seleccionado requirió talento e investigación a sus autores, decisión y claridad al expresar el centro nudal de la propuesta y sus conexiones con la realidad; manifiesta que en materia de arte no todo está dicho y hecho; en quienes hemos seguido la evolución de esta bienal, acrecienta la esperanza en lo que vendrá y el reto que representa. Tanto los conceptos como los caracteres de la producción de las obras expuestas, recursos materiales y técnicos no son los mismos en cada edición, el arte se reinventa en sí mismo, se transforma constantemente y nos reta; puede que nos guste o no, pero el pensamiento que lo concibe, cambia, como lo hacemos todos ante el proceso en el cual entró la sociedad de inicios de siglo y milenio, y que nadie sospecha hacia dónde nos conduce.

(Explico que no es mi intensión asumir la labor de un crítico de arte -no trabajo para ningún diario, revista, ni represento institución alguna-, lo hago desde la libertad que ofrece el arte de hacer una lectura más, aprovechando las posibilidades de la tecnología e internet, y sobre todo de Experimenta Magazine que me permite tener este blog de comentarios sobre diseño, arquitectura y arte; representa una bitácora que actualizo semanalmente con el acontecer cultural en el país -y, cuando se pueda-, de la región). 
  

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