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Espacios de Porosidad: Arte Lumínico 3

Me decía el artista Luis Chacón -quien junto a Sebastián Mello (director de la Galería Nacional) fue el curador de la muestra Arte Lumínico 3, expuesta durante abril 2013 en ese espacio del Museo de los Niños, San José, Costa Rica-, que la fotografía de una de las salas parecía una de las tiendas ALTEA, distribuidores en Costa Rica de diseño contemporáneo. Para mi el diseño es el arte de este siglo, un arte para el cotidiano, que el producto en cuanto a técnica, tecnología y funcionalidad activen la vida del usuario, que le sean útiles, pero también lo sumen en una profunda contemplación de la producción cultural de nuestros tiempos. Una silla salida de la fábrica, ensamblada, equilibrada, que cumpla con los estándares de producción internacionales –aunque esta afirmación atice la polémica-, es una obra de arte.

Vista parcial de la muestra con la pieza “Modelos de geometría intuitiva” de Luis Fernando Quirós, tejido en origami de papel pergamino y dibujos; al lado la pieza de Herbert Bolaños “Descanso y luz”. Fotografía cortesía de Rodrigo Rubí. 

Al visitar las salas de exposición quizás no me interesé comentar todo lo exhibido, en tanto siempre hay piezas que no me motivan nada, pero quiero decir que de las tres ediciones (la primera realizada en la Galería García Monge y la segunda en la misma Galería Nacional, esta tercera alcanza mayor cohesión y algunas me anclan por su producción técnica, utilización innovadora de mecanismos lumínicos, materiales y cómo fueron usados, así como el impacto perceptivo al cual se expone el espectador.

Rodrigo Rubí, “Fulguris Vallem”, 2013. Fotografía cortesía del artista. 

Me encantó la pieza de Rodrigo Rubí “Fulguris Vallem”, caja lumínica con un ensamble de fotografías aéreas de la ciudad bajo una tormenta nocturna, lograda con diodos luminiscentes; anima el parpadeo lejano de la urbe que son todas, la que jamás duerme y advierte el bullir de fuertes vivencias humanas, incluso, ante el asecho de la misma naturaleza.

Herberth Bolaños, “Descanso y luz”, 2013. Fotografía cortesía de Rodrigo Rubí. 

“Descanso y luz”, es un sillón luminoso de Herberth Bolaños, acuña el sentido de “sentarse sobre la luz”, sin embargo, solo es una metáfora en tanto alguno de los visitantes a la exhibición no cedió al deseo de hacerlo y reventó la delicada piel de papel de arroz japonés que acuerpa la forma del asiento con su estructura de alambre. 

Luis Chacón, “Cascada”, 2013. Fotografía cortesía de Rodrigo Rubí.

De Luis Chacón me queda la transparencia y luminosidad del papel hecho a mano con inserción de reminiscencias de la naturaleza sobre la superficie de una larga tela de apariencia metálica, entre la cual vertió las surgentes de luz para que fluya la idea de aquella cascada azul que impacta el silencio y oscuridad de la sala. 

 Iris Terán, “Planeta en lágimas”, instalación 2013. Fotografía cortesía de Rodrigo Rubí

En la pieza “El planeta en lágrimas”, de Iris Terán, nos sume en la idea del contenedor del llanto, iluminado con luz negra; es una instalación muy sutil aumentada por la sensación del espacio, de la meditación interior por un entorno violentado y en peligro como es el de la Tierra.


 

Carolina Matamoros, “Y ahora!!! Qué me pongo???”, 2013. Fotografía cortesía de Rodrigo Rubí. 

Carolina Matamoros presentó “Y ahora!!! Qué me pongo???” Se trata de una construcción de tejidos en materiales blancos, transparentes, de fuerte textura táctil e impacto visual; estimula al espectador a acercarse y disfrutar la visión de lo que se tiene, como la memoria, pero que de repente desvanece.


 

 Loida Pretiz, “Sin nombre. Con luz”, 2013. Fotografía cortesía de Rodrigo Rubí. 

Loida Pretiz elabora un ensamble con su acostumbrado uso de maderas, en este caso pintadas para ejercer tensión interpretativa con el particular uso de las fuentes de luz, también en color; uno se detiene ante la interrogante de qué habrá más, qué otro argumento propone anudar la artista, sin embargo ese es el arte: un acertijo que nos motiva a andar y recorrer las salas expositivas volviendo cada vez que se pueda, a retornar la mirada hacia “Sin Nombre. Con Luz”.

Arte Lumínico 3, vista parcial. Fotografía cortesía de Rodrigo Rubí. 

Los recursos visuales y creativos, como se dijo, son abundantes: proyecciones, instalativos, escultóricos, ensambles, cada uno acuerpa un sentido que quizás no detone en ese momento de la visita en nuestra conciencia crítica, ni registremos todos esos motivos que atañen a la memoria, pero que encadenan lo que para los artistas significa la luz, en la alternativa de crear no solo con su aspecto físico, sino con su inmaterialidad.

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