La Comunidad de Blogs

My views on Fashion/12

21.02.2012 | 11:49

SER es ser percibido, la imagen solo existe a través de la mirada. Este imperativo nos remite a una imagen plana, sin apreciar la profundidad y el contenido detrás de lo que encontramos a primera vista. Paseando por blogs de moda y reflexionando acerca de la figura del icono de moda/IT girl o víctima fashionista es inevitable pensar en la idea de disfraz. La idea de herramienta sutil que envuelve la persona, se la come, la reinventa y la devuelve transformada en objeto deshumanizado. Hay algo casi esperpéntico en esa figura estructuradamente calculada, lejana e irreal. Esa imagen personificada aparece intoxicada por una máscara que difumina el individuo, desprotegiéndole de su propio carácter para presentar “algo” sin contenido intelectual. Totalmente vacío, sin trasfondo, sin aportar nada más que una fuerza estética y un impacto visual. Ésa aparente perfección estética, impuesta a nuestro imaginario colectivo, proyecta un deseo hacia la posibilidad de transformarnos en esa figura inalcanzable, llena de valor adquirido a través de la herramienta que constituye el vestir, el look, la moda. La fortaleza que se genera gracias a esta estructura armada que transforma el cuerpo, la mente y la relación entre individuos se ha convertido en el leitmotiv de numerosas formas de entendimiento y aproximación a la forma de desarrollar la propia personalidad y la proyección que se hace de ella. Ése estatus que aparentemente aportan la elegancia, el estilo y la calidad se ha convertido en el objetivo a seguir de una generación sin más objetivos que los de ser considerados, admirados como peones de poder en este sistema de batalla, victoria y ascenso que representa nuestra sociedad. Nos encontramos con un concepto latente de nuestros días que describe la necesidad de proyectar un YO dispuesto a comerse al mundo. Esta agresividad visual construida como imagen de la industria de la moda genera el pánico al verse situado como elemento menor en la escala de poder y valor adquirido que representa. Pero menor a qué? Menor cómo? A mi juicio, menor al control de una proyección unidimensional absurda sin más fondo que la imagen; que el ser vistos, juzgados o admirados por los demás. El lenguaje comunicativo de la moda, desgraciadamente y en según qué ámbitos, sigue sin cambiar dejando paso a un juicio externo duro, innecesario y superficial. |

0

Fashion

Laia Encinas

Share

Naufragios

20.02.2012 | 03:47

"Después procedí a construirme algunos muebles que me resultaban indispensables, tales como una mesa y una silla, sin los cuales no podía escribir ni comer cómodamente. Para ello empleé trozos de las tablas que había traído del barco. También coloqué tablones a lo largo de las paredes de la caverna, de un pie y medio de ancho, en los que ordené las herramientas, clavos y herrajes, pudiendo así encontrarlos con facilidad.
En los muros hinqué algunas clavijas para colgar las escopetas y otros objetos apropiados. En esta forma la caverna tomó el aspecto de un bazar en el que se podían encontrar las cosas más útiles.
Instalado en esta forma en mi morada, rodeado de algunos muebles que me brindaban comodidad, como ser la mesa y la silla, fue como pude empezar a escribir un Diario que continué hasta que la tinta se hubo agotado."

Imágenes: Colección de esculturas a partir de maderas encontradas en la playa. Pep Carrió
Texto: Robinson Crusoe. Daniel Defoe (extracto)

www.pepcarrio.com

4

Experimentos

Pep Carrió

Share

MADC/Costa Rica: Diseño Humanitario

17.02.2012 | 08:43

Sala 1.1 del MADC muestra Diseño Humanitario. Foto cortesía del MADC.

Al iniciar el programa de 2012 en la Sala 1.1 Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), en colaboración con la sede local del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), celebrando su sesenta aniversario, el pasado 8 de febrero inauguró la muestra de carteles de un selecto grupo de diseñadores, quienes, con el tema de Diseño Humanitario encendieron la flama de la reflexión sobre el ser emigrante o refugiado hoy en día, y su necesidad de reinventarse fuera de las fronteras naturales de muchos individuos en y por el mundo.

Cartel diseñado por Priscilla Aguirre. Cortesía del MADC.

Expositores y motivos
Priscilla Aguirre, José Alberto Hernández, Max Cantillo, Eduardo Chang y Miguel Cabrera
interpretaron ese sentido de pertenencia o no a un lugar, donde construir futuro, no solo individual sino del grupo familiar, con el desafío de arraigar en la sociedad que lo acoge. La Costa Rica de los últimos años se distingue por adoptar un importante espectro del multiculturalismo, que requiere consolidar en más estratos poblacionales; esta es la preocupación de ACNUR al promover una mejor convivencia entre los pueblos, por lo que se seleccionó al cartel, como activador en tanto es creado con pensamiento de diseño, que estimula tácticas para recrear la conciencia a través de signos conceptuales que calan, sobre todo, en una juventud interesada en estas problemáticas globales y que es asidua visitante al museo. Hablamos de un público reflexivo, que cuestiona lo que ve, e interpreta el disentir social y -algo fundamental-, que dispara la creatividad al producir una cultura alternativa, quizás disonante, que afecta y repercute ante tantos clamores por oportunidades y realización.

Carteles diseñados por José Alberto Hernández. Cortesía del MADC.

La Sala 1.1 del MADC
Encontré lo esperado: gestos no verbales, aquello no dicho con palabras pero que se asume; los signos refieren a lo dejado, al espacio donde se vivió, creció y sufrió, de ahí la presencia de las mallas rotas, el alambre navaja que ya no es obstáculo ante el ímpetu del cambio. Otras propuestas evidencian la búsqueda de un mejor sol, una nueva luz, un verdor renaciente y esperanzador, un paraguas protector, o el constructo que alberga pero que también debe contribuir a edificar. Porque no estamos solos, somos individuos que nos necesitamos unos a otros y, por ello, ante la calamidad política o social, nos reunimos en ciudad, auspiciadora de diálogos y miradas mutuas de encuentro.

Propuesta de Max Cantillo. Cortesía del MADC.

Cartel de Eduardo Chang. Cortesía del MADC.

Caracteres en la muestra
Nítida en su montaje y diseño, los carteles impresos con calidad y retablados, alcanzan presentación e impacto, curada para provocar introspección, hacer conexiones, entablar relaciones y/o lecturas de naturaleza insospechada al entrar al espacio del museo.
La propuesta de Miguel Cabrera elabora una armazón articulada por venas y arterias -metáfora del cuerpo humano-, donde el deseo está puesto en el corazón, donde descargar la ansiedad de buscar refugio. Me encanta la sencillez de recursos gráficos y limpieza en conceptos y técnica logrados por José Alberto Hernández. Además disfruté la poesía de la pieza de Priscilla Aguirre con tan pocos recursos: dos tintas, reversado, sin textos. También se vuelve sugerente aquella luz difusa signo de resistencia, de Max Cantillo. La pieza de Eduardo Chang aborda el ícono por excelencia de amparo, trazo contundente tanto en el mensaje como en la composición tipográfica e imagen.

Diseño de Miguel Cabrera en la muestra Diseño Humanitario. Cortesía del MADC.

Explorador de vivencias
Los logros de estos jóvenes diseñadores nacionales no son gratuitos, no se dan al titularse en una universidad, se provocan al recoger esos rastros colectados en la eterna misión de ser caminantes, recogiendo vestigios que en determinados momentos, como en este, fluyen en pensamientos propiciatorios o, lo que en el argot popular decimos “buenas vibras”.

Conferencia de prensa donde participan personeros del MADC, el Comisionado de ACNUR para Costa Rica. Foto cortesía del MADC.


A veces, como se adujo, no existen palabras ante esos objetos gráficos trazados con grandes signos de exclamación o de interrogación para con el espectador, son textos sin textos o vacíos latentes entre los componentes de la imagen y los textos que deben ser llenados por nuestros sentimientos de empatía, tolerancia o identificación, y, delante de cada propuesta advertir el respiro a la tensión interpretativa de sentir al Otro, de estar al otro lado de “su” o “nuestra” retina, rastreándonos entre quienes experimentan en carne propia la (des)dicha de migrar.
 

0

diseñacr

Luis Fernando Quirós

Share

Atemporal

16.02.2012 | 15:46

Existen objetos con cualidades casi “mágicas” que perduran en el tiempo a pesar de todo. Son atemporales. Sobreviven, como mucho, con un pequeñísimo restyling. Se vendieron, se venden y se seguirán vendiendo. Son eslabones imprescindibles dentro de la cadena de la cultura y del contexto histórico. Sin ellos, la cadena no estaría unida, porque son símbolos de un período en concreto. Al marcar una época, su atractivo trasciende más allá del contexto inmediato al que pertenece, tanto, que un objeto hecho a principios del siglo pasado puede seguir totalmente de moda sin por ello tener que asociarle ningún aire “retro”.

Curiosamente, un producto que ha roto todos los moldes, como ha logrado, por ejemplo, el ya famosísimo iPhone, en el cual la estética va casi totalmente ligada a su funcionalidad (la forma sigue la función, en este caso), dentro de unos años ya se verá antiguo, como sucede si llega a nuestras manos ahora uno de los primeros móviles. Y es que los productos no se vuelven atemporales por la función que desempeñan, ni por las soluciones novedosas que dan al entorno dentro de un contexto determinado; esta atemporalidad viene de la mano de la estética y dentro de las funciones más básicas, como por ejemplo, el sentarse.


Lo importante es la calidad. Lo que acaba por trascender es toda la reflexión que hay detrás de un producto, que solo es el resultado final. La universalidad de ciertos productos industriales viene dada por las causas y no por los efectos, es decir, por las ideas y no solo por las formas.


La famosísima Vespa, fabricada por primera vez en 1946 por la empresa italiana Piaggio

0

Diseño que emociona

Marta Falcón

Share

Silepsis

13.02.2012 | 16:58

Juventudes tradicionales, revoluciones muertas en pos de un futuro mejor. Temidos evangelistas de la nueva religión de la innovación.

La mejor villanía, para la aspirante a “nueva” Burguesía.

No se escuchan gritos. Hay que callar cuando hablan los guardianes de la verdad, informan a todos de sus planes para ese futuro, que acatemos bajo un sí señor. Todo bien trazado con el soporte de alguna compañía o “iniciativa”, dueto bailado de antemano.

La culpa es de todos, porque hoy en día existe un mundo de oportunidades. Culpables serán aquellos que no las aprovechan. Recelos de celosías, paseos y envidias.

Olvidando lo que era sonreír te atacan por vivir.

Nichos de deudas, para los cuales todo significa servir. Niños ricos que quieren ser. Da igual el que, todo vale, mientras sean emprendedores. En ello se han perdido la vida real, las emociones, las depresiones, las vísceras. Quedan obsesiones de éxito en el marco de un mundo que no le sirve a nadie, trabajo desde un mundo lleno de cinismo e hipocresía.

Uno se declara anatema en dónde se busca un beneficio sin límites, utilitarismos sin concesiones, de una mal interpretada moral burguesa en la que los empresarios simulaban estar preocupados por el bien común de las naciones y por el destino de sus trabajadores (1). Marcas personales amparadas en esas culpabilidades para justificar a cualquier precio: lo nuevo.

Por proteger a los demás, se erigen estandartes; no ya cometiendo el delito de decirle a alguien que está reprimido, sino llamando cobarde a alguien por señalar sus represiones.

Lo nuevo se ha convertido en algo automático, generado para que otra vez todo sea lo mismo. Ya no existe novedad, ni innovación solo hay “nuevas” formas de perpetuación de lo mismo…

Más de lo mismo.

No tiene sentido hablar de novedad si no se vive lo que se piensa. Sin reflexión que tiene haber detrás. Una palabra que ha perdido su sentido en boca de aquellos que toleran o admiten el conformismo, la integración y lo promueven.

Se lucha en las bocas de aquellos que están desesperados.

La posibilidad no viene de la riqueza, las posiciones acomodadas, de la ya siempre prostituida creatividad, o de la siempre suya capacidad para emprender. Existen posibilidades que nacen de las desesperaciones a las que sometemos sus destinos, lugares donde se ha perdido el miedo (2)  y sólo queda la lucha del vivir.

Cuándo son todos esos tipos “iluminados” innovadores (3), los que nos manejaron para generar más problemas y no solucionar ninguno.

No pido sus soluciones, no pido que me rescaten, no pido su ayuda.

Pido que me dejen en paz para levantarme, para ser un insurrecto de sus reglas.

Dejar de fantasear con futuribles y construir un presente.

Vivir el día a día, luchando por lo que se cree. Consciente de la probabilidad de estar equivocado.


(1) Rafael Argullol, “El molesto factor humano”, El País, 17.12.2011  

(2) p. 50 Amat Kiko, el día que me vaya no se lo diré a nadie, editorial anagrama, colección contraseñas, 2003, Barcelona 

(3) Pedro García Olivo, Prologo de “La sociedad desescolarizada” Ivan Illich, ed. Brulot, 2011 

0

Retórica del Diseño

Gabriel Jiménez

Share
Distribuir contenido

Nuestros Blogs

Diseño, naturalmente
Tactelgraphics Studio
Interfaces del Diseño
Experimenta, cultura del proyecto e innovación creativa
Diseñando Loca(l)mente
Historia, Teoría y Práctica del Diseño Gráfico Catalán
Diseño en Madrid, Madrid, Madrid
Design Thinker - Experiencias, vivencias y reflexiones
Product Design Inspiration
Diseño que emociona
Cotidianidad del Diseño Industrial
Espacios de Viaje
Experimental Design
Bandeja de Salida
Eco-diseño
Retórica del Diseño

Experimenta tv

See video
Fiesta de presentación de la Guía del Diseño Gráfico
22/09/2011
See video
Escuelas y revistas de diseño entre local y global
09/06/2011
See video
¿Internet o papel? Comunicar el diseño
08/06/2011

Noticias Corporativas

Experimenta cambia de gallinero
30/01/2012
Experimenta presenta la Guía del Diseño Gráfico y la Comunicación Visual
22/09/2011
Experimenta sortea tres Guías del Diseño Gráfico y Comunicación Visual en España. ¡Participa!
15/09/2011