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Durero, Museos Banco Central

24.01.2015 | 17:15

Los Museos del Banco Central de Costa Rica (MBCCR) presentan del 22 de Enero al 26 de Abril 2015, la exhibición de grabados de la colección Dal Bosco ejecutados entre 1496 y 1522 por el célebre grabador, pintor, matemático y pensador alemán Alberto Durero (1471-1528), nacido en Núremberg, Alemania. Visitar una nueva exposición –en la amplia oferta cultural que ofrece la ciudad de San José-, nos requiere dar temple a nuestro comportamiento de perennes aprendientes, en tanto implica experimentar un careo de conocimientos, fechas, acontecimientos, nombres, para fijar el escenario donde apreciar las vivencias que llevaron a Durero a situarse como uno de los grandes en la historia del arte en esas centurias.

Grabados de Durero en los Museos del Banco Central de Costa Rica. Foto cortesía del museo.

La apertura de la muestra la precedió la doctora Rosa Perales Piqueres -curadora de la colección-, con una conferencia sobre el artista. Foto cortesía de Dinorah Carballo.

Al recorrer lo expuesto las percepciones sobre los distintos talentos del artista nos sorprenden de un grabado a otro; motivan –como se dijo-, a hilar vivencias y aprender de cada obra, sin dejar de evocar el contexto donde vivió y trabajo Durero. La experiencia de observador nos activa a asimilar lo visto, a reconocer el dominio del dibujo anatómico, tanto de humanos como de animales, uno de los aspectos que marcó su acceso al estilo renacentista. Se aprecia el manejo de la perspectiva en el dibujo, con trazo riguroso, con el característico uso de tramas y el preciosismo de la técnica de la xilografía, el buril, la punta seca y la aguafuerte, valores fundamentales al valorar el nivel de elaboración de la técnica manejada en los talleres de los maestros grabadores e impresores de aquellas épocas. Estos aspectos inducen a catar el sentido y manejo de los materiales, sus procesos y resultados, pero sobre todo el contenido abordado en cada pieza –temática de carácter religioso, en la mayoría de grabados-, así como esos signos e incógnitas anudadas en la composición y que influyen en la incertidumbre generada por la interpretación.

Grabados de Durero en los Museos del Banco Central de Costa Rica. Foto cortesía del museo.

Riqueza de datos visuales
Tan solo para agregar una pista más sobre lo visto y asimilado durante el recorrido a esta exposición, en mi caso personal me interesó saber cómo eran los vestuarios e indumentaria de esa época, implica al diseño, atañe al manejo de las técnicas textiles y de confección, pero además, me motivó a preguntarme cómo eran los muebles, los objetos de uso doméstico o en las vivencias en sociedad, cómo eran aprovechados los espacios y objetos situados en dichos espacios, cuál era la forma y material de los candelabros, vajillas, tapetes, asientos, mesas y resto de mobiliario.
Se aprecia el interés del artista por el tema ecuestre, pues es oportuno observar su destreza en el trazo de los caballos y las armaduras, las armas, los aparejos para la monta, la heráldica y otras herramientas que nos demuestran una vida social y formas de convivencia propias de esas culturas que emergía del medievo. Nos estimulan a pensar cómo eran los puentes, las puertas y murallas de las ciudades, con sus torres, plazas, edificaciones, carruajes u otros componentes del paisaje natural y edilicio. Por ejemplo, me detuve a comparar la manera en que el maestro alemán trazó los árboles en sus distintos grabados, e incluso me devolví una y otra vez a detallar estas percepciones de naturaleza estilísticas, las cuales me permitieron decantar los aportes de su obra gráfica al arte.

Grabados de Durero en los Museos del Banco Central de Costa Rica. Foto cortesía del museo.

Modelos iconográficos
Quizás es ahí donde se explica a Durero como el reinventor de la perspectiva y el espíritu renacentista en Alemania, aporte que luego influyó en el arte de Los Países Bajos y demás artistas de su tiempo. Es necesario preguntarnos cómo asimiló esa corriente y pensamiento: él viajó por lo menos en tres ocasiones a Italia donde cohesionaba aquel espíritu de reinvención de la cultura clásica greco-romana. Por supuesto que conoció la pintura del “Trecento” y el “Quatrocento”, Giotto (1267-1336) quien introdujo además del dominio anatómico en la representación, la perspectiva caballera en la pintura (durante la Edad Media los sistemas de configuración utilizaron dicho modelos, se trató de una especie de axonometría frontal con un eje de profundidad dispuesto a cuarenta y cinco grados respecto a la horizontal, a la cual se aplica un factor de reducción del cincuenta por ciento en dicho eje de profundidad para contribuir a la noción de proporcionalidad).
En uno de esos viajes con probabilidad conoció a Piero della Francesca (1415 - 1492), quizás apreció aquella famosa representación de “La Citta Ideale“ (1475), donde se asume la estética prevaleciente en el diseño y arquitectura “alla missura del´uomo”. También estuvo al tanto de los estudios de los florentinos Filippo Brunelleschi y León Battista Alberti, quienes dieron el encaje teórico a la perspectiva central (o de un punto, tan utilizada Durero) y a la perspectiva cónica (de dos puntos) central a la evolución de la iconografía del arte.

Grabados de Durero en los Museos del Banco Central de Costa Rica. Foto cortesía del museo.

Sus aportes de geómetra y el bagaje observado en “La Melancolía” de esta colección, con los poliedros y el trazo de los caracteres tipográficos y de su famoso “monograma”, explica el sugestivo encadenamiento marcado por el cuadrado, el cual él trazó en la zona superior de la pieza, para seguir las pistas compositivas. Nos revela que tal vez en algún momento de esos viajes Durero compartió conocimientos con el fraile Lucca Paccioli (1445–1517) –creador del famoso compendio conocido como “La Divina Proporción” (esto se deduce al apreciar aquel retrato atribuido a Jacopo di Barbari, 1495, en el cual aparecen ambos artistas en una lección de geometría –madre de la comprobación y aproximación a las estructuras que sustentan la arquitectura y el diseño-, con el manejo del compás como instrumento de medición, que les permitía demostrar uno de aquellos teoremas euclidianos).

Grabados de Durero en los Museos del Banco Central de Costa Rica. Foto cortesía del museo.

Vista de las salas expositivas que albergan la muestra. Foto cortesía de Dinorah Carballo.

Conclusión a lo visto
Visitar esta muestra en los MBCCR representó en mi caso personal una somera reflexión, activó mis recuerdos de los años de estudiante de diseño en la ciudad de Urbino, Italia –la también llamada “Cittá Ideale Rinascimentale”, en cuyas callecitas empedradas en algún momento de sus vidas anduvieron -entre otros-, el Gioto, Rafael Sanzio, Bramante, y el mismo Piero della Francesca quien durante el ducado de Federico de Montefeltro creó la magistral “Fragelación de Cristo de Urbino”. Evoqué mi viaje a la región de Babaria, Alemania, intentando palpar el entorno de actuación de Durero y Gutemberg -quien también generó enormes aportes a la imprenta y al libro. Y digo “internamiento” en tanto que en cada cuadro, en cada serie, observé los principios que fundamentan nuestra profesión: el lenguaje, lo que se dice y cómo se dice, lo que se lee en la línea, en el claroscuro, en la trama, en las texturas, en los blancos, en la luz sugestiva y poética; elementos que entran en tensión al dotar de interés al cuadro. Pero también evoqué los estudios de las estructuras de proporcionalidad, la partición armónica y configuración de poliedros y modelos de la geometría rotatoria que culminan el acervo científico para todo artista, diseñador o arquitecto –prototipo del llamado “hombre renacentista” y del Humanismo, cuando cada componente del sistema artístico admite la noción que da temple a la estética y acuerpa la historia del arte, revive quizás aquellos encuentros que sostuvo el maestro alemán con otras posiciones o preocupaciones culturales que lo llevaron a pisar el podio donde hoy se distingue a los maestros del arte. 

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Luis Fernando Quirós

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MAC: Observador Urbano de Ricardo Ávila

22.01.2015 | 10:18

Para iniciar el programa expositivo del año 2015, el Museo de Arte Costarricense (MAC), ubicado en el Parque Metropolitano de La Sabana, San José, Costa Rica, inauguró el pasado 15 de Enero y hasta el 29 de Marzo la muestra Observador Urbano de Ricardo Ávila. Se trata de una revisión a su pintura con la temática de las ciudades. Ávila demuestra creciente evolución, esperanzadora para él y quienes creemos en su arte. En su estado inicial se le ubicó como un “outsider”, nadando a contracorriente en los bordes de la “cultura oficial” pero por su actitud de luchador y temple de convicción logra un importante reconocimiento y ve abrirse en el horizonte oportunidades a futuro: en el año 2012 ganó el Premio Nacional Aquileo Echeverría en Pintura por “Ciudades 2012” en la Galería Nacional, y en este Enero de 2015 el MAC alberga esta muestra que culmina una etapa de búsqueda personal por definir su personalidad e indumentaria artística sobre el tema de la ciudad, la misma que él interpreta con aparente algarabía pero detrás de ese signo bondadoso advierte tremendas contradicciones: la contaminación, la violencia, el estrés que sella su devenir pero también nos marca a quienes nos movemos en ellas.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Costa Azul", Francia; "Munich", Alemania. Acrílicos sobre tela. Foto Alex Chávez Gould.

 

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Canal de Panamá"; "Ciudad de San José", Costa Rica. Acrílicos sobre tela. Foto Alex Chávez Gould.

La ciudad es el más amplio laboratorio de relaciones humanas donde los habitantes nos comportamos como eternos aprendientes, pero además, somos buscadores de la ciudad ideal, la de nuestras añoranzas. Algunos se conforman con permanecer en el lugar donde nacieron. Otros buscamos esa noción de perfección que incluye oportunidades de crecimiento y realización personal, por ello se habla de ir “donde más nos caliente el sol”. Pero existen otros que jamás encuentran esa noción del nicho perfecto, lugar donde quiere vivir y realizarse como individuos creativos con talentos y destrezas, por eso la buscan en el arte, la pintan para apropiarse de su espacio vivencial intangible y conformar con esa acción su imaginario simbólico.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Italia"; "México". Acrílicos sobre tela. Foto Alex Chávez Gould.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Miami". Acrílicos sobre tela. Foto Alex Chávez Gould.

Las ciudades de Ricardo Ávila
El tema recurrente en la pintura de Ricardo Ávila (1966), es la ciudad –pero no es cualquiera, sino, como se dijo, la que él busca-, se recuerdan sus muestras iniciales: “Estación Venecia”, Café del Teatro Nacional, 1994; “Ciudades de Italia”, Casa Italia, 2003, además de murales por varios puntos del país. Es muy representativo el tema de sus “Ciudades Satélites” de la década de los dos mil. También las más recientes: “Ciudades 2012”, Galería Nacional como se comentó, se tiene presente “El Aula, recuerdos de Infancia” en el Museo Municipal de Cartago, y las más cercanas: “La ciudad irá en ti, siempre”, Festival Internacional de las Artes 2014, e “Italia nel cuore” en Casa Italia. Dicha recurrencia se debe a la impresión recibida de las ciudades que él en algún momento de su historia personal visitó, donde puso su mirada crítica, trazó su caminar y dicho entramado vivencial le marcó para siempre.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Miami Puertos". Objetos intervenidos. Foto Alex Chávez Gould.

Cuando interviene objetos en ensambles e instalaciones, no abandona esas reminiscencias urbanas que él traduce a su lenguaje y estilo, como las instalaciones expuestas en Bienarte 2003, que tuvo en el jurado al padre del conceptualismo en Latinoamérica Luis Camnitzer; Ávila fue distinguido en dicho evento como artista seleccionado a la Bienal Centroamericana en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, 2004. Participó con estas visiones en la muestra “Tec-No-lógico 2: espadas de doble filo”, 2003 y “Ciudades (In)visibles”, 2002 –la última curada por Tamara Díaz-, ambas en Teorética; además de “Cuidado que pinta o reconstrucciones pictóricas”, 2004 –curada por Ernesto Calvo-, en el MADC.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Miami Aeropuerto". Objetos intervenidos. Foto Alex Chávez Gould.

Para esta muestra en el MAC, Ávila exhibe dos “pupitres” o muebles escolares; con ello toca el importante tema de la Educación actual, abordando los conflictos entre las formas de aprendizaje del pasado y las actuales mediadas por la tecnología. Nos implica en la reflexión, pensamiento, y en todo ello el arte no está nada ausente.

Premisa sociológica
Se dice que los habitantes entramos en la ciudad, y la ciudad entra en nosotros. Esta idea de la psicología social es efectiva, cuando el individuo creativo hace a la ciudad, y en tanto la elabora con materia dura conforma hormas o moldes que a su vez le hacen a sí mismo (Mitscherlich, El Fetiche Urbano). El habitante es quien la observa a cada paso y en su recorrido va advirtiendo sus pulsaciones, sus decires, sus nostalgias y extrañamientos, pero también sus alegrías por las conquistas en el territorio de lo construido que forja nuestras existencias; de otra manera, lo construido sería simples escenografías del gran teatro de la vida donde nos movemos todos y asumimos roles en un guión reescrito en continuum. La ciudad es él -el artista-, soy yo -su espectador-, somos todos quienes nos reunimos en sociedad porque nos necesitamos mutuamente (Platón, La República). Lo que yo agregue conlleva una ración de contingencia ante la incertidumbre de su devenir.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Miami Aeropuerto". Pintura sobre tela. Foto Alex Chávez Gould.

El habitante urbano
La propuesta a exhibir en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de Arte Costarricense, deja de lado la ciudad para centrarse en el habitante, quien al interactuar en su entramado simbólico siente, recibe, aprende, se hace y nos devuelve las visiones y significaciones, primero en su pensamiento, luego en cada una de estas telas que también tienen la gracia y poder de transformarnos a quienes nos comportamos como observadores de la muestra.
Una de las percepciones al apreciar el conjunto de las salas del Museo es la existencia de mucha agua, las ciudades que él visiona poseen ese signo esperanzador, pero también preocupante ante lo que llamamos “calentamiento global; posee mucho aire y una poderosa luz que motivan esas nociones cultivadas por Ávila y que nos hablan de su gran amor por la pintura, cuando se dice que quien trabaja con amor no trabaja, vivencia un don divino que solo posee quienes se lo ganan con su dedicación.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Hotel en Coral Gables". Pintura sobre tela. Foto Alex Chávez Gould.

Pues veremos, sentiremos, entraremos en ese imaginario de las ciudades que él recorrió y le impresionaron: Roma con los escenarios del río “Tevere”, sus arquitecturas, puentes, plazas, monumentos, y los visitantes atravesándola en todas sus direcciones. Pero más que modelos realistas, veremos caricaturas, interpretaciones con el característico y genuino estilo naif del pintor, a veces hasta duro y tosco, gesto del tiempo e imperfección actual. Quizás veremos algunas ciudades alemanas, sobre todo de la región de la Babaria que él visitó en 1991; aparecerá algún rasgo de los jardines o la vida urbana de Salzburgo, Austria; de su añorada Venecia con el fabuloso escenario de “Piazza San Marco”. Quizás admiraremos el “Duomo” de Milán y su espléndida plaza; hasta las vías de la elegante Turín, donde culminó una importante búsqueda de su vida familiar, cuando se encontró con su hermana gemela, pero también se adueñó del estilo tan particular de su pintura y de una mirada “incorruptible” –tal y como la califica Alma Fernández Tercero, actual directora del MAC. Acaso veremos Florencia, u otras ciudades donde Ricardo buscó su identidad, su ciudad, y al tratar de saber quién era y despejar el signo de la incógnita, se hizo asiduo observador cuando su mirada se posó en cada detalle, puerta, ventana, dintel, entablamento, fuente, y encontró el color de los vestuarios de los habitantes, sus indumentos, los autos, autobuses, el mobiliario, los ventanales, y de ahí aprendió a escribir en nuestra memoria esos signos que reinventan el presente para catapultarlo al futuro.

Ricardo Ávila, Observador Urbano en el MAC. "Autopista Miami". Pintura sobre tela. Foto Alex Chávez Gould.

Observador urbano
No podemos dejar de considerar sus impresiones de la ciudad de Miami, de ahí este enfoque de la muestra centrada en el habitante, pues es quien la camina activando un sistema emocional de gestos que tienen que ver con el orgullo por la nacionalidad y condición ante la cultura de inicios del tercer milenio de esta era, el habitante es quien siente placer por la infraestructura de su ciudad, sus enormes puentes de acero y concreto, sus autopistas, los parques y plazas, aeropuertos y puertos, su capacidad edilicia de forjar emporios. Los cuadros pintados por él en su viaje a la Florida 2012 –invitado por el crítico, poeta y mentor suyo, Ricardo Pau-Llosa-, intensifica el significado de ser “observador”, nos lo demuestra con lo que él miró, testifica sus emociones que ahora fundamentan uno de los valores de la obra de arte en estos tiempos, ya no es solo el color, la composición, el trazo, la técnica, son los valores vivenciales, emocionales, conceptuales que activan al propio visitante a la muestra, le afectan y con ello construye un andamiaje para la comprensión del sentido de su arte, registros visuales que nos empoderan en tanto somos sus espectadores.

Ricardo Ávila en su estudio, ciudad de Cartago, Costa Rica. Foto Alex Chávez Gould.

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Luis Fernando Quirós

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Henry Bastos: emprendimientos culturales

16.01.2015 | 16:56

El Diseñador Industrial y promotor cultural Henry Bastos despunta en nuestra vida cultural costarricense, por ser emprendedor en varios proyectos de comunicación e enorme intención cultural: GAM Cultural y Art City Tour.

Recién trascendió por redes sociales la noticia de que él fue seleccionado para participar en un certamen de la comunidad de Zaragoza, España, el cual premia a proyectos de esta naturaleza, especialmente emprendimientos que demuestren su carácter de innovación y de apertura hacia nuevos espacios para la actuación profesional. Me acerqué a él para conocer sus visiones acerca de los proyectos en los cuales encuentra, como se explica, realización profesional y amplía el actuación del diseñador ante la urgencia de nuevas maneras y reinvención de la actividad laboral, él nos detalle cómo germinaron y cuáles expectativas se propone alcanzar a futuro.

Henry Bastos, GAM Cultural. Foto cortesía del diseñador.

LFQ: ¿En qué se distinguen estos proyectos?
Henry Bastos:
Según lo estipulado en la convocatoria, en el potencial inspirador para trascender fronteras y estimular la colaboración transnacional, la innovación, la cultura, la creatividad y el emprendedurismo a partir de iniciativas que se desarrollan en Iberoamérica.

LFQ: ¿Cuál es su importancia en el medio cultural iberoamericano?
HB:
Coincido con el objetivo primario de la convocatoria que lo expresa como: “poner a disposición instrumentos de cooperación con el fin de promover el intercambio de experiencias y modelos para su especialización y desarrollo profesional y fomentar el desarrollo de estrategias significativas que faciliten la transmisión de conocimientos, capacidades y nuevas metodologías en la región en temas vinculados a emprendimientos de industrias culturales y creativas”.
Y propiamente para la etapa de concurso, en la oportunidad de recibir la capacitación y desarrollar esta etapa junto a la visión de los directores de los otros 21 proyectos, uno por cada país iberoamericano.

 Henry Bastos, GAM Cultural. Foto cortesía del diseñador.

LFQ: ¿Qué parámetros descritos en las bases observaste que te alentaron a participar?
HB:
La orientación a facilitar la creación de redes de colaboración y cooperación emprendedora, como instancia fundamental para el trabajo en común y la circulación de ideas y conocimientos en el territorio convocado.
En momentos en el que se ha vuelto imperativo citar y apuntar hacia las redes como potenciadores de los resultados pero es común que fallemos enormemente en la generación y en el mantenimiento de estas, de ahí la motivación inicial para participar.

LFQ: ¿Qué representa para Henry Bastos esta oportunidad y distinción para tus proyectos que tienen ese rasgo de innovación y uso de la tecnología?
HB:
GAM cultural nació en busca de una respuesta a la expresión constante de los habitantes flotantes y residentes de San José: “En Chepe no hay nada que hacer” y encontró en la actividad cultural una gran oportunidad para reactivar la ciudad.
San José alberga una de las ofertas culturales más robustas de la región centroamericana y el modelo de documentación que hemos desarrollado tiene una alta capacidad de replicarse. De ahí que encuentre en esta oportunidad el momento para promover una idea replicable que apuesta a la reactivación urbana a través de la gestión de la oferta cultural.
Los componentes tecnológicos que se han utilizado hasta la fecha en la plataforma son lo de uso común, con una inversión sustancial en la personalización de los formatos para la información que requerimos documentar. En realidad la apuesta fuerte hacia la tecnología iniciará en esta etapa de crecimiento y de réplica.

Proceso de diseño e impresión del GAM Cultural. Foto cortesía del diseñador.

LFQ: ¿Qué hace que se ubiquen en esa categoría de innovación?
HB:
Las bases evaluaban con un porcentaje alto el potencial para la innovación y la creación de empleo. En el caso específico de nuestra plataforma considero que hay 6 aspectos que se han consolidado:
1. Los usuarios se apropian de la plataforma: tanto quienes producen la oferta cultural cómo quienes la consultan.
2. El 9noventa y cinco por ciento de los eventos que actualmente se publican en todos los canales son registrados por los productores de los mismos.
3. Es una apuesta directa y a la inversión de una plataforma colaborativa.
4. Ha creado comunidad.
5. Generado alianzas público-privadas. El desarrollo de las distintas etapas que integran GAM Cultural han demostrado que en la capacidad de generar las alianzas público-privadas existen oportunidades infinitas para la ejecución de soluciones con resultados muy positivos para los colectivos.
6. Beneficio directo al sector del turismo cultural de la zona por el mapeo de la oferta como opción de dinamizar el consumo de ciudad.

Henry Bastos, GAM Cultural. Foto cortesía del diseñador.

LFQ: ¿Por qué se distinguen por ser emprendimientos en el sector de la cultura costarricense?
HB:
Dentro de las bases no había una directriz específica que apelara a la distinción cultural per se del país de origen. El énfasis estaba dado al modelo de gestión y al alcance.
En ocasiones nos esforzamos en armar un compendio que refleje lo más posible la cultura costarricense y la complejidad de la misma nos lleva a pecar de inexactos y a propuestas rebuscadas.
En esta ocasión, considero que lo importante es tener la claridad de que un emprendimiento en cultura está ya por su naturaleza de concepción, determinado por las variables del territorio, y la cultura local.

Proyecto de ART City Tour. Foto cortesía del MADC.

LFQ: ¿Qué requiere un proyecto cultural para entrar en esa categoría premiable?
HB:
Los requerimientos específicos no los conozco, todavía no he recibido la retroalimentación de parte del jurado que muestre cuales fueron esos elementos distintivos que observaron en la plataforma y los llevaron a decidirse por la selección.
Sin embargo los resultados concretos de GAM Cultural son los siguientes:
1. 9.800 eventos culturales documentados.
2. 670.000 ejemplares impresos circulados.
3. Implementación de una dinámica de documentación de los eventos culturales.
4. 39.969 visitantes beneficiados con el programa de recorridos culturales nocturnos.

LFQ: Henry Bastos es Diseñador Industrial graduado en la escuela de Ingeniería en Diseño Industrial del Instituto Tecnológico de Costa Rica. ¿Qué aspectos del diseño aportan a tus proyectos e inciden en ser innovadores?
HB
: Es la pregunta más frecuente que me realizan otros gestores, ¿qué hace un Diseñador Industrial en el área cultural y en particular en la de gestión?
Considero que nuestra formación nos da una ayuda adicional para visualizar soluciones panorámicas a las necesidades particulares del sector y de ahí migrar hacia las soluciones específicas.
Hoy más que nunca los proyectos demuestran que requieren de enfoques multidisciplinarios, estos los enriquecen y aportan componentes de innovación.

 Henry Bastos,proyecto GAM Cultural. Fotos cortesía del diseñador.

LFQ: Para concluir con este acercamiento a Henry Bastos y conocer estos roles emergentes pero que desde ya se proyectan como ejes fundamentales en la comunicación del sector cultura, quisiera preguntarle ¿hacia dónde dirige su visión o hasta dónde pretende llegar con ese carácter de proyectos?
HB:
Hacia la regionalización, ahora los esfuerzos van a dirigidos a replicar la plataforma en las capitales centroamericanas, con la respectiva adaptación a las necesidades de cada una para conformar toda un servicio integrado de la oferta cultural centroamericana en tiempo real.
1. Replicar las etapas de la multiplataforma desarrollada en San José en cada capital centroamericana, según las condiciones propias de cada cultura y país.
2. Creación de un corredor natural de la oferta cultural centroamericana.
3. Proyectar la oferta cultural centroamericana al mercado internacional como un bloque dinámico e integrado.
 

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Luis Fernando Quirós

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Moisés Barrios: Bananópolis

12.01.2015 | 07:35

Como es costumbre, al intentar escribir, me mueve abrir las espiras del tiempo para advertir el fluir de las evocaciones cuyos impulsos reviven tantas vivencias pretéritas; esta componente del pensamiento cotidiano intrinca con las experiencias personales, se valora cuánto se aprendió de aquellos trances -lo que realmente permanece-, y al trasponerlo a las situaciones actuales regeneran la memoria. Bananópolis es el libro que Moisés Barrios recién presentó en el país acompañado de una muestra en Equilátero, Escazú, publicado por la revisita RARA. Cuando pienso en este artista guatemalteco, abrigo recuerdos del tiempo que pasó entre nosotros, por esa razón, al iniciar esta conversación con él quisiera recordar esos años de la década de los setentas, cuando los artistas del istmo asumíamos los lenguajes y discursos que, de alguna manera, fundamentaron nuestras expresiones de hoy.



Óleos de la serie “Banana Maps”. Fotos cortesía del artista.

LFQ: De esos años recuerdo tus dibujos, pero sobre todo los grabados. ¿Qué representa -en tu historia personal-, esa estadía en Costa Rica? ¿Qué aportó el entorno cultural local a tus proyectos y realización?
Moisés Barrios:
A mediados de los sesentas yo trabajaba en una agencia de publicidad en San José, iba de paso a Venezuela, pero me quede ocho años acá, integrándome a su cultura; recuerdo esa época como una hermosa experiencia. En mis ratos libres hacia dibujos y grabados en madera, pues sabía que la publicidad era pasajera, que lo mío era el arte, en esa época todos necesitábamos de un trabajo fijo para vivir, pensar en dedicarse al arte era muy remoto.

LFQ: ¿Salir de tu país marcó un punto de quiebre con la realidad guatemalteca?, o quizás ¿te permitió mantenerte al tanto de las situaciones políticas y culturales que le afectaban?
MB:
Aunque mantenía magnífica relación con los artistas amigos de Costa Rica, tenía muy en mente lo que sucedía en Guatemala, en esa época se inició la guerrilla y la represión era indiscriminada, mis amigos artistas guatemaltecos eran conscientes y comprometidos con lo que estaba sucediendo... yo no iba a ser indiferente.

Acuarelas del proyecto titulado “La ilustración del Pacífico”. (Solicité a algunos artista que me enviarán fotos de la costa Pacífica, estas fueron una colaboración de Ronald Morán de El Salvador). 2008.

LFQ: ¿Qué representó el grabado en esos liminares de tu carrera?
MB:
El hacer grabados y dibujos en blanco y negro representó una especie de consigna política cultural que circulaba en América Latina, una respuesta al color del pop americano y del satanizado mercado del arte. Por supuesto que yo creía en eso, a pesar que siempre estuve muy informado de lo que se hacía en Nueva York, se decía que la obra gráfica sin color tenía más sentido pues se hacía para no venderse.

LFQ: ¿Cuáles eran los referentes en esos años para los artistas regionales?
MB:
Los nombres como el de Marta Traba, sobre todo el nombre de José Luis Cuevas, y José Gómez-Sicre, sonaban a un arte nuevo que estaba dejando atrás las influencias del muralismo mexicano, como si uno se identificara de repente con lo existencial y urbano, dejando los reclamos de identidad y la lucha campesina para las páginas de la historia.
Aunque en San José no se tenía presente la Guerra Fría vivenciada globalmente, con mi trabajo yo me identificaba con una corriente llamada “El nuevo humanismo”, el cual centraba sus obras en lo apocalíptico y monstruoso de una confrontación nuclear, de ahí que se pintará y dibujará esa nueva figuración desgarrada, ¡que tanto nos gustó hacer!

Acuarelas basadas en una deconstrucción del “collage de Richard Hamilton”, 2013. Fotos cortesía del artista.

LFQ: ¡Genial, Moisés! Me encanta conocer esos activadores en el terreno del arte, sin duda nos catapultó a lo acaecido en los años ochentas y noventas del siglo pasado, con la introducción del Conceptualismo. Y, de tu estadía en España, ¿culminaste alguna etapa importante de tu trabajo artístico?, ¿consolidaste tus búsquedas?
MB:
De San José me fui a Madrid para estudiar grabado calcógráfico, esa era mi obsesión. Con el dinero ahorrado trabajando en publicidad, me di una beca que duró tres años y los dediqué al grabado en metal o calcógráfico. Trabajar a tiempo completo fue una experiencia compensadora, me descubrí como alguien muy laborioso, detallista. Ya en esa época la corriente artística dominante a la cual estaba ligado era el realismo mágico, por supuesto que me sentí muy a gusto trabajando imágenes extraídas de la literatura latinoamericana la cual se encontraba en su mejor momento.

LFQ: ¿Cómo se ve hoy, desde la retrospectiva del tiempo a Moisés Barrios de juventud, redescubriendo el arte del viejo continente?, y, ¿qué aportó a tus nuevos logros ya de regreso en tu país natal?
MB:
Curiosamente cuando llegue a España se acababan de descubrir varios documentos de Leonardo Da Vinci en la Biblioteca de Madrid, me llenó de emoción estar cerca de tal acontecimiento histórico, empecé a dibujar como en dichos códices, estudios de figuras humanas y mucha caligrafía ornamental, integrando a ese bagaje elementos tropicales como plantas y animales.
La influencia dominante en lo visual en América Latina era la de Francisco Toledo con un bestiario fantástico, así que yo también incluía iguanas a aquella figuración inspirada en los estudio de Leonardo. Ahora que lo recuerdo, no era consciente del potencial que tenía dicha fusión, pero me dio pie para hacer una buena serie de aguafuertes. ¡Tenía mis 26 años en ese entonces!
Muchos años después vi unos dibujos de Joseph Beuys con el mismo tema de los códices de Da Vinci hallados en Madrid.

Acuarelas de la serie “Cowboys solarizados”, 2013. Fotos cortesía del artista.

LFQ: Volví a apreciar y a valorar tu obra en pintura, pues lo que conocía antes era obra gráfica, precisamente cuando comencé a trabajar en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), al lado de Virginia Pérez-Ratton y Rolando Castellón. Habías dado un giro fundamental, evoco tus pinturas de las portadas con marcas de perfumes y la revista Life con manos de bananos maduros, abordando la temática de las “Repúblicas bananeras”; el museo tiene una hermosa pieza en la colección –que nos recuerda a FANAL, aquella revista del museo que ahora extrañamos-, dicha muestra circuló en la segunda mitad de los años noventas con “MESóTICA II Centroamérica re-generación”, exhibida en Madrid, París, Roma, Turín y Amsterdan. ¿Cómo defines aquellos abordajes tan importantes para tu producción artística, que te llevaron a pisar los terrenos del Conceptualismo en la pintura?
MB:
A los 40 años me propuse dejar la publicidad y dedicarme al arte. Pero vivir del grabado era francamente difícil, así que me dispuse a pintar y después de tantos intentos descubrí que tenía la experiencia de la ilustración publicitaria, le vi posibilidades, me sentí seguro como pintor, no tenía que demostrar tener buen gusto con el color, ni tenía que convencer a la tradición académica con la técnica, sino lo más importante era comunicar; el estar involucrado con la investigación histórica al finalizar el conflicto armado en Guatemala, y tomar como tema la influencia del colonialismo de las plantaciones bananeras, abordar cómo aquella compañía nos manipuló política, económica y socialmente por medio siglo..., resulta que lo conceptual y la técnica del póster publicitario funcionó muy bien para hacer comentarios satíricos sobre acontecimientos históricos.

LFQ: En este último tracto de tus investigaciones -parte de la cual exhibes en el espacio de Equilátero-, el asunto de las bananeras centroamericanas se volvió una piel envolvente, un color y unas manchas que recubren objetos, con la cual intervienes libros y revistas. ¿Cómo explicas ese paso a reminiscencias de nuestros productos de exportación en sus intentos de penetrar a los grandes mercados de los centros? ¿Cuál es tu visión acerca de tales nociones y pugnas de poder?
MB:
El continuar como un mantra con el tema bananero es algo involuntario, el tema me atrapó, simultáneamente elaboro estas otras temáticas que puedes apreciar en mi trabajo, pero no parecen tan relevantes. Llevo muchos años elaborando la temática sobre la costa de el Pacífico, constantemente voy navegando en varios asuntos y técnicas.
En la exposición de Equilátero, el objetivo fue presentar el libro Bananópolis, un proyecto editorial que se me ocurrió, en lugar de hacer una exposición, hice un libro, y ¡salió bien!
El inicio del proyecto fue porque se me inundó la casa, mi colección de revistas Art Forum se mojaron, antes de tirarlas a la basura, se me ocurrió intervenirlas y obviamente con el color del banano; durante el transcurso la reflexión y diálogo con el arte se hizo intenso, consideré ese sentimiento muy centroamericano: el verse siempre como marginal en el mundo del arte, especialmente del que se exhibe en ciudades como Nueva York, Londres, París, Berlín, etc.

Acuarelas de la serie “Vitrinas Banana Republic”, 2012. Fotos cortesía del artista.

LFQ: ¿Será que los productos de exportación locales, para que tengan éxito, tendremos que pintarlos de esa piel, así dejar de ser simples maquiladores y cargar con esos simbolismos -como un valor agregado-, lo que pretendemos exportar?
MB:
Entrar a los grandes mercados requiere de mucho esfuerzo, aquí lo hacemos de forma individual y a veces nos ponen atención en el mundo globalizado, pero no existe una infraestructura que nos apoye y sostenga; imagínate a la millonada de artistas chinos que están bien formados académicamente, quienes tiene el soporte económico del Estado y de su actual sistema capitalista.

LFQ: ¿Qué podemos esperar de Moisés Barrios moviéndote sobre esas cartografías o registros ataviados con un sabor a banano?
MB:
Por el momento estoy en modo pausa, esperando que algo me anime para gastar los últimos cartuchos...

Xilografías, “Cowboys Woodcuts”, 2013. Fotos cortesía del artista.

LFQ: O, ¿cuál es la naturaleza de esos atavismos?
MB:
Creo todo es cuestión de suerte, uno no escoge su época, la percepción sí es importante para mantener el diálogo con la historia, el entorno, lo subjetivo. La trascendencia de la obra de arte no depende de uno, los tiempos cambian y lo más importante es encauzar la energía en lo que a uno le gusta.

LFQ: ¿Es ese el motivo central de tu libro “Bananópolis”?
MB:
No hay un motivo especial más que él hacer un proyecto editorial. Mi amor por los libros me brindó la libertad para hacer algo a mi gusto. En un principio pensé hacer una novela grafica. Mi experiencia en las artes gráficas me ayudó para reconocer y contactar a un magnífico editor y diseñador: Andrés Asturias de la revista Rara, quien realizó otras publicaciones con Equilátero, y de esa forma se concretó el proyecto, lo negociamos y llegamos a un acuerdo en la aventura de Bananópolis...

 Acrílico sobre papel “Serie Bananópolis”, 2014. Fotos cortesía del artista.


LFQ: En el país y por el aporte del MADC y TEORéTica conocemos cada vez más del arte centroamericano, y en especial de tu país, después del Proyecto Ultravioleta en la Sala 1 de este museo, apreciamos propuestas de algunos jóvenes artistas compatriotas tuyos como Norman Morales, Marlov Barrios, Benvenuto Chavajay, entre otros. Ponnos, por favor, al tanto de lo nuevo del arte en Guatemala, de los éxitos de Regina José Galindo, el después de la muerte de Aníbal, ¿hacia dónde apuntan las miradas? ¿Qué los orienta en la noche oscura de las búsquedas?
MB:
Siempre me asombra la cantidad de artistas nuevos que surgen en mi país, son muy amplios culturalmente, especialmente los que hacen arte conceptual. Me gusta que centren sus líneas de investigación en un diálogo interno socialmente hablando, ya que el país es de una intensidad caótica.
No son artistas que busquen un reconocimiento económico, más bien los siento realistas en el sentido de no pretender un protagonismo, en tanto el medio no es amplio en factores económicos, y menos culturalmente, ni hay tantos espacios, tampoco coleccionistas, es más bien duro, esa puede ser la razón que las referencias de artistas destacados como Aníbal, Regina, Darío, entre otros, los anime.

LFQ: ¿Cuál es tu percepción del arte regional contemporáneo, considerando la validación abierta por la recién pasada Bienal Centroamericana de los empresarios allá en Guatemala?
MB:
Me parece que hay un nivel parecido en calidad y búsqueda artística en toda la región. Sobre las bienales tengo mis reservas, pues casi siempre se presentan obras para la ocasión, el síndrome de la bienal afecta a casi todos los artistas participantes en estos espacios, sienten que es la gran oportunidad de hacerse visibles, de impactar, a veces terminan presentando obras poco honestas con ellos mismos.
La bienal pasada no fue la excepción.



Óleo “Banana Toys”, 2003. Foto cortesía del artista.

Óleo “Bananosauros”, 2002. Foto cortesía del artista.

LFQ: Para cerrar con este intenso diálogo con Moisés Barrios, quisiera pedirle otra opinión, del por qué nos interesa tanto a los artistas del istmo los juegos de poder, las tensiones Norte Sur, entre otras nociones que acrecientan el discurso hegemónico. Es suficiente focalizar lo realizado por TEORéTica con la actual e importante muestra “Una crónica de intervenciones” curada por Inti Guerrero y Shoair Mavlian para Project Space Tate Modern de Londres, u otras propuestas de jóvenes que lo asumen, como se deduce en las últimas versiones de Bienarte, e incluso interesa a Joaquín Rodríguez del Paso en algunas zonas de su amplia producción, tal y como de deduce en “Super Moderno” expuesta en la actualidad en las cuatro salas del MADC. Después de las remezones sociales que provocó el establecimiento de la “Standar Fruit Company” en las llanuras caribeñas a finales del siglo XIX, conflictos trasladados a la zona Sur del país marcando el cierre de dicha compañía en los años setentas del siglo anterior, ¿tales amenazas no se volvieron beneficios para las temáticas del arte contemporáneo local y regional? ¿Qué te mueve a reflexionar sobre estas “arenas movedizas” en una larga historia tenida en la memoria colectiva de este “estrecho dudoso” -parafraseando a nuestra muy querida Virginia, desaparecida en plena cohesión de sus pensamientos acerca del arte actual de la región?
MB:
No estoy muy enterado de los proyectos que mencionas, pero un activo que tenemos es ese pasado histórico bananero reciente, nos marcó como pequeñas repúblicas de opereta, y aún interesa internacionalmente, porque nos ven como víctimas, y a nosotros nos gustan dichas percepciones, tenemos la esperanza que nos reconozcan y brinden una oportunidad, al final, si te das cuenta nuestra condición provinciana es de lo más ingenua, y nuestras pretensiones un poco ridículas, pero así somos…, hay que aceptarlo, más bien debemos parodiarlo, es un buen tema.
 

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Luis Fernando Quirós

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Sala 1.1 / MADC: MEMBRANA colectivo

09.01.2015 | 10:40

La reflexión sobre lo plural, donde el signo de lo propio es mutuo pero define el sentido de pertenencia, nos sume en un diálogo e intensa trama de desafíos a la interpretación, al ingresar a la muestra en la Sala 1.1 del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), tal y como lo expresa el título de esta muestra: Ya no es más, ahora es otro y luego otro de MEMBRANA Colectivo, formado por Adriana Marín, Alejandra Ramírez, Kenneth Coronado, Laura Villalta y Roger Muñoz.

    Sala 1.1. del MADC, muestra de Membarana Colectivo. Foto cortesía del MADC.

Potenciales insumos
Aquello que cuestiona, que atañe al no saber –la incertidumbre-, pero que se desea experimentar para tener un conocimiento profundo de sí mismos y los otros, son insumos vitales de lo contemporáneo; si al ingresar al recinto del museo supiéramos que es lo que se va a ver y encontrar, entonces la visita perdería su encanto, pues ya no mueve nuestro espíritu de congraciarnos con las investigaciones y/o descubrimientos de los demás. Desde mi práctica de observador y, para escribir el comentario de una muestra, resulta fundamental declarar primero no saber absolutamente nada, para construir la apreciación desde cero, al filo de la navaja, e ir anudando lo observado y asimilar a cada paso las intensiones del o los artistas.

Sala 1.1. del MADC, muestra de Membarana Colectivo. Foto cortesía del MADC.

 Aprendizaje vivencial 
La propuesta de este colectivo intenta generar un acercamiento posesionado en una especie de “deriva”, conformada por distintos estratos de pensamientos traducidos en elaboraciones visuales, tantos como miembros que en esa membrana existan, por lo cual nadie –como individuo-, sabe hacia dónde va, al contrario, se deja llevar por la fuerza del “atractor”, en una acción recíproca donde el todo no es suma de componentes sino implicaciones sistemáticas entre unos y otros, quienes se manifiestan en el espacio de la sala con distintas poéticas intrínsecas a los materiales y a los objetos, en muy diversas categorías, niveles o alturas, o disposiciones museográficas, en un intento de recomponer la cartografía existencial con sutilísimos hilos que redibujan senderos, opciones para recorrerla y, si se quiere, avistar el aporte o trabajo de cada componente por separado, así como comprender el por qué de tal cuestionamiento a lo mirado, retejer sus significados y recomponerlos con el acento en ese trance de lo propio.

Sala 1.1. del MADC, muestra de Membarana Colectivo. Foto cortesía del MADC.

Dicho “ente de cohesión” está constituido por las sensibilidades de cada uno de los miembros, sus activadores emocionales y visiones acerca de arte de estos tiempos, ellos lo imprimen en trazos, en texturas, en una gama de transparencias y superposiciones; son ardides que motivan la selección de esos objetos evocativos ataviados con distintas capas vivenciales las cuales implican la memoria, lo evocado o de lo cual se posee experiencia dentro del orden superior del Caos eterno activador del universo creativo.

 Sala 1.1. del MADC, muestra de Membarana Colectivo. Foto cortesía del MADC.

 Sala 1.1. del MADC, muestra de Membarana Colectivo. Foto cortesía del MADC.

Membrana: un recorrido
Como el nombre del colectivo lo indica, reinventa otra piel para el espacio expositivo, con un lenguaje áspero, si se quiere, en tanto testimonia esas grandes tensiones y discursos de la experiencia del vivir actual: que pueden versar desde cuestiones de género o de minorías, la crítica social y política, la realidad sobre las sombrías esperanzas económicas para paliar la pobreza o las repetidas agresiones que opacan la convivencia humana ante las remezones de la realidad mundial. Es suficiente encender el canal de noticias para percatarnos de ese enjambre violento dentro del cual subsistimos, pesada carga casi imposible de dejar abandonada a la vera del camino.

 Sala 1.1. del MADC, muestra de Membarana Colectivo. Foto cortesía del MADC.

Sería alentador quizás si vislumbráramos alguna solución, ellos no lo hacen, es difícil que alguien la tenga, solo se denuncia; somos nosotros los que emergemos de la visita a la Sala 1.1 del MADC quienes debemos vislumbrar aquellas rutas marcadas en esa “ deriva cartográfica” con minúsculos pedacitos de cinta adhesiva e hilos finísimos, pero con gruesas gasas que permanecen en trazos sobre el muro y objetos de intensa capacidad evocativa, para tal vez forzarnos a entrar en el territorio de la interpretación, en la lectura de los nombres de cada pieza expuesta, que no son evidentes, en tanto son actores de la contingencia del andar en el azaroso laberinto del arte contemporáneo.

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Luis Fernando Quirós

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