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Alexander Chaves: El Poder de los Objetos

13.11.2014 | 09:51

La muestra de Alexander Chaves El Poder de los objetos, Galería Nacional, San José, Costa Rica, noviembre 2014, emplaza al espectador a presenciar intensos juegos de tensiones interpretativas –sugestivas, provocativas-, las cuales versan sobre asuntos de la vida contemporánea, de enorme interés en tanto el artista los catapulta para activar nuestra conciencia crítica y exigirnos a reflexionar sobre el rol del arte de cuestionar e indagar ¿qué sucede?, ¿a qué se debe esa aproximación al acto trascendental de vivir el cotidiano dejando quizás cuerdas sueltas para que otros, en otros momentos, las anuden? Se trata de antagonismos en el ajedrez político internacional, cuyas fichas son movidas según elaboradísimas tácticas de dominación hegemónica afectando al sistema social como un todo; también calza dentro de este enfoque el mercantilismo con sus actitudes de dependencia e implicaciones psico-sociales, sin dejar de lado el tema de la educación, la cultura -qué somos y creemos o cómo nos manifestamos-, además de las afectaciones a la célula familiar origen de la sociedad, hoy asediada por una aguda crisis, no sólo económica sino también de identidad ante tanta futilidad de valores. Pero el asunto no acaba ahí, no todo lo expuesto es arma de doble filo, precisa distinguir las fuerzas emocionales existentes entre el artista y sus materiales, lo que él conoce y sabe elaborar, quien aprende a hablar con su poesía y la carga proveniente de su interioridad, externándolas al merodear su pensamiento creativo y actitud crítica.

Alexander Chaves. “Quinceañera”. Foto cortesía del artista.

Alexander Chaves. “Tríptico de transferencia sin color”, piedra de andesita, mármol blanco, oxidiana, madera fósil. 2014. Foto cortesía del artista.

Materialización de la idea
Quizás ese es el rasgo primordial, lo que me queda al apreciar la obra de Alexander Chaves expuesta en la Galería Nacional, Museo de los Niños, a la cual llegué sediento de saber, ansioso por colectar rastros para constatar lo que esperaba mi intuición: su perspicaz pensamiento analítico, agudo, indagador, él es quien nos confronta a un conjunto de situaciones donde tiene una voz muy fuerte, como dije, la materia: la arcilla, la piedra, el metal, la madera, los mismos materiales de siempre utilizados por el escultor, pero en su caso, elevados a otro rango, cuando manejar técnica y concepto potencian un discurso actual, como servirse del juego de escala el cual intrinca con el gigantismo -en el caso de los lápices “Educación Especial”, o aquella escultura en metal de una enorme cabeza de caballo “Fich C-G8“, y el minimalismo de algunas piezas, poéticas, sutiles, luminosas en el espacio de la muestra como “Tríptico de transferencia sin color” -piedra andesita, mármol blanco, oxidiana y madera fósil-, en la cual posee voz la relación entre la materia, la idea, la sensibilidad al elaborar la técnica de pulido del material, rasgos que activan al espectador desafiándolo, quien al principio se muestra indeciso al estar delante de tan incierto trance, pero una vez captada la poesía del material y la idea se deja engullir para catar su esencia.

Alexander Chaves. “Escuela”, mixta, piedra andesita, madera. 2014. Foto cortesía del artista.

El objeto y el espacio
Otro logro, que también me detuve a disfrutar en esta propuesta fue la relación entre el objeto y el espacio –tal vez no físico pero sí vivencial-, que permite moverse entre ese ejercicio de subjetividades tan provocativas y hasta punzantes. Ahí está el detonante, si yo como espectador encuentro algo que no me instiga, quizás porque ya se que es, no me mueve, no me atrae, aquello corresponde a la noción de la escultura de otros tiempos. Uno como espectador deambula en ese espacio del no saber y a cada paso implica otro matiz, desencadena otra acción, encuentra una nueva carnada lanzada al terreno de lo azaroso lo cual puede que me enganche. En el arte de hoy en día, es muy importante ese enganche. Esta es la acción del proceso, lo que puede ser cambiante y transformador, lo que subvierte lo expuesto a cada instante, en cada ángulo de visión, en cada resquicio de ese recorrido.

Alexander Chaves. “Columpio”, cerámica. 2014. Contiguo la pieza vandalizada. Foto cortesía del artista.

Acción vandálica
Alexander Chaves colgó una pieza de cerámica de tamaño natural: “Columpio”, que corresponde a la idea de “llanta de auto” –utilizadas, una vez gastadas, en los parques infantiles para que los chicos se diviertan columpiándose-, pues alguien se atrevió a interactuar con la pieza y la chocó contra la pared de la sala, la quebró, decenas de trozos quedaron tirados sobre el piso, la otra mitad permanece colgada, como signo o carácter de la incertidumbre la cual nos desafía a interpretar, sin saber qué contingencias sufrió esa pieza para estar ahí, en esa condición quizás incomprensible. Pienso que esos incidentes dan al traste con la idea tenida por el visitante ante el arte actual, cuando se le ha dicho en otras ocasiones que puede interactuar con la obra. Ahí centra otra opción de poder, el poder del espectador, pero en esta muestra la opción no le estaba permitida; sin embargo trocó en Caballo de Troya, que ante la mirada atónica la vuelve memorable.
Otra de las piezas afectadas por ese gesto vandálico fue “Educación sexual”, consiste en diminutos lápices metidos dentro de condones colgados en alto, pues a alguien se le ocurrió romper la membrana de latex y el contenido quedó esparcido por el pavimento. Insisto en la necesidad de explicar al público sobre las intenciones del artista o de la galería, cuando en realidad estamos ante una pieza de arte y otra son esos juegos interactivos -como los del Museo de los Niños-, a unos pasos de la sala, donde el espectador aprende interactuando con los mecanismos y el soporte tecnológico.

Alexander Chaves. “Madona”. Foto cortesía del artista.

Resonancias de juegos de poder
En el recorrido intenté destacar varias piezas que punzaron mi sensibilidad y me dejé atrapar por sus significados: “Escuela”, piedra andesita con cientos de perforaciones hechas con taladro y broca para concreto, algunos llenados con esos lápices que aparecen por doquier. “Quinceañera”, mármol blanco, bronce y poliéster, se trata de una escultura en mármol que corresponde al cargador del revolver, cuyos proyectiles fueron cambiados por el sensual gesto del lápiz labial. “Madona” es una imagen de la virgen vaciada en yeso, forrada en fragmentos de billetes de la moneda norteamericana y lámina de oro en la base inferior; las connotaciones tensan los opuestos al hablarnos de economía y fe. “Líneas que fragmentan”, cerámica y papel, en la cual a la bandera de los Estados Unidos se antepuso una silueta del escudo patrio, fragmentado, desmemoriado y sumisa idea que implica no solo la noción de poder en este objeto en particular, sino el significado de toda la muestra.

Alexander Chaves. “Líneas que fragmentan”, mixta, cerámica y papel, poliéster. 2014. Foto cortesía del artista.

El tema de la educación también es central en este discurso, la idea de los lápices diminutos, gastados por el uso, discursa sobre una educación que va tras los grandes cambios del aprendizaje de la mano con la tecnología, una educación donde el sujeto tiene la opción de seleccionar los escenarios para formarse, que pueden ser totalmente informarles o no tradicionales e incluso, pueden ser el museo, espacios y procesos donde los conceptos empoderan al espectador.

Alexander Chaves. “Bombas”, piedra andesita, metal. 2014. Foto cortesía del artista.


Ya para concluir, cito al historiador de arte Efraín Hernández, quien en su texto introductorio del catálogo explica: Los objetos, sin embargo –al ser producto del ingenio de los seres humanos, tienen en sí mismos aspectos que delatan rasgos de quienes les crearon. Este pensamiento de Hernández es uno de los asuntos centrales de la psicología social, cuando nos dice que estos, los objetos, pueden convertirse en sofisticados agentes de descolonización, e incluso, solapadas tácticas de auto-dominación y disparadores de hegemonía cuando actúa la paradoja, pues en tanto somos sus hacedores, estos nos hacen. 

 

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Luis Fernando Quirós

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Costa Rica en BID Madrid 2014

03.11.2014 | 15:23

Para la nueva versión de la Bienal Iberoamericana de Diseño 2014, que inaugura a final de noviembre en Madrid, los organizadores de BID/DIMAD ensayan un nuevo estilo de divulgación en redes sociales, presentando fotografías de los proyectos ganadores; sin embargo, en tanto son “buenas noticias” para personas como yo que siguen el evento, necesitan de alguna información de fondo para comprender mejor lo premiado, relacionarlo y anudarlo al histórico de esta bienal. Necesitamos tener algo más que encienda la reflexión en tanto la misión central de un proceso de validación de este género, debe ser siempre educar y proyectar una mejor percepción de lo producido en la región y que conforma nuestra cultura del diseño. Para nosotros, diseñadores centroamericanos, esta premisa también implica la apremiante necesidad de cohesionar mejor las propuestas presentadas, observar en esos escenarios nuestras fortalezas pero también falencias las cuales impiden posesionarnos con visibilidad en ese ajedrez.

Empresa OPTYMA Industrial, Diseñadora María José Quirós, proyecto “Parada para Transporte Público”, cliente Municipalidad de Paraíso. Fotos cortesía de la diseñadora.

Categorías premiadas
El número de categorías es basto, y algunas son difíciles de emprender por lo menos en las realidades nacionales, entre ellos designaron el Premio Diseño de Interiores y Espacio, Diseño Industrial y Productos, Diseño Gráfico y Comunicación Visual, Diseño de Modas y Textiles, Diseño de Servicios, Diseño para el Desarrollo, Diseño Para Todos, Premio Telefónica I+D Digital, Diseño e Innovación, Diseño y Nuevas Ideas, Diseño y Empresa, Diseño y Sostenibilidad, Diseño y Movimientos Sociales, Diseño (En y Desde) La Cultura, y, finalmente un premio para el diseño de Publicaciones.



Diseñadoras Andrea González y Yin Chi Chen, proyecto “Pintu” y “Quod”, cliente Qbico Creativo. Foto cortesía de VÉRITAS.

Presencia local
En el país, para la categoría de Diseño Industrial y Productos fueron seleccionadas tres propuestas: la de Juli Bolaños-Durman, titulada “Serie ‘Ode to Intuición’”. La empresa OPTYMA Industrial vuelve a repetir su presencia con la propuesta de la diseñadora María José Quirós, “Parada para Transporte Público” encargo de la Municipalidad de Paraíso, se suma al proyecto de las bancas del parque de esa ciudad presentadas en la anterior BID 2012, un sistema coherente en cuanto al carácter formal utilizado con éxito por parte de los usuarios. Las diseñadoras Andrea González y Yin Chi Chen de la escuela de Diseño de Productos de la Universidad VÉRITAS, presentaron la propuesta “Pintu” y “Quod”para Qbico Creativo, se trata de mobiliario componible, el cual enciende la imaginación del usuario al interactuar y servirse del mueble en cualquier espacio disponible.
Para la categoría Diseño de Espacio e Interiorismo, fueron seleccionados los trabajos de Natalia Vega, Gaudi Castro y Priscilla Chacón –egresadas de la Escuela de Diseño de Espacio Interno de VÉRITAS, con “Oficina y Sala de Exhibición”, también para Qbico Creativo, se trata de una concepción espacial acentuada por el color, la luz, y el rigor minimalista.

Diseñadoras Natalia Vega, Gaudi Castro y Priscilla Chacón, proyectos “Oficina y Sala de Exhibición”, cliente Qbico Creativo. Fotos cortesía de VÉRITAS.

En Diseño Gráfico y Comunicación Visual fueron seleccionados tres proyectos: José Alberto Hernández presentó una colección de quince carteles 2012-2014, para el Centro Cultural de España; también se seleccionó “Iden.Tica” de Juan Manuel Betancourt, una serie de carteles y animaciones de Diego Fournier, y un interesante proyecto editorial de “Cournucopia Zine”, del reconocido Oscar Ruiz Schmidt. En esta categoría destaca el trabajo de José Alberto Hernández, seleccionado en las tres anteriores ediciones de la BID Madrid, por su rigurosidad técnica, conceptos e ideas creativas e innovadoras, factores que identifican a un profesional quien se mantiene siempre en la brecha, analizando u observando a profundidad el fenómeno comunicativo emprendido por él desde la ilustración, la fotografía y el diseño gráfico.
En la categoría de Diseño digital aparecen Nathalie Howell Flores con el proyecto “Ganker”, y el X-Air Chalenger de Manuel Canales, Marco Hernández, José Murillo y Edgar Fonseca para el periódico deportivo AL DÍA.

Diseñador José Alberto Hernández, proyecto “Carteles de Difusión Cultural”, cliente Centro Cultural de España en San José.

Balance de observaciones
Al mirar lo seleccionado para la próxima BID Madrid 2014, motiva a indagar aun más sobre el diseño local y las oportunidades reales para conquistar espacios de visibilidad para nuestras prácticas proyectuales y creativas. El número de seleccionados en los países del área creció, en Costa Rica disminuyó. Se abre un signo de interrogante sobre nuestro quehacer que nos requiere meditar, clarificar, visionar. No creo en trabajar para ver si aparece algo por ahí, y así mandarlo a concursar, una bienal no es de ocurrencias, los proyectos nacen y crecen en el día a día, relacionando, proyectando ligámenes, sirviéndose de las nuevas tecnologías, sin abandonar el impacto del discurso, preguntándonos cómo ser genuinos en el tratamiento del lenguaje contemporáneo, revisar estándares, requisitos y factores de funcionalidad y experimentar una mejor relación con los clientes. Mal comprendido el efecto bienal, suele detonar como un “triquitraque” o “buscapié”, que por momentos encienden al público, pero gastada la pólvora todo vuelve a lo rutinario, sin embargo, repito, según mi criterio es ahí precisamente donde comienzan a edificarse los grandes proyectos, en la investigación diaria, en el pensar críticamente, en repasar la experiencia cotidiana tenida con los materiales, sondeando sobre el valor del logro y a la vez reparando la estructura que lo soporta, de acuerdo al cimiento sobre el cual hemos construido.

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Luis Fernando Quirós

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The Non-Methodology

02.11.2014 | 14:43

the-non-methodology-1I’m very excited about the launch of this blog, which will focus on my creative process, and as a result I feel the need to provide a brief introduction.

As an industrial designer, I work on technical and conceptual projects in a variety of fields. Regardless of the nature of the project or the field I’m working in, I always try to follow a commercial approach. And when I say commercial, I’m not exclusively referring to sales, but to the capacity of connecting with society.

Furthermore, if we consider the triple bottom line of a project or industry as the capacity to generate not only financial, but also social and environmental gains then a commercial approach – seen here as a way of connecting with society – contributes significantly to the triple bottom line of any kind of project or company. After all, the more commercial success a project has, the greater its social impact and, consequently, the greater the possibility of expanding its objectives in terms of social issues and sustainability. This is why I believe that the commercial nature of a project is not only essential to fulfilling an economic function, but also in establishing the necessary foundation to explore social and sustainability-related aims more thoroughly and effectively.

By reflecting on the commercial approach and how it connects with society, combined with all my years as a designer, I eventually came to analyze my creative process and developed a theory that I like to call THE NON-METHODOLOGY.

THE NON-METHODOLOGY is the name I have given to the creative process that I have implemented over the years in both design and industry-related areas. The approach is equally valid for tackling an industrial design project as it is for developing a corporate one. In other words, it is a very useful tool for designing products as well as business plans. Likewise, it is a tool that can be applied to creating new companies as well as implementing changes in those that are already well established.

THE NON-METHODOLOGY is an anarchical-analytical process in the conceptual nebula that makes it possible to create conceptual tools for real solutions based on analyzing the three core elements found in every project: culture, industry and society. Each individual core consists of an infinite number of interconnected concepts that are full of nuances and often overlap. They make up a conceptual nebula of infinite connections that links the three cores within a closed circuit, as shown in the image below.

the-non-methodology-2Even though the image is a diagram, I like to imagine the nebula as something three-dimensional and intangible in which all of these concepts move about and interact constantly. Furthermore, I always like to consider a fourth dimension, because I think it is very interesting to observe how these concepts evolve over time. Regardless of the project, whether it is specific or corporate in scope, how they perform over time is intrinsically linked to their conceptual basis and relationship to society.

The culture or knowledge core consists of a cumulative tangle of concepts relating to the cultural interests of not only the designer, but also the industry and society as a whole. Therefore, the personality of the designer, as well as the philosophy of the company or the various cultural trends that are, have or will be circulating in society, are integrated into this core.

The industry core comprises all of the concepts relating to the capacities, possibilities, limitations and aspirations of both the project and the company. This part covers the entire industrial potential of a company without ever losing sight of its limitations and evaluating how to handle these limitations in relation to the project and how they may evolve over time.

Finally, the society core comprises the constantly changing and dynamic atmosphere of concepts relating to the interests, dissatisfactions, aspirations and desires of society. Here I prefer to talk about society rather than the market, because it is closer to the concept of humanity. It is not as intimately linked to rational ideas, but closer to real social movements, which tend to be more impulsive, emotional, almost sexual at times, and, as a result, more irrational.

In order to complete this analytical work effectively, it is important to approach each core both in terms of its direct relationship to the project and in a completely independent manner, allowing for a broader and more thought-provoking perspective.

Once the nebula for a project has been created in an analytical fashion, the true creative process consists of anarchically drawing connections between these concepts. In other words, if our analytical work is solid and we have created our nebula – which is not expressed as a presentation of ideas, market data, trends or anything the like, but is truly a nebula that follows us everywhere – small electrical charges will start to go off anarchically. Eventually they establish connections between concepts to build a path, occasionally even a highway, for us to follow. The path, which is the result of this process and varies from project to project, is what I call the “conceptual tool for a real solution.”

In short, using an analytical process to create a nebula for each project, followed by an anarchical immersion that is in fact guided by the most relevant connections, provides each project with a different conceptual tool for a real solution. In other words, it results in a different methodology for every project… THE NON-METHODOLOGY.
 

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Nebulosa Conceptual / Conceptual Nebula

Miguel Herranz

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INJERTOS ART´en Natura

22.10.2014 | 17:08

El 19 de octubre pasado se inauguró la muestra INJERTOS ART´en Natura, en el Jardín Botánico Lankester (JBL), Universidad de Costa Rica (UCR), Paraíso, provincia de Cartago. En el contexto de la producción artística contemporánea resulta inusual observar un evento instalado in situ, como en este caso en el espacio de un jardín santuario de biodiversidad, que interesa a los científicos, pero en este caso es además marco para un conjunto de expresiones artísticas curadas por el experimentado maestro Rolando Castellón

Moyo Coyatzín, “(Apropiación 131)”, 2014, enredadera Jade, -Strongylodon macrobotrys-, pigmento natural sobre flor”. Documento fotográfico testimonial de la Bienal de Venecia 1978. Foto LFQ.

Injertos para nuevos brotes
La mirada del artista puesta en el entorno -ha sido tema de eventos como la edición de 1978 de la Bienal de Venezia: “Dall ´Arte alla Natura/ Dalla Natura all´Arte”, en la cual Castellón insertó, extra muros, rastros de su propia obra, documentado con una fotografía dispuesta en la entrada a esta nueva exposición en el JBL-, dicho acercamiento a lo natural tiene origen desde las entrañas mismas del paisaje, cultivado por distintas tendencias y estilos artísticos a lo largo y ancho de la historia del arte. El arte contemporáneo no es excepción, pero va más allá al vivenciar la relación intrínseca del artista con la “Madre Natura”, articulando discursos que emergen de su interioridad, en tanto el fruto apreciado por el espectador, implica abordajes de carácter muy emocional germinados en el “corazón” mismo de cada observador.

Fabrizio Arrieta, “Estructura Aérea”, 2014, instalación. Rodolfo Morales “Árbol de la Sangre” 2014, escultura. Foto LFQ.

Injertos en el jardín
La pieza de Fabrizio Arrieta Estructura Aérea no deja de ser una idea rememorativa, en tanto del verdor de la intensa vegetación emerge la estructura, evocación quizás de una torre vigía a la cual subir para avistar nuestros sueños e ilusiones del Edén. Implica además ligámenes con la historia del Arte, al referirnos al Constructivismo Ruso, y al objeto minimalista, frágil, por su fina madera pintada de blanco y negro, tanto como su capacidad de confrontar las embestidas del clima, el viento, la lluvia y el sol.

Dinorah Carballo presenta Interruptores de lluvia, composición de dispositivos, embudos y otros recursos vivos, como plantas y mini jardines entre los cuales se mueve la poesía, la luz, en consonancia con el canto cuando cae la lluvia y emprende un ciclo vital que no tiene fin. Sería gratificante observar su estado al final de la muestra para percatarnos del progreso ocurrido y cómo el espacio vivo se integra de manera natural a esta pieza.

 Dinorah Carballo, “Interruptores de Lluvia”, 2014, instalación. Foto LFQ.

 Javier Calvo, “Mundo Soñado”, 2014, instalación con placa. Foto LFQ.

Javier Calvo insertó en el ingreso del Jardín de Cactus una placa Al Mundo Soñado 2014, pieza coherente con su actual búsqueda de ideas celebrativas, y enmarcar el imaginario colectivo de lo añorado, como lo es el mismo jardín. En una nota conceptual, esta placa es presentada sin ficha, de manera anónima, como si no actuara artista alguno en el acto, precisamente como si se vivenciara un mundo soñado.

Mirta Castro expuso Nido, sobre el tronco de un añoso ciprés cercenado de su volumen y peso al ser talado por distintas razones, fue instalado por la niña Camila Ávila, para acrecentar esa idea de que todos y de todas las edades buscamos el nido existencial, idea de esperanza donde reposar y protegernos ante tantas contingencias del diario vivir.

Mirta Castro, “Nido”, 2014, instalación y acción con la niña Camila Ávila. Foto LFQ.

 Moyo Coyatzín, “Rastros”, 2014, instalación en vitrina del Jardín de Cactus. Foto LFQ.

Moyo Coyatzin utiliza una de las construcciones de esta zona que conforman grandes vitrinas donde se exhiben los cactus, ahí compone sus ensambles e instalaciones tratadas con la pátina de tierra, enmarcando un nuevo rizoma que esperanzados, deseamos sentir reverberar su poesía ahí donde solo la naturaleza conoce. Coyatzín condujo una interesante apropiación de la flor de la enredadera conocida como Jade, “(Apropiación 131) -Strongylodon macrobotrys-, pigmento natural sobre flor”, en su deseo de hacer suyo el jardín de sus ensoñaciones.

Nelson Díaz intervino el sendero principal con una idea titulada Inagotable, con lianas colectadas e instaladas en el túnel de bambú, proponiendo reflexionar sobre la idea del arte de ser signo de pregunta ante nuestra permanencia en el jardín: ¿qué hacemos?, ¿cuál es el significado de nuestra relación con los tesoros naturales que ahí avistamos y de qué manera acrecentar su protección?

Nelson Díaz, “Inagotable”, 2014, instalación. Bryan Erickson, “Bestiario”, 2014, escultura con bambú. Foto LFQ.

Bryan Erickson expuso Bestiario, una enorme estructura en caña de bambú torcido, que exhiben las curvas logradas durante el crecimiento de la planta, utilizando llantas de autos como moldes para lograr la curvatura. La idea de la bestia se aprecia de lejos contra la pared de árboles, lianas, epífitas y otros componentes del bosque, como si dicha vorágine quisiese retenerlo en sus entrañas.

Adrián Flores Sancho y José Pablo Ureña con el proyecto Materia Primera exhiben Estado líquido de los sólidos, instalada en el Jardín Japonés, y Forma múltiple. Modelo para un tronco, dispuesta en el Jardín de Cactus. Se trata de moldes de objetos colectados en el sitio, como secciones transversales de troncos y/o huellas de objetos que fueron llevadas al taller para elaborarlos y luego reinsertar los moldes en el entorno: “Estado líquido” fue dejada en un riachuelo confundiéndose entre hojas de bambú y el fluir de las aguas, para repensar acaso la idea del eterno retorno, esas aguas que vemos correr jamás volverán a pasar por ese sitio e instante, aunque siempre sean agua, pero en este caso, la fricción del agua que actúa sobre los yesos, poco a poco los va desmaterializando hasta desaparecer.

 Adrián Flores Sancho y José Pablo Ureña, Materia Primera, “Estado líquido de los sólidos”, y “Forma múltiple. Modelo para un tronco”. 2014. Instalación. Foto LFQ. 

Pamela Hernández, “Objetos en la Colina”, 2014. Instalación. Fotos cortesía de Jorge Bonilla.

Pamela Hernández, entre otras piezas expuso Objetos en la colina, nos propone reflexionar en esos subproductos de la electrónica, reutilizados en una silla y una vieja caparazón de computadora ensamblada sobre un trípode; sorprenden al visitante al despuntar sobre una pequeña colina verde, como el alma del jardín, pero herida por esa realidad de nuestra civilización cuando los objetos industriales muy pronto pasan a ser simplemente basura.

Rodolfo Morales utiliza un durmiente de ferrocarril dispuesto en posición vertical sobre otra ligera colina, con una profunda grieta que recorre la pieza pintada de rojo para evocar el Árbol de la Sangre, en alusión al jícaro –Crecenthia alata-, que según el Popol Vuh, la princesa virgen Xquic -hija de uno de los diez pilares de Xibalbá-, fue preñada por ese árbol y de ese mítico gesto nacieron los gemelos Xbalanqué y Hunabpu, inventores del juego de pelota y bastiones de esa gran cultura originaria.

 Edgar León, “Efraín”, 2014, instalación. Foto LFQ.

LFQ y Zole Solano,”Herramientas para Amar el Bosque”, 2014. Instalación. Foto LFQ.

La pieza de Edgar León nos vuelve a la imagen del árbol caído, en este caso de un madero negro – Gliricidia sepium-, fragmentado y vuelto a recomponer pero pendiente de un hilo que cuelga del techo del lugar, a un lado dispuso una pieza de cocobolo –Dalbergia retusa- subida en tres ruedas y en cuya sección superior pintó la imagen recurrente de uno de los héroes populares de la lucha libre. La propuesta titulada Efraím, nos sume dentro de un orden como el de la influencia recíproca, que recompone desde la noción cambiante de la naturaleza, capaz de regenerar un brote que transforme por completo su concepto vital.

LFQ y Zole Solano presentan un conjunto de palas titulado Herramientas para amar al bosque, cuyos palos –de pochote –Bombacopsis quinata-, y de poró –Erythrina poeppigiana-, en vez de ser palancas que las empuñan se convierten en vara -como la de aquella visión bíblica del Éxodo-, para recordarnos que a pesar de amar la naturaleza los caminos para la protección del planeta también poseen espinas.

Christian Salablanca, “ST”, 2014, instalaciones varias. Foto LFQ.

Rafaél Ottón Solís, “Ritual”, 2014, instalación. Foto LFQ.

Christian Salablanca instala en varios puntos de jardín sus aves heridas o aniquiladas a causa de la violencia, en la misma naturaleza o en el entono social, representado por añosas maderas recubiertas de tierra y metales oxidados, como las heridas mismas de esta civilización donde el poder nos modela a su antojo.

Rafael Ottón Solís es un poeta de la materialidad, se apropió de una rotonda del sendero que entre el bosque conduce al Jardín de Cactus, y en ese punto sembró varias cañas de bambú anudadas a tres puntos adyacentes. Asume la poesía del lugar, la de los espíritus del sitio que rondan el jardín desde ese centro de irradiación simbólica, muy cercana a sus propuestas.

Rodolfo Stanley, “El Jardín” 2014, instalación. Anónimo, instalaciones varias in situ, entre ellas la pieza de Lorena Rodríguez, “No tengo cola que me majen” (ja), foto LFQ.

Bitty Tasara, “Peso Ancestral”, Instalaciones varias. Foto LFQ.

Rodolfo Stanley presenta El Jardín, se trata de un carretillo de construcción el cuál abandonó pero donde crecieron con mucha fuerza las “sábilas”, demostrando el movimiento continuo de la espiral y los ritmos vitales propios de los fractales, cuyo algoritmo multiplica de manera incesante al interno del gran Caos.

Bitty Tasara instaló Pesos Ancestrales, un conjunto de barcas hechas de maderas, herrajes y otros objetos recogidos en las playas, no solo para limpiarlas, sino también para revivir sus recuerdos en tanto su abuelo fue un navegante quien junto a su padre emprendieron el viaje desde el viejo continente, dentro de aquellos flujos migratorios de antaño, que Bitty Tasara evoca cada vez que pone su mirada en el confín del océano.

Esperanza de un nuevo brote
La muestra en el Jardín Botánico Lankester, coauspiciada por la Escuela de Artes Plásticas, UCR, por parte de su director el Máster Eric Hidalgo, y la publicación en línea Museo del Árbol, contó con el apoyo profesional del biólogo Máster Jorge Wagner -director del JBL y su equipo de trabajo quienes se integraron con gran entusiasmo al montaje aportando a la temática de la muestra en el jardín, que es su entorno de trabajo.

 Apertura de la muestra. Foto LFQ.

El arte inserto en la naturaleza implica una composición de varias visiones de mundo, tanto como aquellas añoranzas renacentistas de aunar Ciencia y Arte; encendió una llama que perdurará extendiéndose a las mesetas del saber de artistas y espectadores, territorialidad de pensamientos que no son simple suma de partes, sino relación, pivoteadas por la memoria que acrecienta y multiplica los contenidos del libro abierto por Injertos: Art´en Natura dentro de un orden superior que llamamos Complejidad, donde no solo artistas y/o científicos sino todos, humanos y sistemas naturales, somos responsables de conformar su acción y equilibrio vital.

Visite el catálogo on line de esta muestra en este enlace

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Luis Fernando Quirós

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MAYINCA 2014: Cartografías

15.10.2014 | 12:23

El curador de la segunda MAYINCA, Rolando Castellón, muestra d arte contemporáneo en el Museo Municipal de Cartago, la subtituló “Cartografías”, para celebrar la declaratoria de UNESCO, que en este año seleccionó a las esferas de piedra hechas por nuestros ancestros prehispánicos en el Valle del Diquís, Zona Sur de Costa Rica, como Patrimonio de la Humanidad. La muestra se inauguró el 12 de Octubre y estará abierta hasta el 21 de Diciembre del presente año. La primera MAYINCA (enlace catálogo on line) tuvo lugar en la Galería del Auditorio Roberto Sasso de la Universidad VÉRITAS por estas mismas fechas, también con la misma inspiración.

Rodrigo Muñoz, pinturas con lodo sobre mastate, 2014. Ávila Ricardo, “Petroglifos del Valle de Aquiares”, 2014. Pintura acrílica sobre tela. Fotos de LFQ.  

Al conmemorar el Día de Las Razas 2014 con la apertura de esta exposición, celebramos nuestra raza, la de los ocho pueblos originarios que hoy habitan la montaña, el valle, evocando el arte de sus ancestros materializado en piedra, cerámica, orfebrería y tejidos, entre otras manifestaciones de su ingenio.
Las esferas de piedra son como espíritus del bosque, hundidas entre las hojas, troncos, raíces y bejucos de los árboles, entre los ríos Sierpe y Térraba, Valle del Diquís, simbolizando la noción terrestre que conforman una cartografía cuyo ignoto significado aún nos aviva por descifrarlo.

Luis Carlos Bonilla Soto, “Continuidad Desapercibida”, 2014, fotografía digital. Alexander Chaves Gould, “Gesto Aborigen”, fotografía digital, 2014.  

Artistas invitados
Un importante grupo de veintitrés artistas conforman la muestra que está montada en la “Explanada del Mural” y las celdas –en tanto ese espacio expositivo fue la Comandancia de aquella ciudad, cuna de la cultura costarricense. Ellos son Otto Apuy, Minor Arias, Ricardo Ávila, Luis Carlos Bonilla Soto, Mirta Castro, Moyo Coyatzín, Dinorah Carballo, Carolina Córdoba, Yula Cambronero, Liesse Quesada, Alexander Chaves Gould, Alexander Chaves Villalobos, Edgar León, Ileana Moya, Rodrigo Muñóz, Adolfo Siliézar, Andréa Siliézar, José Sancho, Henry Vargas, Emilia Villegas, Luis Fernando Quirós, Rodolfo Uder y Jorge Zamorán.

Minor Arias, “Mascarada” arcilla. Mirta Castro “Petroglifos”, piedras de río. Foto LFQ. 

Abordajes y/o cartografías
Otto Apuy presenta “Madre Esfera” -ensaya la idea del origen terrestre-, que está por parir una de estas esferas interpretada desde su lenguaje cargado de simbolismos de la diversidad cultural que identifican la nación costarricense: la aborigen, la afro-caribeña, la china, la europea, ahora sumida en las celdas, encerradas si se quiere, noción que acrecienta la interrogante sobre su valor y con ello el artista nos cuestiona y activa a meditar.

Minor Arias, poeta y artista visual exhibe “Mascarada”, hecha en arcilla para rescatar la idea de que fuimos hechos del lodo. Un gesto de espasmo reprimido colapsa esa cabeza contra el pavimento de la explanada como si en sí misma experimentara el dolor del mundo. También presenta la recreación de una esfera la cual contiene la garra de un leopardo, contingencias en la vorágine donde aún habitan muchas de estas etnias indígenas actuales.

Ricardo Ávila, con la pintura “Petroglifos del Valle de Aquiares, 2014, uno de los petroglifos más importantes en torno a los vestigios arqueológicos encontrados en el Monumento Nacional Guayabo, Turrialba, reinterpreta, en su lenguaje naïf característico y técnica de trazos fragmentados, para tornar a su propuesta un mapa lúdico, gesto de desenfado que activa a su vez la reflexión acerca de los tesoros del arte originario.

Luis Carlos Bonilla Soto exhibe “Continuidad_Desapercibida”, 2014 que representa el cementerio de Tucal, provincia de Carchí, frontera entre Ecuador y Colombia, tierras de los indígenas Pastos. Son esculturas arbóreas que abordan la continuidad de la historia y como aprecia su autor “pese a los ocultamientos, desgarres, intentos de anulación e incorporación de distintos elementos a la configuración de las culturas, los rasgos y las maneras de hacer y concebir heredadas se reproducen, cual si fuesen hilos invisibles que amarran la unicidad y continuidad de esa historia compartida”.

Mirta Castro centra la idea de petroglifo al calar unas siluetas en un conjunto de piedras de río, acción evocativa del ayer, cuando nuestros pueblos originarios las grabaron para registrar sus percepciones de fenómenos como el fuego, el agua del río, el trueno, el terremoto, el huracán, sellando con esas estrías talladas en la piedra, su imaginario y comprensión del estar y ser parte de lo creado.

Ileana Moya “Paralelismos”, instalación, 2014. Anónimo, instalación, 2014.. Fotos LFQ. 

“Alma del Valle”, instalación 2014. Dinorah Carballo, Carolina Córdoba, Yula Cambronero y Liesse Quesada, “Cartografía: Dialéctica de las piedras”, 2014, instalación. Fotos LFQ. 

Moyo Coyatzín “ARTSéum Cartago”, instalación. Fotos LFQ. 

Hablar de Moyo Coyatzín es hacer alusión al alma de la muestra, a su maestría como artista visual y como sensible museógrafo que nos sorprende en cada detalle, en cada trazo, en cada interpretación del espacio, la luz, la idea cartográfica tejida por sus propuestas que conviven con las de otros artistas. Su propuesta “ARTSéum Cartago” posee la gracia de la paradoja: un museo mismo en el reducido espacio de la celda del museo, y en ella instala sus vestigios y registros colectados en su andar, con el fuerte impulso de la mirada que rastrea cada centímetro cuadrado del territorio para celebrar lo encontrado: piedras, espinas, ramas, hojas, semillas, caparazones, pétalos, tierra, lodo, dibujos, escritos, con la idea central del origen, de la esfera, de la raza.

El grupo formado por Dinorah Carballo , Carolina Córdoba, Yula Cambronero y Liesse Quesada, exhiben una instalación titulada “Cartografía: Dialéctica de las piedras”. Abordan distintas situaciones de la cultura contemporánea, al observar el pasado como un mapa de trazos, quipus o modos ancestrales del lenguaje vernáculo de algunas regiones del continente Americano. Se trata de un poético acercamiento al contexto de la muestra, que nos propone reflexionar sobre el arte actual y sus distintos ángulos para ser mirado.

El fotógrafo Alexander Chaves Gould con “Gesto Aborigen” nos propone discernir sobre el antepasado y la fogosa idea de la máscara, en este caso utilizando una osamenta de una vaca y una cabra. Anuncia quizás el gesto de la muerte, de lo que se va pero queda, rastro para comprender la noción de la vida y la cultura contemporánea atizada por las contingencias e incertidumbres cotidianas.

El escultor Alexander Chaves Villalobos, exhibe “Bombas y Sujetos”, instalada además en una celda cerrada por barrotes y candados, lo cual genera una fuerte tensión que excita la experiencia existencial: lo que somos, como somos y en qué condición estamos en este mundo. Cavilación que implica la privación de libertad vívida en un tiempo neutro que detona, silencia o escabulle en el apretado intersticio de cuatro paredes.

 Alexander Chaves Villalobos, “Bombas y Sujetos”, instalación. Fotos LFQ.

Otto Apuy, “Madre Esfera”, 2014, instalación. Foto LFQ.

 José Sancho “Incubación”, Talla en piedra. Foto LFQ.

Edgar León creó un territorio marcado por los datos, los numerales cifrados en la noción del tiempo-espacio, poético y conmemorativo; al incluir una pieza artesanal del águila precolombina, sitúa en el sugestivo tema central de Mayinca Cartografías, así como el ejército de siluetas o simbologías humanas proyectadas desde su centro óptico irradiando unl universo de pensamientos.

Iliana Moya instala una pieza en la cual juega con la idea de la esfera, en fotografías y esferas físicas que provienen del fruto de un árbol, el cual ella colectó y ahora aprovecha la idea de especular propia del espejo, para reflejar no solo la figura sino también luces y sombras arrojadas sobre la superficie. Tres fotografías adosadas a los muros de la celda, con esos frutos de la naturaleza, generan una imagen instigadora por su abordaje a la condición física de la materia ante la inmaterialidad de la luz.

Rodrigo Muñoz elabora sus pinturas con lodo sobre mastate, una fibra utilizada por los artesanos indígenas con la corteza de un árbol, como materia prima de sus productos artesanales. Pinta signos intensos que recuerdan las protoescrituras y los signos ideogramáticos mayas, o los petroglifos tallados en piedra por nuestros pueblos originarios.

 Edgar León, “Territorio Expandido”, 2014, instalación. Foto LFQ.

Adolfo Siliézar, “ST”, 2014. instalación. Andrea Siliézar, “ST”, 2014. Foto LFQ

  Jorge Zamorán, “Casa”, 2014, madera y tierra. Emilia Villegas “ST”. Fotos LFQ.

 Rodolfo Uder, “Bejucos de Árbol y foto de Sala. Foto cortesía de Alexander Chaves Gould.

Adolfo Siliézar presenta una instalación bastante dramática con maderas carbonizadas o pintadas con tierra, y cuerdas. Generan la idea del final escatológico cuando la condición humana se degrada, carente de tácticas para la supervivencia de la raza; sin embargo, permanece la memoria, la poesía de lo que se fue o se hizo, quedan las huellas.

Andrea Siliézar presenta dos piezas intituladas, maderas provenientes de procesos constructivos autóctonos como el bajareque y el adobe hechos con lodo. Utiliza además una planta de maíz viva quizás para alivianar la fuerte tensión dramática de esos escenarios, que pueden significar memoria, pero también situaciones de desesperanza ante el desparpajo que provoca a crisis.

El escultor José Sancho presenta “Incubación”, una talla en piedra en la cual coexisten dos lecturas, la del rostro de la raza en la percepción frontal de la pieza, y de una maternidad en la lectura lateral muy, bien articuladas al conformar una sola pieza.

De Rodolfo Uder se exhiben unos bejucos colectados en la montaña, en las cuencas de los ríos allá en la zona de Guanacaste, abre la lectura del marco, cuadrado o rectángulo, en cuyo perímetro serpentean estos bejucos como esas fuerzas de la naturaleza en los liminares de los hombres de maíz, cuyos espíritus suben o bajan por el Axis Mundi representado por la ceiba pentandra en la cosmogonía ancestral de estos pueblos.

Henry Vargas presenta América Fragmentada, una instalación que aborda la idea de la excavación arqueológica, donde se descubre además de un metate de piedra precolombino, la mascota del Mundial de Fútbol Brasil 2014, lo que le imprime un tono jocoso pero punzante a la propuesta.

Emilia Villegas, en el espacio de ARTSéum Cartago, exhibe una pieza que nos sume en el imaginario del micro o macro cosmos, el que habitamos en los sueños e interioridad, o en esos trazos tan estilizados de los cuales deducimos a una aventajada grafista.

El joven artista Jorge Zamorán Fitoria exhibe “Casa”, un ensamble con maderas y tierra que aborda la idea del espacio enmarcado en una ilusión de morada interior, donde coexistir y vivenciar nuestras necesidades humanas pero que a veces se vuelven más que espejismos. La pieza se inserta en el ARTSéum Cartago de Moyo Coyatzín, un museo dentro de otro museo.

Henry Vargas B. "América Fragmentada" Instalación 2014. Foto LFQ.

Vistas del la explanada de la sala del mural intervenida por Moyo Coyatzín con frutas y verduras. Fotos LFQ.

Conversatorio inaugural
El evento estuvo precedido por un conversatorio organizado por la Fundación INTERARTES, titulado “Presencia Indígena en la Cultura Costarricense”. Inició con la disertación de la doctora Magda Zavala quien introdujo “Poetas Indígenas Contemporáneos”, mapeo de situaciones adversas que enfrentan estas manifestaciones creativas, que no son aisladas de nuestro país sino que también repercuten en los demás países centroamericanos.
El docente de la Universidad de Costa Rica Alí García, expuso sobre el uso de la lengua Bribrí, de una de las ocho étnias originarias que pueblan el territorio nacional. Henry Vargas y Daniel Soto de la Sede de Occidente de la UCR en San Ramón, presentaron el catálogo digital de la muestra “Remanente Precolombino. Arte + Diseño 2013, realizada en esa sede.
Además se presentaron dos actos de carácter cultural, el primero de Severiano Fernández, un narrador y cantor indígena, y el poeta Minor Arias, quienes interpretaron poesía, exaltación a las fortalezas de sus culturas, lo mismo hizo Moyo Coyatzín quien intervino con varias lecturas de poetas indígenas centroamericanos.

 Espectadores el día de inauguración. Fotos LFQ.

La muestra MAYINCA CARTOGRAFÍAS (enlace catálogo digital) carga de contenido a un espacio de evocación para conmemorar a través de las meditaciones entabladas por los artistas y sus obras, con sus diversidad de formas de pensar, hoy expuestas en cada celda, piedra, fruto, bejuco, madera, bloque de concreto. Virtud del museo como ente productor de cultura y de generar conocimientos delante de la crítica sobre lo globalizado, que pretende neutralizar la noción de singularidad de lo propio delante de las presiones neohegemónicas y mercantiles que irradia el poder central; aquí acuerpa otra tensión significativa la pieza de Edgar León, cuando fuimos y somos un número en los registros mercantiles, notorios en tanto y cuando sigamos comportándonos como consumidores.

 

  

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Luis Fernando Quirós

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