Blog de Luis Fernando Quirós

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Diseñacr, actualidad del diseño en Costa Rica, pretende abrir una ventana de actualidad para el diseño en Costa Rica, motivar la cultura del producto y ... [+]

“Entre concreto”: hormas urbanas

24.07.2014 | 17:20

En décadas pasadas me encantaba observar cuando los constructores emprendían la restauración de algún edificio, colocaban una enorme tela en la fachada con una fotografía impresa del mismo inmueble, pero detrás de esa escenografía estaban los andamios, tuberías, cables, y los trabajadores se movían de uno a otro punto con sus carretillos cargados de concreto; o sea, detrás de aquella gran mampara sucedían cosas, acaecían quizás las contingencias cotidianas y el transeúnte ni siquiera se percataba de las vicisitudes que ahí podían ocurrir. Me parecía presenciar otra piel distinta de lo urbano, careta para la edificación que los constructores inventaron para curar los posibles escenarios del construir, cuando por lo general existe incomodidad y hasta ofuscación durante el proceso.

Fachada de TEORéTica y detalle de pieza de Darién Montañéz . Foto LFQ. 

Todo aquello me instigaba, y aún instiga, activa el pensamiento para reflexionar sobre lo implica el transcurrir cotidiano. Un día ya muy lejano se dijo (Platón, La República) que la vida urbana nació, en tanto todos nos necesitamos: el albañil, el arquitecto, el diseñador, el artista, el artesano, el escritor, el periodista, pero también el relojero, el hojalatero, el vendedor y comprador de dólares, el que dispensa los periódicos y en su táctica de venta canta –en la “opera” del día día-, los titulares de las noticias. Se trata de una “aria” donde tienen voz las texturas sonoras, visuales, olfativas, gustativas y táctiles de la vivencias diarias, y ahí existen sinestesias, lenguajes no verbales, kinésica y kinestésica que imbrican la comunicación humana. Nos necesitamos todos, el caminante, las señoras que se detienen a mirar las vitrinas de los negocios, el predicador que apropiándose de un ángulo del parque o la plaza clama por su credo, el vendedor de helados o de golosinas hace lo suyo y hasta el que todas las mañanas recorre este entramado con un carrito de supermercado, exprimiendo naranjas para ofrecer un complemento del desayuno. Todo esto significa profunda “intensión humana” que ocurre al otro lado de esas cartografías y caretas urbanas que están delante, atrás o entre sus “intersticios” de concreto.

Moe Satt . “Memory back abd forth”, 2011. Video y performance. Foto LFQ. 

Francisco Tún. “Sin título conocido, ca”, 1980. “Sin título conocido, ca”, 1983. “Sin título conocido, ca”, 1984. Facsímiles, cortesía de Colección Monesco (Guatemala). Foto LFQ. 

Lo expuesto en Teorética Arte + Pensamiento
Quizás por ello comprendo aquella fotografía adherida a la fachada intervenida con motivos arquitectónicos grecorromanos de Darién Montañez (Panamá 1977), quien sobrepone un fragmento de columna tirada, como si fuera parte de un dique a una distancia considerable delante de Panamá, la Capital, constructo vertical en contraste con la horizontal marina que se vuelve escenario del auge edilicio y lo que sucede en el corazón palpitante de nuestra vecina República. O aquel video de Moe Satt (Myanmar, 1983), el cual filma la gesticulación de los vendedores de comida y todo tipo de mercancías en el trajín callejero. Como también se comprende la naturaleza de la pieza de Helen Zeú Araya (Etiopía, 1987) “Manos alrededor de Yangón”, 2012, videoacción de quien exhuma los restos de su propia madre, en fuerte tensión dramática, en tanto donde existió el cementerio serán edificados nuevos espacios (Auge, los No Lugares), y cuyo monitor en el cual corre el video se dispuso dentro de un cajón de madera, para aludir a la morada final y signo más de la agitada transformación actual, cuando nos encontramos inmersos en procesos migrantes buscando alcanzar nuestro propio horizonte. También, al fondo de la sala, se muestra la instalación de Cao Fei (China 1978), escenarios de la “Second Life” escenificada en el gigante asiático, que implica factores económicos y la visualidad asumida en dichos lenguajes.

Helen Zeú.“Manos alrededor de Yangón”, 2012, video e instalación. 

Cao Fei. “RMB City: A Second Life City Planning”, 2007. Video / “Naked Idel in RMB , City”, 2010, video. Foto LFQ. 

Modelos de vida actuales
Fuimos y somos constructores de moldes o modelos donde calzan todas nuestras actividades humanas -tal y como lo predicó la psicología social de la segunda parte del siglo XX (Mischerlich), que en tanto fueron y son construidos con materias duras, como el concreto, tienen la propiedad de modelarnos en un fuerte interaccionismo simbólico.
Eso me dice que ese entorno habitacional o comercial que conocemos, se trasviste y adquiere otra corporeidad, que en el fondo tampoco conocemos. Decimos conocerla, pero a veces son escenografías ficticias que nos clavan un fuerte signo de interrogación. Quizás hasta ser un escenario como Villa Adriana, entre Tíboli y Roma, sueño del Emperador Adriano (Yourcenar), construida con ladrillos, piedras, morteros romanos a inspiración de todas aquellas “megápolis” que sus ejércitos conquistaron, y quizás hasta él se paseó por sus placitas y calzadas al lado de Hermógenes –su médico-, pero que en el fondo de todo aquel trasfondo cultural y político, él fue el conquistado en aquellos entretelones de la dominación y las hegemonías de la Antigüedad.

Alfredo Ceibal. “Kaminal, Naranjo”, 2009/2014. Corte Transversal, dibujo mixtas sobre papel y pared. (Detalles) Foto LFQ. 

Darién Montañez, “Matías Hernández, 2013, video.

“Entre Concreto”
Al avistar esta muestra curada por Inti Guerrero de TEORéTica, con actuantes conceptuales de varias nacionalidades y culturas, con materias duras o blandas, como un caminante y habitante más, nos confrontamos a dicha visión de escenarios donde el yo calza tanto como lo hace el tuyo, o cualquier otro individuo independientemente de su nacionalidad, condición política, religiosa o preferencia sexual, en tanto somos quienes a cada paso, marcamos la jugada.
Ahí encontré aquellos paisajes de un pueblo solitario pero de fuerte signo cromático de Francisco Tún (Guatemala 1948-1989) Sin título, 1983, acrílico sobre madera. Ahí también encontré la fabulosa metáfora urbana redibujada in situ por Alfredo Ceibal (Guatemala 1954), que se extiende más allá de los límites del papel, trazando en el muro visiones de nuevas utopías arquitectónicas reinventadas con evocaciones al pasado Maya: las deidades que sostienen el Axis Mundi o poderosa ceiba la cual marca el espacio vivencial de las cuatro direcciones cósmicas y eje que conecta el supramundo e inframundo. El video “Matías Hernández” 2013, tmbién del panameño Darién Montañez, atañe al nombre de un hospital psiquiátrico y un río donde flotan los desperdicios de una gran barriada del este capitalino panameño, para hablarnos de las problemáticas asociadas a la neurosis e esquizofrenia propias de la alta tensión urbana que nos afecta a todos.

Stephanie Williams. “Basamentos (ilustres) estacionados”, 2014, instalación. Foto LFQ. 

En todas estas visiones y prácticas sobre el nicho habitado, la horma vivenciada, coexisten tramas muy porosas de esta sociedad simbolizados por el cine, la tv, la fotografía, la realidad virtual, el glamour de los escaparates de su mega-malls; realidad del entorno existencial que nos implica en sus juegos de poder que instigan al disenso. Todas son una, indescriptible, la que es sustantivo o a la vez verbo, que a diario nos movemos en ella, que al construirla nos construye; es signo -como hemos repetido en este comentario-, gesto de la mayor intensión humana, donde nuestras conductas se disparan como vectores engatillados desde la dimensión interior de la mirada, la que cuestiona lo que tenemos delante, al lado, atrás, de cuyo germen soy portador, e intrinca cada posición en el ajedrez de esta sociedad.
Antes de concluir, extraño sensiblemente repasar el significado de la poética pieza de Stephanie Williams (Costa Rica 1987) hecha de tierra y pasto, modelada como un detalle del muro remanente del edificio donde en un tiempo se protegió el saber científico e intelectual de la Patria, la Antigua Biblioteca Nacional, pero que de la noche a la mañana terminó siendo sócalo perimetral de un parqueo de autos, como muchos edificios emblemáticos de nuestra San José, otro signo que se mueve por su calles y avenidas entre el asfalto o el concreto, y un tracto más de esta materia dura con que fue hecha, la innombrable Ciudad.

Vistas de la Sala de Teorética. Foto LFQ.

  

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Luis Fernando Quirós

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Hugo Santarsiero: Vuelta a la página

18.07.2014 | 09:39

Uno de los rasgos de la vida contemporánea cotidiana es buscar: personas, materiales, tecnologías, servicios, ocio, trabajo, cultura; internet se vuelve una herramienta indispensable para estar al día. Suficiente introducir el nombre de Hugo Máximo Santarsiero en un buscador, para recibir la enorme cantidad de enlaces acerca de sus libros de producción gráfica, producción editorial y sobre lo más novedoso de las tecnologías de impresión, en tanto él es autor de diecisiete libros. Se podría afirmar que este diseñador y editor argentino es sobre todo un enamorado de las tecnologías de impresión, alguien quien sabe y maestro en la materia Esa aura de conocimientos y vivencias me motivaron a tener un conversatorio con él, para saber de su experiencia y pensamiento que cala y desprende en su amena conversación.

Nuevos libros de Hugo Santarsiero en el mercado editorial. Foto cortesía del diseñador. 

Cuando experimento alguna aproximación a una persona creativa y trabajadora como Santarsiero, en el flujo de la conversación se vierte un fuerte oleaje de preguntas y respuestas que van y vienen, es cuando me interrogo ¿qué quiero aprender de él?, ¿cómo puedo aplicar en mi propia realización lo aprendido?, ¿cómo adquirió todo ese bagaje?, y ¿sí es suficiente con conocer dichas tecnologías y materiales sino creer en ello, para catapultarnos en una sociedad mediática donde el factor innovación es central al desarrollo y al éxito empresarial? Incluso, en ocasiones como ésta que me reuní con él, no hubieron preguntas, solo nos dimos una sincera mirada y fluyeron las ideas, como que él ya sabía lo que yo quería indagar, y leer en mis gestos mis deseos de catar la naturaleza de sus conocimientos.

Esencia del conversatorio
La primera y fundamental idea fue la necesidad de transformación y adaptación –personal, profesional, empresarial- ante los grandes cambios que la tecnología pone a disposición; reinventarse en esa perspectiva -para Santarsiero-, significa saber dar “vuelta a la página”. Hay muchas personas, -y él pone como ejemplo a un viejo profesor en su etapa de formación-, que no supieron hacerlo, se negaron al cambio, pero de la noche a la mañana naufragaron en el insondable océano de la globalización, caracterizado por la fiera competencia por demostrar quien sabe, por lo tanto, quién posee el poder.

Foto cortesía del diseñador. 

Dos coyunturas
Expresa que le han tocado vivir dos coyunturas con ese carácter de reto, la primera fue en 1967, cuando tenía 17 años (hoy tiene 65) y trabajaba produciendo impresos para la industria farmacéutica con las técnicas de la vieja imprenta de tipos móviles, al descubrir la impresión offset, fue algo impresionante –agrega-, al percatarme cómo una delgada y flexible lámina de aluminio pre-sensibilizada y por medio de luz podía grabarse imágenes y textos para trasladarlas a las almohadillas de la prensa, imprimía fielmente en el papel. Explica que hasta ese momento lo que se conocía era aquella antigua imprenta donde se levantaban textos sirviéndose de tipos móviles y lo que llamábamos en aquel entonces “Caja alta” y Caja baja”, además de los clichés, ya fueran en línea, o en tramas, insertos en la caja tipográfica, marco liminar de la impresión que marcó el desarrollo de la industria editorial por varios siglos.
Pero él no sintió ningún temor ante aquel avance, al contrario, fue un inmediato adherente, proponiéndose explotar la novedosa tecnología en la práctica de la profesión. Y aquí –a este punto del encuentro-, aprendí un nuevo valor, para Santarsiero no existe el “no”, siempre hay una alternativa material, tecnológica, proyectual, axiomática: si no se tiene en el medio donde se trabaja, se puede encontrar en otro lugar, y con los medios de comunicación y transporte para productos como los actuales, es como tenerlo todo en casa; en parte, de eso se trata el paradigma de lo global/local.
La otra gran remezón sucedió en 1995, cuando al visitar la feria de la industria gráfica en Alemania, a la cual va cada cuatro años, se percató por primera vez de la existencia de la impresión digital, la computadora –que ya había hecho su aparición en 1985, en la escena del desarrollo industrial-, y los software de diseño y producción le impactaron. Cómo aquel aparataje de prensas y rotativas en la impresión de un diario –como las que se conocen hoy en día pero cuyos costos son estratosféricos-, hoy se reducen a un equipo, que sigue siendo caro, pero que requiere de pocas personas y muchos menos metros cúbicos de equipos para obtener lo mismo. Relata de la existencia en la impresión de diarios por ploteo e inyección de tinta, que posibilita producir de uno al número que se necesite con procedimientos muy amigables donde no existen residuos contaminantes. Incluso, en materia de producción editorial comenta la existencia de un software especializado, al cual se ingresan datos tales como tamaño, características de formatos, dobleces, imposición de páginas, calidades de materiales y el software ofrece un detallado desglose de costos y presupuestos, tiempos de ejecución y posproducción. Esto, sin duda, recalca, fue otro gran momento para “dar vuelta a la página”.

El más reciente libro publicado por Santarsiero. Foto cortesía del diseñador. 

Convergencia 2014
Hugo Santarsiero es especialista en producción gráfica. Lo hemos seguido de unos años para acá en tanto es el principal referente para las materias afines que se imparten en la escuela de Diseño Publicitario de la Universidad VÉRITAS, donde durante este mes de julio es el principal invitado a impartir talleres y conferencias para estudiantes, docentes y diseñadores nacionales, durante la celebración del evento anual CONVERGENCIA 2014. Don Hugo es docente de la Universidad Católica y Universidad El Salvador de Buenos Aires, posee su propia y activa empresa editorial, es diseñador gráfico y le encanta salir fuera de Argentina a compartir lo que sabe. Explica que tiene una importante base de datos con direcciones de correos electrónicos de diseñadores, docentes y amigos con quienes comparte información de lo más nuevo en materia de producción gráfica y tecnologías de impresión. Como buen maestro, no se guarda nada para sí, en tanto él cree en el axioma que se predica: “quien tiene que dar y lo comparte, siempre tendrá abundancia”.

Hugo Santarsiero en la Universidad Véritas, Costa Rica. Foto cortesía del diseñador.

¿Qué es la producción gráfica y la producción editorial?
Como se deduce, la temática de la producción, en los procesos editoriales y de la industria gráfica, requiere tener una visión detallada del sistema y el proceso, para obtener un buen producto gráfico sea un libro, una revista, o un periódico, empaques y embalajes. El proceso controlado no termina con la impresión y acabados finales al producto, se vuelve indispensable pensar incluso en la manera cómo va a ser distribuido, exhibido, comercializado. O sea, tener un dominio de principio a fin.
En materia de producción gráfica es necesario estar al tanto de los materiales más novedosos y sus tecnologías, porque puede que un producto, dirigido a determinadas bandas de edad o segmentaciones de mercado requiera distinguirse por el factor innovación, central al desarrollo y a las competencias activas donde vence en dicha cadena del éxito quien sabe usar y servirse de las tecnologías.
En el caso de la producción editorial, para que tengamos un libro en nuestras manos, tuvo que existir primero un autor quien lo pensó, lo escribió. Tuvo que haber una editorial que lo adoptara como proyecto, pasar por un grupo de lectores quienes lo validaron y dieron el visto bueno para el manuscrito iniciara a escalar el sistema, el proceso. Tuvo que existir un equipo de revisión filológica, que observara las fortalezas del lenguaje del autor, lo hiciera legible y accesible para todas las personas. Tuvo que existir un diseñador quien visualizó aquellos contenidos y diera una identidad visual para que el nuevo libro se presentase ante el sector editorial, el mercado y un lector cada vez más crítico de lo que lee. Tuvo que haber un impresor, un encuadernador, y, finalmente, quien retomara el proyecto en términos económicos para producir riquezas, para la editorial, el autor, y la sociedad entera la cual asimila ese bagaje para su propio crecimiento cultural e intelectual.

Uno de los libros del autor. Foto cortesía del diseñador. 

Dominadores o dominados
En esta perspectiva persisten esos juegos antagónicos de hegemonía que han vivenciado la evolución cultural y el desarrollo humano. Ante las grandes remezones, y sobre todo del paso al universo digital, no se sabe a ciencia cierta cuáles de estos productos van a saber o no dar vuelta a la página, sin embargo, quienes saben leer los signos del tiempo, lo sospechan. Don Hugo Santarsiero no tiene reservas para sentenciar el futuro, no muy lejano, donde los diarios en papel desaparezcan. Acota que hoy en día, el celular inteligente sustituye al periódico: las personas –sobre todo las edades juveniles-, leen los grandes encabezados y se percatan del acontecer por las redes sociales. Si se interesa en determinado tema, ahí mismo encuentra un enlace que lo lleve al periódico en línea, donde puede hundirse en la información, leer la noticia, e incluso si desea atender los comentarios de terceros acerca de la discusión generada por el tema, puede que encuentre los enlaces a “x” o “y” blogs. Pero también, si no quiere leer o por que mientras ojea el celular o la tablex requiere mayor atención a su trabajo, ya existe tecnología con la cual escuchar lecturas sincronizadas.
Estamos, agrega, en tiempos de las impresoras 3D digitales, de los hologramas, de la hidroimpresión con tecnología de fibras de carbono, los texturizados y barnices sectorizados, la gigantografía, y hasta la nanoimpresión. Entonces, si no asumimos la actitud de reinvención, quedamos superados como ocurrió a los copistas de libros a mano, antes de la época pregutemberghiana, que con la llegada de los tipos móviles de la primera imprenta -en los albores del Renacimiento-, quedaron desplazados.

Tecnología instalada en el país
En uno de los talleres que recibimos los docentes de la Universidad VÉRITAS, en esta semana de Convergencia 2014, acompañados por el especialista argentino, visitamos PowerPrint, una industria nacional totalmente equipada con lo más novedoso en tecnología de punta, y que se apunta –valga la cacofonía- a la innovación y competitividad a nivel regional en este importante campo económico.

Hugo Santarsiero. Foto cortesía del diseñador.

A manera de cierre
En este interesante conversatorio, me corrijo en tanto al inicio dije que no hubieron preguntas, pero las hubo, una sola, que no hice, fue suficiente sentarnos a conversar para que él comprendiera a qué llegué, cuál era el punto medular de mi interés delante de las grandes interrogantes que nos arrastran ante la fuerte marea, y que a diario nos empujan contra las escolleras marinas para dejarnos desguarnecidos, sin saber qué hacer, preguntándonos ¿cómo darle nuevas riendas a la empresa? El doctor Franklin Hernández-Castro, de la escuela de Ingeniería en Diseño Industrial del Instituto Tecnológico de Costa Rica, en otro conversatorio como este, ante la incógnita de ¿cómo reinventar el negocio?, expresó: “Kenichi Ohmae, uno de los gurús actuales en estrategias empresariales, dice que la única manera de sobrevivencia en el siglo XXI, es matando tu propio negocio”. Se afirma que la única solución vislumbrada es hacerlo del lado de la tecnología: si yo producía impresos, libros, revistas, periódicos, brochures, etiquetas, entonces es necesario conquistar espacios de producción y venta de lectores digitales de libros y revistas, productos innovadores en tanto se sirven de materiales y tecnologías de punta, como las atendidas en el libro Producción Gráfica: La Evaluación, el más reciente de Hugo Máximo Santarsiero. Su respuesta al mar picado de interrogantes siempre fue la misma: “dar vuelta a la página”.

  

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Luis Fernando Quirós

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Abigail Reyes: PRELIBRI

14.07.2014 | 11:28

Una palabra está compuesta por signos que tienden del hilo de los significados, intersticios del lenguaje por donde se cuelan o absorben esos sentidos y contenidos de los vocablos, son porosos entre sí, sintagmas verbales que la artista salvadoreña Abigail Reyes hila, cose, borda en la intimidad o estado profundo de su ser, para no contaminar con lo pueril rutinario lo que ella encuentra con su forma de arte: poesía, detenimiento, vacío, espacio de realización o contradicción donde cualquier otro gesto que reverbere disturba esos hilos o PRELIBRI, exhibición en Sala 1.1, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo -MADC-, Julio-Agosto 2014, curada por María José Chavarría.

Vista de la Sala1.1 con Prelibri de Abigail Reyes. Fot6o LFQ.

Entre bordes de espumas
Al ingresar a la sala, y detenerme por un instante tratando de encontrar la quietud necesaria para sentir el pulso de lo expuesto, y como suele suceder, casi de inmediato, al sentir el fuerte oleaje de las interrogantes que avanzan y se devuelven chocando entre sí y se deshacen en un blancor de tejidos y bordados espumosos -evoco la imagen del “final más final” en “Thomas el Oscuro” de Maurice Blanchot-, me pregunto ¿qué motiva la búsqueda, la investigación que Abigail Reyes emprende en el arte contemporáneo? Y, ¿qué encuentra? ¿Cómo lo caracteriza y prepara para compartirlo con un visitante al museo deseoso de catar esos númenes? ¿Cuál es la naturaleza de su abordaje a tales esencias visuales? ¿Cómo describe el artefacto artístico donde encaja esos contenidos? ¿Cómo carga de significados a esos signos que componen la poética de su obra? ¿Qué implica el verbo, lo que activa la construcción conceptual de su muestra?

Prelibri. Tela e hilo, bordado a mano, 2013. Foto LFQ.

Las respuestas están ahí, todo nace de la reflexión y análisis quizás hasta autobiográfico donde el centro es la evocación: rememorar sus vivencias del pasado, su hogar, el bordar y tejer de su abuela, el fuerte signo de la aguja para arreglar las telas rotas por las inclemencias de la vida; quizás por eso en uno de sus textos aborda un incisivo párrafo de Louise Bourgeois: “Siempre he sentido fascinación por la aguja, por el poder mágico de la aguja. La aguja se utiliza para reparar el daño. Es una reivindicación del perdón”.

Prelibri. Papel carbón mecanografiado, 2013.  Foto LFQ.

PRELIBRI
Al leer el título de la propuesta, de inmediato pienso en Bruno Munari en su libro ¿Cómo nacen los objetos?, cuando presentó un compendio de experiencias donde se generan constructos gráficos a partir de la idea de dar vuelta a la página, sin que exista escritura, y si ese existiera, sean solo signos cargados de una idea que se desarrolla de principio a fin, pero como dije sin mediar la lengua escrita.

Papel de archivo 100% algodón cortado con láser, 2013. Foto cortesía del MADC.

En otro plano temático, con el auge de la alta tecnología de impresión, la imprenta quedó sumida en la memoria borrosa de un tiempo, lo mismo sucedió con la fotomecánica en aquellos procesos pre-prensa de la industria gráfica, y lo que fue la cámara analógica para la fotografía. ¿Será a esa remezón a la que se refiere con la pieza donde unos tipos móviles de metal componen la frase “Ningún dolor se olvida”, proponiendo el discurso del extrañamiento, la interiorización, ante dichas transformaciones que el universo digital imprime a la cultura y a esta sociedad tan cambiante como la que nos tocó vivir a los contemporáneos? Y, ¿cuál es el significado de verter aquellos caracteres tipográficos de corte láser en una cajita, como para deconstruir la escritura, subvirtiéndo la misma experiencia del lenguaje -central a la comunicación humana-, para punzarnos a nosotros los espectadores y sumirnos en la reflexión? Ese mismo día, antes de visitar el museo para apreciar la exposición había estado con unos amigos que experimentaron el paso de la vieja imprenta de tipos móviles –como los que exhibe Abigail en Prelibri formando una frase-, a la del litho-offset, y ahora ante lo digital quedaron conmocionados sin saber qué hacer, preguntándose ¿cómo reinventar su negocio para continuar ganándose la vida con esta industria, tal y como lo hicieron durante toda su vida?

Prelibri. Tela e hilo. Foto cortesía del MADC. 

El retorno de los oleajes
Ahí mismo, en esa detención que suscita enfrentarse a los signos que cuelgan del hilo de los significados, vuelvo a preguntarme acerca de la manera de explicar –por parte de la artista centroamericana-, el proceso de creación: ¿Cómo inicia, dónde encuentra las ideas y referentes, cómo las teje para edificar su concepto? ¿De qué manera plantea la necesidad de activar los sentidos perceptivos del espectador, para que emerja empoderado al visitar la muestra? Las respuestas, repito, están ahí, están en la manera de realizar aquella pieza formada por hojas de papel cuadriculado donde el hilo bordea dicha retícula generando sensibles aproximaciones a la geometría; están en la gracia de instalar las piezas o “pre-libris”, para tocarnos en lo más profundo de cada quien; están en la pureza de la técnica de realización; están en el pensamiento que permanece adherido a cada trazo del hilo, en cada pliegue de esas palabras por los cuales se escapa furtiva la memoria, la suya, la mía, la de todos.

Prelibri. Tipos de imprenta, hilo, caja, 2013. Foto cortesía del MADC. 

También me parece necesario señalar la importancia que tiene, en una obra tan centrada en el sujeto ante la existencia, la investigación autoreferencial, aquella que conduce el proceso previo a la conceptualización de esta propuesta tan de carácter intimista y autobiográfica: “Recuerdo a mis abuelas cosiendo a mano todo, todo el tiempo. 
Recuerdo sus trenzas de hilos de muchos colores. 
Recuerdo el silencio y concentración a la hora de bordar o coser, como si de ello dependiera la vida, como si entre quién ejecuta la acción con la aguja y el objeto acribillado a puntadas, existiera una compleja relación por crearlo o repararlo; cierto apego, cierta resistencia a verlo desaparecer. Y es que cuando las pérdidas son muchas, el ser humano se aferra al objeto como representación de aquello que no está” –vuelvo a citar el texto con el cual Aigail presenta su muestra.

Prelibri. Papel cuadriculado e hilo, 2013. Foto LFQ. 

El retiro de las aguas en el día final
Al ingresar a la sala y acercarme a lo expuesto tratando de dilucidar los anclajes con que Abigail Reyes produce su obra, rondaron estas y otras preguntas que pretenden respuestas, que marcaron el acercamiento a su forma de pensar, con el cual cala una manifestación nada tibia, nada leve, y donde creo que dicho sentido de “silenciosa quietud” se vuelve instigador, en tanto la acción del corte láser o esos agujazos con que marca la tela o el papel, cala e imprime, se nos devuelven a nosotros los espectadores quienes no salimos nada ilesos: en tanto permanezcan heridas sin suturar en nuestras pieles o carnosidades, pero también en las del alma, se comprueba que “aquello que duele, jamás se olvida”.

 

  

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