Blog de Luis Fernando Quirós

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Diseñacr, actualidad del diseño en Costa Rica, pretende abrir una ventana de actualidad para el diseño en Costa Rica, motivar la cultura del producto y ... [+]

INJERTOS ART´en Natura

22.10.2014 | 17:08

El 19 de octubre pasado se inauguró la muestra INJERTOS ART´en Natura, en el Jardín Botánico Lankester (JBL), Universidad de Costa Rica (UCR), Paraíso, provincia de Cartago. En el contexto de la producción artística contemporánea resulta inusual observar un evento instalado in situ, como en este caso en el espacio de un jardín santuario de biodiversidad, que interesa a los científicos, pero en este caso es además marco para un conjunto de expresiones artísticas curadas por el experimentado maestro Rolando Castellón

Moyo Coyatzín, “(Apropiación 131)”, 2014, enredadera Jade, -Strongylodon macrobotrys-, pigmento natural sobre flor”. Documento fotográfico testimonial de la Bienal de Venecia 1978. Foto LFQ.

Injertos para nuevos brotes
La mirada del artista puesta en el entorno -ha sido tema de eventos como la edición de 1978 de la Bienal de Venezia: “Dall ´Arte alla Natura/ Dalla Natura all´Arte”, en la cual Castellón insertó, extra muros, rastros de su propia obra, documentado con una fotografía dispuesta en la entrada a esta nueva exposición en el JBL-, dicho acercamiento a lo natural tiene origen desde las entrañas mismas del paisaje, cultivado por distintas tendencias y estilos artísticos a lo largo y ancho de la historia del arte. El arte contemporáneo no es excepción, pero va más allá al vivenciar la relación intrínseca del artista con la “Madre Natura”, articulando discursos que emergen de su interioridad, en tanto el fruto apreciado por el espectador, implica abordajes de carácter muy emocional germinados en el “corazón” mismo de cada observador.

Fabrizio Arrieta, “Estructura Aérea”, 2014, instalación. Rodolfo Morales “Árbol de la Sangre” 2014, escultura. Foto LFQ.

Injertos en el jardín
La pieza de Fabrizio Arrieta Estructura Aérea no deja de ser una idea rememorativa, en tanto del verdor de la intensa vegetación emerge la estructura, evocación quizás de una torre vigía a la cual subir para avistar nuestros sueños e ilusiones del Edén. Implica además ligámenes con la historia del Arte, al referirnos al Constructivismo Ruso, y al objeto minimalista, frágil, por su fina madera pintada de blanco y negro, tanto como su capacidad de confrontar las embestidas del clima, el viento, la lluvia y el sol.

Dinorah Carballo presenta Interruptores de lluvia, composición de dispositivos, embudos y otros recursos vivos, como plantas y mini jardines entre los cuales se mueve la poesía, la luz, en consonancia con el canto cuando cae la lluvia y emprende un ciclo vital que no tiene fin. Sería gratificante observar su estado al final de la muestra para percatarnos del progreso ocurrido y cómo el espacio vivo se integra de manera natural a esta pieza.

 Dinorah Carballo, “Interruptores de Lluvia”, 2014, instalación. Foto LFQ.

 Javier Calvo, “Mundo Soñado”, 2014, instalación con placa. Foto LFQ.

Javier Calvo insertó en el ingreso del Jardín de Cactus una placa Al Mundo Soñado 2014, pieza coherente con su actual búsqueda de ideas celebrativas, y enmarcar el imaginario colectivo de lo añorado, como lo es el mismo jardín. En una nota conceptual, esta placa es presentada sin ficha, de manera anónima, como si no actuara artista alguno en el acto, precisamente como si se vivenciara un mundo soñado.

Mirta Castro expuso Nido, sobre el tronco de un añoso ciprés cercenado de su volumen y peso al ser talado por distintas razones, fue instalado por la niña Camila Ávila, para acrecentar esa idea de que todos y de todas las edades buscamos el nido existencial, idea de esperanza donde reposar y protegernos ante tantas contingencias del diario vivir.

Mirta Castro, “Nido”, 2014, instalación y acción con la niña Camila Ávila. Foto LFQ.

 Moyo Coyatzín, “Rastros”, 2014, instalación en vitrina del Jardín de Cactus. Foto LFQ.

Moyo Coyatzin utiliza una de las construcciones de esta zona que conforman grandes vitrinas donde se exhiben los cactus, ahí compone sus ensambles e instalaciones tratadas con la pátina de tierra, enmarcando un nuevo rizoma que esperanzados, deseamos sentir reverberar su poesía ahí donde solo la naturaleza conoce. Coyatzín condujo una interesante apropiación de la flor de la enredadera conocida como Jade, “(Apropiación 131) -Strongylodon macrobotrys-, pigmento natural sobre flor”, en su deseo de hacer suyo el jardín de sus ensoñaciones.

Nelson Díaz intervino el sendero principal con una idea titulada Inagotable, con lianas colectadas e instaladas en el túnel de bambú, proponiendo reflexionar sobre la idea del arte de ser signo de pregunta ante nuestra permanencia en el jardín: ¿qué hacemos?, ¿cuál es el significado de nuestra relación con los tesoros naturales que ahí avistamos y de qué manera acrecentar su protección?

Nelson Díaz, “Inagotable”, 2014, instalación. Bryan Erickson, “Bestiario”, 2014, escultura con bambú. Foto LFQ.

Bryan Erickson expuso Bestiario, una enorme estructura en caña de bambú torcido, que exhiben las curvas logradas durante el crecimiento de la planta, utilizando llantas de autos como moldes para lograr la curvatura. La idea de la bestia se aprecia de lejos contra la pared de árboles, lianas, epífitas y otros componentes del bosque, como si dicha vorágine quisiese retenerlo en sus entrañas.

Adrián Flores Sancho y José Pablo Ureña con el proyecto Materia Primera exhiben Estado líquido de los sólidos, instalada en el Jardín Japonés, y Forma múltiple. Modelo para un tronco, dispuesta en el Jardín de Cactus. Se trata de moldes de objetos colectados en el sitio, como secciones transversales de troncos y/o huellas de objetos que fueron llevadas al taller para elaborarlos y luego reinsertar los moldes en el entorno: “Estado líquido” fue dejada en un riachuelo confundiéndose entre hojas de bambú y el fluir de las aguas, para repensar acaso la idea del eterno retorno, esas aguas que vemos correr jamás volverán a pasar por ese sitio e instante, aunque siempre sean agua, pero en este caso, la fricción del agua que actúa sobre los yesos, poco a poco los va desmaterializando hasta desaparecer.

 Adrián Flores Sancho y José Pablo Ureña, Materia Primera, “Estado líquido de los sólidos”, y “Forma múltiple. Modelo para un tronco”. 2014. Instalación. Foto LFQ. 

Pamela Hernández, “Objetos en la Colina”, 2014. Instalación. Fotos cortesía de Jorge Bonilla.

Pamela Hernández, entre otras piezas expuso Objetos en la colina, nos propone reflexionar en esos subproductos de la electrónica, reutilizados en una silla y una vieja caparazón de computadora ensamblada sobre un trípode; sorprenden al visitante al despuntar sobre una pequeña colina verde, como el alma del jardín, pero herida por esa realidad de nuestra civilización cuando los objetos industriales muy pronto pasan a ser simplemente basura.

Rodolfo Morales utiliza un durmiente de ferrocarril dispuesto en posición vertical sobre otra ligera colina, con una profunda grieta que recorre la pieza pintada de rojo para evocar el Árbol de la Sangre, en alusión al jícaro –Crecenthia alata-, que según el Popol Vuh, la princesa virgen Xquic -hija de uno de los diez pilares de Xibalbá-, fue preñada por ese árbol y de ese mítico gesto nacieron los gemelos Xbalanqué y Hunabpu, inventores del juego de pelota y bastiones de esa gran cultura originaria.

 Edgar León, “Efraín”, 2014, instalación. Foto LFQ.

LFQ y Zole Solano,”Herramientas para Amar el Bosque”, 2014. Instalación. Foto LFQ.

La pieza de Edgar León nos vuelve a la imagen del árbol caído, en este caso de un madero negro – Gliricidia sepium-, fragmentado y vuelto a recomponer pero pendiente de un hilo que cuelga del techo del lugar, a un lado dispuso una pieza de cocobolo –Dalbergia retusa- subida en tres ruedas y en cuya sección superior pintó la imagen recurrente de uno de los héroes populares de la lucha libre. La propuesta titulada Efraím, nos sume dentro de un orden como el de la influencia recíproca, que recompone desde la noción cambiante de la naturaleza, capaz de regenerar un brote que transforme por completo su concepto vital.

LFQ y Zole Solano presentan un conjunto de palas titulado Herramientas para amar al bosque, cuyos palos –de pochote –Bombacopsis quinata-, y de poró –Erythrina poeppigiana-, en vez de ser palancas que las empuñan se convierten en vara -como la de aquella visión bíblica del Éxodo-, para recordarnos que a pesar de amar la naturaleza los caminos para la protección del planeta también poseen espinas.

Christian Salablanca, “ST”, 2014, instalaciones varias. Foto LFQ.

Rafaél Ottón Solís, “Ritual”, 2014, instalación. Foto LFQ.

Christian Salablanca instala en varios puntos de jardín sus aves heridas o aniquiladas a causa de la violencia, en la misma naturaleza o en el entono social, representado por añosas maderas recubiertas de tierra y metales oxidados, como las heridas mismas de esta civilización donde el poder nos modela a su antojo.

Rafael Ottón Solís es un poeta de la materialidad, se apropió de una rotonda del sendero que entre el bosque conduce al Jardín de Cactus, y en ese punto sembró varias cañas de bambú anudadas a tres puntos adyacentes. Asume la poesía del lugar, la de los espíritus del sitio que rondan el jardín desde ese centro de irradiación simbólica, muy cercana a sus propuestas.

Rodolfo Stanley, “El Jardín” 2014, instalación. Anónimo, instalaciones varias in situ, entre ellas la pieza de Lorena Rodríguez, “No tengo cola que me majen” (ja), foto LFQ.

Bitty Tasara, “Peso Ancestral”, Instalaciones varias. Foto LFQ.

Rodolfo Stanley presenta El Jardín, se trata de un carretillo de construcción el cuál abandonó pero donde crecieron con mucha fuerza las “sábilas”, demostrando el movimiento continuo de la espiral y los ritmos vitales propios de los fractales, cuyo algoritmo multiplica de manera incesante al interno del gran Caos.

Bitty Tasara instaló Pesos Ancestrales, un conjunto de barcas hechas de maderas, herrajes y otros objetos recogidos en las playas, no solo para limpiarlas, sino también para revivir sus recuerdos en tanto su abuelo fue un navegante quien junto a su padre emprendieron el viaje desde el viejo continente, dentro de aquellos flujos migratorios de antaño, que Bitty Tasara evoca cada vez que pone su mirada en el confín del océano.

Esperanza de un nuevo brote
La muestra en el Jardín Botánico Lankester, coauspiciada por la Escuela de Artes Plásticas, UCR, por parte de su director el Máster Eric Hidalgo, y la publicación en línea Museo del Árbol, contó con el apoyo profesional del biólogo Máster Jorge Wagner -director del JBL y su equipo de trabajo quienes se integraron con gran entusiasmo al montaje aportando a la temática de la muestra en el jardín, que es su entorno de trabajo.

 Apertura de la muestra. Foto LFQ.

El arte inserto en la naturaleza implica una composición de varias visiones de mundo, tanto como aquellas añoranzas renacentistas de aunar Ciencia y Arte; encendió una llama que perdurará extendiéndose a las mesetas del saber de artistas y espectadores, territorialidad de pensamientos que no son simple suma de partes, sino relación, pivoteadas por la memoria que acrecienta y multiplica los contenidos del libro abierto por Injertos: Art´en Natura dentro de un orden superior que llamamos Complejidad, donde no solo artistas y/o científicos sino todos, humanos y sistemas naturales, somos responsables de conformar su acción y equilibrio vital.

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Luis Fernando Quirós

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MAYINCA 2014: Cartografías

15.10.2014 | 12:23

El curador de la segunda MAYINCA, Rolando Castellón, muestra d arte contemporáneo en el Museo Municipal de Cartago, la subtituló “Cartografías”, para celebrar la declaratoria de UNESCO, que en este año seleccionó a las esferas de piedra hechas por nuestros ancestros prehispánicos en el Valle del Diquís, Zona Sur de Costa Rica, como Patrimonio de la Humanidad. La muestra se inauguró el 12 de Octubre y estará abierta hasta el 21 de Diciembre del presente año. La primera MAYINCA (enlace catálogo on line) tuvo lugar en la Galería del Auditorio Roberto Sasso de la Universidad VÉRITAS por estas mismas fechas, también con la misma inspiración.

Rodrigo Muñoz, pinturas con lodo sobre mastate, 2014. Ávila Ricardo, “Petroglifos del Valle de Aquiares”, 2014. Pintura acrílica sobre tela. Fotos de LFQ.  

Al conmemorar el Día de Las Razas 2014 con la apertura de esta exposición, celebramos nuestra raza, la de los ocho pueblos originarios que hoy habitan la montaña, el valle, evocando el arte de sus ancestros materializado en piedra, cerámica, orfebrería y tejidos, entre otras manifestaciones de su ingenio.
Las esferas de piedra son como espíritus del bosque, hundidas entre las hojas, troncos, raíces y bejucos de los árboles, entre los ríos Sierpe y Térraba, Valle del Diquís, simbolizando la noción terrestre que conforman una cartografía cuyo ignoto significado aún nos aviva por descifrarlo.

Luis Carlos Bonilla Soto, “Continuidad Desapercibida”, 2014, fotografía digital. Alexander Chaves Gould, “Gesto Aborigen”, fotografía digital, 2014.  

Artistas invitados
Un importante grupo de veintitrés artistas conforman la muestra que está montada en la “Explanada del Mural” y las celdas –en tanto ese espacio expositivo fue la Comandancia de aquella ciudad, cuna de la cultura costarricense. Ellos son Otto Apuy, Minor Arias, Ricardo Ávila, Luis Carlos Bonilla Soto, Mirta Castro, Moyo Coyatzín, Dinorah Carballo, Carolina Córdoba, Yula Cambronero, Liesse Quesada, Alexander Chaves Gould, Alexander Chaves Villalobos, Edgar León, Ileana Moya, Rodrigo Muñóz, Adolfo Siliézar, Andréa Siliézar, José Sancho, Henry Vargas, Emilia Villegas, Luis Fernando Quirós, Rodolfo Uder y Jorge Zamorán.

Minor Arias, “Mascarada” arcilla. Mirta Castro “Petroglifos”, piedras de río. Foto LFQ. 

Abordajes y/o cartografías
Otto Apuy presenta “Madre Esfera” -ensaya la idea del origen terrestre-, que está por parir una de estas esferas interpretada desde su lenguaje cargado de simbolismos de la diversidad cultural que identifican la nación costarricense: la aborigen, la afro-caribeña, la china, la europea, ahora sumida en las celdas, encerradas si se quiere, noción que acrecienta la interrogante sobre su valor y con ello el artista nos cuestiona y activa a meditar.

Minor Arias, poeta y artista visual exhibe “Mascarada”, hecha en arcilla para rescatar la idea de que fuimos hechos del lodo. Un gesto de espasmo reprimido colapsa esa cabeza contra el pavimento de la explanada como si en sí misma experimentara el dolor del mundo. También presenta la recreación de una esfera la cual contiene la garra de un leopardo, contingencias en la vorágine donde aún habitan muchas de estas etnias indígenas actuales.

Ricardo Ávila, con la pintura “Petroglifos del Valle de Aquiares, 2014, uno de los petroglifos más importantes en torno a los vestigios arqueológicos encontrados en el Monumento Nacional Guayabo, Turrialba, reinterpreta, en su lenguaje naïf característico y técnica de trazos fragmentados, para tornar a su propuesta un mapa lúdico, gesto de desenfado que activa a su vez la reflexión acerca de los tesoros del arte originario.

Luis Carlos Bonilla Soto exhibe “Continuidad_Desapercibida”, 2014 que representa el cementerio de Tucal, provincia de Carchí, frontera entre Ecuador y Colombia, tierras de los indígenas Pastos. Son esculturas arbóreas que abordan la continuidad de la historia y como aprecia su autor “pese a los ocultamientos, desgarres, intentos de anulación e incorporación de distintos elementos a la configuración de las culturas, los rasgos y las maneras de hacer y concebir heredadas se reproducen, cual si fuesen hilos invisibles que amarran la unicidad y continuidad de esa historia compartida”.

Mirta Castro centra la idea de petroglifo al calar unas siluetas en un conjunto de piedras de río, acción evocativa del ayer, cuando nuestros pueblos originarios las grabaron para registrar sus percepciones de fenómenos como el fuego, el agua del río, el trueno, el terremoto, el huracán, sellando con esas estrías talladas en la piedra, su imaginario y comprensión del estar y ser parte de lo creado.

Ileana Moya “Paralelismos”, instalación, 2014. Anónimo, instalación, 2014.. Fotos LFQ. 

“Alma del Valle”, instalación 2014. Dinorah Carballo, Carolina Córdoba, Yula Cambronero y Liesse Quesada, “Cartografía: Dialéctica de las piedras”, 2014, instalación. Fotos LFQ. 

Moyo Coyatzín “ARTSéum Cartago”, instalación. Fotos LFQ. 

Hablar de Moyo Coyatzín es hacer alusión al alma de la muestra, a su maestría como artista visual y como sensible museógrafo que nos sorprende en cada detalle, en cada trazo, en cada interpretación del espacio, la luz, la idea cartográfica tejida por sus propuestas que conviven con las de otros artistas. Su propuesta “ARTSéum Cartago” posee la gracia de la paradoja: un museo mismo en el reducido espacio de la celda del museo, y en ella instala sus vestigios y registros colectados en su andar, con el fuerte impulso de la mirada que rastrea cada centímetro cuadrado del territorio para celebrar lo encontrado: piedras, espinas, ramas, hojas, semillas, caparazones, pétalos, tierra, lodo, dibujos, escritos, con la idea central del origen, de la esfera, de la raza.

El grupo formado por Dinorah Carballo , Carolina Córdoba, Yula Cambronero y Liesse Quesada, exhiben una instalación titulada “Cartografía: Dialéctica de las piedras”. Abordan distintas situaciones de la cultura contemporánea, al observar el pasado como un mapa de trazos, quipus o modos ancestrales del lenguaje vernáculo de algunas regiones del continente Americano. Se trata de un poético acercamiento al contexto de la muestra, que nos propone reflexionar sobre el arte actual y sus distintos ángulos para ser mirado.

El fotógrafo Alexander Chaves Gould con “Gesto Aborigen” nos propone discernir sobre el antepasado y la fogosa idea de la máscara, en este caso utilizando una osamenta de una vaca y una cabra. Anuncia quizás el gesto de la muerte, de lo que se va pero queda, rastro para comprender la noción de la vida y la cultura contemporánea atizada por las contingencias e incertidumbres cotidianas.

El escultor Alexander Chaves Villalobos, exhibe “Bombas y Sujetos”, instalada además en una celda cerrada por barrotes y candados, lo cual genera una fuerte tensión que excita la experiencia existencial: lo que somos, como somos y en qué condición estamos en este mundo. Cavilación que implica la privación de libertad vívida en un tiempo neutro que detona, silencia o escabulle en el apretado intersticio de cuatro paredes.

 Alexander Chaves Villalobos, “Bombas y Sujetos”, instalación. Fotos LFQ.

Otto Apuy, “Madre Esfera”, 2014, instalación. Foto LFQ.

 José Sancho “Incubación”, Talla en piedra. Foto LFQ.

Edgar León creó un territorio marcado por los datos, los numerales cifrados en la noción del tiempo-espacio, poético y conmemorativo; al incluir una pieza artesanal del águila precolombina, sitúa en el sugestivo tema central de Mayinca Cartografías, así como el ejército de siluetas o simbologías humanas proyectadas desde su centro óptico irradiando unl universo de pensamientos.

Iliana Moya instala una pieza en la cual juega con la idea de la esfera, en fotografías y esferas físicas que provienen del fruto de un árbol, el cual ella colectó y ahora aprovecha la idea de especular propia del espejo, para reflejar no solo la figura sino también luces y sombras arrojadas sobre la superficie. Tres fotografías adosadas a los muros de la celda, con esos frutos de la naturaleza, generan una imagen instigadora por su abordaje a la condición física de la materia ante la inmaterialidad de la luz.

Rodrigo Muñoz elabora sus pinturas con lodo sobre mastate, una fibra utilizada por los artesanos indígenas con la corteza de un árbol, como materia prima de sus productos artesanales. Pinta signos intensos que recuerdan las protoescrituras y los signos ideogramáticos mayas, o los petroglifos tallados en piedra por nuestros pueblos originarios.

 Edgar León, “Territorio Expandido”, 2014, instalación. Foto LFQ.

Adolfo Siliézar, “ST”, 2014. instalación. Andrea Siliézar, “ST”, 2014. Foto LFQ

  Jorge Zamorán, “Casa”, 2014, madera y tierra. Emilia Villegas “ST”. Fotos LFQ.

 Rodolfo Uder, “Bejucos de Árbol y foto de Sala. Foto cortesía de Alexander Chaves Gould.

Adolfo Siliézar presenta una instalación bastante dramática con maderas carbonizadas o pintadas con tierra, y cuerdas. Generan la idea del final escatológico cuando la condición humana se degrada, carente de tácticas para la supervivencia de la raza; sin embargo, permanece la memoria, la poesía de lo que se fue o se hizo, quedan las huellas.

Andrea Siliézar presenta dos piezas intituladas, maderas provenientes de procesos constructivos autóctonos como el bajareque y el adobe hechos con lodo. Utiliza además una planta de maíz viva quizás para alivianar la fuerte tensión dramática de esos escenarios, que pueden significar memoria, pero también situaciones de desesperanza ante el desparpajo que provoca a crisis.

El escultor José Sancho presenta “Incubación”, una talla en piedra en la cual coexisten dos lecturas, la del rostro de la raza en la percepción frontal de la pieza, y de una maternidad en la lectura lateral muy, bien articuladas al conformar una sola pieza.

De Rodolfo Uder se exhiben unos bejucos colectados en la montaña, en las cuencas de los ríos allá en la zona de Guanacaste, abre la lectura del marco, cuadrado o rectángulo, en cuyo perímetro serpentean estos bejucos como esas fuerzas de la naturaleza en los liminares de los hombres de maíz, cuyos espíritus suben o bajan por el Axis Mundi representado por la ceiba pentandra en la cosmogonía ancestral de estos pueblos.

Henry Vargas presenta América Fragmentada, una instalación que aborda la idea de la excavación arqueológica, donde se descubre además de un metate de piedra precolombino, la mascota del Mundial de Fútbol Brasil 2014, lo que le imprime un tono jocoso pero punzante a la propuesta.

Emilia Villegas, en el espacio de ARTSéum Cartago, exhibe una pieza que nos sume en el imaginario del micro o macro cosmos, el que habitamos en los sueños e interioridad, o en esos trazos tan estilizados de los cuales deducimos a una aventajada grafista.

El joven artista Jorge Zamorán Fitoria exhibe “Casa”, un ensamble con maderas y tierra que aborda la idea del espacio enmarcado en una ilusión de morada interior, donde coexistir y vivenciar nuestras necesidades humanas pero que a veces se vuelven más que espejismos. La pieza se inserta en el ARTSéum Cartago de Moyo Coyatzín, un museo dentro de otro museo.

Henry Vargas B. "América Fragmentada" Instalación 2014. Foto LFQ.

Vistas del la explanada de la sala del mural intervenida por Moyo Coyatzín con frutas y verduras. Fotos LFQ.

Conversatorio inaugural
El evento estuvo precedido por un conversatorio organizado por la Fundación INTERARTES, titulado “Presencia Indígena en la Cultura Costarricense”. Inició con la disertación de la doctora Magda Zabala quien introdujo “Poetas Indígenas Contemporáneos”, mapeo de situaciones adversas que enfrentan estas manifestaciones creativas, que no son aisladas de nuestro país sino que también repercuten en los demás países centroamericanos.
El docente de la Universidad de Costa Rica Alí García, expuso sobre el uso de la lengua Bribrí, de una de las ocho étnias originarias que pueblan el territorio nacional. Henry Vargas y Daniel Soto de la Sede de Occidente de la UCR en San Ramón, presentaron el catálogo digital de la muestra “Remanente Precolombino. Arte + Diseño 2013, realizada en esa sede.
Además se presentaron dos actos de carácter cultural, el primero de Severiano Fernández, un narrador y cantor indígena, y el poeta Minor Arias, quienes interpretaron poesía, exaltación a las fortalezas de sus culturas, lo mismo hizo Moyo Coyatzín quien intervino con varias lecturas de poetas indígenas centroamericanos.

 Espectadores el día de inauguración. Fotos LFQ.

La muestra MAYINCA CARTOGRAFÍAS (enlace catálogo digital) carga de contenido a un espacio de evocación para conmemorar a través de las meditaciones entabladas por los artistas y sus obras, con sus diversidad de formas de pensar, hoy expuestas en cada celda, piedra, fruto, bejuco, madera, bloque de concreto. Virtud del museo como ente productor de cultura y de generar conocimientos delante de la crítica sobre lo globalizado, que pretende neutralizar la noción de singularidad de lo propio delante de las presiones neohegemónicas y mercantiles que irradia el poder central; aquí acuerpa otra tensión significativa la pieza de Edgar León, cuando fuimos y somos un número en los registros mercantiles, notorios en tanto y cuando sigamos comportándonos como consumidores.

 

  

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Luis Fernando Quirós

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Antonio Pérez “Ñiko”: el lápiz de la imaginación

09.10.2014 | 16:22

Hoy quiero sumirme bajo la sombra benéfica de un buen árbol: el maestro y diseñador gráfico Antonio Pérez González “Ñiko”, de nacionalidad mexicana, en tanto dicen que “quien a un buen árbol se arrima, con su sombra se protege”; e intentar conceptualizar qué significa el taller para el diseñador, sea gráfico, de productos, arquitecto, artista. El taller es un espacio donde están los activadores para desarrollar un proyecto. Ahí nos sumimos a pensar teniendo como medios los materiales, las herramientas, el entorno y su significado, además de la necesidad de resolver un determinado tema.

Antonio Pérez Ñiko. "Nos amamos tanto". 1977. Foto cortesía del diseñador.

El taller es sinónimo de desafío cotidiano, de estimular habilidades a través de la ejercitación y el manejo de técnicas; una vez superados los escollos de la rutina se entra en el dominio de lo expresivo y lo conceptual, donde asoman los contenidos que se convierten en sí mismos en activadores emocionales que acrecientan nuestras competencias y al comunicarlos empoderan al receptor de dichos mensajes. Si el diseñador como individuo creativo no persigue ese estado, vano sería llegar cada día a ese espacio, y sin duda encontraría una buena silla -que es cierto nos hace descansar, pero desde esa posición marginal se verá como otros nos adelantan.

Antonio Pérez Ñiko. "El hombre y el mar en el cine". 1979. Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: ¿Cuáles disciplinas del diseño cultiva Pérez Ñiko: la ilustración, la cartelística, la creación de fuentes tipográficas, el diseño de marcas, la publicidad, el empaque?
Antonio Pérez González, Ñiko: He trabajado muchos aspectos y especialidades del diseño gráfico, pero en lo que me he destacado, porque es mi vida, es el cartel. Tengo alrededor de 600 en los más de cincuenta años de trabajo.

LFQ: Descríbanos un breve repaso por su formación y experiencia profesional.
Ñiko: En la pregunta anterior menciono el tiempo en estas lides. Estudié y me licencié en Historia del Arte en la Universidad de La Habana. Llegué a México hace 26 años y he realizado infinidad de experiencias, proyectos, concluidos y solo quedados en las ganas de hacer. Muchos, pero muchos. Mi actividad mental es imparable. Me encanta imaginar y llevarlo a su realización.

Antonio Pérez Ñiko. "Los Marielitos". 1977. Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: ¿Por qué titula su blog “Soy Tímido?
Ñiko: Este es un cartel para una película italiana de humor de 1978. Fue un ejercicio que me gustó y posteriormente lo tomé como imagen personal. Pues creo ser un tanto tímido, en algunos aspectos de la vida, pero finalmente enfrento todo y lo hago, por eso digo... pero me defiendo.
Así, la imagen del cartel es mi tarjeta personal de presentación. Incluso mi correo electrónico, los dos.

LFQ: ¿Cuál es su experiencia en el taller, con su entorno de trabajo, qué encuentra?
Ñiko: Mi taller es todo, la calle, el lugar donde vivo, lleno de árboles y el ruidoso, pero apacible río. La gente, los animales, las piedras del camino. Mis alumnos. Mi bella pareja. El sol y en contraste la humedad y la lluvia característica de donde habito. Digo esto porque todo debe servir para ser creador. Finalmente es disfrutar todo lo que la vida te brinda y aplicarlo en tu trabajo.

Antonio Pérez Ñiko. "Una profunda mirada al mundo de hoy". 1977. Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: ¿Qué le motiva a experimentar, a investigar, a abordar un proyecto?
Ñiko: Soy exigente y cuidadoso, pero “curioso”, muy curioso y no dejo nada a la ignorancia. Cada trabajo esta permeado de toda la experiencia y de la información que me facilita las ideas. Escribo lo que voy a hacer. Todo pasa por el análisis y el cuidado de la reflexión. Soy y me siento espontáneo. También, le hago caso a lo que mi experiencia visual me determina. Me sugiere. Creo en eso.

LFQ: Una vez advertida la motivación –cuando uno dice “estoy encendido”, ¿de qué manera se mantiene la fuerza de esa energía creativa?
Ñiko: La energía creativa esta perenne en uno. No se va y aparece cuando la necesita. Debemos alimentarla con todo lo que se es capaz de asimilar. Me encanta escribir. Para poder diseñar con palabras otro sentido de hacer. No soy ni pretendo que me llamen escritor, pero lo hago porque sí. Y soy feliz con esto.

Antonio Pérez Ñiko. "Lo que el viento se llevó". 2005. Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: Recordando el título de aquel importante libro sobre la metodología de diseño, de Bruno Munari, publicado por GG Diseño de Barcelona: ¿Cómo nacen las ideas en diseño?, ¿se provocan o existe la inspiración?
Ñiko: Por supuesto, que es una falacia el decir de la tal inspiración. ¿Cómo imaginarla? Una hadita alrededor tuyo posándose cada vez que te llega la hora de hacer algo. Creo en el trabajo, la investigación, la confrontación, la aplicación de la práctica y también de la teoría (aunque esta te deja asombrado cuando aparece la realidad gráfica).

Antonio Pérez Ñiko. "En un lugar de La Mancvha". Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: ¿Cuánto peso tiene la intuición –la voz interior-, en el trabajo creativo?
Ñiko: Le dejo un espacio muy importante. Por lo general hago muchas propuestas, pero hay algo que me dice al oído, muy quedo: ¡éste, no aquel o los otros! Y a ese lo llevo a la realidad práctica.

LFQ: Porque observo en sus carteles la gracia en el uso de las tipografías, ¿qué ofrece al diseñador gráfico la práctica creativa del lettering, o la ejercitación constante en el trazo caligráfico?
Ñiko: En tiempos de Cuba, tenía muchas dificultadas con la tipografía. Una porque carecíamos de muchas familias o tipos diversos. Y esto me limitaba o tal vez, por falta de experimentar o explorar más. Ahora me gusta dedicarle un buen tiempo a las soluciones que te genera la letra. Que valga decir es importante y no secundaria o de complemento de la imagen. Un cartel se llena de una buena solución tipográfica o se apena por la falta de cuidado o desinterés.

Antonio Pérez Ñiko. "Encuentro de Cerámica Interamericano". 1977. Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: Hoy en día delante las enormes posibilidades que ofrece la tecnología y existencia incluso de software para el diseño de nuevas fuentes tipográficas ¿es necesaria esta práctica creativa del trazo a mano?
Ñiko: Bueno soy romántico, pero práctico. Ya lo que te brinda la computadora es infinito. Pero, lo más valioso es el tiempo que te ahorra. Que puedes utilizar para seguir haciendo, cada vez más. En lo que dibujas a mano, en trazos, puedes adelantar al tiempo. Que éste vaya detrás de ti no tu, detrás de él.

LFQ: ¿Qué rasgo implica en el diseño de un cartel, por ejemplo?
Ñiko: No se si lo que me preguntas es lo que hago para diseñar un cartel, pero si es esto, parto de platear el tema y revisarlo. Buscar información, la mayor cantidad. Reviso a mi intelecto y le hago preguntas. Las anoto. Trato de vincular el sentido del texto con las ideas que resultan de las imágenes. Hago bocetos burdos a lápiz (creo y me encanta este instrumento del olvido). Busco imágenes de grabados y las intervengo, las limpio y las mezclo, creando una imaginería diferente. Después el proceso digital que lo hago con mi asistente (soy de esos pocos seres que, aunque tengo y utilizo) no quiero aprender la parte práctica de programas y demás. Quiero sentirlo a la distancia y que lo primario sea la parte del cerebro que me ayuda a pensar.

LFQ: Una de las temáticas de las ilustraciones que he observado en sus carteles refieren a los sentidos perceptivos, y en especial al oído y a la vista. ¿Cómo estimularán el diseño el total de los sentidos?
Ñiko: Todo esta en el trabajo que hago. Oigo música, cocino, observo cada detalle que me hace sentir alborotado y contento de estar en esta profesión y en esta mi vida de siempre, pero más de ahora.

Antonio Pérez Ñiko. "Bicentenario de Juárez" 2006. Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: ¿Cómo se cultivan las destrezas? ¿Ayuda la exploración y experimentación con técnicas?
Ñiko: Tengo 57 años de profesión. Tal vez, sea un algo para afrontar lo que me pidan o lo que, por cuenta propia, enfrento. Puedo resolver los problemas con agrado sin dejarle que dominen. Los venzo con tranquilidad y emocionado de lo que aparece o sale de mi trabajo.

LFQ: ¿Cómo se aborda la conceptualización, el lenguaje, lo que se dice y a veces no es aparente, pero que tiene una voz y comunica?
Ñiko: La persistencia e indagar todo lo concerniente a lo que puedes y debes hacer. Pensar que tienes que proponer de manera imaginativa tu resultado. El tiempo te determina un lenguaje que tu lo haces platicar con los demás. Sugerir es lo fundamental. Evadir lo evidente como recurso fácil es la constante. Todos tenemos que pensar. El que quieres que entienda y el que comunica. Llamar la atención es un recurso que permite pensar.

Antonio Pérez Ñiko. "Deforestación". 2003. Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: ¿Cómo se adquiere el lenguaje, el estilo personal o la manera cómo se dicen los contenidos a través de la gráfica (la poética del lenguaje)?
Ñiko: Confieso que nunca me importó lo del estilo, pero que con el trabajo y el transcurrir de los años, algo había que se mantenía como constante y de diferencia. Sigo sin prestar mucha atención a esto. Pero, se que esta y me identifica en lo formal. Lo que más le presto atención es al contenido. Y sí, pretendo mantener la poesía y el humor como factores indispensables de mi trabajo. Incluso, para mi celebración-exposición de ¨1/4 de siglo en México¨ tomé como tema a Pablo Neruda y su ¨Libro de las preguntas¨. Me di gusto poniéndome a prueba.

LFQ: ¿De qué manera se puede enriquecer el lenguaje?, ¿qué significa enriquecer el lenguaje? ¿Es lo mismo que el término innovación?
Ñiko: Creo que es muy complicado innovar. Y me pregunto - para qué, si todavía podemos decir, de muchas maneras diferentes y con lo mismo. El lenguaje no es uno. Son muchos e interminables en su información y comunicación. Incluso, cada uno de nosotros puede proponer muchas variantes al decir y darle significados diversos. Lo valioso es aprehender de todo lo que te rodea y elevarlo al rango de casi culto, para ti. Hasta lo más insignificante esta lleno de connotaciones. Y así nos haremos entes diferenciados.

Antonio Pérez Ñiko. "Homenaje a Félix Beltrán". Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: Quizás, al llegar casi al final de este encuentro con el famoso Antonio Pérez Ñiko, no podemos pasar desapercibidos los talleres que imparte en su entorno; tal vez, incluso, recordar el importante movimiento del cual fue fundador junto con el gran maestro Félix Beltrán, de la cartelística cubana de los años setentas y que identifica no solo a Cuba si no a toda Latinoamérica. ¿Cuál es el principal mensaje que dirige a sus estudiantes de los talleres de diseño que imparte?
Ñiko: Generalmente convoco a la modestia, a la observación, al intercambio de experiencias. Que sepan escuchar y opinar. El opinar y defender lo que hacen y tienen, es indispensable para que sean mejores profesionales y personas. Respetar y aprender de los que llevan trabajando y practicándose en el mundo del diseño por tiempo. Sentir el vivir con intensidad. No dejar que te pase por el lado, sino atraparla y abrazarla para que te acompañe con placer. Ser diseñador gráfico es la actividad más hermosa que puedan disfrutar. Lo haces porque crees en ti y en todos los que lo hacen.

Antonio Pérez Ñiko. "La SDopa". Foto cortesía del diseñador. 

LFQ: Y como cierre a esta entrevista al maestro Pérez Ñiko, volviendo a la metáfora del árbol, quisiera preguntarle: si intentara visualizarse como un árbol, ¿cómo se vería?
Ñiko: Con muchas ramas, largas y suaves, tal vez que enamorarán al que las observa. Sus hojas llenas de muchos colores. Y su tronco como una trama de tipografías variadas, desde las referidas como palo seco, pero en su caso llenas de brotes. Incluyendo letras decoradas y delicadas. Sus raíces como manos que portan el lápiz de la imaginación.
 

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Luis Fernando Quirós

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