Blog de Luis Fernando Quirós
Juan Ricardo Cruz: Diseño en Honduras
El diseñador Juan Ricardo Cruz conquista un importante espacio y visibilidad en el ajedrez del diseño de su país y la región, seleccionado para representar a Honduras en la Bienal Iberoamericana de Diseño de Madrid de 2012, y su reciente participación de esa bienal en Museo Casa Brasil de Sao Paulo, lo demuestra. Con esta entrevista me brinda mayor claridad sobre el producto, diseño, proceso, y el impacto del proyecto en el istmo, se trata de un inicio donde compartir y acrecentar siempre nuestros pensamientos acerca de la profesión y el beneficio que trae consigo. En la BID Madrid 2012 él participó con un conjunto de banquitos en madera de ocote (Pinus montezumae (del náhuatl ocōtl), familia botánica de las pináceas, utilizable en el norte centroamericano y México) y el reuso de unas bandas impresas provenientes de los banners publicitarios, propuesta amigable que distingue además un fuerte rasgo cultural y social de ese país.

Juan Ricardo Cruz, Propuesta de diseño de banquitos para edad escolar. Fotografía cortesía del Diseñador.
LFQ: ¿Cómo llegaste al diseño de esas sillitas en madera, con el tejido de bandas con impresos?
Juan Ricardo Cruz: En Honduras el MUA (Mujeres en las Artes, organización localizada en Tegucigalpa) comenzó a utilizar "banners" reciclados para la producción de bolsas, portafolios y otros objetos similares, muy bonitos, sin embargo este material de enorme utilidad por la publicidad, despertó en mi interés para el desarrollo de otros productos. En una visita a Ojojona (Municipio cercano a Tegucigalpa), encontré aquellos muebles tradicionales, semi-rústicos, y cubiertos de cuero que me traen gratos recuerdos de infancia. Por otro lado los niños y niñas de hoy en día están acostumbrados a mobiliario colorido de plástico u otros materiales artificiales, sintéticos, pero no se sienten atraídos por ellos. Además hoy tenemos mas conciencia sobre el uso de materias primas provenientes de animales -aunque no sea budista ni totalmente vegetariano.

Bienal de Diseño de Honduras, participación de la propuesta de Juan Ricardo Cruz. Fotografía cortesía del diseñador.
LFQ: ¿Qué significado poseen dentro de la cultura hondureña?
JRC: Estos muebles son parte de la tradición hondureña, creo que de la época colonial, en diversas regiones donde la ganadería es extensiva, se curte el cuero al sol y con sal u otros procedimientos simples. Se utiliza principalmente madera de ocote y pocas herramientas de carpintería, y poco acabado.
Obviamente hay muebles mas finos y complejos que utilizan maderas semipreciosas (San Juan, Guanacaste) o preciosas (cedro y caoba), técnicas y equipo de ebanistería para su construcción y materiales de fino acabado, igual para el cuero curtido industrialmente, muchas veces labrado.
En términos de mobiliario, además de sillas y bancos podemos encontrar camas, baúles, contenedores para cargar agua, granos etc. En Honduras hay diversidad de grupos étnicos que utilizan para producir los objetos de uso cotidiano los recursos que están al alcance, en el norte y oriente podemos encontrar aun instrumentos musicales como el tambor que utilizan ambos materiales y donde aun se monta a caballo, la talabartería es siempre un oficio presente.

Diseño hondureño, Juan Ricardo Cruz, propuesta en uso. Fotografía cortesía del diseñador.
LFQ: ¿Cuáles son los contenidos de esos impresos?
JRC: En verdad el contenido no muy es relevante, siendo en el caso de las sillas y banquitos que se traman, importa el contraste y harmonía de colores para que sean llamativos; debe tenerse un poco de cuidado pues la posición de una tira en relación a la otra los hará lucir mejor o no. En otros objetos debemos ser mas cuidadosos con el contenido tanto texto como imágenes. La idea no es hacer propaganda (aunque haya sido ese su finalidad inicial y aunque en algunos caso se justificaría).
LFQ: ¿Qué posee más peso en esas piezas, concepto, o función?
JRC: Son objetos tradicionales, que han evolucionado a lo largo de siglos, por tanto su funcionalidad esta probada y es aun pertinente. Conceptualmente lo podemos plantear de varios puntos de vista.
Los ya mencionados en la primera respuesta, y que van de la preservación y valorización de la cultura, de oficios artesanales de la tecnología vernácula, por otro lado a las cuestiones ecológicas del reciclaje y reutilización de materiales que de otra forma serían desechos aumentando nuestros basureros, las cuestiones éticas ante el uso y abuso de materias prima provenientes de los animales. Sin embargo a nivel de diseño; si no fuera funcional, la conceptualización no tendría sentido, en todos los aspectos: estético, ergonómico, llamativo para un público exigente como son los niños.
Los aspectos económicos y tecnológicos son relevantes, por un lado la substitución de un material por otro, que diversifica la oferta; no que vaya a desaparecer la utilización del cuero tradicional. Si hay un aumento de la demanda es muy seguro que las técnicas de producción y acabado pueden mejorarse. Algo que es importante y fue pensado, es que frecuentemente en los lugares que se producen estos muebles el acceso a capacitación formal e informal es escaso y costoso, no digamos equipo y herramientas inaccesibles, principalmente por su costo ya que no se producen en el país.

Juan Ricardo Cruz en la muestra BID Madrid en el Museo Casa Brasil. Fotografía cortesía del diseñador.
LFQ: Al ser un proyecto de índole sostenible ¿de que manera recupera las pre-tecnologías artesanales tradicionales de tu país?
JRC: La idea no es desplazar a los artesanos actuales, mas utilizar su capacidad técnica y proveer una actualización al producto que permita una oferta mayor o mas diversa para aumentar sus ingresos, a corto plazo. Sería mucho ponerle a este diseño una responsabilidad mayor que depende de políticas de estado en términos de educación, avance tecnológico y competitividad. Sin embargo es un granito de arena a contribuir como diseñador,
Lo fundamental es el producto viable, pensar como diseñador (“design thinking”), proyectar para resolver problemas (cuotidianos o no, masivos o para nichos), para una mejor y mas bella forma de vivir (sin parámetros únicos, mas diversa, eclética, adecuada y oportuna para el usuario final).
LFQ: ¿Su participación en la BID Madrid 2012 y en la reciente muestra en el Museo da Casa Brasileira de Sao Paulo, le ofrece una panorámica para observar qué rasgos comunes observa en el diseño que se hace en el istmo?
JRC: Felizmente pude estar presente en al BID 08 | 10 |12 en Sao Paulo, y puedo tener una impresión mas palpable al respecto, y he repasado el catalogo de la BID III de Madrid.
Al observar la participación Centroamericana incluyendo a Panamá. Me parece que en el Diseño Grafico hay un alto nivel comparable al de los demás países, gran parte de los participantes seleccionados para ambos eventos tienen propuestas políticas y/o educativas lo que me parece muy interesante. También me parece importante la valorización de las tradiciones culturales especialmente las periodo prehispánico, pero vivas y actuales, ¡bravo! Yo quiero mas de esto.
Varias de las propuestas de mobiliario y otros productos reinterpretan iconos y usan reciclaje o reutilización de materiales.
En la mayoría de los casos la tecnología y la producción son artesanales. Lo que refleja el nivel tecnológico que limita la fabricación local por un lado y nos pone a crear a partir de ese contexto. Aun, o por lo menos en ambas muestras no vemos nuestros diseños “made in China”. Aunque se que muchos de nuestros “souvenirs” ya los son.

BID MADRID 2012, participación de la propuesta de Juan Ricardo Cruz. Fotografía cortesía del diseñador.
LFQ: ¿En qué aspectos, crees que la BID Madrid requiere atender con mayor atención por parte de las representaciones regionales?
JRC: No se si la BID Madrid representa solamente la popularidad o divulgación del evento en nuestros países o si es el reflejo de la relevancia del diseño como profesión o de la pujanza económica, lo cual me parece posible por el número de representantes de cada país.
Considero que el entendimiento de la BID y/o su divulgación ha sido limitado en Honduras y CA, pues las representaciones de otros países fueron mas diversas, y van de la grafica en papel a las instalaciones virtuales e inclusive al diseño de alimentos para ejemplificar. Conozco en mi país profesionales del diseño que actúan con en campos como la escenografía, moda y producción audiovisual que nos representarían muy bien, y estoy seguro de que sucede igual en el resto de Centro América.
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Muestra BID Madrid en el Museo Casa Brasil. Fotografía cortesía del diseñador.
LFQ: Esta es siempre una noción que provoca cierto escozor en el ámbito profesional del diseño, pero me encantaría sentir tu posición: ¿Existe “porosidad” entre el objeto artístico propiamente dicho y el producto de diseño? Para llegar a la idea, ¿dónde pone Juan Ricardo Cruz la mirada: en el arte de su país, en el artesanado? ¿Dónde acrecienta su motivación?
JRC: En la escuela cuando estudiábamos historia del arte, veíamos la clasificación de las artes mayores y menores… (no escucho mas esa división frecuentemente), ya en la universidad vi con mas detalle, lo que hoy reconocemos como arte en un mural tiene la misma función hoy que hace siglos probablemente y la relación entre el diseño de objetos y espacios interiores, arquitectónicos, paisajísticos o urbanísticos es intrínseca. Claro nos especializamos pero igual actuamos en conjunto y cuando esto sucede es mejor.
Si redujéramos el arte a su carácter de pieza única, de objeto “estético”, habría que clasificar de otra forma a algunas de las mas admiradas obras de arte y/o a sus productores, los grandes maestros, ya que prácticamente tenían producciones en serie finalizadas por sus aprendices. ¿Que decir de los lito grabados? Por ejemplo.
Si por otro lado definimos el diseño como únicamente dirigido a una producción en serie, también lo estamos reduciendo, el diseño de interiores y el paisajismo pueden ser único.
Y si nos vamos a la historia ¿Leonardo era artista? ¿Diseñador? ¿Quienes hicieron el movimiento de Artes y Oficios o la revolución Industrial? ¿La Bauhaus? Al pasar por momentos de definición hubo que poner limites a la profesión, para reglamentarlas y consolidarlas, creo que hoy estamos en una era de congruencias que es mucho mas productiva y divertida.
LFQ: ¿Qué ventajas o desventajas observas para los productos de la región centroamericana delante de los mercados mundiales?
JRC: Nuestras capacidades productivas y de mercado son limitadas, en Brasil por ejemplo, sus dimensiones geográficas y gran población han permitido la consolidación de parques industriales con desarrollo tecnológico propio (en algunos casos) o innovación por transferencia así como de un mercado mas dinámico, que alguna vez no necesito ni siquiera exhortar o competir con importados.
No nos falta talento, pero si educación y capacidad tecnológica, políticas públicas y privadas que inviertan en el diseño desde el mas utilitario hasta la imagen de país o región.
LFQ: Ahora, ¿qué fortalezas permiten marcar la diferencia en esos mercados? Hablemos del valor económico del diseño: ¿cómo incrementar la imagen y el valor de los productos con que se presenta Honduras en el mercado local, regional, global?
JRC: Considero que no hay una única receta, la diferencia la marcará el esfuerzo y el talento de los que nos dediquemos al diseño como un todo, desde un espectro amplio, que presupone la originalidad y la funcionalidad, vivimos en un mundo global y conectado; sabiendo utilizar la tecnología de la información y las redes sociales podemos mostrar nuestro trabajo, sin embargo esto no eleva el umbral de la competición, no será fácil.
Claro que las políticas de estado como un todo juegan un papel importantísimo estimulando y valorizándonos como un todo, desde el turismo a la marca país, mejorando las condiciones de vida y educación, creando un país mas seguro y competitivo, pues todo esto influye en la percepción del país y de los hondureños.
Y por supuesto que el diseño contribuye a esto y el desarrollo socioeconómico estimula la cultura y el diseño, por lo tanto creando un círculo virtuoso.

Juan Ricardo Cruz en la muestra BID Madrid en el Museo Casa Brasil. Fotografía cortesía del diseñador.
LFQ: Tal vez y a manera de conclusión a este acercamiento al pensamiento y visión del diseñador hondureño Juan Ricardo Cruz, quisiera confrontarlo una vez más al preguntarle: En tu caso personal ¿qué valoras?
JRC: Valoro mucho nuestra herencia cultural; esto incluye todos los pueblos que hoy constituyen nuestra nacionalidad, nuestra identidad no es prehispánica solamente, somos tal vez el mas mestizo de los países de Centroamérica, y al mismo tiempo, diversos. Estoy seguro que si los Mayas, Lencas, Chortis, Tolupanes, Chorotegas, Pech, Tawahkas, que estaban aquí antes de la los ibéricos hubieran llegaran, junto con los africanos y caribeños que dan origen a los garífunas, y las migraciones mas recientes, como la estadounidense y otros pueblos angloparlantes, dan origen al grupo conocido como “caracoles”, además los pueblos originarios árabes, y los asiáticos, todos aportan sus manifestaciones culturales, artísticas, estéticas, en el uso de los materiales, así como lo hicieron en los siglos anteriores, por lo tanto nuestra producción contemporánea no se puede estancar, somos la suma de esas herencias pero también ciudadanos globales en el siglo 21, y es en ese mercado que competimos y aportamos, evolucionamos; pero necesitamos estudiarlo y proponer el valor adicionado requerido y nuestro papel .... como cualquier buen diseñador o diseñadora de cualquier país.
Por último me gustaría volver a un punto muy importante, si sumamos la participación de todos los y las centroamericanos, en las BID, podríamos decir que juntos tendríamos una representación mas sólida, fortaleciendo nuestros aspectos comunes y aumentado en conjunto la diversidad. El Diseño puede contribuir a la unidad centroamericana, a materializar aquel ideal morazánico.
Tercer Muestra Internacional de Libro Arte, Palo Alto, California
El artista y curador de arte contemporáneo Rolando Castellón, con estas exposiciones de libros hechos por artistas y diseñadores, se propone recuperar y revalorar la producción de libros hechos a mano, con técnicas artesanales tradicionales o semi industriales de bajas series, u objetos en los que el referente libro encausa una lectura de los caracteres de la época, espacio donde catar un tiempo en que fluye la información y la sensibilidad por coleccionar esos productos únicos e irrepetibles.

Fotografía de la sala expositiva de la III Internacional del Libro Arte. Cortesía del artista Peter Foley.
La Primera Internacional de Libro Arte se realizó en Lisboa, Portugal en 2011, cuando el curador encontró enorme afinidad por este tipo de producción cultural; la segunda, en 2012, fue en Galería Alternativa, San José, Costa Rica, y esta tercera se exhibe durante el mes de junio en Studio E5, Middlefield RD, Palo Alto, California, Estados Unidos.
Al apreciar las fotografías de la muestra de esta edición, y percibir tantas visiones del arte y diseño actual: “capas y capas”, o, mejor dicho, “páginas y páginas”, activa la idea de rescatar un espíritu que no amedrenta a pesar de la revolución de nuevos medios tecnológicos que acrecientan la era de la Información. Se trata de un recorrido donde los sujetos, los libros, devuelven la interrogante del tiempo y estar (in)formados es una variable insustituible en la vivencia cotidiana.


III Internacional del Libro Arte. Fotografías cortesía del artista Peter Foley.
Se observa diversidad de materiales, naturales o no naturales, con texturas o lisos, con o sin color, abiertos o cerrados; poseen un enganche sugestivo, poético, con lo cual las palabras se entremezclan en distintos idiomas y vuelven al espacio un laboratorio de significados en el lenguaje universal del arte.
Hacer libros se inició en Mesopotamia con las famosas tablillas de arcilla, los papiros de Egipto, el papel de pulpas en Oriente, los rollos de pergamino en Grecia y Roma, así como en nuestra América Prehispánica los códices trazados en pieles animales, entre otros materiales, encontró su punto fuerte durante la Edad Media, cuando para aquellos libros llamados incunables se utilizaron maderas, pieles, piedras y metales preciosos, y el tiempo del mundo para producirlos y apreciarlos. Sin duda que la invención de los tipos móviles acrecentó la lectura y la producción editorial, pero hoy en día, los artistas toman todos esos recursos técnicos y materiales del pasado para explorar los bordes y porosidades de su profunda creatividad.



III Internacional del Libro Arte. Fotografías cortesía del artista Peter Foley.
El maestro Castellón, curador de la propuesta, es además un importante colector y productor de publicaciones, catálogos y revistas u otras impresiones alternativas utilizando la fotocopiadora, la impresión manual, y todo aquello que cave en el formato de lo que se puede llamar un libro. En su espacio ARTSéum, San José, Costa Rica, uno se siente al interno de una de esas bibliotecas o enciclopedias donde el saber es custodiado bajo aquellas sombras y luces parpadeantes de los rayos que se cuelan y donde esos sujetos son joyas a la vista de cualquier bibliófilo. Con esta tercer muestra internacional cierra el ciclo que se propuso desde sus primeros viajes a Portugal, pero para él –y por fortuna también para todos nosotros artistas y diseñadores amantes del arte de hacer libros-, dicho cierre es solo otro inicio más cuando veremos de nuevo las salas de algún lugar repletas de ideas, pensamientos y expresiones del libro eterno de la vida.
Lista de nombres de los artistas participantes:
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Una de las piezas participantes en la III Internacional del Libro Arte. Fotografía cortesía del artista Peter Foley.

Fotografía de la III Internacional del Libro Arte. Cortesía del artista Peter Foley.
Rodolfo Morales: El Arte de Sentarse
Desde los años noventas del siglo pasado, el diseñador Rodolfo Morales Rodríguez nos viene sorprendiendo con propuestas donde prevalece un mueble siempre funcional, estético, suma de diseño y calidad técnica, pero sobre todo vivenciado por su ingenio y pericia en la producción y realización ahí en su taller con herramientas y equipos que él mismo ha ido adaptando, reinventando, remozando. Se le conocen preferencias por “la forma del sentarse”, la silla, tanto que mereció, en el 2010, el Gran Premio de la II Bienal del Mueble, “Un asiento para el siglo XXI”, dedicado al diseño de muebles con materiales amigables con el ambiente, y que contó como jurado al destacado diseñador catalán Ramón Benedito, organizada por la Escuela de Diseño de Productos de la Universidad VÉRITAS. Además, entre otros eventos, obtuvo una de las distinciones de la Bienal de Diseño Punto D, 2011, con el diseño de una silla en madera de pejibaye. Participa como expositor en varias ediciones de la Bienal Iberoamericana de Diseño de Madrid, y la Bienal de Saint Etienne, Francia.
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Banquitos y otros muebles fabricados y comercializados por la familia Marín del barrio capitalino de Sagrada Familia, a los cuales Rodolfo Morales desea distinguir con esta propuesta de rediseño e reinterpretación. Fotografía de LFQ.
Nueva muestra en la Galería Nacional
En julio próximo, exhibirá en el espacio de la Galería Nacional una propuesta que nos motiva a entablar la reflexión sobre una componente muy importante de nuestra cultura material y la tradición popular costarricense, tiene que ver con la forma de sentarse en las comunidades rurales actuales y de antaño, como aquellos banquitos que fabrican de manera artesanal la familia Marín en el populoso barrio Sagrada Familia, al Sur de la ciudad de San José.
Ese rústico objeto elaborado con herramientas sencillas, como las materias primas con que son hechos, lo podemos encontrar en festividades populares, turnos, salones de baile, salones comunales, rezos y otras actividades donde la colectividad se reúne en solaz y esparcimiento o para tratar asuntos sociales, espirituales o deportivos; rasgos que hacen del banquito una componente de nuestra cultura y forma de idiosincrasia.
Luego de ser producidos en sus talleres familiares, los Marín salen a venderlos ellos mismos en carretones repletos, u otros medios de transporte por las vías de la capital y ciudades circunvecinas, junto con otros modelos de bancos, juegos con mesa y sillitas, aplanchadores, entre otros productos que conforman la base productiva de su economía familiar y generan un rasgo del paisaje urbano actual.

Los textiles de Doña Luz Alvarado, una artesana de la zona de La Fortuna, San Carlos. Fotografía LFQ.
Diversidad de caracteres
Con esa visión tan propia de rememorar y rediseñar, en ocasiones de reusar maderas u objetos provenientes de demoliciones o maderas muy alternativas en la producción actual del mueble como el pejibaye, la gravilea (Grevillea robusta), el laurel caribeño, entre otras, e incluso, de incorporar objetos que en su vida útil tuvieron otra función, Rodolfo Morales afina su lenguaje de interpretación, y aplica su característico tratamiento, para recrear un conjunto que en su idea liminar proviene de aquel banquito, pero al trasponerlo a las nuevas circunstancias, eleva su realización, y valoriza su procedencia.
En esa visión de recuperación de lo popular regenera el espíritu creativo de esta muestra, optando por banquitos esquineros, en cruz, o alargados, siempre los interpreta con un matiz lúdico, travieso, que los vuelve cercanos y deseados.

Uno de los textiles de Luz Alvarado, piezas de telas cosidas de 100 cms de diámetro. Fotografía LFQ.
Los cobertores de doña Luz
Otro detalle significativo que distingue la propuesta es que incorpora cobertores tejidos con sumo colorido y riqueza de texturas, realizados por doña Luz Alvarado Artavia, una artesana de la comunidad de San Isidro de La Fortuna, en el norteño Cantón de San Carlos, provincia de Alajuela. Estos tejidos brindan a la reinterpretación de los banquitos mayor valor agregado –y, vuelvo a repetir-, valoriza aquella producción textil de finos artesanos que de otra manera es difícil observarlos en las salas expositivas de la capital.

Rodolfo Morales, "banco crucero" madera con cobertores de doña Luz Alvarado. Fotografía LFQ.

Rodolfo Morales, "banco esquinero" madera con cobertores de doña Luz Alvarado. Fotografía LFQ.
El arte del sentarse
Pero su propuesta proyectual sobre la forma de sentarse va más allá, Morales quiere elevarlos aún más para que alcancen mayor estatura: la de la obra de arte. Fabrica estos objetos -con el esmero y técnica propia de su mano y logro del taller-, e invita a destacados artistas nacionales a intervenirlos, cargándolos de un matiz muy propio del arte de estos tiempos, cuando el objeto es conducido desde otras miradas, lenguajes, técnicas, expresiones y visiones artísticas. Una vez terminada la muestra, las piezas se venderán para donar su valor económico a una institución de bien social como es el Hospital de Niños. Se sumaron al proyecto de intervenir trece sillas artistas como Loida Pretis, Dinorah Carballo, Olga Coronado, Sergio Barrantes, Alina Leiva, Ricardo Ávila, Luis Chacón, Luis Fernando Quirós, Ricardo Alfieri, Marco Tulio Brenes, Eugenio Murillo, José Solórzano, Roberto Guerrero y Rolando Castellón, quien a pedido se le entregó el número trece.
Rodolfo Morales, "banco lineal" madera con cobertores de doña Luz Alvarado. Fotografía LFQ.
Rodolfo Morales, "banco 2013" madera. Fotografía LFQ.
Motivadores
Los principales motivadores al realizar esta muestra de Rodolfo Morales, titulada el “Arte del Sentarse”, en la Galería Nacional durante julio 2013, articulada en sus diversos matices y estímulos sensoriales, materiales y técnicos, son, por un lado incrementar con la exposición un verdadero laboratorio de relaciones de índole artístico, social, cultural, y, por otro, en tanto se inspira en aquel producto de los ebanistas Marín, los tejidos de doña Luz, los propios rediseños de Rodolfo y la visión de esa docena de artistas, aportan una carga de sentidos rescatable, memorable, que suman a la simple idea de exponer.
Rodolfo Morales Rodríguez, 2013. Fotografía LFQ.







