Blog de Luis Fernando Quirós

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Diseñacr, actualidad del diseño en Costa Rica, pretende abrir una ventana de actualidad para el diseño en Costa Rica, motivar la cultura del producto y ... [+]

Tome Asiento: poética del sentarse

12.07.2014 | 10:27

Klaus Steinmetz Contemporary abrió el pasado 10 de Julio 2014, Tome asiento: una muestra de sillas, con la participación de diseñadores, artistas, arquitectos y grupos creativos, entre ellos: JUAN ROBLES, CLOUD 9, MONTSERRAT MESALLES, DIEGO VAN DER LAAT, NALAKALU, AIMEE JOARISTI, JANINE SCHNEIDER, MARCO MORA, FABIAN VILLAMICHEL, MAD LIVING, ANDRES CAÑAS, JOSE PABLO ALVARADO, MARGREET WIELEMAKER, CATHERINE ROMAN, PAMELA HERNANDEZ, FEDERICO CHAVES, RODOLFO MORALES y ANGEL LARA. Esta apertura me parece fundamental en la medida que nos permite visibilizar la producción creativa de nuestros diseñadores locales, valorar sus productos, y constatar el estado actual del diseño en Costa Rica.

Aimee Joaristi. Sillas de Alambre. Instalación con fotografías, sillitas de alambre y texto escrito a mano. Foto LFQ. 

Participantes y propuestas
La diseñadora de interiorismo Aimee Joaristi presenta un conjunto fotográfico en vitrina donde enmarca, además de dos sillitas con los cierres metálicos del corcho, unas imágenes donde el alambre se vuelve gesto y visiones exacerbadas por el acicate: el “champán”, la celebración, el jolgorio. Nos habla del acto imaginativo de aprovechar un material y una idea expuestas con esmero y buen gusto.

La mecedora “Armonía” de Nalakalú, presentada por un grupo de ebanistas y diseñadores encabezados por Víctor Julio Araya, es una pieza que centra la atención del evento por sus acabados, amigabilidad de tratamientos y materiales, ergonomía, en cuyos elementos comunicantes existe, además de armonía, una reverberación propia de la cromática de la madera y los tintes naturales. Es una tipología del mueble que emplaza a aquel producto artesanal que se ofrecía como única opción al turismo, con un diseño que exalta la belleza del material y la innovación del producto cultural y vernáculo.

NALAKALÚ. Mecedora Armonía. Diversas maderas. Foto LFQ. 

Montserrat Mesalles. Tuborete. Tubería industrial. Foto LFQ. 

“Tuborete” de Montserrat Mesalles denota la visión imaginativa de la diseñadora para reinventar objetos, en este caso ductos industriales con los cuales mentaliza la función de sentarse sobre la metáfora: un tubo que emerge de la pared, propio de lo arqueológico industrial, cargando de una segunda vida creativa a estos objetos encontrados.

Pamela Hernández, de Re-Proyectos, exhibe “Sin título”, ejemplo vivo de cómo transformar la basura o desperdicios que a veces observamos tirados en los rincones del trazado urbano como un signo contradictorio del desarrollo tecnológico, y que ella reinventa con función, uso, creatividad transformada en muebles.

Pamela Hernández. Sin Título. Estructuras de antiguas computadoras, metales y telas. Foto LFQ. 

El diseñador interiorista Marco Mora expone una pieza de recuerdo: “Mi primer TV”; evoca el sillón de los cincuentas y sesentas del siglo pasado y la llegada de la televisión al país, cuando se disponía en la sala de estar en tanto era un aparato –en esos años-, símbolo de estatura social. Es una pieza que provoca extrañamiento, muy bien interpretado con esas diagonales en el tapiz y el color rojo/negro, juego instigador, beligerante, también travieso, pero sobre todo de buen gusto.

Marco Mora. Mi primer TV. Asiento intervenido con nueva tapicería. Foto LFQ. Y, Margreet Wielemarker. Mamá Grande. Asiento encontrado e intervenido. Foto LFQ. 

 “Mamá Grande” de Margreet Wielemaker demuestra que aquellos objetos a veces abandonados en las calles de la ciudad pueden transformarse al disponerlos en otros espacios e interioridad, cuando son intervenidos con gracia y cargados con la evocación, en este caso, de la ternura materna o de la abuela, como si estuviéramos sentados en sus regazos, que brindan seguridad y atino ante los grandes asechos cotidianos a esta sociedad contemporánea.

Federico Chaves, La Maquinita, presenta “S-01/S-02”, con una estructura de tubo de hierro galvanizado y el uso de niples y uniones tan propios de la fontanería, genera una alternativa delante de la enorme tipología mobiliaria presente en el mercado que se insertan en nuestras habitaciones con poco interés y sin provocar algún punto de reflexión.

Mario Arias –MAD Living, Banca Birriz. Piezas de durmientes del ferrocarril. Foto LFQ. 

La “Banca Birriz” de Mario Arias de MAD Living, observa el gusto por el contraste de los materiales, en este caso utiliza unos tablones de esos bruñidos y desgastados por el tiempo –aclara que provienen de los durmientes del ferrocarril al Atlántico, construido en 1989-, y el vaciado en molde de un acabado similar al mármol martelinado.

“Santa y Sagrado” juega con el sentido de religiosidad de la imaginería popular. María José Marín y Belén González de “Sofía Interiorismo”, brindan un rasgo de desenfado de lo que acostumbramos a apreciar en el mueble, en este caso con íconos que subvierten al producto mismo y lo elevan al espacio de lo artístico.

María José Marín y Belén González. Santa y Sagrada. Sillas antiguas intervenidas. Foto LFQ. 

Aborígen de Rodolfo Morales, es ya un ícono del mueble vernáculo, por el material con que lo obtiene en este caso chonta de pejibaye –Bactriz gassipaes- y su forma evocativa de lanzas y flechas utilizadas por nuestros pueblos originarios en la casería y defensa. La pieza original, de enorme impacto formal y técnico, totalmente en madera de pejibaye, obtuvo el Gran Premio de la Bienal del Mueble en 2010, organizada por la escuela de Diseño de Productos de VÉRITAS.

Rodolfo Morales. Aborígen. Silla con madera de pejibaye. Foto LFQ. 

La “u+n chair/chaise” de Janine Schneider, JSARQ, es una propuesta doble, en tanto por un lado es una “chaise lounge” y por otro asiento. Está construida en planos seriados de madera contrachapada espaciados para hacer circular el aire y restarle pesantez al mueble, carácter que la vuelve una propuesta ágil, dual y de apariencia muy actual.

“Unípodé -Un perchero para el cuerpo-, de Diego van der Laat -“sanjosérevés”-, advierte el carácter contemporáneo del mueble que genera la tensión de la dualidad, de ser perchero y a su vez apoyo para el cuerpo. Hoy en día, sobre todo en edades juveniles, durante fiestas y reuniones, experimentan una posición de pié pero apoyados en algo. La propuesta es marcada por la sobriedad minimalista.

José Pablo Alvarado. Kékóldi. Asiento. Y, Fabián Villamichel, Renato Sáenz, Alaín Coto, y Javier Claré. Silla Prototipo. Madera en planos seriados. Foto LFQ. 

“Silla Prototipo” de Fabián Villamichel -Modus operandi-, Renato Sáenz, Alaín Coto, y Javier Claré, trata de una exploración formal con planos seriados de corte lasser para brindar una sentada cómoda y ergonómica; es una idea clásica de la silla renovada para adoptar el lenguaje actual, gracias al uso de la tecnología que lo define.

Lo interesante y que rescato de esta pieza “Kékóldi” de José Pablo Alvarado –All Be Design-, pero que he visto ya en varias exhibiciones anteriores, es el uso de materiales y procesos artesanías de los indígenas autóctonos que elaboran la palma y los tejidos con fibras naturales.

“Metamorfósis” de Juan Robles, de Juan Robles Arquitectos, es un acercamiento a la deconstrucción que intrinca con las superficies adyacentes, generadoras de cierta ilusión poliédrica. Ese gesto inconcluso la vuelve incisiva y hasta nos desestabiliza su activo equilibrio.

En el espacio de Klaus Steinmetz Contemporary, se presenta la propuesta, también minimalista de Catherine Román, quien exhibe un mueble en madera y tubo metálico de fuerte tensión ortogonal, elegante y sobrio.

Janine Schneider. U+n chair / chaise. Secciones de playwood. Foto LFQ. Y, Diego van der Laat. UNÍPODÉ, un perchero para el cuerpo. Foto LFQ. 

Juan Robles. Metamorfósis. Varios materiales con acabado en pintura de carrocería. Vistas parciales de la sala expositiva, Y, Catherine Román. Silla. Madera y metal. Foto LFQ. 

Motivos para pensar en la muestra
Aunque hace ya casi treinta y cinco años que el diseño industrial interesa a la industria y cultura nacional, pareciera que la profesión cuya área de producción de mobiliario es fundamental, aún no alcanza la tan esperada presencia. La muestra -la señalo como importante-, en tanto amplía la cobertura de esta reconocida galería en la zona de Escazú, pero en el fondo no observo en lo expuesto el manejo de materiales y tecnología actual en la fabricación de la silla; dichos materiales y tecnologías son sorprendentes, pero pareciera que, por lo menos acá en Costa Rica, solo se conoce la madera. Uno se pregunta si es que ese es precisamente el carácter que define al diseño local: piezas únicas, reutilización de materiales, u objetos de esos que quedaron en desuso y son reinventados bajo esta práctica creativa, que tiene mucho de arte contemporáneo, pero poco del diseño de productos innovadores y de punta.

Otro de los aspectos medulares del exhibir diseño, y que me parece necesario observar, es la exposición una vez más de modelos con ese carácter de prototipos ya exhibidos en otras ferias u eventos anteriores. Cuando los diseñadores no demuestran aportar nuevas ideas, investigación constante y consistente que alimente la producción, uno piensa en un estado del diseño estancado. Implica recordar el principio de innovación y calidad por el cual debe velar siempre el diseñador, como actor de cambio con responsabilidad de transformar creativamente el entorno y por ende la cultura. Abrir al diseño el espacio expositivo es plausible y oportuno para conquistar de manera positiva la conciencia de los potenciales consumidores del producto, activados por la huella cultural que significa exhibir en esta importante galería.

 

  

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Luis Fernando Quirós

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José Miguel Rojas: Juego Sucio

04.07.2014 | 10:04

Al visitar “Juego Sucio”, exhibición del costarricense José Miguel Rojas en las salas de exposiciones temporales de los Museos del Banco Central –MBCCR-, del 12 junio al 12 octubre 2014, curada por María José Monge, tal y como suele suceder cuando lo observado activa la toma de conciencia donde conocer, relacionar, indagar e intrincar con lo expuesto, pues, si fuera de otra manera, en mi caso personal lo visto no movería en absoluto a escribir reflexión alguna. Tal desafío activa un mapeo de interrogantes acerca de la naturaleza misma del arte; suelo peguntarme ¿qué motiva los cuestionamientos planteados e impregnar con el lenguaje, en este caso, la pintura?, ¿cómo, cuándo y en qué condiciones adquirió esos conocimientos para crecer como artista quien se manifiesta con tal estética?, ¿cuáles fueron los caracteres del entorno en que creció y de donde emergió con una indumentaria suya que le presenta ante una sociedad que lo observa?, ¿de dónde proviene esa visión de un ser humano conmovido, desdibujado hasta la raíz ontológica del ser por las contingencias del diario vivir?

“Autorretrato”, serigrafía, 1994. Foto LFQ. 

Al dar mis primeros pasos por las salas expositivas, entre textos, fichas técnicas, y cuadros del eje “Sin eco en otro cuerpo”, el simbolismo de la sensualidad y la sexualidad humana, me engulló en la evocación de una lectura de juventud, donde merodeó aquel bicho kafkiano que aterrorizado se movía por las paredes de la habitación tratando de comprender el por qué de sus extremas condiciones. Ahí mismo, a unos cuantos pasos encontré uno de los cuadros adosado a la pared pintada de rojo escarlata, decisión museográfica quizás para enmarcar la pregunta central de la muestra: ¿por qué él, el pintor, se autorretrata sumido en un espacio silencioso pero emocionalmente activo, desnudo, desarmado ante las vicisitudes e incertidumbres de un ser actuante en una sociedad compleja como la que nos toca vivir en la actualidad?

Los caracteres del juego implican la existencia que discurre en un espacio marcado por el antagonismo –dominador/dominado-, y aunque estemos dispuestos al triunfo ubicados quizás en lo más alto de la rueda de la fortuna, a veces las posiciones se invierten y resultamos perdedores. Dicho lapso vivencial no es nada neutral, ahí coexiste el juego limpio pero también el sucio.

“Soledad, te siento”, óleo sobre tela, 2011. Foto LFQ. 

El artista y su propuesta
Conocí a José Miguel Rojas desde la década de los años ochentas del siglo pasado, cuando emergió en el panorama del arte local, y en esos liminares me fue tan borroso como los gestos de algunos de sus personajes de “El rostro de la violencia”, a veces su imagen se me disipaba por completo, pero de pronto, la luz de su personalidad avivaba y crecía con fuerza como lo hace con esta muestra. Sin embargo, puedo afirmar que hasta ahora se quién es y puedo caracterizar y sentir la fuerza de sus retantes propuestas; logro reconocer que gracias a la investigación curatorial y el espacio que el MBCCR le ofrece, hoy valoro las fichas con que emprende y sella el enigma del juego.



“Imágenes del poder”, acrílico sobre tela, 1998. Foto LFQ. 

El entorno vivencial donde creció y se formó, es un signo fundamental para intentar la lectura del arte que hoy muestra y sus aportes. Nace en San José, en 1959, en tiempos de enormes remezones en la esfera nacional e internacional, cuando fraguó la Guerra Fría, que influyó en el acomodamiento político-social y cultural de nuestra Costa Rica de la Segunda República, caracterizada por un Estado expansionista; fueron tiempos de amplia factura edilicia, pero también época de reverberación social, que, de alguna manera también aportó al sector cultural la creación del Museo de Arte Costarricense, el Ministerio de Cultura, la GANAC, la Galería Enrique Echandi donde él expuso en los años noventas, también se creó La Galería Nacional y el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.


 

“Luisa González, Roberto Mata, Armando Morales, José Luis Cuevas, César Vallejo, Pablo Neruda”, óleo, acrílico, carboncillo, betún de judea y tierra sobre tela, 2001. Foto LFQ. 

Mientras él crecía, se dieron fundamentales transformación del arte local, con el regreso al país a finales e inicios de los sesentas de artistas del Grupo Ocho, como Felo García, quien introdujo la Abstracción y la pintura Matérica; Manuel de la Cruz González introductor del Constructivismo y la Abstracción Geométrica.
Al estar José Miguel en edad de concluir sus estudios primarios y prepararse para iniciar la secundaria, se experimentó la primer gran sacudida al arte costarricense, cuyos caracteres costumbrista e impronta complaciente subsumían entre pasividad y nada. La Primera Bienal Centroamericana trajo en condición de jurados de la crítica de arte argentino-colombiana Marta Traba, quien abogó por la Nueva Figuración Latinoamericana, además de uno de los principales artistas de aquellas prácticas, el mexicano José Luis Cuevas y a Fernando De Sizyszlo.
Refiero estos acontecimientos pues fueron el entorno social, cultural y político que él conoció y que lo marcaron y, aunque la muestra presenta su producción de los últimos treinta años, su lenguaje ya hervía desde sus andanzas juveniles por aquel San José entre andamios y caracteres de trasformación. De 1973 a 1976 frecuentó la Casa del Artista para comenzar a forjar el gesto manifiesto en su dibujo; de 1978 a 1986 consolidó los estudios de licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, como también experimentó las nuevas tendencias del arte de los noventas con su estadía entre 1992 y 1995 en Alemania.

“Contraatacando, Cabeza de boxeador”, distintas técnicas, medidas, años. Fotos LFQ. 

Repito que las expresiones propias de su sensibilidad, en tanto el artista nunca está aislado de las situaciones vivenciales, y son fortalecidas por sus experiencias de aprendizaje, pero también asimiladas en lo visto, probado, sentido por su pensamiento analítico-deductivo, en tanto vivenció el impacto de la conmoción e intransigencias de las partes actuantes en esta sociedad -que también tematizaron otros jóvenes artistas de su generación (hablo de Manuel Zumbado, Sila Chanto, Miguel Hernández, Priscilla Monge, entre otros)-, y que él cohesionó con los acentos de su visión de mundo, sumado a lo formal e informal que la vida le enseñó de sus referentes estilísticos y conceptuales, leídos en la no linealidad advertida en Juego Sucio: el neofigurativismo, el neoexpresionismo, el pop, las técnicas del informalismo: Bacon con la persistencia del sentido emocional del espacio y los gestos atormentados, angustiados, convulsos, que también evoca a Willen de Kooning, Cobra y Karel Appel, pero también una importante intertextualidad traída del cine y la literatura de pensamiento crítico.



“El festín macabro”, óleo, acrílico y carboncillo sobre tela, 2003-2014. Foto LFQ.

El significado de las pugnas de poder
Evoco, a la distancia de tantos años, un discurso del Presidente José Figueres Ferrer cuando criticaba las estructuras de imposición de los poderosos -los “encorbatados” de anteojos oscuros para José Miguel-, decía don Pepe que éstos nos enseñaron a tener autos, como una figura de estatura social, cuando la gasolina era barata, pero de pronto, acabaron las tensiones Norte Sur, Este y Oeste, ellos tenían que fortalecer la industria automovilística para ocupar a los obreros que antes fabricaron armas, se acabaron los beneficios, el aparato estatal se contrajo, subieron los precios de los hidrocarburos y nos dejaron literalmente “guindando”, o como expresa ese decir popular: “viendo pal techo”, germen de la paradoja por el cual conocimos la estrechez de agudos desbarajustes en la economía planetaria, nuevas guerras y demás tensiones. Fue con ese discurso político que comprendí el asunto de la dominación neohegemónica y la asunción de “los encorbatados”, gerentes de la banca usurera que tanto aprieta a nuestros países por la dependencia no solo de sus eurodólares prestados, sino de sus productos impuestos por los más sofisticados mecanismos de seducción mercantil. ¿Acaso, no es todo esto, lo que anticiparon los artistas de la Nueva Figuración Latinoamericana de los setentas y ochentas que tanto detonó en Centroamérica, tanto como el creciente Conceptualismo de los ochentas, noventas y los dos mil, además del detrimento existencial del individuo ante el cambio de época, el acceso al nuevo milenio, y siempre nuevos instrumentos de dominación activados por la tecnología de punta?



“Flash a la perversidad”, óleo y acrílico sobre papel craft, 2006. Foto LFQ. 

Es ahí que comprendo el movimiento del jaque, la idea del combate, ataque y contraataque, táctica, hilo en tensión de los estrategas pintados en distintas técnicas de reinterpretación y reinvención del gesto gráfico o pictórico con otros leguajes, citas e intertextualidad de la historia del arte, el cine, la televisión, los video juegos, la animación, el comic, observados en “Retrato leal de una familia real” 2006, “Flash a la perversidad” también de 2006, una narrativa simbólica que replantea el discurso de las pugnas y vulnerabilidad de una sociedad confrontada, requerida, observada para dar explicación de lo poco o mucho que posea. No está exenta en esta remezón que tematiza Rojas la posición de la religión, la espiritualidad asumida o impuesta que también nos marca en la jugada de perder o ganar. Pero tampoco todo es tensión y violencia en esta muestra, también encontré un ángulo de lo visto con suma poesía en aquella serie de retratos de “Luisa González, Roberto Mata, Armando Morales, José Luis Cuevas, César Vallejo, Pablo Neruda”, óleos, acrílicos, carboncillos, con betún de Judea y tierra sobre tela del 2001.



“Retrato leal de una familia real”, acrílico sobre papel craft, 2006. Foto LFQ.  

“El sin nombre”, acrílico, carboncillo y grafito, 2006. Foto LFQ. 

Pero, “Soledad, te siento”…
Para acercarme a la pintura de José Miguel y comprender el constructo donde encaja su forma de arte, de ese ser humano afectado por las contingencias e incertidumbres de la cultura de fin e inicio de siglo y milenio: los antagónicos juegos de la creciente globalización, los incisivos juegos de neodominación que tensan los ejes entre sí y tematización del arte y la comunicación de masas: el cuerpo que no soy, el yo soy tu, vinculación, alteridad, otredad, el silencio subjetivo que habla a gritos y detona en la conciencia colectiva como un clamor y emocionalidad punzante hasta lo más recóndito de la psique e identidad humana, me mueve a comprender la naturaleza de la pieza aquella del 2011 –con que introduje este comentario-, que atañe a la psicología social, a las contradicciones en las relaciones de pareja, los conflictos por la inclusividad, o del siempre “fetiche urbano” cuando se predica que aquello que haga me afecta en mi propio nicho u horma, y por ello busca el “útero del mundo” para refugiarse de la gran rata –la hiena en el simbolismo de Rojas-, que roe entre los ductos y tuberías del desarrollo mundial, escurridiza como un boomerang que al tratar de sujetarlo entre nuestras manos hacedoras, también nos golpea.



Salas expositivas. Foto LFQ. 

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Luis Fernando Quirós

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Diseñar una cafetería

23.06.2014 | 09:34

José Rafael Brenes Silesky es Ingeniero Civil de profesión, graduado en la Universidad de Costa Rica, y aunque se sumió de lleno en el diseño estructural, construcción e incluso diseño de puentes y carreteras muy propios del perfil del ingeniero, en los últimos años ha venido involucrándose en el diseño de tiendas, tratando de explorar su beta creativa. Quiero tener esta conversación con él, para que nos relate cómo ha sido su aproximación al diseño, cómo se genera experiencia a partir del conocimiento de los materiales, las técnicas y tecnología de la construcción y su afinidad con la arquitectura; preguntarle quizás cómo hace para escuchar esa voz del material y afinar su sensibilidad para el color, la luz, el claroscuro, el deleite por el vacío cuando se conocen todos esos valores que emergen del espacio interior, para jugar creativamente a partir de la experiencia de haber vivenciado, palpado, tocado dichos materiales y sus calidades, que no es simplemente verlos, todo para satisfacer al usuario, al cliente y tener presencia en la vida cotidiana, en este caso, de un mall muy concurrido como es Multiplaza de Curridabat.

José Rafael Brenes Silesky, diseño de cafetería. Fotos cortesía del diseñador. 

LFQ: ¿Cómo fue tu acercamiento al diseño de una tienda, en este caso una cafetería?
José Rafael Brenes Silesky:
Mira, de estas tiendas he diseñado ya cinco. Toda mi vida me he sentido muy atraído por el diseño en general. La idea de crear cosas nuevas que produzcan sensaciones a las personas es apasionante. Incluso en el mas frio diseño estructural me genera esta sensación. Se me pidió una propuesta de estas cafeterías, basado en un lineamiento básico que la franquicia pide. Utilice un programa de diseño tridimensional (que yo solo aprendí a usar). La propuesta gustó, y luego pasamos por un proceso de ajuste en el que participaron tanto los dueños como la administración de cada Mall. La idea en este caso fue combinar el concepto tradicional de la franquicia con notas modernas asimiladas en mi lectura del entorno del Mall. Todo este proceso de mi parte es totalmente intuitivo, pues no tengo una formación formal en arquitectura, de formación formal soy ingeniero civil.


LFQ: ¿Qué media entre el diseñador y el cliente para alcanzar el éxito de un proyecto?
JRBS:
Pienso que entre ellos debe mediar, primero que nada, una relación relajada, jovial, de mucho diálogo. Solo así creo que se puede captar lo que tu cliente quiere, observar sus gustos, estilo de vida y, ¡hasta sus ideas fijas y obsesiones! Finalmente es el cliente quien disfrutará la obra. El éxito para mi es que el dueño se sienta a gusto en lo que te pidió, aunque no sea el estilo que el diseñador quiera, esa es la inteligencia del que crea.

José Rafael Brenes Silesky, diseño de cafetería. Fotos cortesía del diseñador.  

LFQ: ¿Posees alguna táctica en especial para emprender esa difícil negociación de conciliar tus ideas con las necesidades del cliente?
JRBS:
No tengo táctica en particular, pero trato de conocer la personalidad del cliente. Hay profesionales que le imponen su estilo y al final lo que se tiene es -por ejemplo-, una familia de gustos clásicos metida en una casa minimalista pero totalmente insatisfechos. El único contento es el diseñador. No creo en esas soluciones.


LFQ: ¿Cómo calza en todo ese proceso previo al diseño la creatividad y tu experiencia como ingeniero civil? Es una mezcla interesante, pero, ¿de qué manera aunar la ciencia y el arte? ¿Qué referentes podrías citar?
JRBS:
Toda la vida he vivido fascinado por el proceso creativo. Desde niño hacia pintura, acuarela, de universitario pasé por la danza, tango, tuve una cafetería, hice una obra de teatro dirigida por Haydee DeLev. Soy lo que en este país llamarían un bombeta, ¡jajajaja! Todas estas experiencias me han aportado imágenes y sensaciones. El ingeniero que soy me da un conocimiento detallado y racional de los materiales: resistencia, rigidez, flexibilidad, durabilidad, texturas, elaboración de modelos matemáticos de las estructuras. Mi gran referente en todo esto es el ser humano más completo que ha existido en este campo: Leonardo Da Vinci. No hace falta hablar de él.

José Rafael Brenes Silesky, diseño de cafetería. Fotos cortesía del diseñador.  

LFQ: ¿Cómo inicias un proyecto?, ¿dónde encuentras los activadores, la fuerza y la perspicacia para iniciar?
JRBS:
¡Me cuesta un mundo empezar! Paso días con una idea en la cabeza, doy vueltas como una gallina, hago mil cosas antes de comenzar a hacer la primera raya. Sin embargo cuando empiezo me apasiono, no paro.


LFQ: ¿Crees que los factores emocionales enriquecen el espacio y cargan tu selección de muebles, materiales, acabados, colores? ¿Cómo se logra, color, texturas, uso de imágenes, fotografías? ¿Qué estrategias posees para atraer el interés del usuario que anda sediento de un algo diferente que le active sus propias emociones? ¿Crees que es válido plantearse estos factores en un proyecto de diseño, sobre todo para un proyecto ubicado en un gran mal como Multiplaza, donde transitan miles de personas diariamente, o cómo llamaría Marc Auge “los no espacios” o “espacios del anonimato”? ¿Cómo implicar las emociones del usuario para que salga empoderado de la experiencia de visitar y ser usuario o cliente del lugar?
JRBS:
Claro, sin duda alguna para mí la creatividad es una respuesta emocional, es el primer paso. Estos lugares “no lugares” tienen un gran desafío: Llamar la atención, atraer y obviamente en este caso, vender (esto es todo un mundo aparte). Entra en juego la audacia, el atrevimiento en todos los aspectos para sacar de su mundo al transeúnte. Combinar colores, materiales y texturas que logren romper ese transitar distraído por el espacio impersonal del Mall. Eso en el individuo creativo apasiona, intriga, crea ansiedad, pero ese es el disfrute del proceso.

José Rafael Brenes Silesky, diseño de cafetería. Fotos cortesía del diseñador.  

Andar por la ciudad, recorrer los grandes centros comerciales repletos de personas deseosas de un algo que muchas siquiera saben qué es, o tienen una ligera sospecha, pero caminan, observan, encuentran y vuelven a buscar. El diseñador ocupa aquí una función fundamental, él tiene que saber de sicología social para cohesionar un concepto que sea leído y satisfaga a un usuario delante de tanta comunicación visual, requiere atraer la atención del caminante y buscador, manejar un espacio para hacerlo funcional y atractivo, con signos que pueden ser desde un mueble, un determinado mecanismo luminoso, un material, un color, una textura, una fotografía –como en este caso, dispuesta en lo alto del espacio-, se trata de una apariencia que funcione y a la vez intrinque con esas emociones para que el usuario emerja satisfecho del lugar que visitó y evoque lo suyo, lo que es propio y disfruta en su intimidad. Me encanta indagar estos y otros aspectos extra proyectuales, por lo que encontré en Brenes Silesky a un diseñador haciendo experiencia, motivo que aprovecho para que nos comparta su visión y el significado de su propio caminar en esos enormes espacios de la urbe contemporánea.

  

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Luis Fernando Quirós

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