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Abigail Reyes: PRELIBRI

14.07.2014 | 11:28

Una palabra está compuesta por signos que tienden del hilo de los significados, intersticios del lenguaje por donde se cuelan o absorben esos sentidos y contenidos de los vocablos, son porosos entre sí, sintagmas verbales que la artista salvadoreña Abigail Reyes hila, cose, borda en la intimidad o estado profundo de su ser, para no contaminar con lo pueril rutinario lo que ella encuentra con su forma de arte: poesía, detenimiento, vacío, espacio de realización o contradicción donde cualquier otro gesto que reverbere disturba esos hilos o PRELIBRI, exhibición en Sala 1.1, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo -MADC-, Julio-Agosto 2014, curada por María José Chavarría.

Vista de la Sala1.1 con Prelibri de Abigail Reyes. Fot6o LFQ.

Entre bordes de espumas
Al ingresar a la sala, y detenerme por un instante tratando de encontrar la quietud necesaria para sentir el pulso de lo expuesto, y como suele suceder, casi de inmediato, al sentir el fuerte oleaje de las interrogantes que avanzan y se devuelven chocando entre sí y se deshacen en un blancor de tejidos y bordados espumosos -evoco la imagen del “final más final” en “Thomas el Oscuro” de Maurice Blanchot-, me pregunto ¿qué motiva la búsqueda, la investigación que Abigail Reyes emprende en el arte contemporáneo? Y, ¿qué encuentra? ¿Cómo lo caracteriza y prepara para compartirlo con un visitante al museo deseoso de catar esos númenes? ¿Cuál es la naturaleza de su abordaje a tales esencias visuales? ¿Cómo describe el artefacto artístico donde encaja esos contenidos? ¿Cómo carga de significados a esos signos que componen la poética de su obra? ¿Qué implica el verbo, lo que activa la construcción conceptual de su muestra?

Prelibri. Tela e hilo, bordado a mano, 2013. Foto LFQ.

Las respuestas están ahí, todo nace de la reflexión y análisis quizás hasta autobiográfico donde el centro es la evocación: rememorar sus vivencias del pasado, su hogar, el bordar y tejer de su abuela, el fuerte signo de la aguja para arreglar las telas rotas por las inclemencias de la vida; quizás por eso en uno de sus textos aborda un incisivo párrafo de Louise Bourgeois: “Siempre he sentido fascinación por la aguja, por el poder mágico de la aguja. La aguja se utiliza para reparar el daño. Es una reivindicación del perdón”.

Prelibri. Papel carbón mecanografiado, 2013.  Foto LFQ.

PRELIBRI
Al leer el título de la propuesta, de inmediato pienso en Bruno Munari en su libro ¿Cómo nacen los objetos?, cuando presentó un compendio de experiencias donde se generan constructos gráficos a partir de la idea de dar vuelta a la página, sin que exista escritura, y si ese existiera, sean solo signos cargados de una idea que se desarrolla de principio a fin, pero como dije sin mediar la lengua escrita.

Papel de archivo 100% algodón cortado con láser, 2013. Foto cortesía del MADC.

En otro plano temático, con el auge de la alta tecnología de impresión, la imprenta quedó sumida en la memoria borrosa de un tiempo, lo mismo sucedió con la fotomecánica en aquellos procesos pre-prensa de la industria gráfica, y lo que fue la cámara analógica para la fotografía. ¿Será a esa remezón a la que se refiere con la pieza donde unos tipos móviles de metal componen la frase “Ningún dolor se olvida”, proponiendo el discurso del extrañamiento, la interiorización, ante dichas transformaciones que el universo digital imprime a la cultura y a esta sociedad tan cambiante como la que nos tocó vivir a los contemporáneos? Y, ¿cuál es el significado de verter aquellos caracteres tipográficos de corte láser en una cajita, como para deconstruir la escritura, subvirtiéndo la misma experiencia del lenguaje -central a la comunicación humana-, para punzarnos a nosotros los espectadores y sumirnos en la reflexión? Ese mismo día, antes de visitar el museo para apreciar la exposición había estado con unos amigos que experimentaron el paso de la vieja imprenta de tipos móviles –como los que exhibe Abigail en Prelibri formando una frase-, a la del litho-offset, y ahora ante lo digital quedaron conmocionados sin saber qué hacer, preguntándose ¿cómo reinventar su negocio para continuar ganándose la vida con esta industria, tal y como lo hicieron durante toda su vida?

Prelibri. Tela e hilo. Foto cortesía del MADC. 

El retorno de los oleajes
Ahí mismo, en esa detención que suscita enfrentarse a los signos que cuelgan del hilo de los significados, vuelvo a preguntarme acerca de la manera de explicar –por parte de la artista centroamericana-, el proceso de creación: ¿Cómo inicia, dónde encuentra las ideas y referentes, cómo las teje para edificar su concepto? ¿De qué manera plantea la necesidad de activar los sentidos perceptivos del espectador, para que emerja empoderado al visitar la muestra? Las respuestas, repito, están ahí, están en la manera de realizar aquella pieza formada por hojas de papel cuadriculado donde el hilo bordea dicha retícula generando sensibles aproximaciones a la geometría; están en la gracia de instalar las piezas o “pre-libris”, para tocarnos en lo más profundo de cada quien; están en la pureza de la técnica de realización; están en el pensamiento que permanece adherido a cada trazo del hilo, en cada pliegue de esas palabras por los cuales se escapa furtiva la memoria, la suya, la mía, la de todos.

Prelibri. Tipos de imprenta, hilo, caja, 2013. Foto cortesía del MADC. 

También me parece necesario señalar la importancia que tiene, en una obra tan centrada en el sujeto ante la existencia, la investigación autoreferencial, aquella que conduce el proceso previo a la conceptualización de esta propuesta tan de carácter intimista y autobiográfica: “Recuerdo a mis abuelas cosiendo a mano todo, todo el tiempo. 
Recuerdo sus trenzas de hilos de muchos colores. 
Recuerdo el silencio y concentración a la hora de bordar o coser, como si de ello dependiera la vida, como si entre quién ejecuta la acción con la aguja y el objeto acribillado a puntadas, existiera una compleja relación por crearlo o repararlo; cierto apego, cierta resistencia a verlo desaparecer. Y es que cuando las pérdidas son muchas, el ser humano se aferra al objeto como representación de aquello que no está” –vuelvo a citar el texto con el cual Aigail presenta su muestra.

Prelibri. Papel cuadriculado e hilo, 2013. Foto LFQ. 

El retiro de las aguas en el día final
Al ingresar a la sala y acercarme a lo expuesto tratando de dilucidar los anclajes con que Abigail Reyes produce su obra, rondaron estas y otras preguntas que pretenden respuestas, que marcaron el acercamiento a su forma de pensar, con el cual cala una manifestación nada tibia, nada leve, y donde creo que dicho sentido de “silenciosa quietud” se vuelve instigador, en tanto la acción del corte láser o esos agujazos con que marca la tela o el papel, cala e imprime, se nos devuelven a nosotros los espectadores quienes no salimos nada ilesos: en tanto permanezcan heridas sin suturar en nuestras pieles o carnosidades, pero también en las del alma, se comprueba que “aquello que duele, jamás se olvida”.

 

  

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Luis Fernando Quirós

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Tome Asiento: poética del sentarse

12.07.2014 | 10:27

Klaus Steinmetz Contemporary abrió el pasado 10 de Julio 2014, Tome asiento: una muestra de sillas, con la participación de diseñadores, artistas, arquitectos y grupos creativos, entre ellos: JUAN ROBLES, CLOUD 9, MONTSERRAT MESALLES, DIEGO VAN DER LAAT, NALAKALU, AIMEE JOARISTI, JANINE SCHNEIDER, MARCO MORA, FABIAN VILLAMICHEL, MAD LIVING, ANDRES CAÑAS, JOSE PABLO ALVARADO, MARGREET WIELEMAKER, CATHERINE ROMAN, PAMELA HERNANDEZ, FEDERICO CHAVES, RODOLFO MORALES y ANGEL LARA. Esta apertura me parece fundamental en la medida que nos permite visibilizar la producción creativa de nuestros diseñadores locales, valorar sus productos, y constatar el estado actual del diseño en Costa Rica.

Aimee Joaristi. Sillas de Alambre. Instalación con fotografías, sillitas de alambre y texto escrito a mano. Foto LFQ. 

Participantes y propuestas
La diseñadora de interiorismo Aimee Joaristi presenta un conjunto fotográfico en vitrina donde enmarca, además de dos sillitas con los cierres metálicos del corcho, unas imágenes donde el alambre se vuelve gesto y visiones exacerbadas por el acicate: el “champán”, la celebración, el jolgorio. Nos habla del acto imaginativo de aprovechar un material y una idea expuestas con esmero y buen gusto.

La mecedora “Armonía” de Nalakalú, presentada por un grupo de ebanistas y diseñadores encabezados por Víctor Julio Araya, es una pieza que centra la atención del evento por sus acabados, amigabilidad de tratamientos y materiales, ergonomía, en cuyos elementos comunicantes existe, además de armonía, una reverberación propia de la cromática de la madera y los tintes naturales. Es una tipología del mueble que emplaza a aquel producto artesanal que se ofrecía como única opción al turismo, con un diseño que exalta la belleza del material y la innovación del producto cultural y vernáculo.

NALAKALÚ. Mecedora Armonía. Diversas maderas. Foto LFQ. 

Montserrat Mesalles. Tuborete. Tubería industrial. Foto LFQ. 

“Tuborete” de Montserrat Mesalles denota la visión imaginativa de la diseñadora para reinventar objetos, en este caso ductos industriales con los cuales mentaliza la función de sentarse sobre la metáfora: un tubo que emerge de la pared, propio de lo arqueológico industrial, cargando de una segunda vida creativa a estos objetos encontrados.

Pamela Hernández, de Re-Proyectos, exhibe “Sin título”, ejemplo vivo de cómo transformar la basura o desperdicios que a veces observamos tirados en los rincones del trazado urbano como un signo contradictorio del desarrollo tecnológico, y que ella reinventa con función, uso, creatividad transformada en muebles.

Pamela Hernández. Sin Título. Estructuras de antiguas computadoras, metales y telas. Foto LFQ. 

El diseñador interiorista Marco Mora expone una pieza de recuerdo: “Mi primer TV”; evoca el sillón de los cincuentas y sesentas del siglo pasado y la llegada de la televisión al país, cuando se disponía en la sala de estar en tanto era un aparato –en esos años-, símbolo de estatura social. Es una pieza que provoca extrañamiento, muy bien interpretado con esas diagonales en el tapiz y el color rojo/negro, juego instigador, beligerante, también travieso, pero sobre todo de buen gusto.

Marco Mora. Mi primer TV. Asiento intervenido con nueva tapicería. Foto LFQ. Y, Margreet Wielemarker. Mamá Grande. Asiento encontrado e intervenido. Foto LFQ. 

 “Mamá Grande” de Margreet Wielemaker demuestra que aquellos objetos a veces abandonados en las calles de la ciudad pueden transformarse al disponerlos en otros espacios e interioridad, cuando son intervenidos con gracia y cargados con la evocación, en este caso, de la ternura materna o de la abuela, como si estuviéramos sentados en sus regazos, que brindan seguridad y atino ante los grandes asechos cotidianos a esta sociedad contemporánea.

Federico Chaves, La Maquinita, presenta “S-01/S-02”, con una estructura de tubo de hierro galvanizado y el uso de niples y uniones tan propios de la fontanería, genera una alternativa delante de la enorme tipología mobiliaria presente en el mercado que se insertan en nuestras habitaciones con poco interés y sin provocar algún punto de reflexión.

Mario Arias –MAD Living, Banca Birriz. Piezas de durmientes del ferrocarril. Foto LFQ. 

La “Banca Birriz” de Mario Arias de MAD Living, observa el gusto por el contraste de los materiales, en este caso utiliza unos tablones de esos bruñidos y desgastados por el tiempo –aclara que provienen de los durmientes del ferrocarril al Atlántico, construido en 1989-, y el vaciado en molde de un acabado similar al mármol martelinado.

“Santa y Sagrado” juega con el sentido de religiosidad de la imaginería popular. María José Marín y Belén González de “Sofía Interiorismo”, brindan un rasgo de desenfado de lo que acostumbramos a apreciar en el mueble, en este caso con íconos que subvierten al producto mismo y lo elevan al espacio de lo artístico.

María José Marín y Belén González. Santa y Sagrada. Sillas antiguas intervenidas. Foto LFQ. 

Aborígen de Rodolfo Morales, es ya un ícono del mueble vernáculo, por el material con que lo obtiene en este caso chonta de pejibaye –Bactriz gassipaes- y su forma evocativa de lanzas y flechas utilizadas por nuestros pueblos originarios en la casería y defensa. La pieza original, de enorme impacto formal y técnico, totalmente en madera de pejibaye, obtuvo el Gran Premio de la Bienal del Mueble en 2010, organizada por la escuela de Diseño de Productos de VÉRITAS.

Rodolfo Morales. Aborígen. Silla con madera de pejibaye. Foto LFQ. 

La “u+n chair/chaise” de Janine Schneider, JSARQ, es una propuesta doble, en tanto por un lado es una “chaise lounge” y por otro asiento. Está construida en planos seriados de madera contrachapada espaciados para hacer circular el aire y restarle pesantez al mueble, carácter que la vuelve una propuesta ágil, dual y de apariencia muy actual.

“Unípodé -Un perchero para el cuerpo-, de Diego van der Laat -“sanjosérevés”-, advierte el carácter contemporáneo del mueble que genera la tensión de la dualidad, de ser perchero y a su vez apoyo para el cuerpo. Hoy en día, sobre todo en edades juveniles, durante fiestas y reuniones, experimentan una posición de pié pero apoyados en algo. La propuesta es marcada por la sobriedad minimalista.

José Pablo Alvarado. Kékóldi. Asiento. Y, Fabián Villamichel, Renato Sáenz, Alaín Coto, y Javier Claré. Silla Prototipo. Madera en planos seriados. Foto LFQ. 

“Silla Prototipo” de Fabián Villamichel -Modus operandi-, Renato Sáenz, Alaín Coto, y Javier Claré, trata de una exploración formal con planos seriados de corte lasser para brindar una sentada cómoda y ergonómica; es una idea clásica de la silla renovada para adoptar el lenguaje actual, gracias al uso de la tecnología que lo define.

Lo interesante y que rescato de esta pieza “Kékóldi” de José Pablo Alvarado –All Be Design-, pero que he visto ya en varias exhibiciones anteriores, es el uso de materiales y procesos artesanías de los indígenas autóctonos que elaboran la palma y los tejidos con fibras naturales.

“Metamorfósis” de Juan Robles, de Juan Robles Arquitectos, es un acercamiento a la deconstrucción que intrinca con las superficies adyacentes, generadoras de cierta ilusión poliédrica. Ese gesto inconcluso la vuelve incisiva y hasta nos desestabiliza su activo equilibrio.

En el espacio de Klaus Steinmetz Contemporary, se presenta la propuesta, también minimalista de Catherine Román, quien exhibe un mueble en madera y tubo metálico de fuerte tensión ortogonal, elegante y sobrio.

Janine Schneider. U+n chair / chaise. Secciones de playwood. Foto LFQ. Y, Diego van der Laat. UNÍPODÉ, un perchero para el cuerpo. Foto LFQ. 

Juan Robles. Metamorfósis. Varios materiales con acabado en pintura de carrocería. Vistas parciales de la sala expositiva, Y, Catherine Román. Silla. Madera y metal. Foto LFQ. 

Motivos para pensar en la muestra
Aunque hace ya casi treinta y cinco años que el diseño industrial interesa a la industria y cultura nacional, pareciera que la profesión cuya área de producción de mobiliario es fundamental, aún no alcanza la tan esperada presencia. La muestra -la señalo como importante-, en tanto amplía la cobertura de esta reconocida galería en la zona de Escazú, pero en el fondo no observo en lo expuesto el manejo de materiales y tecnología actual en la fabricación de la silla; dichos materiales y tecnologías son sorprendentes, pero pareciera que, por lo menos acá en Costa Rica, solo se conoce la madera. Uno se pregunta si es que ese es precisamente el carácter que define al diseño local: piezas únicas, reutilización de materiales, u objetos de esos que quedaron en desuso y son reinventados bajo esta práctica creativa, que tiene mucho de arte contemporáneo, pero poco del diseño de productos innovadores y de punta.

Otro de los aspectos medulares del exhibir diseño, y que me parece necesario observar, es la exposición una vez más de modelos con ese carácter de prototipos ya exhibidos en otras ferias u eventos anteriores. Cuando los diseñadores no demuestran aportar nuevas ideas, investigación constante y consistente que alimente la producción, uno piensa en un estado del diseño estancado. Implica recordar el principio de innovación y calidad por el cual debe velar siempre el diseñador, como actor de cambio con responsabilidad de transformar creativamente el entorno y por ende la cultura. Abrir al diseño el espacio expositivo es plausible y oportuno para conquistar de manera positiva la conciencia de los potenciales consumidores del producto, activados por la huella cultural que significa exhibir en esta importante galería.

 

  

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Luis Fernando Quirós

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"PRELUDIO" PACO Y MANOLO

09.07.2014 | 04:44

Preludio, de Paco y Manolo
Con la colaboración de Nauzet Mayor

Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 27 de junio
Hasta el 8 de agosto

“Lo único que merece la pena vivir en la vida es la posibilidad de experimentar de vez en cuando un momento perfecto. Y tal vez incluso más que eso, tener la capacidad de recordar esos momentos en su totalidad, contemplarlos como joyas” (Paul Bowles, ‘La casa de la araña’).

Todo el trabajo de los artistas Paco y Manolo ha girado en torno a los mismos temas: “la fugacidad de los momentos vividos, la intensidad del encuentro y la oscuridad de la pérdida”, explica Ismael Chappaz, co-director de Espai Tactel. “Esta oscuridad”, continúa diciendo, “desde el punto de vista de su propia existencia, fue el motivo principal de su anterior exposición en Espai Tactel, de Valencia, y Addaya, en Mallorca, ‘Memento Mori’, donde la sensación de ‘nos queda menos tiempo del que hemos vivido’ dio lugar a un trabajo mucho más oscuro y amargo”.

En ‘Preludio’, Paco y Manolo trabajan los dos aspectos. Por un lado, señala Chappaz, “juegan con las imágenes que nos enseñan la felicidad del momento vivido y las mezclan con reflejos y distorsiones para así convertirlas en espejismos. Finalmente, una serie de imágenes, a la manera de los larvae convivalis, les animan a aumentar esa sensación de felicidad, dando lugar a la fugacidad de la existencia”.

Según los artistas, “la vida es el preludio de ese momento en el que la pérdida (del amor, de la
juventud, de la belleza) es el mayor de los males a los que nos hemos de enfrentar”.

La comisaria Marisol Salanova alude a Borges, cuando decía que la muerte es una vida vivida y la vida es una muerte que viene. “Paco y Manolo nos presentan escenas de juventud, goce y belleza como preludio al desvanecimiento en un ejercicio de hermenéutica del cuerpo donde los estereotipos no tienen cabida”.

“Las vulnerabilidades del cuerpo”, prosigue Salanova, “y la identidad son un tema recurrente en la obra de esta pareja de fotógrafos catalanes conocidos sobre todo por los retratos que han realizado a lo largo de más de quince años. Si ya habían explorado la sensación de que el tiempo se nos escapa y es el cuerpo quien constantemente nos lo señala durante una primera muestra en Espai Tactel titulada ‘Memento Mori’, ahora vuelcan su talento en una segunda individual, donde podemos disfrutar de sus fotografías y una puntual colaboración escultórica con el artista canario residente en Mallorca Nauzet Mayor”.

+info:
www.espaitactel.com

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Tactelgraphics Studio

Tactelgraphics

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JUANMA BY EL CUCO SS15 | 080 Barcelona Fashion

07.07.2014 | 11:27

Juanma Granero (Barcelona, 1978) es el nombre del diseñador catalán detrás de JUANMA BY EL CUCO. Éste año la firma ha estado presente por primera vez en la 080 Barcelona Fashion con sus propuestas para Primavera-Verano15.

DICOTOMIA es el nombre de una colección que despunta por su patronaje. Un juego constante entre rigor y forma, entre pulcritud sobria y texturas.

Entre sus propuestas, un marcado hilo conductor: la luminosidad del blanco y la asimetría. Los contrastes de la mano de estampados sutiles y bloques de color en azul Klein, mostaza y el siempre presente negro. Firmes y contundentes.

Cómplices en su geometría, estas piezas encajan perfectamente y construyen un equilibrio sofisticado que da voz a una mujer fuerte, segura e independiente.
 

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Fashion

Laia Encinas

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José Miguel Rojas: Juego Sucio

04.07.2014 | 10:04

Al visitar “Juego Sucio”, exhibición del costarricense José Miguel Rojas en las salas de exposiciones temporales de los Museos del Banco Central –MBCCR-, del 12 junio al 12 octubre 2014, curada por María José Monge, tal y como suele suceder cuando lo observado activa la toma de conciencia donde conocer, relacionar, indagar e intrincar con lo expuesto, pues, si fuera de otra manera, en mi caso personal lo visto no movería en absoluto a escribir reflexión alguna. Tal desafío activa un mapeo de interrogantes acerca de la naturaleza misma del arte; suelo peguntarme ¿qué motiva los cuestionamientos planteados e impregnar con el lenguaje, en este caso, la pintura?, ¿cómo, cuándo y en qué condiciones adquirió esos conocimientos para crecer como artista quien se manifiesta con tal estética?, ¿cuáles fueron los caracteres del entorno en que creció y de donde emergió con una indumentaria suya que le presenta ante una sociedad que lo observa?, ¿de dónde proviene esa visión de un ser humano conmovido, desdibujado hasta la raíz ontológica del ser por las contingencias del diario vivir?

“Autorretrato”, serigrafía, 1994. Foto LFQ. 

Al dar mis primeros pasos por las salas expositivas, entre textos, fichas técnicas, y cuadros del eje “Sin eco en otro cuerpo”, el simbolismo de la sensualidad y la sexualidad humana, me engulló en la evocación de una lectura de juventud, donde merodeó aquel bicho kafkiano que aterrorizado se movía por las paredes de la habitación tratando de comprender el por qué de sus extremas condiciones. Ahí mismo, a unos cuantos pasos encontré uno de los cuadros adosado a la pared pintada de rojo escarlata, decisión museográfica quizás para enmarcar la pregunta central de la muestra: ¿por qué él, el pintor, se autorretrata sumido en un espacio silencioso pero emocionalmente activo, desnudo, desarmado ante las vicisitudes e incertidumbres de un ser actuante en una sociedad compleja como la que nos toca vivir en la actualidad?

Los caracteres del juego implican la existencia que discurre en un espacio marcado por el antagonismo –dominador/dominado-, y aunque estemos dispuestos al triunfo ubicados quizás en lo más alto de la rueda de la fortuna, a veces las posiciones se invierten y resultamos perdedores. Dicho lapso vivencial no es nada neutral, ahí coexiste el juego limpio pero también el sucio.

“Soledad, te siento”, óleo sobre tela, 2011. Foto LFQ. 

El artista y su propuesta
Conocí a José Miguel Rojas desde la década de los años ochentas del siglo pasado, cuando emergió en el panorama del arte local, y en esos liminares me fue tan borroso como los gestos de algunos de sus personajes de “El rostro de la violencia”, a veces su imagen se me disipaba por completo, pero de pronto, la luz de su personalidad avivaba y crecía con fuerza como lo hace con esta muestra. Sin embargo, puedo afirmar que hasta ahora se quién es y puedo caracterizar y sentir la fuerza de sus retantes propuestas; logro reconocer que gracias a la investigación curatorial y el espacio que el MBCCR le ofrece, hoy valoro las fichas con que emprende y sella el enigma del juego.



“Imágenes del poder”, acrílico sobre tela, 1998. Foto LFQ. 

El entorno vivencial donde creció y se formó, es un signo fundamental para intentar la lectura del arte que hoy muestra y sus aportes. Nace en San José, en 1959, en tiempos de enormes remezones en la esfera nacional e internacional, cuando fraguó la Guerra Fría, que influyó en el acomodamiento político-social y cultural de nuestra Costa Rica de la Segunda República, caracterizada por un Estado expansionista; fueron tiempos de amplia factura edilicia, pero también época de reverberación social, que, de alguna manera también aportó al sector cultural la creación del Museo de Arte Costarricense, el Ministerio de Cultura, la GANAC, la Galería Enrique Echandi donde él expuso en los años noventas, también se creó La Galería Nacional y el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.


 

“Luisa González, Roberto Mata, Armando Morales, José Luis Cuevas, César Vallejo, Pablo Neruda”, óleo, acrílico, carboncillo, betún de judea y tierra sobre tela, 2001. Foto LFQ. 

Mientras él crecía, se dieron fundamentales transformación del arte local, con el regreso al país a finales e inicios de los sesentas de artistas del Grupo Ocho, como Felo García, quien introdujo la Abstracción y la pintura Matérica; Manuel de la Cruz González introductor del Constructivismo y la Abstracción Geométrica.
Al estar José Miguel en edad de concluir sus estudios primarios y prepararse para iniciar la secundaria, se experimentó la primer gran sacudida al arte costarricense, cuyos caracteres costumbrista e impronta complaciente subsumían entre pasividad y nada. La Primera Bienal Centroamericana trajo en condición de jurados de la crítica de arte argentino-colombiana Marta Traba, quien abogó por la Nueva Figuración Latinoamericana, además de uno de los principales artistas de aquellas prácticas, el mexicano José Luis Cuevas y a Fernando De Sizyszlo.
Refiero estos acontecimientos pues fueron el entorno social, cultural y político que él conoció y que lo marcaron y, aunque la muestra presenta su producción de los últimos treinta años, su lenguaje ya hervía desde sus andanzas juveniles por aquel San José entre andamios y caracteres de trasformación. De 1973 a 1976 frecuentó la Casa del Artista para comenzar a forjar el gesto manifiesto en su dibujo; de 1978 a 1986 consolidó los estudios de licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, como también experimentó las nuevas tendencias del arte de los noventas con su estadía entre 1992 y 1995 en Alemania.

“Contraatacando, Cabeza de boxeador”, distintas técnicas, medidas, años. Fotos LFQ. 

Repito que las expresiones propias de su sensibilidad, en tanto el artista nunca está aislado de las situaciones vivenciales, y son fortalecidas por sus experiencias de aprendizaje, pero también asimiladas en lo visto, probado, sentido por su pensamiento analítico-deductivo, en tanto vivenció el impacto de la conmoción e intransigencias de las partes actuantes en esta sociedad -que también tematizaron otros jóvenes artistas de su generación (hablo de Manuel Zumbado, Sila Chanto, Miguel Hernández, Priscilla Monge, entre otros)-, y que él cohesionó con los acentos de su visión de mundo, sumado a lo formal e informal que la vida le enseñó de sus referentes estilísticos y conceptuales, leídos en la no linealidad advertida en Juego Sucio: el neofigurativismo, el neoexpresionismo, el pop, las técnicas del informalismo: Bacon con la persistencia del sentido emocional del espacio y los gestos atormentados, angustiados, convulsos, que también evoca a Willen de Kooning, Cobra y Karel Appel, pero también una importante intertextualidad traída del cine y la literatura de pensamiento crítico.



“El festín macabro”, óleo, acrílico y carboncillo sobre tela, 2003-2014. Foto LFQ.

El significado de las pugnas de poder
Evoco, a la distancia de tantos años, un discurso del Presidente José Figueres Ferrer cuando criticaba las estructuras de imposición de los poderosos -los “encorbatados” de anteojos oscuros para José Miguel-, decía don Pepe que éstos nos enseñaron a tener autos, como una figura de estatura social, cuando la gasolina era barata, pero de pronto, acabaron las tensiones Norte Sur, Este y Oeste, ellos tenían que fortalecer la industria automovilística para ocupar a los obreros que antes fabricaron armas, se acabaron los beneficios, el aparato estatal se contrajo, subieron los precios de los hidrocarburos y nos dejaron literalmente “guindando”, o como expresa ese decir popular: “viendo pal techo”, germen de la paradoja por el cual conocimos la estrechez de agudos desbarajustes en la economía planetaria, nuevas guerras y demás tensiones. Fue con ese discurso político que comprendí el asunto de la dominación neohegemónica y la asunción de “los encorbatados”, gerentes de la banca usurera que tanto aprieta a nuestros países por la dependencia no solo de sus eurodólares prestados, sino de sus productos impuestos por los más sofisticados mecanismos de seducción mercantil. ¿Acaso, no es todo esto, lo que anticiparon los artistas de la Nueva Figuración Latinoamericana de los setentas y ochentas que tanto detonó en Centroamérica, tanto como el creciente Conceptualismo de los ochentas, noventas y los dos mil, además del detrimento existencial del individuo ante el cambio de época, el acceso al nuevo milenio, y siempre nuevos instrumentos de dominación activados por la tecnología de punta?



“Flash a la perversidad”, óleo y acrílico sobre papel craft, 2006. Foto LFQ. 

Es ahí que comprendo el movimiento del jaque, la idea del combate, ataque y contraataque, táctica, hilo en tensión de los estrategas pintados en distintas técnicas de reinterpretación y reinvención del gesto gráfico o pictórico con otros leguajes, citas e intertextualidad de la historia del arte, el cine, la televisión, los video juegos, la animación, el comic, observados en “Retrato leal de una familia real” 2006, “Flash a la perversidad” también de 2006, una narrativa simbólica que replantea el discurso de las pugnas y vulnerabilidad de una sociedad confrontada, requerida, observada para dar explicación de lo poco o mucho que posea. No está exenta en esta remezón que tematiza Rojas la posición de la religión, la espiritualidad asumida o impuesta que también nos marca en la jugada de perder o ganar. Pero tampoco todo es tensión y violencia en esta muestra, también encontré un ángulo de lo visto con suma poesía en aquella serie de retratos de “Luisa González, Roberto Mata, Armando Morales, José Luis Cuevas, César Vallejo, Pablo Neruda”, óleos, acrílicos, carboncillos, con betún de Judea y tierra sobre tela del 2001.



“Retrato leal de una familia real”, acrílico sobre papel craft, 2006. Foto LFQ.  

“El sin nombre”, acrílico, carboncillo y grafito, 2006. Foto LFQ. 

Pero, “Soledad, te siento”…
Para acercarme a la pintura de José Miguel y comprender el constructo donde encaja su forma de arte, de ese ser humano afectado por las contingencias e incertidumbres de la cultura de fin e inicio de siglo y milenio: los antagónicos juegos de la creciente globalización, los incisivos juegos de neodominación que tensan los ejes entre sí y tematización del arte y la comunicación de masas: el cuerpo que no soy, el yo soy tu, vinculación, alteridad, otredad, el silencio subjetivo que habla a gritos y detona en la conciencia colectiva como un clamor y emocionalidad punzante hasta lo más recóndito de la psique e identidad humana, me mueve a comprender la naturaleza de la pieza aquella del 2011 –con que introduje este comentario-, que atañe a la psicología social, a las contradicciones en las relaciones de pareja, los conflictos por la inclusividad, o del siempre “fetiche urbano” cuando se predica que aquello que haga me afecta en mi propio nicho u horma, y por ello busca el “útero del mundo” para refugiarse de la gran rata –la hiena en el simbolismo de Rojas-, que roe entre los ductos y tuberías del desarrollo mundial, escurridiza como un boomerang que al tratar de sujetarlo entre nuestras manos hacedoras, también nos golpea.



Salas expositivas. Foto LFQ. 

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Luis Fernando Quirós

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