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… y se hizo la luz

Cuando uno piensa que puede hacer en una tarde milanesa sin programas le vienen a la mente los museos, las galerías de arte y las muchas calles comerciales que la ciudad esconde en su interior. ¿Y cómo se pueden combinar todas las opciones en un solo lugar? La respuesta es inmediata: Fundación Prada. Dicha fundación nace en 1993 por voluntad de Miuccia Prada y Patrizio Bertelli, quienes llevan las riendas del gigante milanés de la moda.

Por el espacio ex-industrial que la fundación utiliza para realizar sus exposiciones han pasado artistas como Anish Kapoor (famoso por sus esculturas de gran escala) o Louise Bourgeois (la artista que proyectó la escultura con forma de araña que encontramos al lado del Guggenheim de Bilbao), entre tantos otros. Hace dos años vimos la presentación de la nueva sede de la fundación que el arquitecto holandés Rem Koolhaas hizo personalmente en uno de los edificios que pretenden restaurar (work in progress).

Aunque la fundación no tenga una exposición constantemente abierta al público, lo que si podemos visitar cualquier día del año es una instalación artística permanente en una iglesia del barrio milanés de Chiesa Rossa. Cuando me doy cuenta de que el artífice de dicha instalación fue el americano Dan Flavin mi mente viaja automáticamente en el tiempo para recuperar los recuerdos aún existentes de la retrospectiva que la Hayward Gallery de Londres le dedicó en el 2006.

El tranvía número 3 nos lleva directamente desde el Duomo hasta dicha iglesia, y ya desde fuera entrevemos un resplandor de luz de neón que las cristaleras de la iglesia permiten pasar al exterior. Este resplandor equivale a la llamada de las campanas para que los fieles vayan a rezar, sólo que en este caso la llamada va dirigida a los fieles del arte, del diseño o de la arquitectura. Y como buenos feligreses acudimos a la llamada del señor Flavin. La puerta entreabierta nos desconcierta, ¿cómo es posible que de un ingreso de estilo neo-románico salga luz fluorescente de cada uno de los colores primarios?

La respuesta la encontramos en el interior. Desde 1997 la iglesia acoge la instalación Untitled del artista minimalista Dan Flavin, cuyo proyecto, estimulado por una carta del párroco a Flavin, fue completado dos días antes de la muerte del mismo. La instalación permanente consta de tubos de neón azules en la nave central, rojos en los laterales y color amarillo oro en el ábside. El párroco cuenta que en su día le pidieron a Flavin hacer un acto de coraje: traer la luz a la iglesia. Él contestó proponiendo la luz del día. La luz que comienza siendo débil al amanecer, convirtiéndose en luz rosácea pálida cuando el sol se pone.

En el suelo vemos trazado un laberinto circular en acero, con un diámetro casi del tamaño de la nave, que uno debe atravesar para adentrarse en el espacio. Os invito a perderos en la casi surreal y siempre artística experiencia de ver una instalación de Dan Flavin en un entorno “divino”.

Gracias al párroco por su colaboración y por la información proporcionada.

Fotografías de Alfonso Martínez Vega
  

2 opiniones en “… y se hizo la luz”

  1. gracias Olaya…se agradecen los comentarios positivos…espero convenceros a todos los lectores para que os paseis por Milano. Saludos!

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