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Carta post navideña a los Reyes Magos

Apreciados Reyes Magos, una vez pasada toda la vorágine consumista, y ya liberados de vuestra importante carga de trabajo, me dirijo a vosotros para haceros llegar mis observaciones sobre la pasada campaña navideña.

En primer lugar, os pediría que llegarais a un acuerdo con vuestro principal competidor, Papá Noel, y que en aquellas familias donde se prefiere que los regalos lleguen a través de él, vosotros renunciéis a entregar regalos (y viceversa). No es sostenible este ritmo de consumo y en la vida real, cuando un competidor gana y consigue un mercado no hay espacio para dos. Particularmente deciros que yo os prefiero a vosotros.

Me gustaría si es posible, que incidierais en los días previos a la campaña sobre los distribuidores; no sé qué hacer con tanto catálogo de juguetes, tengo prácticamente uno por cada distribuidor, llegan a mi hogar cual guía telefónica y, francamente, una vez analizados todos son iguales, incluso en los colores azul y rosa que utilizan para separar los juguetes de forma sexista.

Sobre los lineales de juguetes, pediría que no fueran un reflejo directo de los anuncios televisivos, a más minutos televisivos, mayor longitud de lineal; esto unifica la compra y en consecuencia unifica a nuestros hijos. Cuesta mucho encontrar artículos diferenciados, que propongan nuevas propuestas de juego. No sé si todos compramos los mismos juguetes porque realmente son los mejores, o porque son los que tenemos accesibles y nos hacen comprar.

Quisiera haceros una reflexión sobre las cajas de los juguetes; nunca vi un embalaje tan grande para tan poco contenido; si consiguierais aportar un poco de racionalidad en este tema, vuestros camellos moverían menos aire y mayor valor real de juego, y eso que la mayoría de juguetes vienen de China. Y qué decir de la decepción de los niños cuando abren esas cajas maravillosas con un contenido tan escaso y diferente de las ilustraciones del exterior. Quizás estas estrategias tienen algo que ver con esa actitud de los niños de que sólo se ilusionan en el momento de abrir los regalos y, posteriormente, una vez abiertas las cajas de los juguetes se olvidan de ellos.

Dicen que nuestros niños llegan a ser adultos un año antes cada cinco años; es decir cada cinco años que pasan, nuestros hijos llegan un año antes a la madurez. Ya sabemos que gran parte del juego consiste en imitar la vida real, ¿pero…tanto?; una cosa es jugar con muñecas, y otra es hacerlo con retratos reales de modelos famosas; un gran tema de juego es imitar a papá y a mamá en sus quehaceres domésticos, y otra es hacerlo con miniaturas a escala y con la misma marca de sus electrodomésticos, teléfonos, coches, motocicletas, etc. No es de extrañar que esos mismos padres les traspasen también de mayores sus hipotecas.

No tengo datos estadísticos, pero estoy convencido de que nunca en la tierra existieron tantos monstruos, alienígenas, extraterrestres malvados o superhombres extremadamente armados. Es lógico que nuestros hijos tengan pesadillas por las noches y que los problemas de sueño y estrés infantil estén a la orden del día.

¿Os habéis fijado en las decoraciones de los juguetes? ¿Habéis visto los grafismos de las bicicletas de los niños? ¿y las mochilas?…luego nos quejaremos de que el mal gusto impera en nuestra sociedad.

Hoy no tengo dudas de que la sociedad consumista, aquella que devora productos sin llegar a disfrutar de ellos, tiene su futuro asegurado; no hay mejor escuela que “enrolar” a los niños en alguna de esas colecciones temáticas que mezclan los cromos, con figuras de acción, escenarios, etc. ¿Se han fijado que no hay ningún niño de la edad para los que están prescritos que jueguen con ellos? Todos ellos son de menor edad. Creo que con ellos empiezan a aprender qué es el dinero como moneda de cambio y bien escaso, cuyo principal objetivo es acumularlo sin disfrutar de él.

Dicen que las generaciones de jóvenes han perdido la capacidad de ser pacientes, que viven en la inmediatez. Hay quien opina que es responsabilidad del zapping, que el uso del mando a distancia ha alineado su capacidad de espera y aguante a lo que no les gusta. Me aterro al pensar que uno de los productos más vendidos en esta campaña ha convertido a nuestros hijos en un mando a distancia …ya no existe nada entre ellos y el mundo virtual.

A estas alturas, algún lector pensará: ¡Qué hipocresía! …¿cómo puede decir estas cosas alguien que es co-responsable de algunos de los juguetes que más se han vendido en este país? Me encanta trabajar en el mundo de los juguetes y los niños; siempre que lo hacemos sabemos que entramos en un mundo difícil y muy selectivo, donde los niños, a diferencia de sus padres, no entienden de mercadotecnia y son víctimas de su prescripción, donde el valor real de juego es el que funciona: si hay valor juegan y el producto dura varias campañas; si no lo hay, el juguete no pasa de la primera semana.

Por encima de todo el juguete exige ilusión, si no hay ilusión de nada sirve la mercadotecnia; se convierte en un producto sin alma. Cuando llega a las manos de nuestros niños produce un efecto devastador, les quita la ilusión y les enseña el camino directo a la mediocridad.

Queridos Reyes Magos, recuperad para el próximo año el criterio de los padres; que no os encarguen juguetes sólo por cumplir un expediente y una tradición. Devolvedles la conciencia de que sin buenos juguetes, un niño no tiene infancia. Los buenos juguetes no son necesariamente caros e incluso pueden estar producidos en China y ser distribuidos por un canal sin apellido; pero eso sí, requieren esfuerzo en su identificación, planificación y un número reducido de unidades por niño.

Un comentario en “Carta post navideña a los Reyes Magos”

  1. «¿Os habéis fijado en las decoraciones de los juguetes? ¿Habéis visto los grafismos de las bicicletas de los niños? ¿y las mochilas?…luego nos quejaremos de que el mal gusto impera en nuestra sociedad.»

    Ay, cuánta razón… el problema es que el mal gusto es una pescadilla que se muerde la cola, cuando lo que se hace suele ser una copia de lo anterior/coetáneo/competencia y cuando la figura del director/a de arte es una quimera sustituida por agentes comerciales…

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