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MADC/CR: Morales e Ibarra

Visitar el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), entre noviembre 2013 y febrero 2014, ofrece una superposición de argumentos asimilados desde realidad y cultura actual; se trata de un abordaje intenso de pensamientos los cuales exigen al espectador conciencia de lo que transparenta, y considerar su entendimiento, o lo que nos queda de la percepción: qué creer de lo visto para adherirlo a la memoria y explicarnos a sí mismos el sentido de tal provocación motivada por ese singular enjambre de signos en tensión, los cuales claman por la intención primaria de esculcar sus significados y atender a posibles diálogos entablados entre las salas del museo. Hablamos de las muestras “La ruina como motor” del guatemalteco Norman Morales en la Sala 1.1, y “SincretITSMOS” del puertorriqueño Karlo Andrei Ibarra, en la Sala 1. Aún rondan en mi memoria la carga evocativa de las piezas que me anclaron y a las cuales llegué de vuelta para dis/sentir su energía emanadora; en mi caso personal cuando no vuelvo una u otra vez a detenerme ante las propuestas es porque no me interesaron y su vista pasó desapercibida en la experiencia de visitar el museo.

Norman Morales: “La ruina como motor”, detalle de instalación Sala 1.1 del MADC. Fotografía LFQ.

Norman Morales, mural en la Sala 1.1 del MADC. Fotografía LFQ. 

Norman Morales: “La ruina como motor”
Quizás uno de los testimonios del alto potencial y capacidades del pensamiento creativo son las grandes construcciones registradas por la historia de la humanidad, desde el coliseo romano, a las arquitecturas edificadas en las urbes de hoy en día. Cuenta, en este análisis, el dominio tecnológico aplicado a la ingeniería de la construcción, desde el diseño de los andamios, hormas modulares y complejos sistemas estructurales, hasta las potentes grúas que posibilitan elevar materiales a alturas impresionantes, sin dejar de lado las técnicas de elaboración de dichos recursos ediles contrapuestos al desgaste provocado por el paso del tiempo, cuando en el proceso, si no se atiende a un programa de investigación y mantenimiento, serán frutos destinados a la ruina. Suma en esta perspectiva el goce de la inmaterialidad, de la esencia de lo construido, espacios donde además de la habitabilidad y usabilidad exista solaz, esparcimiento, y deleite por lo estético.

Norman Morales: detalle de instalación Sala 1.1 del MADC. Fotografía LFQ. 

Detalles de instalación Sala 1.1 del MADC. Fotografía LFQ. 

La exposición motiva a evocar la estancia del maestro diseñador o arquitecto –elaborando esos sentidos y contrasentidos con ejemplares modelos de la construcción, maquetando andamios, escaleras, plantas, dibujos, con la experiencia del planeamiento sirviéndose de proyecciones diédricas y axonométricos, gestando espacialidad y otras reminiscencias del pensamiento “edilicio”.

Detalle de instalación Sala 1.1 del MADC. Fotografía LFQ. 

Norman Morales: “La ruina como motor”, detalle de instalación Sala 1.1 del MADC. Fotografía LFQ. 

La propuesta de Morales en la Sala 1.1 genera interés al intentar detallar lo encontrado delante de la retina, conexión con lo reconocido del ancestral arte de construir, motivo de reflexión, en tanto no está ausente de esta percepción su opuesto –no el deconstruir, que es otra manera de tratamiento de la forma, el espacio y el tiempo-, si no cuando todos esos recursos y frutos provocan roce, deterioro progresivo, detención, silencio, actuando además nociones del juego al apostar el avance delante de la existencia de tan fieros antagonistas.

Sincret/Istmos de Karlo Andrei Ibarra
De esta muestra me queda la intención de un recio minimalismo en cuanto al inventario de lo mostrado en el amplio espacio de la Sala 1 del MADC, con lo cual Ibarra aborda asuntos políticos, culturales, económicos y sociales de la realidad de los países latinoamericanos y en especial de Centro América y Caribe que irradian sentido al “corpus propositivo” manifiesto por la exposición.

Karlo Andrei Ibarra "SincretISTMOS", Sala 1 del MADC, pieza "Equipaje", 2013. Fotografía LFQ.

Es notable su pieza “Equipaje”, adoquín colonial y agarradera, en la cual se sirve de una materia dura de la construcción –y en eso dialoga con la propuesta de la sala adjunta-, para hablarnos del tema del saqueo y traslocación de objetos patrimoniales que representan un tiempo y un espacio (en este caso de las evocaciones de la colonia española) en el abordaje de nuestras realidades nacionales y de esta región en particular.

Karlo Andrei Ibarra,"Protaxis", 2013. Fotografía LFQ. 


Para traer a la sala el discurso de la dependencia –tecnológica y económica-, utiliza una pala con el mapa centroamericano calado en el metal, que a su vez arroja una sombra sobre la superficie del muro que le da soporte, se trata de “Protaxis, pala de construcción calada”, que de alguna manera (y especulo en el sentido que me permite la libertad de interpretación del arte) nos conecta también a los procesos de beneficiado del café -en tanto utilizan esa tipología de herramienta-, ligamen, además, con la explotación bananera que argumenta grandes discursos caracterizadores de las expresiones artísticas del Istmo.
Y, para sumar a los sistemas de dominación política y realidad social, exhibe una hermosa instalación de un ruedo de madera para pelea de gallos, “Pico y espuela”, con lo cual alude a la arena política, cuando al menor descuido del protagonista viene el piquetazo o el desliz de la espuela activando la conciencia emocional de que las vivencias del día a día, tanto como el contrincante, nos sorprenden en la fiera pelea.

Karlo Andrei Ibarra, "Pico y espuela", 2013. Fotografía LFQ. 

SincretISMOS ofrece varias instalaciones y un video sobre situaciones donde se advierte el choque de tensiones sociales y culturales, que de alguna manera son componentes activos en la construcción de nuestras identidades nacionales, de aquellos rasgos que nos reúnen como región, a pesar de las fuerzas antagónicas, como aquella gota abrasiva que poco a poco destruye las páginas de las “Constituciones de Centroamérica”, “Gotas de sal” -2013-, expuestos sobre unas estructuras de madera, juego en el cual nos aventuramos a someter lo propio delante de lo ajeno.

Karlo Andrei Ibarra, Sala 1 del MADC, 2013. Fotografía LFQ. 

El programa del MADC de fin e inicios de año nos ofrecen una tercera opción titulada Inquieta Imagen, un programa propio del museo que requiere observarlo con otra distancia y tiempo, quizás en un futuro abordaje. 

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