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MAYINCA 2014: Cartografías

El curador de la segunda MAYINCA, Rolando Castellón, muestra d arte contemporáneo en el Museo Municipal de Cartago, la subtituló “Cartografías”, para celebrar la declaratoria de UNESCO, que en este año seleccionó a las esferas de piedra hechas por nuestros ancestros prehispánicos en el Valle del Diquís, Zona Sur de Costa Rica, como Patrimonio de la Humanidad. La muestra se inauguró el 12 de Octubre y estará abierta hasta el 21 de Diciembre del presente año. La primera MAYINCA (enlace catálogo on line) tuvo lugar en la Galería del Auditorio Roberto Sasso de la Universidad VÉRITAS por estas mismas fechas, también con la misma inspiración.

Rodrigo Muñoz, pinturas con lodo sobre mastate, 2014. Ávila Ricardo, “Petroglifos del Valle de Aquiares”, 2014. Pintura acrílica sobre tela. Fotos de LFQ.  

Al conmemorar el Día de Las Razas 2014 con la apertura de esta exposición, celebramos nuestra raza, la de los ocho pueblos originarios que hoy habitan la montaña, el valle, evocando el arte de sus ancestros materializado en piedra, cerámica, orfebrería y tejidos, entre otras manifestaciones de su ingenio.
Las esferas de piedra son como espíritus del bosque, hundidas entre las hojas, troncos, raíces y bejucos de los árboles, entre los ríos Sierpe y Térraba, Valle del Diquís, simbolizando la noción terrestre que conforman una cartografía cuyo ignoto significado aún nos aviva por descifrarlo.

Luis Carlos Bonilla Soto, “Continuidad Desapercibida”, 2014, fotografía digital. Alexander Chaves Gould, “Gesto Aborigen”, fotografía digital, 2014.  

Artistas invitados
Un importante grupo de veintitrés artistas conforman la muestra que está montada en la “Explanada del Mural” y las celdas –en tanto ese espacio expositivo fue la Comandancia de aquella ciudad, cuna de la cultura costarricense. Ellos son Otto Apuy, Minor Arias, Ricardo Ávila, Luis Carlos Bonilla Soto, Mirta Castro, Moyo Coyatzín, Dinorah Carballo, Carolina Córdoba, Yula Cambronero, Liesse Quesada, Alexander Chaves Gould, Alexander Chaves Villalobos, Edgar León, Ileana Moya, Rodrigo Muñóz, Adolfo Siliézar, Andréa Siliézar, José Sancho, Henry Vargas, Emilia Villegas, Luis Fernando Quirós, Rodolfo Uder y Jorge Zamorán.

Minor Arias, “Mascarada” arcilla. Mirta Castro “Petroglifos”, piedras de río. Foto LFQ. 

Abordajes y/o cartografías
Otto Apuy presenta “Madre Esfera” -ensaya la idea del origen terrestre-, que está por parir una de estas esferas interpretada desde su lenguaje cargado de simbolismos de la diversidad cultural que identifican la nación costarricense: la aborigen, la afro-caribeña, la china, la europea, ahora sumida en las celdas, encerradas si se quiere, noción que acrecienta la interrogante sobre su valor y con ello el artista nos cuestiona y activa a meditar.

Minor Arias, poeta y artista visual exhibe “Mascarada”, hecha en arcilla para rescatar la idea de que fuimos hechos del lodo. Un gesto de espasmo reprimido colapsa esa cabeza contra el pavimento de la explanada como si en sí misma experimentara el dolor del mundo. También presenta la recreación de una esfera la cual contiene la garra de un leopardo, contingencias en la vorágine donde aún habitan muchas de estas etnias indígenas actuales.

Ricardo Ávila, con la pintura “Petroglifos del Valle de Aquiares, 2014, uno de los petroglifos más importantes en torno a los vestigios arqueológicos encontrados en el Monumento Nacional Guayabo, Turrialba, reinterpreta, en su lenguaje naïf característico y técnica de trazos fragmentados, para tornar a su propuesta un mapa lúdico, gesto de desenfado que activa a su vez la reflexión acerca de los tesoros del arte originario.

Luis Carlos Bonilla Soto exhibe “Continuidad_Desapercibida”, 2014 que representa el cementerio de Tucal, provincia de Carchí, frontera entre Ecuador y Colombia, tierras de los indígenas Pastos. Son esculturas arbóreas que abordan la continuidad de la historia y como aprecia su autor “pese a los ocultamientos, desgarres, intentos de anulación e incorporación de distintos elementos a la configuración de las culturas, los rasgos y las maneras de hacer y concebir heredadas se reproducen, cual si fuesen hilos invisibles que amarran la unicidad y continuidad de esa historia compartida”.

Mirta Castro centra la idea de petroglifo al calar unas siluetas en un conjunto de piedras de río, acción evocativa del ayer, cuando nuestros pueblos originarios las grabaron para registrar sus percepciones de fenómenos como el fuego, el agua del río, el trueno, el terremoto, el huracán, sellando con esas estrías talladas en la piedra, su imaginario y comprensión del estar y ser parte de lo creado.

Ileana Moya “Paralelismos”, instalación, 2014. Anónimo, instalación, 2014.. Fotos LFQ. 

“Alma del Valle”, instalación 2014. Dinorah Carballo, Carolina Córdoba, Yula Cambronero y Liesse Quesada, “Cartografía: Dialéctica de las piedras”, 2014, instalación. Fotos LFQ. 

Moyo Coyatzín “ARTSéum Cartago”, instalación. Fotos LFQ. 

Hablar de Moyo Coyatzín es hacer alusión al alma de la muestra, a su maestría como artista visual y como sensible museógrafo que nos sorprende en cada detalle, en cada trazo, en cada interpretación del espacio, la luz, la idea cartográfica tejida por sus propuestas que conviven con las de otros artistas. Su propuesta “ARTSéum Cartago” posee la gracia de la paradoja: un museo mismo en el reducido espacio de la celda del museo, y en ella instala sus vestigios y registros colectados en su andar, con el fuerte impulso de la mirada que rastrea cada centímetro cuadrado del territorio para celebrar lo encontrado: piedras, espinas, ramas, hojas, semillas, caparazones, pétalos, tierra, lodo, dibujos, escritos, con la idea central del origen, de la esfera, de la raza.

El grupo formado por Dinorah Carballo , Carolina Córdoba, Yula Cambronero y Liesse Quesada, exhiben una instalación titulada “Cartografía: Dialéctica de las piedras”. Abordan distintas situaciones de la cultura contemporánea, al observar el pasado como un mapa de trazos, quipus o modos ancestrales del lenguaje vernáculo de algunas regiones del continente Americano. Se trata de un poético acercamiento al contexto de la muestra, que nos propone reflexionar sobre el arte actual y sus distintos ángulos para ser mirado.

El fotógrafo Alexander Chaves Gould con “Gesto Aborigen” nos propone discernir sobre el antepasado y la fogosa idea de la máscara, en este caso utilizando una osamenta de una vaca y una cabra. Anuncia quizás el gesto de la muerte, de lo que se va pero queda, rastro para comprender la noción de la vida y la cultura contemporánea atizada por las contingencias e incertidumbres cotidianas.

El escultor Alexander Chaves Villalobos, exhibe “Bombas y Sujetos”, instalada además en una celda cerrada por barrotes y candados, lo cual genera una fuerte tensión que excita la experiencia existencial: lo que somos, como somos y en qué condición estamos en este mundo. Cavilación que implica la privación de libertad vívida en un tiempo neutro que detona, silencia o escabulle en el apretado intersticio de cuatro paredes.

 Alexander Chaves Villalobos, “Bombas y Sujetos”, instalación. Fotos LFQ.

Otto Apuy, “Madre Esfera”, 2014, instalación. Foto LFQ.

 José Sancho “Incubación”, Talla en piedra. Foto LFQ.

Edgar León creó un territorio marcado por los datos, los numerales cifrados en la noción del tiempo-espacio, poético y conmemorativo; al incluir una pieza artesanal del águila precolombina, sitúa en el sugestivo tema central de Mayinca Cartografías, así como el ejército de siluetas o simbologías humanas proyectadas desde su centro óptico irradiando unl universo de pensamientos.

Iliana Moya instala una pieza en la cual juega con la idea de la esfera, en fotografías y esferas físicas que provienen del fruto de un árbol, el cual ella colectó y ahora aprovecha la idea de especular propia del espejo, para reflejar no solo la figura sino también luces y sombras arrojadas sobre la superficie. Tres fotografías adosadas a los muros de la celda, con esos frutos de la naturaleza, generan una imagen instigadora por su abordaje a la condición física de la materia ante la inmaterialidad de la luz.

Rodrigo Muñoz elabora sus pinturas con lodo sobre mastate, una fibra utilizada por los artesanos indígenas con la corteza de un árbol, como materia prima de sus productos artesanales. Pinta signos intensos que recuerdan las protoescrituras y los signos ideogramáticos mayas, o los petroglifos tallados en piedra por nuestros pueblos originarios.

 Edgar León, “Territorio Expandido”, 2014, instalación. Foto LFQ.

Adolfo Siliézar, “ST”, 2014. instalación. Andrea Siliézar, “ST”, 2014. Foto LFQ

  Jorge Zamorán, “Casa”, 2014, madera y tierra. Emilia Villegas “ST”. Fotos LFQ.

 Rodolfo Uder, “Bejucos de Árbol y foto de Sala. Foto cortesía de Alexander Chaves Gould.

Adolfo Siliézar presenta una instalación bastante dramática con maderas carbonizadas o pintadas con tierra, y cuerdas. Generan la idea del final escatológico cuando la condición humana se degrada, carente de tácticas para la supervivencia de la raza; sin embargo, permanece la memoria, la poesía de lo que se fue o se hizo, quedan las huellas.

Andrea Siliézar presenta dos piezas intituladas, maderas provenientes de procesos constructivos autóctonos como el bajareque y el adobe hechos con lodo. Utiliza además una planta de maíz viva quizás para alivianar la fuerte tensión dramática de esos escenarios, que pueden significar memoria, pero también situaciones de desesperanza ante el desparpajo que provoca a crisis.

El escultor José Sancho presenta “Incubación”, una talla en piedra en la cual coexisten dos lecturas, la del rostro de la raza en la percepción frontal de la pieza, y de una maternidad en la lectura lateral muy, bien articuladas al conformar una sola pieza.

De Rodolfo Uder se exhiben unos bejucos colectados en la montaña, en las cuencas de los ríos allá en la zona de Guanacaste, abre la lectura del marco, cuadrado o rectángulo, en cuyo perímetro serpentean estos bejucos como esas fuerzas de la naturaleza en los liminares de los hombres de maíz, cuyos espíritus suben o bajan por el Axis Mundi representado por la ceiba pentandra en la cosmogonía ancestral de estos pueblos.

Henry Vargas presenta América Fragmentada, una instalación que aborda la idea de la excavación arqueológica, donde se descubre además de un metate de piedra precolombino, la mascota del Mundial de Fútbol Brasil 2014, lo que le imprime un tono jocoso pero punzante a la propuesta.

Emilia Villegas, en el espacio de ARTSéum Cartago, exhibe una pieza que nos sume en el imaginario del micro o macro cosmos, el que habitamos en los sueños e interioridad, o en esos trazos tan estilizados de los cuales deducimos a una aventajada grafista.

El joven artista Jorge Zamorán Fitoria exhibe “Casa”, un ensamble con maderas y tierra que aborda la idea del espacio enmarcado en una ilusión de morada interior, donde coexistir y vivenciar nuestras necesidades humanas pero que a veces se vuelven más que espejismos. La pieza se inserta en el ARTSéum Cartago de Moyo Coyatzín, un museo dentro de otro museo.

Henry Vargas B. "América Fragmentada" Instalación 2014. Foto LFQ.

Vistas del la explanada de la sala del mural intervenida por Moyo Coyatzín con frutas y verduras. Fotos LFQ.

Conversatorio inaugural
El evento estuvo precedido por un conversatorio organizado por la Fundación INTERARTES, titulado “Presencia Indígena en la Cultura Costarricense”. Inició con la disertación de la doctora Magda Zavala quien introdujo “Poetas Indígenas Contemporáneos”, mapeo de situaciones adversas que enfrentan estas manifestaciones creativas, que no son aisladas de nuestro país sino que también repercuten en los demás países centroamericanos.
El docente de la Universidad de Costa Rica Alí García, expuso sobre el uso de la lengua Bribrí, de una de las ocho étnias originarias que pueblan el territorio nacional. Henry Vargas y Daniel Soto de la Sede de Occidente de la UCR en San Ramón, presentaron el catálogo digital de la muestra “Remanente Precolombino. Arte + Diseño 2013, realizada en esa sede.
Además se presentaron dos actos de carácter cultural, el primero de Severiano Fernández, un narrador y cantor indígena, y el poeta Minor Arias, quienes interpretaron poesía, exaltación a las fortalezas de sus culturas, lo mismo hizo Moyo Coyatzín quien intervino con varias lecturas de poetas indígenas centroamericanos.

 Espectadores el día de inauguración. Fotos LFQ.

La muestra MAYINCA CARTOGRAFÍAS (enlace catálogo digital) carga de contenido a un espacio de evocación para conmemorar a través de las meditaciones entabladas por los artistas y sus obras, con sus diversidad de formas de pensar, hoy expuestas en cada celda, piedra, fruto, bejuco, madera, bloque de concreto. Virtud del museo como ente productor de cultura y de generar conocimientos delante de la crítica sobre lo globalizado, que pretende neutralizar la noción de singularidad de lo propio delante de las presiones neohegemónicas y mercantiles que irradia el poder central; aquí acuerpa otra tensión significativa la pieza de Edgar León, cuando fuimos y somos un número en los registros mercantiles, notorios en tanto y cuando sigamos comportándonos como consumidores.

 

  

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