q_watercube_stationery_03.gif

El diseño op-art de Quattrolinee para Watercube

Share on FacebookEmail to someoneTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Los eclécticos italianos del estudio Quattrolinee diseñan la identidad corporativa de Watercube. Watercube, una empresa cuyo recorrido artístico le ha dotado de renombre dentro del mundo del diseño de fuentes, ha decidido renovar su imagen. Quattrolinee diseña para ellos el logotipo, la página web y edita su libro en dos volúmenes.

 

Logotipo Watercube, Quattrolinee, 2015.

En Turín en 2012 un grupo de diseñadores eclécticos fundan el estudio Quattrolinee, un espacio de experimentación de diferentes ramas artísticas: la gráfica, la arquitectura, y el diseño. Su especialidad es la de crear identidades corporativas que, a la vez de ser creativas, sean capaces de comunicar hasta grabarse en la mente del espectador. Para ello, a la realización del diseño le precede un estudio holístico de la idiosincrasia y contexto del proyecto.

Watercube, de QuattrolineeWatercube, Quattrolinee, 2015.

Este año Quattrolinee han sido contratados para renovar la imagen pública de Watercube, una empresa cuyo recorrido profesional le ha dotado de renombre dentro del mundo del diseño de fuentes. Ambas firmas tienen en común la ambición de fusionar la creatividad con la técnica, ya sea gráfica o ingenierística. La técnica de Watercube toma como referente la biomímesis, es decir, que los principios físicos que rigen sus fuentes se inspiran en las leyes de la naturaleza, sin contradecirla ni ofenderla. Otro aspecto que define a estos “arquitectos del agua” es que respetan el genius loci, de manera que la estructura y apariencia de la fuente está en sintonía con el espacio en que se localiza.

Watercube, de QuattrolineeWatercube, Ara Pacis Museum, Roma, 2006.

Watercube, de QuattrolineeWatercube, Cinecittá World, Roma, 2014.

En un proceso similar, Quattrolinee busca el principio gráfico de Watercube. Fiel a su nombre, con “cuatro líneas” proyecta una imagen que es síntesis de toda una marca. Quattrolinee hace un magnífico trabajo de comunicación. La fórmula se encuentra, en este caso, en el logotipo, un símbolo que puede utilizarse en todos los contextos en los que se difunde la marca. Se trata de un tablero de puntos que imitan el agua que se eleva y cae de una fuente vista desde arriba. Las diferentes profundidades de los puntos crean un efecto óptico, de clara influencia Op-art, que proyectan en la mente de quien lo observa la imagen de la fuente. Sugiriendo la idea del agua en constante movimiento, que muta y, ágil, se precipita.

Watercube, de Quattrolinee
Watercube, Quattrolinee, 2015.

Además del logotipo, Quattrolinee da forma a la página web y a la edición del libro de Watercube. Este último es la narración de las experiencias y competencias que la marca tiene en el diseño de fuentes a nivel internacional. Quattrolinee mima especialmente este objeto, por su valor técnico y sentimental. Para recrear la idea de agua, las tapas han sido recubiertas de un forro UV con el logo estampado en relieve. Y mientras que para el diseño exterior se opta por el combo neutral blanco/negro, en el interior los colores juegan un rol importante pues delimitan los volúmenes: el A en gris azulado y el B en lustroso rojo.


Web Watercube, Quattrolinee, 2015.

Watercube, de QuattrolineeLibro Watercube, Quattrolinee, 2015.

Watercube, de QuattrolineeWatercube, Quattrolinee, 2015.

Watercube, de QuattrolineeWatercube, Quattrolinee, 2015.

Share on FacebookEmail to someoneTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *