El proyecto Areny, desarrollado por los diseñadores industriales Ester Pujol y Ander Lizaso junto a la editora de producto UNNOM, ha sido seleccionado como ganador del concurso convocado por ADI-FAD para diseñar los nuevos elementos que configurarán las terrazas de los bares y restaurantes de la Zona de Excelencia de La Rambla de Barcelona. La propuesta plantea una intervención contenida, modular y reconocible, concebida para integrarse en uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad.
El concurso partía de un reto que va más allá del diseño de un conjunto de piezas. Se trataba de definir una nueva familia de elementos capaz de ordenar visualmente las terrazas del paseo y, al mismo tiempo, establecer una relación coherente con su carácter urbano. El encargo contempla tres elementos: el sistema delimitador del espacio de terraza, la pizarra informativa y el mueble auxiliar. En conjunto, deberán formar parte del futuro libro de estilo de las terrazas de La Rambla.
Areny fue seleccionado entre las propuestas de los ocho equipos que alcanzaron la segunda fase del concurso. El jurado, integrado por representantes del Ayuntamiento de Barcelona, Amics de la Rambla, el Gremio de Restauración y ADI-FAD, valoró la calidad y diversidad de las propuestas presentadas y destacó por unanimidad la capacidad de la propuesta ganadora para responder al contexto urbano desde una solución sencilla y flexible.
La propuesta se construye alrededor de dos conceptos: el arco y la transparencia. El primero establece el vínculo formal con La Rambla y con una tradición arquitectónica y ornamental reconocible en Barcelona. Pujol y Lizaso reinterpretan el arco desde una perspectiva contemporánea, reduciéndolo a un gesto esencial que permite evocar las formas sinuosas presentes en la ciudad sin recurrir a una reproducción literal de sus referentes históricos.





Esta decisión resulta especialmente significativa en un proyecto destinado a convivir con un paisaje urbano de gran densidad visual. En lugar de introducir una nueva forma autónoma, Areny busca establecer una continuidad con las diferentes capas que conforman La Rambla. El arco funciona así como un elemento de mediación entre la memoria formal del paseo y las necesidades actuales de sus terrazas.
La transparencia completa esta estrategia. El sistema permite delimitar el ámbito de cada establecimiento sin generar una barrera visual contundente, favoreciendo una percepción más abierta y continua del espacio público. La solución contempla, además, diferentes posibilidades de cerramiento, incluida la incorporación de una barandilla, así como distintas alturas de jardinera. Esta capacidad de adaptación permite responder a las condiciones particulares de cada terraza manteniendo una identidad común.
La dimensión modular fue uno de los aspectos especialmente valorados por el jurado. En un espacio tan diverso como La Rambla, donde conviven establecimientos, flujos peatonales, mobiliario urbano y diferentes situaciones arquitectónicas, la uniformidad absoluta difícilmente puede ser la respuesta. Areny plantea una familia de elementos capaz de adaptarse a distintas configuraciones sin perder la coherencia del conjunto.
La intervención se sitúa así en un punto de equilibrio entre identidad común y singularidad. Las terrazas compartirán determinados códigos formales y materiales, pero cada establecimiento podrá mantener parte de su carácter propio. Esta cuestión forma parte de uno de los objetivos centrales del futuro libro de estilo: reducir el ruido visual del paseo y mejorar su integración, sin convertirlo en un escenario completamente homogéneo.
La elección de materiales, proporciones y recursos formales adquiere en este contexto una importancia que trasciende el objeto. Los elementos de una terraza participan directamente de la percepción cotidiana de la ciudad. Delimitan recorridos, construyen pequeños ámbitos de estancia, incorporan vegetación, ofrecen información y organizan la relación entre los establecimientos y el espacio público. Su diseño condiciona, por tanto, una experiencia urbana que se produce de manera constante y colectiva.





El proyecto Areny se integra en la reordenación de las terrazas de restauración que impulsa el Ayuntamiento de Barcelona dentro de la transformación de La Rambla. El nuevo modelo urbano busca otorgar mayor protagonismo al peatón y reforzar la identidad del paseo, al tiempo que pretende mejorar las condiciones de su actividad comercial, cultural y gastronómica.
El futuro libro de estilo recogerá los criterios técnicos y estéticos que deberán orientar las terrazas del paseo, incluyendo elementos como mesas, sillas y sombrillas. Su planteamiento busca compatibilizar una imagen de conjunto con la diversidad de los establecimientos, estableciendo unas reglas comunes capaces de ordenar el paisaje sin eliminar sus diferencias.
En este marco, el diseño de Areny adquiere una función que supera la resolución de un conjunto de piezas. Su principal aportación está en proponer un lenguaje capaz de acompañar la transformación de La Rambla sin competir con ella. El arco aporta una referencia reconocible; la transparencia preserva la continuidad visual; la modularidad permite adaptarse a las distintas situaciones. Tres condiciones que convierten un gesto formal aparentemente sencillo en una herramienta para intervenir sobre el paisaje cotidiano.




El equipo formado por Ester Pujol y Ander Lizaso desarrollará ahora los prototipos en colaboración con los agentes implicados y el Ayuntamiento de Barcelona. El proyecto se ha presentado conjuntamente con UNNOM, editora de producto ubicada en el Maresme. Su posterior desarrollo permitirá concretar las soluciones y comprobar su comportamiento en el contexto real de La Rambla, donde diseño, actividad urbana y espacio público deberán convivir a una escala especialmente exigente.
El concurso, impulsado por ADI-FAD con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, plantea así una intervención en la que el diseño industrial se incorpora directamente a la construcción de la ciudad. Areny propone hacerlo desde una arquitectura mínima: una forma reconocible, abierta y adaptable que busca ordenar sin imponer y construir identidad desde la relación con el lugar.













