Sin rostro

Ya no nos asustamos por nada; nuestro ancestral miedo a seres de rostro desfigurado se ha ido atenuando con la insistente aparición de ejemplares en ese campo de batalla que llamamos información: la mujer sin culpa a la que vertieron ácido, el desesperado que se pega fuego, el inocente que acaba debajo de una rueda, la bella que quiere ser eterna… todos ponen la cara y la pierden.

Ya no hay monstruos, nada nos sorprende.

Texto: Grassa Toro
Imágenes: Pep Carrió

Caras Encontradas

Se conoce como pareidolia al fenómeno psicológico en el que un estímulo al azar (en generar una imagen) se percibe erróneamente como algo reconocible. Según parece, la forma más común de pareidolia es ver rostros en objetos de la vida diaria. www.pepcarrio.com