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Lucrecia Loría: diseño y encuentro

Para muchos, la idea de diseñar es estar en el estudio haciendo dibujos y maquetas; quizás, pero el mundo actual exige –como suele decirse en el argot popular “estar en todas”–, conectado con la información, con la innovación en materiales, ser un catador de estos materiales atendiendo las voces del mercado: el de hoy, es un diseño de estrategias. En la segunda parte de la entrevista con esta diseñadora de calzado femenino, ella expresa que el éxito de sus productos está en la calidad de fabricación y el diseño apropiado al pie femenino, para que su producto, al usarse, no sea una carga fastidiosa sino un distintivo elegante de la vestimenta.

La tecnología permite estar comunicados –en su caso–, con proveedores y otros fabricantes, pues un detalle como una textura o una simple perlita la “monta” en la pasarela de la moda, para innovar y vender mejor. ¿Saber qué quiere la moda?, ¿cuáles son los gustos de temporada?, ¿con qué materias primas cuenta en el taller? Ella necesita estar (in)formada, leer y ver revistas, visitar ferias, ir a pasarelas (cool hunting). Para Lucrecia el mercado local es muy pequeño y ella produce sólo para la mujer; dentro de la línea del calzado femenino ella fabrica sólo sandalias, entonces su ámbito se reduce, por lo que necesita visualizar poros abiertos por donde hacer fluir sus productos.

Para la diseñadora Lucrecia Loría diseñar es estar informada sobre materiales, tecnología y tendencias de la moda.

L.Q.: Todo proyecto conlleva una ventaja y una desventaja. ¿Cuál es tu apreciación?
L.L.:
Dios me premió con el talento para fabricar; pero a veces se torna muy difícil. A mí me gustaría que otros fabricaran por mí y no tener que afrontar esa jauría que me tiene la cabeza dando vueltas.
La desventaja es la existencia de una competencia desleal. Las distribuidoras de productos ofrecen descuentos para pagar las facturas hasta 30 o 60 días después de haber entregado el pedido, brindan descuentos. Es muy duro!

L.Q.: ¿Percibes sólo desventajas?
L.L.:
Mi ventaja: las tiendas están muy atentas y con antelación se escucha la llegada de un nuevo material, o un determinado accesorio; entonces, sí yo estoy informada, puedo ofrecer muestras por adelantado para que las tiendas planeen su lanzamiento.
Además, ofrezco tener el producto para entregar a la semana siguiente de haber hecho el pedido; mientras las distribuidoras tienen que esperar la llegada del contenedor desde China, por ejemplo. Dicha ventaja es la acción. El mercado trabaja sobre reglas de acción.


Saber con qué materiales se cuenta en el taller, la existencia de nuevos materiales y accesorios.

L.F.: ¿Ese ajetreo, sumado a tener que resolver los problemas normales que se presentarán en el taller, no resta fuerzas a tu trabajo creativo?
L.L.
La verdad es esa. No cuento con una estructura administrativa, sólo tengo un contador y las muchachas que me ayudan; pero hay que darles capacitación, prepararlas para los nuevos diseños, motivarlas a estar en el oficio. Por esta razón descarto diversificar la fabricación hacia otros productos.

L.F.: Pero, ¿cómo y cuándo diseñas?
L.L.:
Diseñar esta tipología de producto, no requiere tanto de hacer dibujos y modelos; lo que realmente ocupa mi atención es investigar: estar al tanto de cuáles serán las preferencias de las consumidoras, y las tendencias en la estética femenina. Y, como expresé: saber dónde están los nuevos materiales y cómo innovar al trabajarlos.
Hay que leer esos signos en las grandes vitrinas del buen vestir y la alta moda; indagar que se está vendiendo en Nueva York, Milán, París, Barcelona. Se tiene que intuir qué detalles requieren esos nuevos materiales; además, hay que importarlos para conocerlos, experimentarlos, sentirlos, probarlos, para tener todo listo antes de que empiece la nueva temporada.

L.F.:¿Diseño es investigación?
L.L.:
Diseñar para mí es clavar la vista en la gente, ojear qué trae puesto, qué compra, cómo camina, qué buscan las mujeres elegantes y que tiene enganchado al mercado. Se trata de estar informada y elaborar esos datos en el cerebro para hacer relaciones con la forma, la estructura y la tecnología disponible.
Observo, tal vez sin racionalizarlo, cuando aparece algo interesante; lo traigo a la mente y recupero toda esa información: es ahí donde se hacen conexiones y hago diseño. Me motiva hasta ver telenovelas, películas, revistas. Es ahí, en ese espacio de información, que analizo qué me sirve y qué no, para replantear dónde estará la innovación y un cauce lógico por donde fluyan mis ideas.

Fotografías de L.F.Q.

L.F.: ¿Encuentras insumos en especial que te motiven a dar esa ojeadas?
L.L.:
¡Sí!, y es cuando diseñar confronta lo que uno encuentra con lo que desea hacer.

L.F.: ¿Dónde está la innovación en un producto como la sandalia?
L.L.:
Las variables están muy definidas, pero se puede innovar en los detalles, como la “capellada”, por ejemplo; ésta se puede cambiar de acuerdo a cómo se coloque, o a la forma que se adhiera a la suela, en la manera en que se hace dicha“capellada”, o sea, en cómo se cose y en qué materiales se fabrica. En los detalles está la innovación pero todo depende de saber escuchar “las voces” que poseen los materiales, la poesía de esos accesorios y el manejo del color como variable creativa que impacta la moda.

L.F.: ¿En qué otros aspectos se puede transformar un producto para que demuestre creatividad y estética?
L.L.:
Como dije, el color es un enganche. Cuando se diseña una colección, se garantiza pensar en todos los colores, pero los colores tierras más el negro y el blanco, son los preferidos en las tendencias del consumo.

L.F.: Hablemos de la actitud de sostenibilidad. ¿Te mueve fabricar con este sentido?
L.L.:
Para fabricar sandalias, hay dos tipos de pieles, unas son las tratadas al cromo, pero a la vez son las más agresivas. Sin embargo no es sólo el sentido ecológico, es también no buscar la tecnología que se sirve de agentes contaminantes, que agreden posteriormente a la usuaria de la sandalia. Además, desde el punto de vista del diseño las pieles al cromo no permiten acabados, son pintadas de un determinado color, no se logra mayor cosa con ellas. En cambio, las pieles con tratamiento vegetal permiten dejar huellas y ser tratadas con ceras y tintes naturales. El zapato es una de las prendas del vestir que está mas en contacto con la piel humana, y la piel transpira, si el producto es sintético, impide esa acción natural.


La población de Tierra Blanca provincia de Cartago, Costa Rica, donde Lucrecia Loría tiene su taller de fabricación.

Conclusión
Con esta nueva visita a Lucrecia Loría, constato que diseñar es estar informado y poseer una actitud de exponernos a lo que uno no sabe y no conoce, pero que nos forma. Se es un catador del gusto de los materiales, que puede significar estética y calidad puesta en el producto fabricado. En el caso de Lucrecia, ellas es diseñadora y fabricante.

Pero además me permite ojearla, a la empresaria, a la emprendedora, quien es como invisible, pero detrás de su personalidad tan sencilla, se descubre a una de las grandes del diseño actual en Costa Rica y en Centro América. Nos demuestra que el diseñador maneja un tejido de conexiones, alianzas, estrategias, claves para concertar y estar al día.

Las visitas a su taller allá en Tierra Blanca, en las frías faldas del Irazú –uno de los colosos de la Cordillera Volcánica Central–, motiva aun más a conocer a quienes se dedican a la industria creativa, pues el diseño, como las cosas sustanciales de la vida, no es cosa de apariencias, sino de corazón.

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