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MADC/Costa Rica: Diseño Humanitario

Sala 1.1 del MADC muestra Diseño Humanitario. Foto cortesía del MADC.

Al iniciar el programa de 2012 en la Sala 1.1 Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), en colaboración con la sede local del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), celebrando su sesenta aniversario, el pasado 8 de febrero inauguró la muestra de carteles de un selecto grupo de diseñadores, quienes, con el tema de Diseño Humanitario encendieron la flama de la reflexión sobre el ser emigrante o refugiado hoy en día, y su necesidad de reinventarse fuera de las fronteras naturales de muchos individuos en y por el mundo.

Cartel diseñado por Priscilla Aguirre. Cortesía del MADC.

Expositores y motivos
Priscilla Aguirre, José Alberto Hernández, Max Cantillo, Eduardo Chang y Miguel Cabrera
interpretaron ese sentido de pertenencia o no a un lugar, donde construir futuro, no solo individual sino del grupo familiar, con el desafío de arraigar en la sociedad que lo acoge. La Costa Rica de los últimos años se distingue por adoptar un importante espectro del multiculturalismo, que requiere consolidar en más estratos poblacionales; esta es la preocupación de ACNUR al promover una mejor convivencia entre los pueblos, por lo que se seleccionó al cartel, como activador en tanto es creado con pensamiento de diseño, que estimula tácticas para recrear la conciencia a través de signos conceptuales que calan, sobre todo, en una juventud interesada en estas problemáticas globales y que es asidua visitante al museo. Hablamos de un público reflexivo, que cuestiona lo que ve, e interpreta el disentir social y -algo fundamental-, que dispara la creatividad al producir una cultura alternativa, quizás disonante, que afecta y repercute ante tantos clamores por oportunidades y realización.

Carteles diseñados por José Alberto Hernández. Cortesía del MADC.

La Sala 1.1 del MADC
Encontré lo esperado: gestos no verbales, aquello no dicho con palabras pero que se asume; los signos refieren a lo dejado, al espacio donde se vivió, creció y sufrió, de ahí la presencia de las mallas rotas, el alambre navaja que ya no es obstáculo ante el ímpetu del cambio. Otras propuestas evidencian la búsqueda de un mejor sol, una nueva luz, un verdor renaciente y esperanzador, un paraguas protector, o el constructo que alberga pero que también debe contribuir a edificar. Porque no estamos solos, somos individuos que nos necesitamos unos a otros y, por ello, ante la calamidad política o social, nos reunimos en ciudad, auspiciadora de diálogos y miradas mutuas de encuentro.

Propuesta de Max Cantillo. Cortesía del MADC.

Cartel de Eduardo Chang. Cortesía del MADC.

Caracteres en la muestra
Nítida en su montaje y diseño, los carteles impresos con calidad y retablados, alcanzan presentación e impacto, curada para provocar introspección, hacer conexiones, entablar relaciones y/o lecturas de naturaleza insospechada al entrar al espacio del museo.
La propuesta de Miguel Cabrera elabora una armazón articulada por venas y arterias -metáfora del cuerpo humano-, donde el deseo está puesto en el corazón, donde descargar la ansiedad de buscar refugio. Me encanta la sencillez de recursos gráficos y limpieza en conceptos y técnica logrados por José Alberto Hernández. Además disfruté la poesía de la pieza de Priscilla Aguirre con tan pocos recursos: dos tintas, reversado, sin textos. También se vuelve sugerente aquella luz difusa signo de resistencia, de Max Cantillo. La pieza de Eduardo Chang aborda el ícono por excelencia de amparo, trazo contundente tanto en el mensaje como en la composición tipográfica e imagen.

Diseño de Miguel Cabrera en la muestra Diseño Humanitario. Cortesía del MADC.

Explorador de vivencias
Los logros de estos jóvenes diseñadores nacionales no son gratuitos, no se dan al titularse en una universidad, se provocan al recoger esos rastros colectados en la eterna misión de ser caminantes, recogiendo vestigios que en determinados momentos, como en este, fluyen en pensamientos propiciatorios o, lo que en el argot popular decimos “buenas vibras”.

Conferencia de prensa donde participan personeros del MADC, el Comisionado de ACNUR para Costa Rica. Foto cortesía del MADC.


A veces, como se adujo, no existen palabras ante esos objetos gráficos trazados con grandes signos de exclamación o de interrogación para con el espectador, son textos sin textos o vacíos latentes entre los componentes de la imagen y los textos que deben ser llenados por nuestros sentimientos de empatía, tolerancia o identificación, y, delante de cada propuesta advertir el respiro a la tensión interpretativa de sentir al Otro, de estar al otro lado de “su” o “nuestra” retina, rastreándonos entre quienes experimentan en carne propia la (des)dicha de migrar.
 

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