Homenaje a la FIL. Evocación de Neruda

Homenaje a la FIL. Evocación de Neruda

Mi modesto homenaje a la FIL es un recorrido imaginario que se inicia en Isla Negra, Chile, con destino a Guadalajara, México, a través de un rodeo español que pasa por Valladolid y Barcelona.

En Isla Negra, de donde guardo el profundo recuerdo de una de las tres casas chilenas de Pablo Neruda, donde mora su alma, se imprimía en 1956, en los talleres de la Editorial Nascimento, la primera edición de la obra escrita un año antes por Pablo Neruda Oda a la tipografía.

Neruda dedicaba esa edición “a los que en mi infancia entraron conmigo a las imprentas” (aquí escribe los nombres de seis personas, chilenos, españoles y mexicanos), y “a los impresores y obreros de mi país y amigos que en tiempos peligrosos publicaron mis obras”.

Tengo en mis manos la edición facsímil de la primera edición de la Oda publicada en Valladolid por El Pasaje de las Letras, en su colección “El Pasaje de Arte”. En la sobrecubierta se citan unas palabras del geógrafo del poeta, Volodia Teitelboim: “Neruda era un vicioso cautivado por ediciones primorosas, que practicaban el juego de los poemas-objeto. Estaba fascinado con la separata de la Oda a la tipografía [que formaba parte de las Nuevas Odas Elementales publicada en Santiago de Chile]. Le encantaban los caracteres caprichosos, las letras curvas, que respiraban donaire”.

Neruda empieza así su Oda:

“… Enmarañado / Gutenberg: / la / casa / con arañas, / en tinieblas. /
De pronto / entra / por la ventana / una letra de oro. /

… Así / nació la imprenta…”

Las palabras de Neruda en esta Oda me cautivan desde la primera página:

Homenaje a la FIL. Evocación de Neruda
Homenaje a la FIL. Evocación de Neruda

Y me detengo en la expresión “línea pura”.

Ciertamente, la línea de texto, manuscrita o tipográfica, es el discurso que trazan las palabras sobre la página. Pero la “línea pura” es la esencia formal de las letras.

El semiólogo Roland Barthes, escribió: “las palabras están hechas de letras, de acuerdo. Pero ¿de qué están hechas las letras?” Yo, que no soy poeta, respondí simplemente: “de trazos; lo sé bien porque escribo todos los días” (La forma de las ideas, 2019). Neruda, ya había respondido a Barthes de antemano con palabras sustanciales y precisas: “de línea pura”.

En la página 29 de su Oda, Neruda insiste:
“Tipografía, / déjame / celebrarte / en la pureza / de tus /

puros perfiles…”

Aprovecho la escala en Barcelona de este itinerario para añadir unas reflexiones sobre la materia informe de la línea. Tal vez ésta sea pura porque todavía no tiene la forma que el pensamiento y el gesto le impondrán.

Yo hablo de la aventura de la línea libre, el trazo.
El mismo trazo del que emerge el Dibujo, del cual a su vez surge la Escritura. Los niños aprenden a escribir dibujando letra por letra la modesta majestad de las mayúsculas.

El Libro hace la síntesis: la conjunción del Escrito y el Dibujo, salidos de las manos de los artistas gráficos, dibujantes, grabadores, ilustradores, herederos de los renacentistas convocados por Gutenberg. El Libro hizo, sobre la geometría rectangular de la página, la fusión de la Textualidad y la Visualidad. Ese círculo virtuoso de la visión, el pensamiento y la expresión gráfica.

La FIL (tres letras que lo dicen todo) es el destino y el punto de encuentro de un Origen remoto.
Una civilización destinada a dar nacimiento a la “línea pura” de Neruda. Cuando homo erectus transitaba inapelablemente hacia homo sapiens y descubrió que de sus dedos deslizándose sobre la arcilla tierna en Altamira, entonces emergió la “línea pura”.

Se iniciaba así la aventura de la línea en libertad. El acto gráfico. La línea gráfica.

Homenaje a la FIL. Evocación de Neruda
Homenaje a la FIL. Evocación de Neruda

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