Grafeno: un material demasiado simple para interpretarlo de manera compleja

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La revolución de los materiales grafénicos

Vivimos en una época en la que la constante evolución tecnológica es vital y real. cada día conocemos nuevos procesos productivos, nuevos materiales o, sencillamente, descubrimos nuevas propiedades de materiales que nos han rodeado siempre. Entre estos últimos podemos hallar el grupo de los denominados materiales grafénicos y, a su cabeza, el grafeno, material que está revolucionando el ámbito creativo y que nos incita a investigar y trabajar en sus posibles aplicaciones futuras.
Los materiales ofrecen oportunidades para nuestra sociedad que el diseño transforma en realidades. Los materiales aportan experiencias y sensaciones al diseño, que a veces los usa para decorar, pero muchas otras para transformar entornos y mejorar eso que llamamos calidad de vida. Los materiales grafénicos, con el grafeno entre ellos, se alían al diseño, representando un sueño del que hoy podemos despertar orgullosos por haber sabido interpretarlo en su contexto, relacionando escalas e integrando el conocimiento.

Un material nuevo

El grafeno no es un material nuevo, pero desde que se aisló por primera vez en 2004 inició una imparable aventura que renueva el paradigma de las leyes de la física, abre la puerta a aplicaciones industriales inéditas y anuncia una nueva revolución industrial e incluso social. Los titulares lo definen como “un material maravilloso”, “el material que revolucionará el mundo”, “el supermaterial” o “el material de Dios”. Al mismo tiempo, emerge una industria que lo utiliza en productos como raquetas, colchones o pinturas, pero sin embargo no aparecen iconos o avances que fomenten la mencionada revolución, de la misma forma que el ciudadano no es consciente aún de la importancia de este material. La sociedad exige a este nuevo material invisibilidad y ecoeficacia, utilidad para la electrónica y la salud y una respuesta a los nuevos parámetros energéticos, mientras que la industria espera que aporte tangibilidad, reproducibilidad, seguridad y negocio. Necesitamos un cambio de perspectiva y todos esperamos que surja del esfuerzo de colaboración entre los diferentes agentes involucrados, entre ellos, la sociedad civil. De producirse así, sería la primera vez en que una revolución material de gran escala (tras las de materiales como la piedra, el cobre, el bronce, el hierro, el acero en escala macro, el silicio en escala micro,…) se haría realidad a través de la colaboración de toda la sociedad.

Ecosistemas disruptivos

Es indiscutible que el diseño impulsa la innovación e influye positivamente en la identidad corporativa y en los resultados financieros de las empresas. Los procesos adoptados por los diseñadores son una potente vía estratégica para afrontar las necesidades de los clientes sin seguir el desarrollo tradicional de productos y servicios. Si, en términos matéricos, el diseño es la matriz que distribuye cargas y aglutina comportamientos; en términos de diseño, el grafeno es un generador de nuevos modelos de negocio y propuestas de valor, de eficacia en los componentes y de ecosistemas disruptivos, es decir, un catalizador de innovación.

Por esta razón, en Elisava ponemos el material como punto de partida del proceso de diseño, con intención de inspirar la creación de escenarios novedosos de futu-
ro. Algunos ejemplos de nuestro trabajo desde la escuela son:
-Los Graphene Days: Bajo el título general Decoding Graphene y enmarcados en sectores (construcción y hábitat, energía, movilidad, packaging, salud), son un formato ágil y creativo que conecta ciencia, tecnología, diseño, necesidades, usuario, oportunidades y empresa.
-El desarrollo para la implementación de productos industriales con materiales grafénicos.
-La investigación del impacto que este material genera tanto en la sociedad como en la industria actual.

El elemento de la vida

Retomando la necesidad de colaborar en el éxito de esta nueva revolución industrial, un punto fundamental a favor del grafeno es que se trata una sustancia compuesta por carbono puro. El carbono es el pilar básico de la química orgánica, un elemento generoso energéticamente, el más duro y valioso, el elemento de la vida. Por tanto, si enseñamos a nuestros niños las letras, los números o las notas musicales desde pe- queños, ¿por qué no les descubrimos también los elementos químicos, que son los que conforman nuestro entorno? Es momento de cerrar el círculo y revalorizar este lenguaje complementario, porque del elemento de la vida depende nuestra esperanza tecnológica y social.

NOTA: Grafeno: un material demasiado simple para interpretarlo de manera compleja, es un artículo escrito por el Dr. Javier Peña Andrés publicado en el número 74 de Experimenta. Puedes conseguir este número y muchos más en nuestra tienda online

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