Kriskadecor reinterpreta Montblanc

En 1926, Josep Maria Sans Amill desarrolló una máquina capaz de unir automáticamente eslabones de cadena. La idea encontró pronto una aplicación práctica cuando el propietario de una pastelería de Montblanc le planteó la necesidad de mantener abierta la puerta de su establecimiento durante el verano sin permitir la entrada de insectos. De aquella solución nació la cortina de cadena, origen de Kriskadecor, empresa que un siglo después regresa a su localidad natal para celebrar su trayectoria mediante una intervención colectiva en el espacio público.

Bajo el lema «100 años inspirando emociones», la compañía ha impulsado un proyecto que reúne a estudiantes de cuatro escuelas de diseño y escolares de Montblanc para reinterpretar distintos enclaves de esta villa medieval catalana. La cadena de aluminio, material que ha acompañado la evolución de la empresa, se convierte en el elemento común de unas instalaciones efímeras que establecen nuevas relaciones visuales con el patrimonio arquitectónico.

La iniciativa cuenta con la participación de la Escuela de Arte Ondara (Campus ESDAPC), LCI Barcelona, Elisava y la Escola d’Art i Disseny de Reus (EADR). Cada equipo ha desarrollado una propuesta a partir de las características del emplazamiento asignado, explorando las posibilidades del material para trabajar con la luz, el color, la transparencia y la percepción espacial.

Seis intervenciones, diferentes lecturas del patrimonio

En el Portal de Sant Jordi, estudiantes de cuarto curso de Diseño de Interiores de la Escuela de Arte Ondara presentan Làmpada, una pieza circular suspendida que toma como referencia la estética medieval de Montblanc. La instalación está formada por capas concéntricas de cadenas de aluminio en tonalidades cálidas y ha sido desarrollada dentro de la asignatura de Montajes Efímeros, bajo la supervisión de Gemma Casteràs y David Gracia.

Otro grupo de la misma escuela y asignatura firma Pòrtic, situada en la Plaça de Sant Miquel. La propuesta introduce planos de cadenas que se cruzan y generan diagonales, transparencias y perspectivas variables. Su disposición modifica la percepción de la plaza a medida que los visitantes recorren el espacio.

El Claustre de Sant Francesc acoge La memòria que s’eleva, una intervención realizada por estudiantes de LCI Barcelona, supervisados por María Flaqué. Inspirada en las bóvedas religiosas europeas y en la verticalidad de la arquitectura gótica, presenta volúmenes de cadenas que parecen elevarse desde el suelo. La composición cromática acompaña una propuesta que recupera simbólicamente la memoria del antiguo recinto religioso.

En ese mismo entorno se encuentra Merlets de Muralla, desarrollada por estudiantes de Elisava bajo la supervisión de Martí Capdevila, Luis Doornekamp y Luis Eslava. La instalación toma como referencia las almenas de la muralla medieval y despliega una superficie de cadenas a la altura de su coronación. El resultado configura un pabellón temporal, ligero y reversible, cuya relación con la arquitectura existente cambia mediante la incidencia de la luz y las sombras.

La Muralla de Santa Anna es el emplazamiento de Cent anys en moviment, creada por alumnos de segundo curso de Arquitectura Efímera de la Escola d’Art i Disseny de Reus, bajo la supervisión de Albert Pàmies Thomas. Su estructura en zigzag produce un efecto óptico variable según la posición del observador. El eslabón adquiere aquí una dimensión simbólica vinculada a los cien años de evolución de Kriskadecor.

La misma escuela participa con De baula en baula, realizada por otro grupo de estudiantes de segundo curso de Proyectos y Dirección de Obras de Decoración. Situada en el patio del Consell Comarcal de la Conca de Barberà, la instalación utiliza el eslabón como hilo conductor de un recorrido que conecta las primeras cortinas fabricadas en 1926 con las actuales aplicaciones arquitectónicas de la compañía.

Montblanc desde la mirada infantil

La celebración incorpora también la participación de las dos escuelas de educación primaria del municipio: Escola Les Muralles y Escola Mare de Déu de la Serra.

Sus alumnos participaron en un concurso de dibujo inspirado en Montblanc, del que se seleccionaron cuatro obras para reinterpretarlas mediante cadenas de aluminio. Las piezas resultantes forman parte de la exposición Montblanc vist amb ulls d’infant, instalada en la cooperativa Fet a la Conca.

Murallas, dragones, paisajes y otros elementos del imaginario local pasan así del dibujo infantil a una composición material y tridimensional. La exposición incorpora al recorrido las representaciones de quienes viven actualmente la localidad y establece un diálogo con las propuestas de los estudiantes de diseño.

Un siglo de evolución material

La elección de la cadena como elemento común de todas las intervenciones permite recorrer también la historia de Kriskadecor. Desde aquella primera cortina destinada a proteger la entrada de un comercio, la empresa ha desarrollado nuevas aplicaciones del material en separación de espacios, revestimientos, techos, iluminación, acústica y fachadas.

Actualmente está dirigida por la tercera generación de la familia Sans, con Josep Maria y Maties Sans al frente. Su trayectoria incluye colaboraciones con profesionales como Philippe Starck, Patricia Urquiola y Kengo Kuma. Con este último participó en la intervención del núcleo de comunicación vertical de la Casa Batlló de Barcelona, revestido con cadena de aluminio anodizado.

La compañía recibió una Mención Especial en la categoría Diseño y Empresa de los Premios Nacionales de Innovación y Diseño 2024. Entre sus reconocimientos recientes figura también el iF DESIGN AWARD 2025 por la colección Weaving.

Con «100 años inspirando emociones», Kriskadecor traslada su actividad al lugar donde comenzó su historia. Las instalaciones temporales permiten observar cómo un mismo material admite distintas interpretaciones según las decisiones de sus autores y las características de cada emplazamiento. El recorrido incorpora a Montblanc como escenario y contenido de una celebración construida colectivamente, en la que participan tanto futuros profesionales del diseño como los escolares de la localidad.


Ficha del proyecto

  • Proyecto: 100 años inspirando emociones.
  • Organización: Kriskadecor.
  • Ubicación: Montblanc, Tarragona.
  • Año: 2026.
  • Centros participantes: Escuela de Arte Ondara (Campus ESDAPC), LCI Barcelona, Elisava y Escola d’Art i Disseny de Reus.
  • Docentes y supervisores mencionados: Gemma Casteràs, David Gracia, María Flaqué, Martí Capdevila, Luis Doornekamp, Luis Eslava y Albert Pàmies Thomas.
  • Participación escolar: Escola Les Muralles y Escola Mare de Déu de la Serra.
  • Material principal: Cadena de aluminio.
  • Tipología: Instalaciones urbanas efímeras y exposición.
  • Fotografías: Marcela Grassi.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.