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Centroamérica en la Bienal del Cartel, México, 2014

En tiempos de incertidumbres por la aguda situación entre Ucrania y Rusia, las salvajes manifestaciones de terror de ISIS en Irak y Siria, el avance de ébola en África y otras tensiones mundiales, ante esos detonantes las buenas noticias hay que compartirlas y esperanzarnos pues también se debe proteger la paz y a pesar de todo la vida es un camino a emprender cada día. El diseño no está nada aislado de esas situaciones que se ensañan contra la humanidad, su cultura e historia; la política, la salud, la economía, la educación y la cultura también son temáticas para bienales internacionales como las del cartel, donde son centrales la comunicación, la innovación en lenguajes y técnicas que acrecientan la creatividad de los diseñadores.

José Alberto Hernández de Costa Rica, y Lonnie Ruiz de Nicaragua, son destacados diseñadores centroamericanos que exhibirán sus propuestas seleccionadas por el jurado de la Décima Tercer Bienal Internacional del Cartel, México 2014, que se exhibirá en el Museo Franz Mayer de la capital mexicana a partir del 27 octubre próximo, día de premiación, y realización del posterior Congreso de Diseño Gráfico.

Asiduo participante en bienales
José Alberto Hernández participó en la anterior 12va Bienal del Cartel, y estuvo en las anteriores ediciones de la Bienal Iberoamericana de Diseño de Madrid, y para la de 2014 no será la excepción, cuando se apreciará su amplia producción de carteles para el Centro Cultural de España -CCE-, en San José.
Para la 13 Edición de La Bienal del Cartel de México aplicó con tres propuestas de las cuales fue seleccionada “Concierto de Canto y Piano”, serie realizada para el ciclo de conciertos del CCE denominado “De música y músicos”, espacio que difunde la música de cámara tanto de repertorio internacional como de compositores costarricenses por medio de proyectos de ensambles y propuestas musicales independientes. El cartel seleccionado celebra el concierto con Ernesto Rodríguez (tenor), Stacy Chamblin (mezzosoprano) y Manuel Matarrita (piano).

José Alberto Hernández, cartel “Canto y Piano”, 2014. Impresión digital. Foto cortesía del diseñador. 

El cartel –expresa José Alberto-, (y los diseños que trabajé para este ciclo) buscaba darle una forma más lúdica y/o experimental a la manera en que por lo general se abordan carteles de “música clásica”, así para esta ocasión utilicé un lenguaje cercano al “comic” que implica el diálogo entre la voz y el piano.
Me gustaría creer que el espectador primero es captado por la ilustración y luego guiado por su propia curiosidad a completar el mensaje en los textos mínimos que le permitan terminar de descifrar la imagen.
Respecto al lenguaje, Hernández señala que él trata de no definirse específicamente dentro de un estilo, en su lugar lo que intenta es buscar alternativas según cada caso en particular. Me interesa –agrega-, la versatilidad, tener abierta esa posibilidad de cambiar, de probar técnicas y lenguajes, y revisar posteriormente si funciona o no; algunas veces esa revisión, descarte o selección la hago de manera individual y otras en conjunto con el cliente. Lo que sí puedo reconocer (cuando de carteles se trata), es una tendencia a potenciar el uso de pocos elementos, pero si es del caso lo podría variar.

José Alberto Hernández, otras propuestas de carteles de esta serie, 2014. Impresión digital. Fotos cortesía del diseñador.

A la pregunta ¿cuánto pesa la investigación y experimentación en técnicas para su trabajo?, él responde que pesa bastante, porque necesitas investigar para mantenerte actualizado y poder ampliar así tu experiencia al conocer de otros procesos o maneras de pensar y trabajar. Sobre la experimentación José Alberto cree que es parte del trajín actual del diseñador profesional, mantener una dinámica abierta de exploración y cambio, de prueba y error, aprendiendo a leer caminos desde aciertos y desaciertos.
Por lo general –explica-, confío en los procesos, en aquellos que te permiten ir desarrollando poco a poco una idea, la conceptualización surge al conocer y relacionar las necesidades específicas de un evento, de un cliente, de un producto y su público meta.
En el caso particular del Centro Cultural de España –concluye-, mi interés siempre ha estado ligado a la innovación y las estéticas contemporáneas o de lenguajes no tradicionales; esto me lleva a crear gran empatía a la hora de conceptualizar gráficamente mis actividades, ya que al igual que yo están abiertos y anuentes a nuevas exploraciones.

El lúdico portafolio de Lonnie Ruiz
Ruiz comenzó a forjar dicho portafolio desde que estudió en la Facultad de Diseño de la Universidad Politécnica de Nicaragua. Además recibió talleres con diseñadores e ilustradores que impactaron su crecimiento profesional y formación, entre ellos Isidro Ferrer, Felipe Taborda, Alejandro Magallanes y el maestro cubano Antonio Pérez Ñiko, de quien quizás aprendió la gracia y experimentación con caracteres tipográficos trazados a mano, y la poética construcción de sus personajes ilustrados. Agrega que trabaja junto a su padre en ARCO Producciones, desde el año 2001, y es docente en la Universidad Americana en Managua.

Lonnie Ruiz, cartel “Libros Infantiles y Juveniles”, 2014. Impresión digital. Foto cortesía del diseñador.

Desde su perspectiva creativa, Ruiz busca el objetivo de integrar adecuadamente el diseño y la ilustración. Mi relación con esta última disciplina -expresa-, empezó al ilustrar libros para niños, luego me percaté de la oportunidad de usarla como recurso en otras piezas de diseño. En Nicaragua, la década de los años 80 y los tiempos de la revolución fueron sin duda la época dorada del cartel, ya fuese político o social (que en su momento fue casi lo mismo), pero desde entonces, hay menos diseñadores cultivándolo, o por lo menos no tienen ya el mismo poder informativo y visual que antes. Estoy interesado en que mi trabajo y el de otros colegas que también están haciendo carteles, recupere ese valor como pieza de diseño y que se fomente su estudio y elaboración en las escuelas de estas disciplinas creativas.

Respecto al lenguaje, Lonnie Ruiz agrega que dicha retórica de mi trabajo depende mucho del contenido y el tipo de cliente. Busco adaptarme lo más que puedo en cuanto a discurso y técnica, aunque en los últimos proyectos desarrollados trato de utilizar un lenguaje gráfico muy similar (todavía no sé si es mi estilo), pero estoy claro de que no todo lo podré resolver de la misma manera.

Lonnie Ruiz, Décima Tercer Bienal Internacional del Cartel, México 2014, Diseño gráfico e Ilustración, Foto cortesía del diseñador. 

Al referirse al método creativo, acota que se informa lo más que puede sobre el tema a trabajar. Siento –expresa-, la necesidad de conocer bien el mensaje del cliente para no afectar su comprensión con mi “estilo” o las ideas personales. Esto además me permite conocer mejor al cliente y su público. En el caso de la Fundación ¡Libros para Niños!, con la que he colaborado en la realización de estos carteles con los cuales estaré en la bienal de México, estoy comprometido con la filosofía e interés de acercar a los niños y niñas de Centroamérica a los libros y a la lectura.

Concluye: En el cartel del “Día del Libro Infantil y Juvenil”, me sirvió la experiencia personal de haber crecido entre libros, leyendo y escuchando las historias de Andersen, e involucrarme siempre en la producción de libros ilustrados. No me fue difícil entender la connotación autobiográfica de Andersen en el “patito feo”, y representar la visión que siempre tuve de ese personaje.

¿Qué nos queda?
Lo expuesto por estos dos diseñadores regionales, eleva la estima propia de esta práctica creativa, y el valor del diseño al contribuir con el empoderamiento del usuario de sus múltiples productos, sean de comunicación visual y/o funcionales, de moda, industriales, interactivos, gráficos, editoriales. Existe un espíritu creativo y pensamiento crítico que nos debe dejar algo por su sentido tropológico, estímulo a otras brechas desde donde combatir las contingencias de la violencia, la pobreza, las amenazas a la salud, al ambiente, y hacer algo por detener las migraciones de los niños centroamericanos que tropiezan incluso antes de pisar los bordes y espejismos centristas, entre otros detonantes de esta actualidad ya entrada en el siglo XXI; quizás ofrecer un paliativo cultural, político si se quiere, con los aportes de esta nueva camada de profesionales en diseño que redimensionen el momento histórico en el cual nos toca imprimir una huella certera en el camino.

 

 

 

 


  

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