En el trabajo de Pepe Gimeno, las letras no siempre están destinadas a ser leídas. A veces se fragmentan, se acumulan, pierden su función lingüística y comienzan a comportarse como materia visual. Se convierten en estructuras, paisajes, texturas o formas abiertas a nuevas interpretaciones.
Ese desplazamiento constituye el núcleo de Morphosis, la exposición que el Palacio Quintanar de Segovia presenta desde el 24 de julio hasta el 25 de octubre de 2026. La muestra, con Pepe Gimeno como artista y Pedro Medina Reinón como comisario, reúne el resultado de un proceso de investigación iniciado hace más de cinco años con la serie A través de la Posverdad. La dirección del Palacio Quintanar corresponde a Gianni Ferraro.
Más que una recopilación de obras, Morphosis propone hacer visible un proceso. El punto de partida fue una reflexión sobre la manipulación del relato y sobre la manera en que la información puede alterar nuestra percepción de la realidad. A lo largo del tiempo, esa investigación se fue desplazando hacia una cuestión más amplia: cómo construimos sentido, cómo reconocemos las formas y qué mecanismos utilizamos para completar aquello que vemos.

La exposición se sitúa precisamente en ese territorio de tránsito. No presenta la tipografía como un sistema cerrado de signos destinados a transmitir un mensaje verbal, sino como una materia susceptible de ser descompuesta, reorganizada y transformada.
Cuando la letra deja de ser palabra
La tipografía constituye uno de los cuatro ejes que articulan la exposición. En el trabajo de Gimeno, la letra puede desprenderse progresivamente de su función lingüística para adquirir una autonomía visual.
El proceso comienza con un elemento reconocible: una letra, una palabra, un texto o un signo. A partir de ahí, la forma se fragmenta y se somete a diferentes operaciones de transformación. El significado original no desaparece necesariamente, pero deja de ser el único posible.
La letra conserva la memoria de aquello que fue, incluso cuando ya no puede leerse de manera convencional.
Esa tensión entre reconocimiento y extrañamiento resulta esencial en la propuesta. El espectador puede percibir que detrás de una determinada forma existe un lenguaje, pero no siempre consigue reconstruirlo completamente. La imagen se sitúa así en un espacio intermedio entre lo legible y lo visible.
En lugar de entender el texto como una secuencia lineal de signos, Morphosis propone observarlo como un conjunto de formas que pueden ser reorganizadas y generar nuevas relaciones.








La fragmentación como método
La fragmentación es el segundo gran eje de la exposición. Descomponer una palabra significa alterar su estructura original. Separar sus elementos permite modificar las relaciones entre ellos y abrir nuevas posibilidades de lectura. Cada fragmento mantiene una relación con el conjunto del que procede, pero también puede adquirir una autonomía inesperada.
En este proceso, la fragmentación no equivale a destrucción. Es una estrategia de transformación. El fragmento conserva una memoria. Pero también permite construir algo nuevo.
Esta idea resulta especialmente significativa en una exposición que parte de la manipulación del relato y de la percepción de la realidad. Un relato puede ser descompuesto, reorganizado y presentado de manera diferente sin que necesariamente desaparezcan sus elementos originales. Lo que cambia es la relación entre ellos.
El trabajo de Gimeno traslada esa operación al terreno visual. Las palabras, los signos y las letras se convierten en unidades susceptibles de ser desplazadas y recombinadas. El resultado no es una nueva traducción de un mensaje previo, sino la aparición de una imagen que obliga a reconsiderar la relación entre forma y significado.
El caos como herramienta de creación
El tercer eje de Morphosis es el caos. En este contexto, el caos no aparece como ausencia absoluta de orden, sino como una condición productiva. La acumulación, el azar y la reorganización de los elementos pueden generar combinaciones que no habrían surgido mediante una planificación completamente controlada.
La exposición plantea así una relación entre método y descubrimiento.
El artista establece unas reglas de partida, pero el proceso puede abrir caminos que no estaban previstos inicialmente. La acumulación de fragmentos, su transformación y su posterior reorganización generan nuevas posibilidades formales.
El caos se convierte en una herramienta para encontrar.
Esta manera de trabajar resulta especialmente relevante en una práctica que se apoya en la transformación de materiales previamente existentes. La creación no comienza necesariamente desde una superficie vacía. Puede surgir de la intervención sobre algo que ya contiene información, estructura y memoria.
La obra aparece entonces como resultado de una serie de operaciones: seleccionar, separar, acumular, desplazar, reorganizar y volver a mirar.
La imagen se completa en la mirada
El cuarto eje de la muestra se relaciona con las leyes de la Gestalt y con los mecanismos de la percepción. El espectador no observa las obras como un receptor pasivo. Reconoce patrones, establece asociaciones y completa visualmente aquello que aparece fragmentado o incompleto.
Una forma puede sugerir un paisaje. Una acumulación de signos puede activar la memoria de un texto. Una composición abstracta puede adquirir una lectura figurativa a partir de unos pocos elementos reconocibles.
La imagen no está completamente cerrada. Se construye también en la mirada de quien la contempla.
Esta participación del espectador es una de las claves conceptuales de Morphosis. La obra no ofrece necesariamente una única interpretación, sino que activa procesos de reconocimiento que dependen de la experiencia, la memoria y la capacidad asociativa de cada persona.
Por eso, el visitante no se limita a contemplar una imagen terminada. Participa en su construcción.
Del relato a la percepción
El recorrido de Morphosis se origina en una investigación sobre la posverdad, pero no se limita a reproducir una reflexión sobre la manipulación de la información.
A lo largo de más de cinco años, el proyecto ha ampliado su campo de interés. La pregunta inicial sobre cómo se manipulan los relatos conduce a otra más profunda: cómo construimos nuestra propia percepción de aquello que consideramos real.
La relación entre ambas cuestiones es directa. La percepción no depende únicamente de lo que vemos, sino también de la manera en que organizamos la información que recibimos. Reconocemos patrones. Completamos formas. Asociamos elementos. Construimos relaciones.
En ese sentido, el trabajo de Gimeno utiliza el lenguaje visual para poner en evidencia mecanismos que normalmente operan de manera casi inconsciente.
La tipografía es un punto de partida especialmente eficaz porque se encuentra en la frontera entre la imagen y el lenguaje. Una letra es simultáneamente una forma y un signo. Una palabra puede ser leída, pero también puede ser observada como una composición visual. Al fragmentarla, Morphosis hace visible esa doble condición.
Una investigación que permanece abierta
Uno de los intereses de la exposición reside en mostrar la evolución de una investigación y no únicamente sus resultados finales.
El proyecto se ha desarrollado a través de nuevas preguntas, intereses y líneas de trabajo que han ido ampliando sus límites. La exposición permite observar ese desplazamiento: desde la preocupación inicial por la construcción y manipulación del relato hasta una investigación sobre los procesos mediante los cuales damos sentido a las imágenes y a la realidad.
Esta condición abierta forma parte de la propia propuesta. Las obras no se presentan como respuestas definitivas a una cuestión cerrada. Cada una puede activar nuevas interpretaciones y relaciones.
En última instancia, la exposición propone una reflexión sobre cómo construimos los relatos que organizan nuestra percepción del mundo. Pero lo hace sin convertir esa reflexión en una explicación teórica ilustrada. El pensamiento aparece incorporado al propio proceso de trabajo: en la fragmentación, en la transformación de las letras, en la acumulación de elementos y en la participación activa de quien observa.








Una exposición sobre lo que vemos cuando ya no podemos leer
Tal vez una de las preguntas más sugerentes que plantea Morphosis sea qué ocurre cuando una palabra deja de ser completamente legible.
Mientras conserva su estructura habitual, el lenguaje dirige nuestra interpretación. Leemos y el significado aparece con rapidez. Pero cuando la palabra se fragmenta, cuando sus elementos se acumulan o se reorganizan, esa relación automática se interrumpe.
Entonces empezamos a mirar. La letra se convierte en forma. La forma puede convertirse en imagen. La imagen activa una asociación. La asociación produce una nueva interpretación.
El proceso no es lineal. Y esa falta de linealidad constituye una de las aportaciones centrales de la propuesta de Pepe Gimeno. Frente a la idea de que el significado se encuentra previamente contenido en una obra y debe ser simplemente descifrado, Morphosis plantea que el significado también puede producirse durante la experiencia de observar.
Cada espectador completa la obra de una manera diferente. Cada mirada reorganiza los fragmentos. Cada interpretación construye un relato.
En el Palacio Quintanar, Morphosis convierte así la tipografía en materia de investigación visual y utiliza la fragmentación, el caos y la percepción para explorar una cuestión que trasciende el diseño gráfico y el arte: cómo construimos aquello que creemos ver.
La exposición no propone encontrar un único significado detrás de las imágenes. Más bien invita a observar el proceso mediante el cual ese significado aparece.
Y, en ese proceso, la obra permanece abierta. Esperando ser completada.
Queremos agradecer muy especialmente a Teresa Jular por las fotografías de la inauguración y por compartirnos toda la información de la muestra.
Información general:
Morphosis
Artista: Pepe Gimeno
Desde el 24 de julio de 2026
Hasta el 25 de octubre de 2026
Lugar: PALACIO QUINTANAR, centro de innovación y desarrollo para el diseño y la cultura, de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León. C/San Agustín s/n 40001. Segovia
Horarios
De Miércoles a sábado de 11:00 a 14:00
y de 17:00 a 21:00
Domingos de 11:00 a 15:00
Lunes y martes cerrado










