La columna de Joan Costa en Experimenta. Hoy: Info-grafía

La columna de Joan Costa: Fábulas, mitos y patrañas

1. Contra el intelectualismo teórico 

La Forma

Plinio el Viejo, filósofo, escritor y militar romano del siglo I, explicaba que la primera imagen se hizo resiguiendo el perfil que marcaba una sombra en la pared. La idea es verosímil para los ingenuos que saben que sus sombras se proyectan en las paredes, como las sombras chinescas, y es fácil imaginar que ese perfil estático que proyectan nuestros cuerpos se puede reseguir con un trazador. Digo “ingenuos” porque lo creen todo sin verificarlo.

No sé si Plinio era consciente de que mentía, pero su explicación es de pura falsedad absoluta y no hace falta ser más sabio que él para entenderlo. Vamos a ver. Las primeras imágenes aparecieron en la prehistoria y dieron nacimiento al Arte, 16.000 años atrás. Se llama “arte parietal” porque esas imágenes están pintadas en las paredes rocosas de las cavernas. En su inmensa mayoría, son figuras de animales, bisontes, mamuts, tropeles de caballos salvajes, antílopes, jabalíes, etc., y escenas de caza, animales embistiendo y cazadores lanzando flechas y lanzas. 

Para dibujarlos, según Plinio, estos animales tendrían que haber superado dos grandes dificultades, ambas imposibles. La primera sería cómo hacerles entrar en las cuevas, donde para empezar, no pasan por sus accesos que siempre son muy angostos. Si eso fuera posible, una vez dentro deberían proyectar sus sombras en la pared donde están pintados. Pero no solo hay pinturas en las paredes sino también en los techos, en pasillos muy estrechos y en subterráneos. ¿Cómo proyectar sombras de perfiles en estas superficies?

La segunda dificultad es la imposibilidad de que a estos grandes animales habría que domesticarlos y ponerles en pose estática para dibujarlos. Tengamos en cuenta que aquellos animales salvajes y hambrientos eran más hábiles cazadores que los mismos cazadores-artistas. Y que la ley de la selva es comer o ser comido…

Trampantojos y trompe l’oeil

Zeus hablaba de unas uvas que estaban tan perfectas y exactamente pintadas que los pájaros, engañados, iban a picotearlas. No sé si Zeus y su audiencia sabían que no se puede comparar nuestra visión con la de los pájaros. Nosotros tenemos visión frontal y binocular lo que nos permite ver en relieve y el color: vemos en tres dimensiones. Las aves tienen los ojos laterales, uno a cada lado de la cabeza y no pueden ver el relieve. Ellas se guían no por los ojos sino por el oído: técnicamente se llaman otozoa. A los mamíferos, se les llama ophtalmozoa, porque predomina en nosotros la visión.

Desde la antigüedad griega, los artistas ya demostraban la manera de engañar al público mediante efectos visuales. Al público sí, pero engañar a pájaros, peces, y otras especies, es otro cantar. Simplemente no ven como nosotros.

Bla, bla, bla

Otra mentira piadosa es la declaración “Al principio fue el Verbo”.
El lenguaje oral existe desde hace 100.000 – 40.000 años, cuando alcanzó su complejidad. Pese a que la especie humana tiene su origen 6 millones de años atrás, todo ese tiempo estuvieron sin hablar: se las apañaban con gestos. Siguiendo la cuenta atrás, los primeros seres vivientes aparecieron en la Tierra hace 3.800 millones de años. Eran unos organismos unicelulares microscópicos, sin sistema nervioso, cerebro ni mente. Fueron el principio de la Vida. ¿Dónde estaría el Verbo entonces?

Si quieres comentar, discutir, aportar o simplemente contactar a Joan por el contenido de sus columnas, puedes escribirle a jci@joancostainstitute.com

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