La columna de Chema Aznar

 La columna de Chema Aznar: Traje azul

Desde una observación atenta podría hacerse un rastreo de la evolución digital, buscar en donde se fue el sentido utópico comunitario, qué precedentes se materializaron, desde qué tesis existenciales en el vivir, en la experiencia con lo útil o lo convivencial. ¿En dónde se hundió la ilusión? o quizá ¿aún persiste? Persistencias, que se han ido recogiendo entre los pliegues de la realidad, imaginaciones nunca dichas, indiferentes, en un espacio límbico entre la virtualidad y lo sensible, antecedentes históricos diversos desde su objetividad en el entendimiento o en su subjetividad.

Desde todos los aspectos buscamos justificaciones, certezas en el presente. Creo que podría darnos claves y formular preguntas: ¿Por qué y cómo el diseño durante estos últimos cuarenta años se ha ido configurando o incluso mutando sus bases teórico- prácticas, culturales, influyendo en su acción proyectiva? ¿Desde un determinismo conductual a consecuencia de la emergencia de la industria electrónica? o ¿Desde el movimiento contracultural en donde enlazaría con su espíritu libertario, voluntarista? Por ejemplo, Victor Papaneck conectaría con el pragmatismo positivista sin renunciar a este pensamiento libertario.

Desde el supuesto utópico los Estados Unidos, especialmente California, adoptó los restos de la contracultura con la esperanza de constituir una sociedad mejor. Acogió expectativas milenaristas, freaks que buscaban un mundo nuevo, perfecto, adoptando conciencia y compromiso. En la primera década de los setenta se iba tomando conciencia de los movimientos feministas, los salvadores de ballenas o el medio ambiente. Los espacios culturales de California acogieron estos excedentes de los sueños freaks, fundamentados en el universo del código digital. Desde una audaz operación del marketing y el diseño, las máquinas se formalizaron mediante signos high-tech, personificando una tecnocracia del traje azul, el mando o el control militar.

Se desprendía de los ordenadores personales una retórica que seducía, inspirada en valores sesentistas como la búsqueda de alternativas comunales hacia una sociedad descentralizada, autónoma, el empoderamiento personal en comunidades alternativas, en una sociedad descentralizada que irradiaba vibraciones cósmicas.

Para las nuevas corporaciones del nuevo capitalismo la forma de ser de la época contracultural, anarquista del Summer Time, fue aceptada superficialmente como imagen tecnolibertaria. El establishment californiano acogió estos valores de paz, libertad, aspectos reconsiderados e influyentes en la filosofía siliconiana, y adquirió de este lenguaje una retórica para el diseño, conformando una estructura dialéctica en el proyecto californiano. 

En el norte de California desde un ambiente de ciberdelia desarrollado por un mundo de programadores hedonistas, según Erik Davis , tecno-paganos de alta tecnología, se buscaba reconciliar los impulsos de los sesenta con la infomanía de los noventa. Este flujo alucinante se filtró en las publicaciones de Apple, la realidad virtual, el diseño de los videojuegos o juegos y en los tiempos gloriosos de la revista Wired.

El ejemplo del ambiente que estamos describiendo sería interpretado por Wired Magazine. Esta revista se creó a finales de los años noventa, inspirándose en el teórico de los medios de comunicación, Marshall McLuhan, calificado por la cultura californiana infomaniatica de «santo patrono» de la revista Wired. Estas publicaciones tuvieron tantos admiradores como detractores, debido a su espíritu liberal, su osado diseño gráfico y su utopismo tecnológico. 

Según Eric Sadin, favorecería el advenimiento de una realidad tecnocientífica en Silicon Valley, espacio en donde surgió el sentido de libertad y el voluntarismo del individuo. En este sentido germinó hacia una transformación estética social, científica… fue paradigmático.

Habría que situar la genealogía del tecnoliberalismo en ambientes de la contracultura. La universidad de Berkeley, tradicionalmente, fue un espacio de libertad de pensamiento y de libre expresión, con movimientos contestatarios activos como Speech Movement, inspirados en el pensamiento de Marcuse, más concretamente desde su obra “El hombre tridimensional”. 

En las décadas de los cincuenta, sesenta y principios de los setenta confluían una mixtura retórica que conformaban un modelo contestatario con aspiraciones hedonistas: el activismo contra la guerra de Vietnam, el pensamiento libertario enlazado con la utopía y, por otra parte, tesis libertarias protagonizados por escritores neoyorquinos de la generación beat como Jack Kerouac, Wiliam Burrougs, o Gregory Corso.

El reseteo de la cultura digital entendida como liberada, asequible y en la que profetas como Buckminster Fuller buscaban, desde la ciencia del diseño, la cooperación espontánea, sin perjuicio ecológico o desventaja para nadie. Muchos tecnólogos freaks imaginaron la tierra como una nave espacial, indagando en una tecnología asequible, popular para adaptarla a la vida. La publicación Whole earth atenta a una técnica social asequible, fue influenciada por comunas organizadas en torno a creencias religiosas, ideologías políticas o preferencias sexuales. Sus miembros surgieron en la Bahía de San Francisco y buscaban construir una nueva nación, conformada por pequeñas comunidades con estructuras igualitarias, conectadas unas con las otras a través de una red establecida por sus creencias comunes. 

Whole earth, fundada por Steward Brand en 1968, prometía acceso a herramientas descritas en el catalogo de oficios o técnicas preindustriales. Y es a E. Brand a quien se le ocurrió la expresión «computadora universal”. La ecología, la tecnología y el diseño buscaban ser cercanos, amigables con la computación, próximos al pensamiento de los hippies holistas que se fascinaron por la mística zen y el arte o el mantenimiento de la bicicleta. Según Erik Davis «el buda en su cabeza divina reside en los circuitos de un ordenador… o de una motocicleta”.

 Desde la imaginación freak pensaron y fantasearon con una ecología cibernética desde una armonía de programación mutua, atendida por máquinas de “gracia amorosa”. En 1970 una asociación de estudiantes de informática, gesks (Berkeley), imaginaron una sociedad regida por una ética haker, mezcla anárquica de las redes de control manual, descentralizadas y un férreo compromiso con libre flujo de la información.

Stewart Brand y Waby Grvy, activista por la paz, ex miembro de la granja de cerdos, fundaron Well (Whole Earth Electroniques) un sistema de universo abierto, autogestionado y autodiseñado. El sistema se basaba en pensar un ambiente para todas las mentalidades, que funcionó bastante bien por entonces. 

En esta visión crítica del pasado se podría contestar a las preguntas que se han formulado, entresacadas en las entretelas de esta narrativa, lo que se perdió y aquello que no tuvo la oportunidad de expresarse en la Historia. El diseño se prende a la tecnología en su decurso histórico, en donde las propuestas cercanas de servicio de las tecnologías y el diseño fueron especuladas, según Erik Davis, por la tecnocracia del traje azul, el mando o el control militar. Pero estas propuestas perdidas y no desarrolladas plenamente podrían cotejarse con la situación actual, en donde cada vez más el sistema imperante no ha solucionado las verdaderas necesidades, sino que las tecnologías han sido utilizadas como panópticos de vigilancia.

Una respuesta a todo lo dicho, parafraseando a Yuk Hui, sería que el papel del diseño y del arte es el de ser un medio de sensibilización. Y esto lo entiendo como el descubrimiento de la sensibilidad y el proyecto de la sensibilización.

Nota

Buckminster Fuller se definió a sí mismo como un “científico de diseño anticipatorio integral”, dado su interés por transgredir los cercos disciplinarios del saber científico y la invención, y por operar en sus creaciones mediante el entrecruzamiento de ciencia, arte y diseño (Wikipedia).

Bibliografía

Papanek, Víctor: The politics of design. Edl: Vitra Design Museum,, Germany, 2018.

Erik, Davis: Tecgnosis, mito, magia y misticismo en la era de la información colección: futuros próximos ed. Caja negra, Buenos Aires, Argentina 2023.

Wired Magazine:​ Refleja la manera en que la tecnología afecta a la cultura, a la educación, a la economía y a la política Ed. Louis Rossetto, 1993.

Brand Stewart: Whole Earth. Catalogo Estados Unidos 1968. Estados Unidos. 

Sadin Éric., La silicolonizacion del mundo. Ed. Caja Negra Buenos Aires   Argentina, 2014.

Aznar, Chema: Incidencia y reflexión: pensamientos en torno al diseño de producto Ed. Experimenta

Hui Yuk:  Fragmentar el futuro: ensayos sobre tecnodiversidad, Ed. Caja Negra, Buenos Aires Argentina 2020.

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