Quixote.jpg

Exordio

Poco a poco,

Te han repetido una veintena de significados, una decena de instrucciones, un centenar de comandos, mil pesadillas, un lustro, dos “máster”, cincuenta reuniones, tres trabajos, más despidos…

Y siempre alguien te habrá gritado, no has luchado suficiente, alguien te dirá trabaja para el mañana, ahorra, cómprate una casa, haz esto, deja de hacer lo otro, vístete bien, ponte recto, no juegues con la comida, cómprate un cochazo, no vivas en las nubes, la realidad no es tan bonita…

Eso se ha acabado,

Esto ya no es lo nuestro.

Hace no tantos años, esas cosas tenían cierto sentido. Hubo unos años de bienestar, de abundancia, podías trabajar para el mañana, crecimos en la abundancia. Nos creímos la abundancia. Nadamos en ella, pensábamos que nunca se acabaría que no habría sequía y la gente invirtió en sus vidas…

Y luego el tiempo llegó a nosotros y nosotros llegamos a tiempo.

Mucha gente construyó sus estudios y sus planes de futuro en base a todo aquello. Al siglo pasado, a lo que nos habíamos creído que sería el futuro. Pero de repente nos pusimos a trabajar sobre una realidad más compleja, un mundo que fue avanzando sin que muchos se adaptaran y que tiene como resultado que tengamos que convivir con una gran crisis y tratar de dar un salto más allá. Eso, aquellos que tuvieron la suerte de poder trabajar. Otros se están dedicando a la esclavitud del becario bajo la recompensa de la supuesta experiencia laboral y el mismo futuro mejor que te prometen los mismos de siempre.

Nos ha tocado ser la coherencia de lo incoherente.

No somos una parte del bienestar, crecimos y nadamos en él. Pero ahora vivimos pasto de las aguas de la piratería y el caciquismo en todos los terrenos. Ya no hay más bienestar como se entendió hace tiempo y pese a eso seguimos navegando, sobreviviendo como podemos: fondeamos en los puertos en los que nos dejan, generando nuevos significados y entendimientos para una palabra que se les olvidó a muchos.

Somos la era de las oportunidades…

Somos una gente que ya no ha tenido suficiente formación con lo que te decían en la escuela, con lo que aprehendías en las calles y trabajando. Nunca nada fue suficiente y todo fue siempre demasiado. Hemos tenido que aprender a no olvidar. Hemos bebido y creado la metacultura, afterpop, la agonía de la industria, el principio de otra cosa, viejos modelos económicos, ensayo-error, empirismos…

Nos contaron que el mundo estaba lleno de oportunidades y mucha gente se lo creyó. Y muchos de esos se sentaron a esperar y todavía siguen esperando.

Mientras tanto, otros eligieron vivir el ahora, porque sabían que ese mañana que les habían prometido quizás no iba a llegar, podía no existir…

Por eso para muchos el diseño dejó de ser un trabajo más, una profesión, una forma de hacer dinero, para convertirse en una actitud.

Una forma de vivir y entender la vida.

Eligieron vivir los sueños hoy a esperar un mañana de ensueño.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.