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Grace Herrera Amighetti: Educación del Diseño

Nos sentamos al lado del “kozo” (familia botánica de las moráceas); de ese árbol, Grace Herrera Amighetti extrae la pulpa para hacer papel -al estilo tradicional japonés-, sin dejar de referirse a sus propiedades o la utilidad para convertir sus abundantes tallos en fibra, y contarme además que lo trajo (unos quince años atrás) del Japón, una ramita que transportó en la valija para plantarla en el patio de su casa en Guadalupe, San José. Ahí mismo abrió su bagaje personal para mostrarme en qué cree ella, y qué podemos cambiar para fortalecer las debilidades y afrontar las amenazas del diseño en la actualidad.
Eso fue lo que encendió un espacio colmado de reminiscencias del jardín y del taller de grabado, de la artista pintora y hacedora de papel; nos sentamos para hablar de las problemáticas actuales y sensibles en la práctica artística y la educación del diseño, para tratar de dilucidar cómo hacer la diferencia ante tanto diletante quien -con manejar “Photoshop”-, ya se cree diseñador.

Grace Herrera, Códice moráceo del agua. Pieza presentada en la VI Bienal Internacional de Arte y Diseño Textil. Hombre + Mujer = Creación 2006. Autores: Alberto Murillo y Grace Herrera. Fotografía cortesía de la artista

LFQ: Ante las grandes remezones del diseñador gráfico, y otras disciplinas, ¿cuál es su posición? ¿Qué tácticas prevé para andar esos terrenos tan espinosos? ¿Desde qué ángulos de visión los observa y asume?
Grace Herrera Amighetti
: Quien intenta diseñar, o pintar, con las herramientas actuales que ofrece la computadora, pero sin tener sólidos fundamentos del diseño, se lo comerá la tecnología; estaría en similar situación de quien utilice sólo el pincel, pero carece de la técnica, del manejo de los materiales, del bagaje cultural, histórico, de la teoría del arte y el diseño, vitales para su formación y para permitirle investigar.

LFQ: ¿Qué considera necesario fomentar para que esas debilidades se conviertan en fortalezas?
GHA:
Es importante para la formación del diseñador gráfico que se forma en las escuelas de arte, crear criterios y destrezas para fortalecer los fundamentos del diseño. Sucede algo similar en fotografía: todo mundo la hace sin ser fotógrafo, pero para obtener un buen resultado fotográfico, hay que saber manejar los valores, la composición, la luz, el contraste, la estética y aspectos expresivos que son tan importantes, además de saber manejar el instrumento: la cámara y las técnicas fotográficas, ahora digitales.

Grace Herrera, Contenedor para la pieza “Códice moráceo…", libro arte. Fotografía cortesía de la artista.

GHA: ¿Cuál es su apreciación respecto al uso de la computadora en el arte y el diseño?
GHA:
Es fundamental el aporte que la máquina ofrece al artista, en tanto conduce experiencias que con otro instrumento no haría, o que requería mucho tiempo, pero existe un bagaje que no se compra como cuando se adquiere un “software” que se instala en el equipo, y es la experiencia cotidiana del artista en el taller, investigando materiales, probando técnicas, buscando soluciones y nuevas aristas expresivas, que si las tiene, si las vivencia haciéndolas primero a pié –como se dice en nuestro vocabulario-, entonces los resultados de utilizar la máquina serían sorprendentes, pues lo potencializa y acrecienta.

Grace Herrera, retrato con obras. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: ¿Es así, o, observa sus excepciones?
GHA:
existen individuos muy creativos que nunca aprendieron a utilizar un lápiz y que carecen de la formación básica, pero manejan muy bien un material en particular. También muchos artistas creen que solo dibujando puede llegar a concretar una obra, hoy día se considera que es más importante experimentar el material, la madera, el barro, el papel, la piedra, y llegar a la obra con ese internamiento en el taller y conocimiento de los equipos. Los talleres de materiales son fundamentales y deben estar en la primera etapa del plan de estudio de las escuelas donde se aprende arte y diseño, previos a la asimilación tecnológica del ordenador.

Grace Herrera, “Consultas con la almohada”, grabado. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: ¿Dónde observa la debilidad y amenaza?
GHA:
La experiencia del taller no puede ser sustituida por la máquina, y por lo general, los muchachos creen que es así. El taller nos brinda el ABC, el léxico, para entrar luego al dominio tecnológico, pero con un lenguaje propio y una experiencia de la realidad material.
Uno como artista lo hace, retoma ideas realizadas en otras técnicas y las pasa a otros materiales; exige transdiciplinariedad, como una experiencia apropiada en la creación artística y del diseño. La persona con formación básica consistente, maneja muy bien los lenguajes y transforma la materia; no solo puede que traslade una foto a pintura o un dibujo a escultura, o mezclar los lenguajes en tanto sabe de materiales y diseño; de ahí, pasar a la máquina, es muy favorable.

Grace Herrera, “Trópico”, acrílico. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: ¿Entonces, usted cree que la máquina limita al diseñador?
GHA:
Me refiero a los novatos quienes lo único que saben es manejar la computadora y un par de programas; tarde o temprano van a encontrarse con las limitaciones que tienen los programas y esos son los mismos limitantes que nos pone la máquina a todos. Pero lo creativo, el manejo físico de la materia y el conocimiento que aporta la técnica para sacarle el mejor provecho, eso que llamamos experticia, no solo ayudará a manejar mejor la herramienta tecnológica sino que aportará pensamiento, y “la carnita que la falta a la sopa del buen diseño”.
Cualquier instrumento puede tener gran utilidad pero en esa misma medida tiene un borde, quien no tiene esas fronteras es el artista creativo pues siempre aprovecha los hallazgos de la técnica, en el momento preciso, en el tiempo justo, reinventa los materiales o lo que encuentre y presente posibilidades expresivas, y así, también de esa misma manera, reinventarse a sí mismo para que no le ocurra lo del perro que persigue su propia cola.

LFQ: Grace Herrera habla de la necesidad de los talleres de formación básica del diseño y las técnicas que acrecientan el bagaje con que los egresados de las escuelas universitarias van a desempeñarse en el campo laboral. ¿Cómo caracteriza a los profesionales que se forman en otras carreras, pero al no tener espacios de realización propios, ponen su mirada en el diseño?
GHA
: Si uno es un grabador, e imprime sus propios grabados, conoce sus materiales, sus tintas, sus herramientas, se le abrirán los caminos que conducen a espacios insospechados, pero al hacerlo a pié. La máquina facilita, pero no aporta la creatividad que incrementa el mismo proceso. Es al hacer camino que atenderá a esas voces interiores -las de la experiencia y el manejo de los materiales-, que es cuando se recogen nuevas vibraciones procesuales que dotarán de contenido al proyecto, al cuadro, a la escultura, al mueble, al cartel, a la marca, al libro, a la revista, o a la campaña de información.
El problema que quienes se dedican a hacer diseño gráfico con el solo manejo de un par de programas, todo lo que hagan se parecerá, será igual, sin variedad, sin huella, porque no poseen insumos para investigar y es incapaz de escuchar esas voces interiores que sumirán luego al observador en su propio internamiento delante del producto artístico o de diseño.

Grace Herrera, “Mujer”, libro arte. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: ¿Por qué entonces, cuando un muchacho no encuentra trabajo, se dedica a “hacer diseño”? ¡Pues lo ven muy fácil, y creen que la computadora todo lo hace!
GHA:
Uno tiene una idea en la mente, a veces solo esbozada con un trazo, es como una intuición, algo primigenio que requiere perseguir, sin dejar perder la carga emocional, y la capacidad de escucharse y escuchar a los demás; en la medida de involucrarse más, esa idea amplía el panorama, y, en tanto hablamos del hecho creativo, presentará otros desafíos a resolver antes de llegar al producto final.
El asunto es este: la gente cree que hacer arte y diseño era como “soplar y a hacer botellas”, pero hacer fabricar botellas no es nada fácil, tiene su ciencia, su ingeniería. Aquel criterio de que con la computadora puedo hacerlo todo y que sería aun más fácil, cayó en un terreno, fértil, sí, pero de tan pocos milímetros de espesor debido a la carencia de formación básica y por otras grandes falencias que se perciben en la sociedad y la educación actual.

Grace Herrera, “Pareja”, 1980, acuarela. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: ¿Cuáles, doña Grace?
GHA:
En Costa Rica se nos olvidó esa piedra en el zapato, a nivel de colegios o escuelas y sobre todo las del sector público. Se da una especie de analfabetismo en la formación artística. Los maestros en las escuelas no pueden hacerlo si tienen que lidiar enseñando matemáticas, lenguas, estudios sociales, ciencias y además, “tener que dar arte en sus clases”, ellos mismos demuestran carencias de formación artística cuya frustración transmiten a los estudiantes.
La formación es un binomio aprendiente-docente, y, si éste último no está bien preparado para estimular al muchacho que quizás proviene de ambientes donde el arte no existe y el entorno cultural y poblacional es deficiente -hablo de la gente que vive mal y en condiciones limitadas-, hacer cambiar esa cultura es un tremendo desafío, requiere estrategias de carácter social, económicas, políticas, culturales, espirituales. No sucede así con el campesino, pues él tiene la suerte de poder hacer sus propios instrumentos y resolver sus problemas pues encuentra las condiciones materiales y técnicas en su entorno más cercano.

Artista en el taller. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: ¿Cuál es el centro de su cuestionamiento?
GHA
: Debemos manejar tácticas de aprendizaje, tener maestros mejores, bien formados, ambientes adecuados, oportunidad de tener acceso a espacios culturales, para su crecimiento espiritual y artístico; luego vendrá el aprendizaje del uso de la computadora y el “software”.  Se trata de ¡aprender a ser caminantes en el camino o proceso!
Ahora se da primero la computadora, pero la gente no posee técnica para manejar materiales; no caminan, no leen, no hacen proceso, se brincan todos los pasos del método para llegar de una vez al proyecto, por eso hay tantos obesos y padecen cierta minusvalía creativa e intelectual, en tanto se dejan regir por la ley del inmediatismo, de que cualquier cosa que hagan ya está bien, sin exigirse mayor búsqueda y sobre todo, disfrutar al asimilar el proceso.

Grace Herrera, “Génesis”, 2009, acuarela y papel hecho a mano. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: Las nociones sociológicas de la segunda parte del Siglo XX dicen que nosotros hacemos el mueble, la casa, la ciudad, y éstos nos hacen, ¿cree en eso?
GHA
: Eso aprendí de Jorge Romero Brest -un crítico de arte y filósofo, argentino-, él defendía esa idea de que el entorno nos hace: tazas bien diseñadas, objetos acordes y armónicos, muebles, libros, todo lo que significa cotidiano nos hace sensibles y estimula la formación de criterio para apreciar y valorar aquello que tiene belleza, técnica, concepto.
Si los parques y espacios públicos tuvieran mayores atractivos, se construyeran con mejores criterios ambientales y de pensamiento de diseño, influirían en la sensibilidad y quizás hasta combatiría los males urbanos actuales. En Europa -por ejemplo-, aunque los espacios habitacionales sean tan reducidos, la ciudad en cambio es estimulante: afloran las riquezas históricas, son construcciones civiles adecuadas, con buen diseño, arte, confort, todo eso estimula e influye en la formación de quien camina y amplía sus bordes personales.

Grace Herrera, papel hecho a mano. Fotografía cortesía de la artista

LFQ: ¿Quién no está haciendo la tarea?
GHA:
La educación no es una tarea solo para los maestros, los padres de familia deben darles a los educandos instrumentos para el desarrollo de sus destrezas, aunque no se pretenda que todos sean artistas, sino que formen la capacidad humana de disfrutar y valorar al arte.
Hay que educar a la población para superar esas nocivas ideas “atravesadas de la gente” que creen que el arte no les va ayudar en la vida, las familias desestimulan a los niños que presentan interés por el arte. Piensan que el artista estará destinado a esos mismos dramas vividos por los maestros de la historia. Esa es una noción equivocada, el caminante siempre encuentra y ese encuentro incrementa el logro, y un buen logro atraerá adeptos y generará riqueza. El problema es que si proyectamos las frustraciones de muchos que se dan por vencidos hacia las nuevas generaciones, será una sombra negativa que hay que paliar.

Grace Herrera, “Batik”, 1995. Fotografía cortesía de la artista.

LFQ: ¿Qué tiene que ver el Estado en esta problemática?
GHA:
En la educación pública, si el presupuesto es insuficiente, quitan a los profesores de arte. Por otro lado, el estimulo oficial es muy pequeño, no hay premios, no hay adquisición de obras para las colecciones estatales que incentiven al artista a producir, y que esa actitud de producción con el grado de “mística” que demuestra el artista, repercuta en la cultura. En el país existen muchos espacios, museos, galerías, auditorios, salas expositivas con condiciones adecuadas, sin embargo, el artista no tiene donde exhibir pues las instituciones culturales se quejan de no tener presupuesto, inhiben el desarrollo y truncan el proceso artístico.

A manera de conclusión
Las leves brisas que removían los ramajes del “kozo” amainaron el sopor de la primera tarde, del después de almuerzo, y ese internamiento al pensamiento de esta dama del arte costarricense, Grace Herrera, encendió y motivó la pluma. Ella es sobrina del destacado maestro nacional Francisco Amighetti Ruiz, es madre y hermana de también importantes artistas. Fue docente de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR) donde coordinó la Cátedra de Diseño y varias áreas propedéuticas que motivaron la renovación de los planes de estudios, a finales e inicios de este nuevo siglo.
Las nubes refrescaron el ambiente y la conversación bajó de tono, para darle paso al cafecito, y a recorrer su taller y apreciar cientos de acuarelas, dibujos, modelos, collages. Ella maneja un alto perfil expositivo -actualmente exhibe en la Galería Nacional y para el mes de julio presenta sus magníficas acuarelas en la Galería de la Facultad de Bellas Arte, UCR. Sus obras son de fuerte carga técnica y carácter estructural, con profundidad de lenguajes; hablan de una artista intensa, caminante que ha colectado mucho en el camino, por ello tiene tanto qué decir, tanto que cuestionar, y porque ella ve al mundo como algo incompleto, donde –para cambiarlo- hace falta el aporte de todas y todos.

2 opiniones en “Grace Herrera Amighetti: Educación del Diseño”

  1. Me encanta el artículo, perfecto para analizar con los estudiantes de diseño 1 y 2, que son más nuevillos y a los que hay que introducir al hacer, al hacer a mano y a al hacer muchas veces que es parte elemental de nuestro oficio… excelente LFQ… un abrazo a Da. Grace

  2. Buen artículo. La misma profesora que me guió en el diseño hace tanto, pero los años no pasan por ella, sino que la hacen más profunda y bella. Reflexión que sólo la profunda experiencia puede dar.

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