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Cuando innovar es casi una obligación

Ya ha pasado una semana del cierre de la 50 edición del Saloni di Milano, y algunos aun seguimos aturdidos tras la oleada de novedades. Cada año diseñadores, fabricantes y apasionados del diseño siguen en todo el mundo el gran evento ya sea de cuerpo presente o vía internet.

Son muchas firmas las que han expuesto cosas interesantes y que han sabido ir un poco más allá. Pero también son muchas otras las que han dejado ver exceso de refrito, de producto insustancial y que han llevado más de lo mismo. Además de las de siempre, las grandes, ha habido empresas que se han arriesgado un poco más y que ofrecen cosas interesantes y novedosas, pero muchas otras, nada más lejos de la realidad. Yo que soy asidua a Milán, que año tras año es mi cita obligada, ya llevo un par de ellos que me voy de la ciudad con la misma pregunta rondando mi cabeza… ¿realmente las empresas son conscientes de que hay que invertir en innovación?

Parece que la teoría está muy clara, que en los tiempos que corren o una empresa innova y ofrece algo nuevo o está destinada a quedarse por el camino, pero en la práctica no es algo tan evidente. Se ven intentos, pero nada arriesgado. No hablo de las excepciones (empresas con un gran potencial inversor), sino más bien de las medianas, da la sensación de que muchas no tienen muy interiorizada esta idea y precisamente creo que es más necesario que sean éstas, que son las que tienen que sobrevivir en el mismo mercado que las otras, las que inviertan (todo lo que puedan) en diseño e innovación, en trabajar para proponer ideas frescas con sus propias herramientas.

Ya decía Einstein que en tiempos de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento.


 

4 opiniones en “Cuando innovar es casi una obligación”

  1. Muy buen artículo, estoy del todo de acuerdo. En 2007, trabajé en Milán en el diseño, montaje y presentación al público del stand de mi escuela en el Salone Satellite y viví la feria desde dentro y aunque es una experiencia muy recomendable, me quedo con que fuera del Satellite, las empresas compiten a base de talonario. Quien tiene el stand más grande.. quien se ha gastado más en la presentación… mucho lujo y opulencia y poca creatividad. En el mundo empresarial se aplica demasiado el «si funciona, para que cambiar» y las empresas prefieren recurrir a los diseñadores «famosos» porque aseguran prensa y ventas..
    Una pena pero… ¡peor para ellos! 😛

  2. Es que esa es precisamente la sensación con la que me voy siempre, de mucho montaje pero poca escencia (en general, repito que por supuesto siempre hay un montón de excepciones). Creo que todo ese dinero (o incluso menos) se podria invertir de mejor manera en nuevas ideas, que hay que arriesgarse un poco más.

    Gracias por tu comentario Rafa, un saludo 🙂

  3. No debería comentar nada, pues ni siquiera estuve en Milán y por estos lados nuestros no hay eventos de ese volumen que observar, sin embargo, lo que dicen ustedes es apreciable no sólo en los centros de alta visibilidad y sus medios de difusión. Creo que en la innovación en diseño se trabaja demasiado en las apariencias pero poco en la esencia, y en eso, acá o allá ¡hay mucha tela que cortar!

  4. Algo se está desmontando en el mundo del diseño, está claro. Esperemos que lo aflore sea una nueva dinámica de hacer las cosas aunque ya me daría por contento si tan sólo fuera (más que un cambio radical) retomar una senda que el diseño jamás debería haber abandonado.

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