¿Qué permanece de un piano cuando deja de producir música? A partir de esta pregunta, el dúo Muller Van Severen desarrolla Pianos, una serie de siete piezas únicas que se sitúan entre el mobiliario, la escultura y el objeto funcional. La exposición, segunda muestra individual de los diseñadores en Tim Van Laere Gallery, en Roma, reúne obras que recuperan la silueta reconocible del instrumento para explorar nuevas relaciones entre forma, volumen y uso.
Las superficies lacadas y brillantes, las curvas y los cambios de dirección que caracterizan a un piano constituyen el punto de partida formal de la colección. Sus proporciones conservan algo de la presencia monumental del instrumento, aunque las piezas ya no pueden tocarse. Liberadas de su función musical, adoptan otros usos: armarios, mesas, bancos o esculturas murales. La referencia original permanece visible, pero su significado cambia al entrar en contacto con nuevas posibilidades de utilización.
El interés de Muller Van Severen por el piano parte de su condición de objeto. Sus diseñadores destacan el atractivo de los acabados lacados, la combinación de líneas curvas y transiciones marcadas, y la presencia arquitectónica que adquiere en un espacio. También señalan una contradicción: la magnificencia de un instrumento cuya función resulta inaccesible para quienes no saben tocarlo. Pianos desplaza esa relación y propone objetos cuya presencia puede disfrutarse sin necesidad de conocimientos musicales.
El título incorpora además un segundo significado. En italiano, piano designa también un plano, nivel o superficie horizontal. Las estanterías y superficies que componen las piezas se organizan mediante distintos planos, que construyen pequeñas estructuras arquitectónicas. El instrumento se transforma así en una composición de volúmenes y niveles, una lógica que se extiende al montaje expositivo y a la relación entre suelo, paredes y alturas.





Una nueva dimensión sensorial
Seis de las siete obras incorporan en su parte superior una esfera de vidrio opalino. Allí donde antes se producía sonido, ahora aparece la luz. El cambio desplaza la experiencia del objeto hacia otra dimensión sensorial y modifica su presencia en el espacio. Las superficies brillantes y la iluminación tenue evocan la atmósfera íntima de un club de jazz nocturno, con una referencia particular a la música melancólica de Chet Baker.
La transformación también permite establecer un vínculo con las operaciones artísticas de Marcel Duchamp y su capacidad para alterar el significado de los objetos cotidianos al separarlos de su contexto habitual. En Pianos, sin embargo, el procedimiento no consiste en trasladar un objeto existente a otro escenario. Muller Van Severen reconstruye su forma y modifica su función, manteniendo una identidad reconocible mientras altera las reglas que la definían.
En la serie resuena igualmente el universo surrealista de René Magritte. Sus luces nocturnas, faroles y objetos enigmáticos sugieren una realidad familiar que, sin embargo, parece obedecer a otras reglas. Las esferas luminosas de Pianos participan de esa ambigüedad: aportan una función adicional a las piezas y, al mismo tiempo, introducen una cualidad casi irreal.
Con esta colección, Muller Van Severen continúa investigando las relaciones entre arte y diseño, utilidad e imaginación, mobiliario y escultura. El piano deja de ser un instrumento musical, pero conserva su silueta, su brillo y su carácter monumental. La transformación se produce en el uso y en la experiencia que propone al espectador.






Datos de la exposición
Proyecto: Pianos
Diseño: Muller Van Severen
Galería: Tim Van Laere Gallery, Roma
Fechas: 14 de noviembre de 2026 – 6 de febrero de 2027
Obras: siete piezas únicas.










