La nueva escuela de Fidenza se abre al paisaje

La arquitectura escolar tiene la capacidad de influir directamente en la experiencia cotidiana de quienes la habitan. La distribución de los espacios, la entrada de luz natural, las posibilidades de encuentro y la relación con el exterior intervienen en las formas de aprender, convivir y desarrollar actividades colectivas. Estas cuestiones articulan el nuevo complejo escolar Cremonini Ongaro, situado en Villa Ferro, en el municipio italiano de Fidenza, diseñado por Vittorio Grassi Architects en colaboración con Incide Engineering.

El proyecto, inaugurado el 26 de septiembre, fue seleccionado como ganador del concurso Futura. Progettare, costruire e abitare la scuola, promovido en el marco del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) para la educación. La intervención sustituye a la antigua escuela primaria Ongaro Cremonini, construida a finales de los años setenta, y reúne la enseñanza primaria y el primer ciclo de secundaria en unas instalaciones concebidas para admitir futuras ampliaciones.

La propuesta parte de una reflexión sobre el papel que ocupa la escuela en la vida de los niños y de su entorno. El conjunto incorpora espacios para el aprendizaje, la actividad física, el descanso y la socialización, con instalaciones que pueden utilizarse también fuera del horario lectivo. Desde su implantación, los edificios establecen una relación directa con el paisaje mediante su disposición dentro de un amplio parque y la continuidad visual y física entre interiores y exteriores.

Vittorio Grassi explica que, al diseñar una escuela, recuerda su propia experiencia infantil en una antigua villa rodeada de jardines. La posibilidad de abrir una puerta y encontrarse inmediatamente en un entorno natural permanece como una referencia personal. En Fidenza, esa memoria se traduce en una arquitectura sencilla, luminosa y abierta, pensada desde la perspectiva de quienes utilizarán diariamente sus espacios.

Una organización flexible para aprender y convivir

El nuevo complejo dispone de 19 aulas, actualmente organizadas para educación primaria, pero adaptables a las necesidades de secundaria; cuatro laboratorios; cuatro espacios polivalentes destinados a actividades como arte, música e informática; y dos bibliotecas abiertas, sin divisiones interiores fijas. El programa se completa con dependencias administrativas, comedor con cocina propia, gimnasio con vestuarios y duchas, y diferentes áreas comunes.

El plan maestro organiza el conjunto mediante dos edificios conectados por una marquesina acristalada. La escuela primaria se distribuye en dos plantas sobre rasante, mientras que la sección de secundaria ocupa la planta superior. El comedor y las instalaciones deportivas se integran en esta organización como servicios compartidos.

La modulación constituye uno de los principales recursos arquitectónicos. Permite racionalizar los sistemas constructivos y mantener un lenguaje coherente en todo el complejo. Las fachadas alternan paneles opacos y elementos abocinados de chapa ondulada, mientras que las cubiertas planas incorporan vegetación, paneles solares térmicos e instalaciones fotovoltaicas. Las proporciones y dimensiones de los espacios responden a la escala infantil, con una expresión formal contenida y una distribución que favorece la orientación y la autonomía de los alumnos.

En el centro del conjunto se encuentra el ágora, un atrio de doble altura compartido por primaria y secundaria. Iluminado a través de grandes superficies acristaladas, incorpora una amplia escalera que funciona también como graderío informal y lugar de encuentro. Su configuración permite que las circulaciones participen de la actividad colectiva de la escuela.

En el área de primaria, patios, recorridos interiores y zonas comunes amplían las posibilidades de uso. Las aulas situadas en planta baja tienen acceso directo al parque, lo que facilita trasladar determinadas actividades educativas al exterior. Los laboratorios y espacios de descanso mantienen una disposición flexible para responder a distintas dinámicas de trabajo y aprendizaje.

El confort ambiental recibe una atención específica. Las aulas aprovechan al máximo la iluminación natural e incorporan falsos techos suspendidos fonoabsorbentes para reducir la reverberación y mejorar las condiciones acústicas.

Equipamientos compartidos y apertura al barrio

El comedor se conecta con los bloques docentes mediante un corredor acristalado. Dispone de cocina equipada para elaborar las comidas en el propio centro y atender necesidades alimentarias específicas.

Detrás se sitúa el gimnasio, compartido por ambas escuelas y preparado para la práctica de voleibol y baloncesto. La distribución de los vestuarios y aseos permite su funcionamiento independiente durante las tardes y facilita el uso por parte de asociaciones deportivas extraescolares de carácter no competitivo.

Esta posibilidad de utilización comunitaria forma parte de una estrategia que también contempla mejoras en la red viaria y en las conexiones peatonales. La intervención busca facilitar un acceso más seguro al recinto y fortalecer su integración con el barrio.

El paisaje como parte de la experiencia escolar

La vegetación desempeña un papel estructural en el proyecto. El parque incorpora zonas destinadas al juego, el descanso y la reunión, conectadas mediante senderos, patios y recorridos que mantienen una relación constante con los edificios.

La propuesta paisajística combina árboles, arbustos y superficies de césped seleccionados por su resistencia, valor ornamental y reducidas necesidades de mantenimiento. Las plantaciones acompañan los caminos, proporcionan sombra a las zonas de aparcamiento y circulación y filtran las vistas sin establecer separaciones rígidas. Se incorporan también praderas floridas y especies resistentes para limitar el consumo de agua, apoyadas por un sistema de riego automático oculto.

Esta integración del paisaje se corresponde con los criterios ambientales aplicados a la arquitectura. La orientación de los edificios y los dispositivos de protección solar contribuyen al aprovechamiento de la luz natural y al control de la radiación. A ello se suman estrategias pasivas, instalaciones energéticamente eficientes, materiales de menor impacto ambiental y sistemas de generación renovable integrados en las cubiertas.

El resultado es un conjunto que reúne arquitectura, ingeniería y paisajismo alrededor de una misma idea educativa. La escuela Cremonini Ongaro plantea una organización capaz de adaptarse a diferentes actividades y etapas formativas, al tiempo que incorpora espacios de uso compartido y mantiene una relación cotidiana con la naturaleza. Su diseño reconoce que el bienestar de los alumnos también depende de las condiciones físicas en las que transcurre su aprendizaje.

Ficha técnica

  • Proyecto: Nuevo complejo escolar Cremonini Ongaro.
  • Ubicación: Villa Ferro, Fidenza, Italia.
  • Arquitectura: Vittorio Grassi Architects.
  • Colaboración en el proyecto: Incide Engineering.
  • Programa: Educación primaria y primer ciclo de secundaria, comedor, gimnasio y espacios comunitarios.
  • Concurso: Futura, en el marco del PNRR Educación.
  • Inauguración: 26 de septiembre de 2026.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.