Cybertruck, la majestuosa monstruosidad de Tesla. Entre la locura y la genialidad

Cybertruck, la majestuosa monstruosidad de Tesla. Entre la locura y la genialidad

¿Se trata de un producto realista o simplemente de una extraordinaria y muy costosa campaña de marketing?

La linea que separa los aciertos de los fracasos no solo es delgada y borrosa, además se mueve constantemente. Lo que hoy es una fórmula ganadora, mañana es un cartel de bancarrota. Por estas razones —y muchas más— intentar comprender el último producto de Tesla se antoja complicado. El Cybertruck, como lo han bautizado, es una camioneta eléctrica con caja de carga cubierta, que cuenta con una serie de prestaciones de última generación más propias de un deportivo o un vehículo táctico, que de un utilitario (acelera de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos, está totalmente blindada, puede recorrer más de 400 km con una sola carga, cuenta con piloto automático,…) En cualquier caso, lo que realmente ha puesto patas para arriba al mercado, ha sido su diseño.

A medio camino entre un F-117 y un Humbie —por cierto, dos vehículos de guerra—, la total ausencia de lineas curvas no solo riñe con los manuales de estilo del buen diseño automotriz, sino que contradice casi todos los estándares de seguridad vigentes, al menos en Europa. Como bien apunta Joan Sabata, diseñador industrial, especializado en nuevos sistemas de movilidad personal: «En tiempos en los que los vehículos están trabajando fuertemente la seguridad activa y pasiva de los pasajeros y de los peatones, a través de la deformabilidad de materiales y la inclusión de puntos blandos para disminuir las consecuencias de los atropellos, es difícil defender la filosofía del producto propuesto. La idea de un vehículo ‘indestructible’ es un concepto completamente egoísta desde el punto de vista del conductor. Tenemos que ver cómo se justifican estos puntos en los próximos meses».

Las motivaciones de Franz Von Holzhausen — jefe de diseño de Tesla-, la compañía y por sobre todo, la de su máximo valedor, Elon Musk, han despertado suspicacias. ¿Se trata de un producto realista o simplemente de una extraordinaria y muy costosa campaña de marketing? Puede que ambas, lo cierto es que Musk tiene en su haber coches miniatura, tablas de surf y hasta un lanzallamas, argumentos que respaldan la teoría de que se trata de una acción de marketing. «Este vehículo, por prestaciones y precio anunciados es un producto ganador. Sin competencia en el mercado», aunque a veces, agrega Joan Sabata, en conversación con Experimenta, «me desconcierta la actitud de Elon Musk. Se pasea constantemente en el filo que separa el troleo y su capacidad visionaria para crear nuevas oportunidades comerciales. En ningún caso, una pick-up tradicional hubiese generado ese revuelo».

Según el propio Musk, Tesla ha recibido 200.000 reservas, y aunque el coche cuesta algo más de 36.000 euros, reservarlo solo 100, esto quiere decir que la compañía ha recaudado 20 millones de euros en un solo fin de semana, y para una producción que comenzará recién a finales de 2021. Lo que podría catalogarse como un buen comienzo.

La presentación, a la altura de las de Tony Stark, necesitaría un capítulo aparte. En resumen: láseres, fuego, humo, música incidental, martillos, onomatopeyas de aprobación, cuero, tachas y hasta fails épicos (en una de las pruebas, terminaron por romper los cristales «irrompibles» de las ventanillas laterales). Un percance, que lejos de disminuir la atención de los medios, la incrementó, y de la que Musk está sacando partido a fuerza de Tweets.

El tiempo y por sobre todo, el éxito de ventas, nos dirá qué es en realidad el Cybertruck. Pero más que justos, habría que ser precavidos y concederle el beneficio de la duda a Elon Musk, algo habrá percibido en los mercados este físico, informático y multimillonario australiano que a sus 48 años ha fundado empresas como PayPal, Tesla Motors, SpaceX, Hyperloop, SolarCity o OpenAI, todas referentes en terrenos que van desde la exploración espacial a la neurociencia.

Cybertruck, la majestuosa monstruosidad de Tesla. Entre la locura y la genialidad
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