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Rawlemon: el futuro de la energía solar tiene forma de esfera

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Rawlemon nace con una esperanza por bandera: convertirse en la próxima generación de placas fotovoltaicas y despertar de una vez por todas al gigante de la energía solar. El arquitecto alemán André Broessel ha desarrollado un generador capaz de producir hasta un 70% más de electricidad que las placas solares convencionales. Su solución es elegante, pero sobre todo funcional: añadir una lente gigante que haga converger la luz en un foco más intenso. Exactamente como lo haría una lupa. 

 

Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014. 

André Broessel tiene 46 años y trabaja desde hace más de una década en Barcelona. De origen alemán, André ha dedicado su carrera a la arquitectura, donde ha colaborado con personalidades de la talla de Jean Nouvel o Enric Ruiz-Geli. Sin embargo, son las energías renovables las que han acaparado su atención. Y de todas ellas, a la que más esfuerzos ha dedicado ha sido a la energía solar, un maná inagotable de energía que todavía espera a ser domeñado por el hombre. 

Betaray, Rawlemon, André Broessel, 2014. 

 

rawlemonConcepto. Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.  

“Podemos exprimir más jugo al sol”

“El sol es la mayor fuente de energía del mundo. Desde hace cuarenta años la tecnología nos ha ayudado a transformar esta fuente en energía eléctrica y térmica. Sin embargo, el problema es su baja eficiencia: la gran mayoría de los paneles fotovoltaicos tienen un rendimiento inferior al 15%”, detalla Broessel.

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Rendimiento diario. Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014. 

Desde su estudio Rawlemon, Broessel propone un mecanismo sencillo y natural para resolver este problema: una lente esférica gigante. La luz del sol atraviesa el instrumento óptico esférico y converge en un haz intenso similar al producido por una lupa. Esta luz concentrada impacta sobre una placa foltovoltaica de reducidas dimensiones que se desplaza a la par que el sol. De esta manera, el sistema se calibra automáticamente para asegurarse el ángulo óptimo de luz, recogiendo la máxima cantidad posible de energía y evitando los complicados mecanismos de desplazamiento de las placas convencionales. “Podemos exprimir más jugo del sol”, resume Broessel.

Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.  

Del centro de investigación a Indiegogo

Los primeros prototipos de Rawlemon comienzan a concebirse en el en el estudio de Barcelona. Tras más de dos años de trabajo, el Centro de Investigación de Energía Solar y Hidrógeno de Baden-Wurtemberg (Alemania) certifica el Micro-track, un módulo fotovoltaico de esferas trasparentes que se mueven en función del recorrido del sol. Nominado a los World Technology Network Award 2013, este proyecto sirve a Broessel como aliciente para seguir investigando y desarrollar nuevas aplicaciones.

rawlemonBetarayRawlemon. André Broessel, 2014.  

Un par de meses después, Broessel decide lanzar una campaña de financiación en la plataforma de crowdfunding Indiegogo. El éxito es casi inmediato: en apenas dos meses, Rawlemon recauda 217.000 dólares, duplicando casi los objetivos que se tenía planteados inicialmente. En total, más de 1.228 mecenas contribuyen a la causa y las revistas más importantes de diseño y arquitectura comienzan a hacerse eco del proyecto. Rawlemon se convierte así en una de las grandes promesas de las energías renovables. 

rawlemonDetalle. Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.  

El futuro de la energía solar: canicas gigantes de 1,8 metros de diámetro

Betaray es un de los primeros paneles solares en poner en práctica esta idea. Esta generador de energía de apariencia monumental recoge y transforma la luz del sol en energía pura. Broessel imagina un mundo donde miles de canicas de 1,8 metros de diámetro situadas en los cinco continentes suministren electricidad a cientos de familias.

rawlemonBetaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.

El secreto de Betaray reside en su lente esférica, que corona la estructura metálica. Los orbes, fabricados con polímero acrílico y rellenos de agua, presentan una transparencia casi cristalina que se adecua a las necesidades técnicas del ingenio, pero que además le dota de una apariencia incorpórea. Betaray supone uno de esos raros objetos donde el diseño se simplifica en una solución casi etérea, pero asombrosamente eficiente.

rawlemonTransparenciaBetaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.  

La esfera transparente ha permitido a Broessel sintetizar el tamaño de otro de los elementos claves del dispositivo, la placa solar. Al poseer la luz un foco más concentrado, el arquitecto alemán ha reducido el silicio del sistema fotovoltaico al 25% sin perder un ápice de energía. Esta placa se desplaza en torno a la esfera persiguiendo el haz de luz, como si se tratase de una luna que girase alrededor de un planeta mayor.
 rawlemonAhorro de silicio. Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.   

Energía solar para países sin sol

Los resultados energéticos no son menos asombrosos: Betaray puede llegar a producir hasta un 70% más de energía que las placas fotovoltaicas convencionales, según comenta Broessel. En concreto, el panel puede obtener 560 vatios de energía eléctrica y 350 vatios de energía térmica. Además, Betaray puede funcionar como generador de energía híbrido, añadiéndose un motor Stirling para producir más electricidad. 

rawlemonRendimiento anual. Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.   

Otro de los grandes aciertos de Betaray es que no depende del clima en la misma medida que el resto de sistemas fotovoltaicos. Ideado para poder trabajar en circunstancias atmosféricas adversas, Betaray produce cuatro veces más energía que una placas convencional sometida a un cielo nublado. Este hecho le convierte en un candidato ideal para territorios con una baja exposición a la luz, como los países nórdicos. El diseñador alemán ha refinado tanto el sistema que Betaray puede incluso funcionar durante la noche y acumular la luz de la luna.

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Rendimiento. Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.    

El futuro no es verde, es transparente

El futuro de Rawlemon pasa por integrarse en el ecosistema urbano en el que habita el hombre. Sus propiedades escalables y su relativa sencillez mofológica hace posible que pueda adaptarse prácticamente cualquier tamaño. Por ello, André Broessel está abriendo el abanico de productos que aprovechan esta nueva tecnología: entre otros, cargadores de móviles o electrolineras solares para vehículos eléctricos.

rawlemonBetaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.   

Y por supuesto, queda la arquitectura. Broessel propone el uso de estas esferas incrustadas en las fachadas de los rascacielos de todo el mundo. Estos orbes de cristal transparente ejercerían por igual de paneles solares y de ventanas, alimentando el sistema energético del edificio sin por ello impedir la entrada de la luz al interior.

rawlemonBetaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.   

Resta aun por ver de qué manera la industria de las energías renovables acoge esta nueva tecnología. Algunas personas ya hablan de revolución, otros son más precavidos y desconfían de la supuesta eficiencia de Rawlemon. Pero lo que es indudable es que la propuesta de André Broessel ha renovado las expectativas sobre el futuro y viabilidad de la energía solar. Aún no sabemos si será un paso definitivo o una etapa transitoria, pero sí estamos seguros de que Rawlemon ayudará a hacer del mundo un sitio más limpio y menos contaminado.

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Rendimiento económico. Betaray, Rawlemon. André Broessel, 2014.  

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