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Entrevista con Joaquín Murillo

¿Cómo es el campo de trabajo del diseñador industrial?, ¿en qué se está innovando?, y, ¿en qué otros espacios se puede innovar?, ¿qué implica hacer diseño hoy? Estas y otras interrogantes surgen al conversar con Joaquín Murillo, graduado por la Escuela de Diseño Industrial del Instituto Tecnológico de Costa Rica, él proyecta su intervención profesional en distintos planos creativos: productos, objetos, stands, fotografía, entre otros.
“Dilucidar una perspectiva actual de la profesión, es ya un desafío”, expresa Murillo, cuya visión a futuro y a pesar de la crisis es prometedora. Se trata de un terreno donde se ha hecho poco por lo que se mantiene fértil para cultivar un proyecto importante en términos de creatividad y diseño. Costa Rica y la región centroamericana continúan enfrentando retos económicos y de su desarrollo; en la década pasada el desafío era la entrada del TLC de Estados Unidos con Centro América, hoy el reto es cómo se escabulle la crisis que afecta a los países centrales.


Proyecto de diseño de stand para una compañía residencial, estuvo presente en la BID Madrid 2010. Fotografía cortesía Joaquín Murillo.

¿Cuál es el reto? ¿A qué se debe apostar?
Creo que se está marcando un antes y un después en aquella metodología, ya obsoleta, de copiar y plagiar a partir de catálogos y revistas, dinámica enraizada en sectores poco visionarios y que por ahí, van a tener que sufrir un cambio importante si desean ingresar al espacio de competitividad que exigen los mercados donde sólo lo original y genuino tendrán cabida. Debemos apostar a la innovación y a la calidad de nuestros productos.

¿Y las escuelas de diseño?
Observando en esa perspectiva a las escuelas de diseño del país, creo que se hace un trabajo consistente; la visión que tengo es un panorama optimista en términos generales y, como dije, nos plantea a todos –diseñadores y escuelas-, un reto importante.

¿Cómo caracterizas tu trabajo en ese contexto?
Lo que hago es muy particular, trabajo en un nicho, si se quiere, especial, que no se puede tipificar como diseño de productos, o creaciones para fábricas que finalmente van a ser consumidos al detalle; lo mío es un híbrido que trata con mercadeo, displays, stands, y mis clientes son corporaciones o empresas que al final venden sus productos a través o con el apoyo de mi trabajo.


Stand para compañía residencial. Fotografía cortesía Joaquín Murillo.

¿Qué significa hacer diseño en Costa Rica, hoy?
Implica innovar, pero también transgredir, cuestionarse, despojarse de los atuendos del convencionalismo, de visiones ortodoxas que son un poco castrantes; es decir, llevar a la práctica un cuestionamiento de por qué las cosas siempre se han hecho de esta manera y no de otra. Esto es mi cotidianidad, la veo como una unidad simbiótica entre el diseño y la tecnología u otras variables como el color, la estética, el lenguaje.

¿Qué implica entonces hacer diseño?
En mi trabajo implica tratar dicha unidad de diversas disciplinas: conocer del mercado, del consumidor, de las tendencias, de la tecnología.

¿Cuáles problemas se presentan con más frecuencia en esa práctica?
Existe un error gravísimo y en el que caen muchos diseñadores: confundir su profesión con arte. Se ha dicho, a nivel académico que el artista no tiene por qué regirse del mercadeo, pero el diseñador sí. El diseñador forma parte de ese complejo engranaje de la industria y tiene como fin producir objetos para el consumo.


Diseño interior de una tienda. Fotografía cortesía de Joaquín Murillo.

Te pregunto esto por que eres un fotógrafo que mantiene su constancia en salas expositivas y en importantes eventos de arte contemporáneo: ¿Qué se comparte con el arte?
Pues, el gusto, la estética, y variables meramente teóricas; pero como meta final hay una gran diferencia, lo nuestro está influenciado de una manera muy clara y no por ello negativa; hablamos del consumismo, que va dirigido a personas que esperamos sean consumidores potenciales de nuestros frutos.
Entonces, el diseño de productos tiene una gran trascendencia en lo económico, si nuestro producto no vende, habrá muchas personas que se verán afectadas de forma muy directa. En el caso del arte no sucede así.


Diseño interior de una tienda. Fotografía cortesía de Joaquín Murillo.

Respecto al terreno educativo, ya que has tenido tu experiencia como docente
¿Qué apreciación deduces?
La escuela nos enseña aspectos de física, de factibilidad económica, variables tecnológicas, ergonómicas; aspectos que difícilmente se podrán aprender de forma empírica, incluso recibimos contenidos tan subjetivos como la estética, la proporción, la forma, que son cosas importantes que se aprenden en la academia y que si uno carece de eso, va a llevar deficiencias que se manifiestan en proyectos como los que uno ve por ahí, con grandes desaciertos e integralmente poco desarrollados. De hecho, esta es una de las diferencias entre otras cosas entre el diseñador y el artesano; nosotros debemos manejarnos con variables muy objetivas y por lo tanto evaluables.


Fotografía cortesía de Joaquín Murillo.

¿Estás conforme con lo que te ofreció la escuela?
La academia nos ofrece una formación importante, pero desde luego no nos da todas las herramientas, pero si nos deja una semilla por aprender integralmente, una actitud investigativa que nos lleva a tomar en cuenta variables de naturaleza muy diversas; aunque uno no sea experto en ningún campo en particular, si tiene la conciencia de que habrá otras personas que pueden brindarnos apoyo.

¿Cómo valoras esa parte informal que ofrece el contexto?
Estoy convencido que la experiencia en la calle es la que aporta ese cincuenta o setenta y cinco por ciento de conocimientos, para al final tener un diseñador ideal, quien es el que conoce, el que intuye, el que está al contacto con las tendencias con la gente, con los gustos y productos que se mueven en el mercado. Creo que calle + escuela, es una fórmula ideal, no sólo en esta disciplina sino en todas.

Respecto a la investigación, tu, que eres un diseñador de mucha visibilidad en el país, ¿te queda tiempo para investigar?
La investigación para mí es trascendental y a mi escala, con todo y todo, yo la hago en mis proyectos. Para mi es fundamental investigar por ejemplo en materiales; porque el trabajo que hago es aportar formas atractivas, con valor estético a materiales que en primer instancia pudieran ser un poco estériles.

Pero, ¿a qué te lleva?
El hecho de conocer sobre materiales, y diferentes opciones de tecnologías, me abre a un terreno fértil donde luego puedo innovar, gracias al proceso de transformación de la materia prima en objeto; ahí es que se logra el objetivo final que es crear lo que persuade, estimula y seduce. La investigación la coloco en una posición primordial sin duda alguna, de lo contrario el no investigar nos aísla de todo conforme va surgiendo nuevo conocimiento que surge espontáneamente a diario.

¿Cómo, un diseñador independiente, se costea la investigación?
Pues de alguna manera uno prorratea ese tiempo, al usar Internet para buscar herramientas, cuestionamientos, posiciones, teorías. Para ser competitivo, yo uso mucho estas herramientas que están a disposición; yo me conecto uno o dos horas al día, además visitando ferias de productos y materiales y tecnologías en el extranjero.

¿Representa inversión para ti?
Por supuesto, uno tiene que invertir, no es solo recibir, para ser competitivo ante esa coyuntura qué hablábamos, uno tiene que poner algo. Esos costos terminan siendo pagados por nuestros clientes o por un determinado proyecto. Uno no puede ser tan inmediatista, ni mezquino, pensando sólo en determinados gastos que tiene una rápida recuperación. La investigación es recuperada a otro plazo, pero es importante.


Diseño de módulos expositivos componibles para diversas situaciones y necesidades de presentación de productos. Renders cortesía de Joaquín Murillo.

Conclusión
Con esta serie de conversatorios y/o entrevistas a diseñadores interesa indagar ¿qué les estimula a producir e investigar?, ¿qué les estimula a realizarse? A Joaquín Murillo le mueve superar sus propios conceptos, ideas, diseños, día a día; lo percibe como un reto con él mismo, de manera que pueda demostrarse que lo hecho ayer, lo supera hoy, y que lo de mañana supere lógicamente lo de hoy.
Para Murillo todo gravita en torno a un dinamismo, que está claro que tiene que ver con lo económico; se trata de un estímulo latente y necesario, consciente e inconsciente, pero por encima de todo, quizás en un plano más abstracto, o cualitativo, significa el hecho de poder superarse en esa lucha cotidiana consigo mismo.

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