La columna de Chema Aznar: El posible  giro copernicano del Diseño  

Debiéramos dirigir nuestra atención e ir descubriendo aspectos del diseño que en su momento fueron poco considerados, no coincidentes en su propio tiempo, solo estimados desde su importancia prístina o de su utilización ideológica hacia consideraciones desarrollistas. Pero hoy estos aspectos del diseño que, reconsiderados, pueden  ser importantes…

La columna de Eugenio Vega: La ciudad de los prodigios

En el año 2000 (de tan grato recuerdo), Barcelona fue elegida por ELIA, la European League of Institutes of the Arts, para celebrar su décimo aniversario. La asociación, nacida en Ámsterdam en 1990, quiso durante esa conferencia afrontar las perspectivas que se abrían tras la Declaración de Bolonia de 1999 y la Declaración de París de ese mismo años. A tal fin, concluyó sus sesiones con un manifiesto lleno de buenas intenciones.

La columna de Chema Aznar: Reconsideraciones relativas desde la Historia del Diseño  

Consumida casi una cuarta parte del siglo XXI, el diseño se ha ido trasformado desde sus fundamentos, operando prioritariamente hoy, dentro de los límites de una automatización instrumentalizada. Creo que, en occidente, debiéramos atender a las distintas evoluciones históricas en espacios concretos, prestando atención a los acontecimientos, actitudes y pensamientos significativos.

La columna de Joan Costa: La situación actual del diseño, ¿es irreversible?

La dialéctica “técnica y fantasía” estaba ya presente en la historia del arte renacentista, las Belle Arti, desde que Giorgio Vasari en su celebérrima obra conocida como Le Vite (Florencia, 1555), ya debatía sobre esta dialéctica en términos de oposición/colaboración. En cualquier caso, un dilema que pertenece al arte de aquel tiempo.

La columna de Joan Costa: La civilización visual

Fulchignoni bautizó el siglo XX como la “civilización de la imagen”, Gillo Dorfles se preguntaba si no sería más bien una “incivilización”; Giovanni Sartori fue más allá con su libro Homo videns. La sociedad teledirigida (obviamente, por imágenes), y Guy Debord diagnosticó La sociedad del espectáculo (obviamente visual).