La columna de Luis Montero: Soy un millón de singularidades pequeñas.

«Crecimos temiendo que los robots nos dominarían algún día. Hay cientos de películas con ese argumento, no hace falta que cite títulos. Que una mañana nos íbamos a despertar con el cielo cubierto de naves tripuladas por robots que transportaban ejércitos de robots dispuestos a lanzarse a tierra y masacrarnos. Iba a ser el final de la especie humana tal y como la habíamos conocido.

La columna de Luis Montero: Argumento Ex programmator.

«¡Culpable!», sentenció el juez con un seco golpe de martillo justiciero sobre la mesa.
Alexandra O. Quine fue declarada culpable de imprudencia profesional. Ella era la responsable del proyecto HAL 2030, la primera IA que sería calificada de IGU (Inteligencia General Universal) artificial. Una IA capaz de emular los procesos cognitivos del humano. Una inteligencia humana en una máquina.

La columna de Luis Montero: Sentido contrario.

«Como ya sabrán todos ustedes –así abrió el presentador el telediario aquel día–, desde esta mañana todos los coches autónomos del mundo parecen haber decidido circular en dirección contraria. El fenómeno fue percibido por vez primera esta mañana en las calles de Wellington, capital de Nueva Zelanda y se…

La columna de Luis Montero: Carne de tu carne.

«Honorables miembros del jurado.
«Sé que lo que voy a proponer va contra nuestras costumbres, contra lo que siempre hemos pensado. Y sé que aceptar mis argumentos va a suponer más de un quebradero de cabeza. ¡Tan inquebrantables son nuestros hábitos! Pero de lo que yo exponga aquí no quiero que extraigan sino una conclusión. Muy sencilla. Hannibal Lecter no es culpable de canibalismo. Eso es lo que quiero que retengan hoy.» 

La columna de Luis Montero: Teleportación FAQs.

«Lo peor de todo es la extraña sensación de inseguridad que se te. queda después del primer teletransporte. Ya sé que dicen que con el tiempo el cuerpo se va haciendo, pero de momento sólo puedo decir que todo es rarísimo. Y sí, sé que esto que digo va en contra de todo lo que afirman los promotores del invento, he leído todos los folletos…

La columna de Luis Montero: La cárcel del pensamiento.

En el tiempo que la bala tardó en recorrer el espacio que había entre su paladar y el hipotálamo, al Doctor Mathías Leibniz no se le representaron los supuestos mejores momentos de su vida, como afirma la leyenda urbana. No tuvo una proyección de ningún episodio familiar. Ni el primer beso. Ni su boda con Julio Descartes. Ni el posterior divorcio.