La columna de Eugenio Vega en Experimenta

La columna de Eugenio Vega: Guerra a la vulgaridad… Ven a Pilé 43

Pilerela, llamo desde una discoteca. Todos toman combinaciones vulgares.
¡Intolerable!, Adelante, mis “43”…
Guerra a la vulgaridad… Ven a Pilé 43

Licor 43, anuncio en Televisión Española, 1975.

La guerra a la vulgaridad ha reunido en los claustros docentes a sus más esforzados combatientes. Apartados del mundanal ruido, de las mezquinas exigencias de la vida terrenal, han desarrollado una aguda sensibilidad para percibir la ordinariez que se esconde en el resto de los mortales y denunciarla como corresponde. Su labor es especialmente necesaria en esos tiempos en que la prosperidad, el consumo (o las ideas disolventes) nos confunden sobre el verdadero sentido de la cultura.

I

En la década prodigiosa que hizo de Alemania una potencia económica, el diseño contribuyó a dar forma a una moderna sociedad de consumo, ejemplo para el resto de Europa. Los referentes de aquellos años fueron la empresa Braun (y, lógicamente, Dieter Rams), la imagen institucional de los Juegos Olímpicos de Múnich (coordinada por Otl Aicher), la Hochschule für Gestaltung de Ulm (sin liderazgo conocido) y el diseñador gráfico Wilhelm August Fleckaus, más conocido como Willy Fleckhaus.

De todos esos fenómenos, el de Willy Fleckhaus es el menos conocido. Nació lo suficientemente pronto como para ser movilizado al final de la Segunda Guerra Mundial y se formó (personal y profesionalmente) en los círculos católicos de Renania del Norte. Aunque comenzó a trabajar muy pronto como diseñador y redactor de algunas revistas de las juventudes católicas como Aufwärts, mostró una natural inclinación por la tipografía moderna, influido (como casi todos) por el formalismo de la época que le tocó vivir. Hasta su temprano fallecimiento en 1983, se convirtió en el más importante diseñador editorial de su tiempo: la revista twen, la dirección artística de la Surhkamp Verlag (por entonces, una de las principales editoriales alemanas) y los libros de la Olympische Sportbibliothek fueron, quizá, sus proyectos más ambiciosos.

La columna de Eugenio Vega: Guerra a la vulgaridad… Ven a Pilé 43
Doble página (314 y 315) de Eisler, K.R. et alt. (1988) Freud. Sein Leben in Bildern und Texten. Fráncfort del Meno, Suhrkamp Verlag. Libro diseño por Willy Fleckhaus.

Sin embargo, Flekhaus mantuvo una posición siempre crítica hacia el diseño elitista, tan extendido en los círculos académicos, sobre todo, en la escuela de Ulm que (por razones que no vienen al caso) se había convertido en un mito de la enseñanza del diseño. En una entrevista publicada en la revista Format en 1969, Fleckhaus despotricaba contra uno de los referentes culturales de aquel año, la película Artistas bajo la lona del circo: perplejos (Die Artisten in der Zirkuskuppel: ratlos) de Alexander Kluge:

“Alrededor de esta película hemos tenido aquí, en la redacción, muchas opiniones. Me parece aburrida. Sé lo que pretende Kluge, no quiere transmitir al espectador una idea fácil: quiere obligarle a pensar. Pero si Kluge tiene un mensaje, ¿por qué tiene que expresarse de forma tan rebuscada e imprecisa?” (Format, 1969).

Kluge no era un cualquiera. Además de un cineasta reconocido, había sido profesor en Ulm donde fundó, con Edgar Reitz,  el institut für Filmgestaltung, el departamento de cinematografía de la HfG, uno de los primeros de Europa en su género. Cierto es que no llegó a tener más que 27 alumnos durante los seis años en que estuvo abierto, pero ello no impidió que ejerciera alguna influencia en la cinematografía alemana de la década (Hörmann, 2017). 

Pero, desde luego en Ulm no tuvo Fleckhaus muchos admiradores incondicionales. Más bien todo lo contrario. De cuantas publicaciones diseñaba, twen era quizá la que despertaba más irritación entre los refinados paladares que componían el claustro. La revista era una especie de Playboy alemán, con los inevitables desnudos femeninos y una cierta cursilería juvenil no exenta de algún atrevimiento, como su denuncia continuada del artículo 175 del código penal que castigaba con penas de cárcel la homosexualidad. Además, en twen se dieron a conocer excelentes fotógrafos como Will McBride, aunque muchas de su fotos mejoraron mucho gracias a los recortes que el propio Fleckhaus hacía de ellas. Como responsable gráfico de la revista, defendía con vehemencia la capacidad del diseñador para modificar las imágenes para integrarlas en las páginas:

“¿Qué hace el director de arte con estas imágenes del buen fotógrafo? Su objetivo es publicarlas y, por tanto, tiene que distribuirlas en la página, organizarlas o adornarlas, mezclarlas y a veces cortarlas. Y ese es precisamente el gran reproche que se hace a los directores de arte: siempre se dice que podan las fotos. Lo primero es tener buenas fotografías y, lo segundo, no hay nada que odie más que recortarlas, porque casi siempre son las fotos de los malos fotógrafos las que hay que recortar. Las buenas imágenes, como sucede con un cuello perfecto, no se sabe por dónde cortarlo” (Format, 1969).

Es innegable que, para bien o para mal, twen era una revista pensada para vender el mayor número de ejemplares, con publicidad de productos de consumo y completamente vinculada a las modas de aquel momento. Nada que ver con el Typographische Monatsblätter (para la que Yves Zimmermann diseñó algunas de sus primeras cubiertas antes de venir a España), ni con ninguna otra de las publicaciones míticas de aquellos años (Paradis, 2012). 

II

Cuando en la Hochschule für Gestaltung, alguien hacia referencia a twen, las muecas de desagrado eran frecuentes. En el departamento de comunicación visual, donde Otl Aicher tenía un peso excesivo, aquella revista (a pesar de su atrevida composición gráfica) era tenida por un claro ejemplo de vulgaridad en el sentido más estricto de la palabra. Aunque Fleckhaus era apreciado por su labor editorial en la Bibliothek Verlag, la benevolencia no llegaba a disculpar su participación en algo tan descaradamente comercial, casi pornográfico, como aquella revista. Rolf Müller, alumno por entonces de la escuela y colaborador de Aicher en los Juegos de Munich’72, explicaba el ambiente que se respiraba en las aulas:

“En la escuela fue muy admirado su diseño para la editorial Suhrkamp que encajaba perfectamente en el pensamiento (sic) de la Hochschule für Gestaltung. La simplicidad tipográfica y el rigor de esa primera colección Bibliothek Suhrkamp se veían como algo ejemplar. Pero nadie comprendía cómo esa misma persona, pudiera hacer algo como twen. Era un llamativo contraste que no podíamos entender. […] No puedo recordar una alusión concreta. Sólo puedo decir que se hablaba de twen como de un fracaso de ciertas técnicas de diseño para el consumo” (Koetzle, 1994). 

Sin embargo, aunque diseñaba para un publico masivo, Fleckhaus pudo imponer (al igual que Jan Tshchichold) un extremado formalismo que no casaba con los vulgares gustos del lector ni con las técnicas del mercado editorial, fundadas en ese viejo principio de que el contenido determina el continente. En realidad, Fleckhaus hacía, una lectura más acertada de la frase de Sullivan que la mayoría de sus contemporáneos. Su afirmación de que “la forma sigue a la función” no tenía por objeto dar relevancia al uso de las cosas, más bien pretendía lo contrario: quería hacer de la coherencia visual un principio metodológico para cualquier proceso de diseño. La forma (entendida también como estética) era el único instrumento para reducir la complejidad de lo diseñado y hacerlo comprensible a los usuarios (Sullivan, 1896, 408).

Lo cierto es que nadie como Fleckhaus supo combinar texto e imágenes en una retícula tan vertical que parecía nacida del espíritu del Fraktur. Nadie como él fue capaz de hacer algo tan aparentemente sencillo sin desvincularse de la tradición alemana.

Referencias

Format. (1969) “Über dem Umgang mit Fotografen und Fotografien”, entrevista con Willy Fleckahus en Format 1/1969 (edición española: “Sobre la fotografía y los fotógrafos”, en Infolio 05, 2016, traducción de Eugenio Vega).

Hörmann, Günther y Günther Merkle. (2017) “Ulmer Dramatugien. Film an der HfG 1962-1968”, presentación del DVD Ulmer Dramatugien. Berlín, absolute Medien.

Koetzle, Michael (1997) Entrevista a Rolf Müller en 1994, en Koetzle, Michael y Wolff, Carsten M. Fleckhaus. Deutschlands Erster Art Director. Berlín,Klinkhardt und Biermann. 

Koetzle, Michael.(1995)  twen. Revision einer Legende. Múnich, Müchner Stadtmuseum..

Paradis, Louise. (2012) “Entrevista a Ives Zimmermann”, en TM Research Archive.

Sullivan, Lous H. (1896) “The tall office building artistically considered”, en Lippincott’s Magazine (edición española: “El edificio de oficinas de gran altura desde una perspectiva artística”, en Infolio 08, 2017)

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