Unit Editions lanzó un libro acerca del legendario artista, diseñador gráfico e ilustrador japonés Tadanori Yokoo. Con noventa años cumplidos en junio de 2026, el trabajo gráfico de Tadanori Yokoo es celebrado en Japón y en todo el mundo. Issey Miyake describió a Tadanori Yokoo como «el Hokusai de nuestro tiempo».
Nacido en 1936 en Nishiwaki-cho, prefectura de Hyogo, Yokoo vivía en Tokio en 1960. Reconocido como el artista gráfico más talentoso de su época, colaboró con muchas figuras creativas importantes del momento. Entre ellas se encontraban directores de cine y teatro, fotógrafos y novelistas como Yukio Mishima, cuyo libro, Barakei, realizado con el fotógrafo Hosoe Eikō, fue diseñado por Yokoo en 1970.
Yokoo ha sido considerado el representante de una generación que alcanzó notoriedad con el «milagro» económico de la posguerra: diseñó el pabellón textil japonés para la Expo Osaka de 1970, un evento que marcó la recuperación del país. También formó parte del equipo que diseñó los pictogramas para los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964. Tres años después, el MoMA de Nueva York adquirió quince de sus carteles. Según John Garrigan, del MoMA, «Yokoo era completamente desinhibido; para él, nada era tabú. Era tan capaz de impactar y repeler como de divertir y deleitar».
«¿Cómo reunir una obra que abarca casi medio siglo y que es, de a ratos, estridente, nacionalista, homoerótica, divertida y cósmica; que es a la vez figurativa y abstracta; que comprende carteles, fotografías, pinturas, esculturas, instalaciones y miles de postales antiguas de cascadas?» se preguntó el diario The Japan Times. La obra gráfica de Yokoo era innovadora en el uso de elementos psicodélicos de la escena musical de los años sesenta, pero a la vez tradicional, con raíces en el simbolismo japonés y la tradición del grabado ukiyo-e.








Alejándose del minimalismo, sus ilustraciones de colores intensos podían ser violentas y eróticas, manifestaciones controvertidas dentro de la tradición gráfica de una cultura generalmente sobria y convencional. Yokoo solía combinar el absurdo con símbolos y motivos tradicionales, mezclando la alta y la baja cultura en su obra.
El libro editado por Unit Editions, cuya tapa diseñó el propio Yokoo, abarca la obra del diseñador en diversos medios, desde carteles, calendarios y diseños de tapas de discos hasta sus collages y pinturas al óleo y acrílico. Su obra se presenta cronológicamente —desde la década del sesenta hasta la actualidad— y cada capítulo resume la trayectoria personal de Yokoo en el contexto de los acontecimientos históricos de la época. Comienza con un ensayo introductorio sobre Yokoo y el Japón de la posguerra, escrito por el editor Mark Holborn, además de reproducir el ensayo «Popcorn Spiritualism», el texto de 1968 del novelista Yukio Mishima sobre la obra de Yokoo.
Tadanori Yokoo cuenta con numerosos admiradores. Decía el diseñador Ikko Tanaka, «los colores llamativos y los motivos crudos de Yokoo rompieron con las convenciones del gusto refinado». Para Jonathan Barnbrook, «su obra está llena de contradicciones, y eso es lo que la hace tan emocionante y original. Se resiste a encasillarse en una sola voz o estética, y sin embargo, su obra siempre pertenece por completo a su propio universo».
En 1980, Yokoo visitó la retrospectiva de Picasso en el MoMA, una experiencia que le cambió la vida: a partir de ese momento, decidió dedicarse a la pintura. El reto al que se enfrentó fue que, debido a su gran talento como diseñador, los críticos occidentales se mostraron inicialmente escépticos ante su obra pictórica. A pesar de ello, comenzó a desarrollar un estilo propio, inconfundiblemente Yokoo, y con el tiempo, su lenguaje visual singular evolucionó hasta reflejar tanto su identidad personal como la extraordinaria historia de su generación.
Con más de 500 ilustraciones, el libro de Tadanori Yokoo abarca la amplitud de su trabajo, ofreciendo una visión profunda del proceso creativo y la práctica de un artista pionero.














